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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
Han pasado ya varias épocas dentro del mundo digital desde que los Royal Knights, los caballeros de Yggdrassil encargados de proteger y vigilar el mundo digital, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Por muchos años, fueron buscados por sus seguidores; pero nadie obtuvo ninguna pista de ellos, ni siquiera alguna señal de que pudieran seguir con vida… simplemente, desaparecieron de un día para el otro en la nada misma. Pero aunque la presencia de estos caballeros desapareció de la faz del mundo; sus espíritus siguen vivos en los corazones de los Digimons que transmitieron las grandes hazañas de los Royal Knights como leyendas con el pasar de los años; y tal es esta vitalidad memorial que al día de hoy, se celebra un gran festival en honor a los caballeros santos.
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El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

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El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Jue Ago 22, 2013 6:16 am

-Agh ¿cuánto más tendremos que caminar. Tengo sueño, aún no dormí mis once horas diarias, sin contar que me ruge la tripa desde que llegué a este lugar-

-Tranquilo Rin, llegaremos en algún momento... en algún momeeento...-

-Oh. ¿Y estás seguro que es por aquí? ¿Cómo sabes que no estamos perdidos? ¿Cómo lo sabes?-

-No lo sé, mi instinto de Digimon me dice que vamos bien, y en poco tiempo llegaremos-

-¡¿Ahh?! ¿Instinto? Esos no son más que inventos, o sabes el camino o no lo sabes-

Miraba a Chicchimon mientras seguía brincando e ignoraba mis últimos comentarios con la vista puesta en el camino. De vez en cuando se detenía y dirigía sus negras pupilas hacia ambos lados, mirando al horizonte, como si tratara de recordar o asegurarse de que íbamos por buen camino. Incluso si había una roca cerca, la usaba como un punto alto para observar más allá

-Tch... Instinto dice. Como si le creyera-

Habíamos caminado por horas, extensas horas, por una pradera de largos pastos dorados, que no terminaban más. Si bien había algunas rocas por aquí y por allá, arbustos o árboles en la lejanía, el panorama no cambiaba nunca. Uno de los puntos a favor es que íbamos por un camino marcado por las ruedas de alguna especie de transporte, donde había tierra seca y la maleza no crecía. El otro punto es que, aparte de que era más fácil caminar para mi, también lo era para este Digimon que iba junto a mi, eso evitaba que tuviera que cargarlo.
Nos dirigíamos a algún lado, ¡pero no sé a donde! No le preguntaría nuevamente a Chicchimon... iba a salir con la misma cosa de instinto y no sé que. Así que para evitarme el sermón, guardé silencio.

-Rin, levántame sobre tu cabeza-

-Osh, lo que faltaba. Está bien, acércate. Ahí tienes, ¿y para qué necesitas que te levante?-

-Creo que siento un arroyo cerca, y si estoy en lo cierto, estamos dentro de los límites Ciudad de Inicio-

Una vez que me lo pidió, se dio media vuelta y con un gran salto seguido de un aleteo frenético cayó en mis brazos que estaban esperándolo, y cumplí su deseo a continuación.
Estiraba mis brazos hacia arriba, tratando de dejar al Digimon lo más alto posible para que pudiera ver a la lejanía, mientras tanto yo fruncía el ceño y miraba hacia un lado en un intento por no respirar de la nube de polvo que había dejado el polluelo.
Quería llegar a esa ciudad, y me preguntaba como era ¿Sería como en la que estuvimos anteriormente o acaso una mucho más avanzada que las principales ciudades en mi mundo?

-¿Y bien?-

-Sin duda alguna, es el arroyo del que hablaba. Podremos detenernos un rato ahí a descansar sabiendo que aún falta un rato para que anochezca-

-¡Eso suena genial! ¡Adelante!-

Al llegar al arroyo pudimos armar una pequeña fogata cerca de la orilla e improvisamos una caña para poder pescar y comer algo. También le enseñé al Digimon a pescar, y la paciencia que esto conlleva... fue suerte de principiante que él sacara los dos peces que comimos. ¡Malditos que nunca picaban! Los odio. No volveré a pescar nunca más.
*Suspiro* Al menos pude saciar algo mi hambre y recostarme bajo un árbol, mientras que a Chicchimon lo subía  una de las ramas para que se sintiera como el ave que era. La sensación era agradable, una brisa acariciaba las hojas y hierbas, las nubes grises cubrían lo azul del cielo y se movían con rapidez. A lo lejos se podían ver más de estas nubes, aunque más oscuras también. Presagio de una tormenta que se avecinaba. Sabiendo esto quería llegar aún más deprisa a la dichosa Ciudad de Inicio... no... no quería... mojarme en... así... lluvia...

-...encontrarte rondando cerca de la ciudad-

¡Rin, Rin! ¡Despierta! Mira quien nos encontró, mi papá-

¿Me había... dormido? ¿En qué momento? ¿Y de que rayos hablaba Chicchimon?
Con la flojera de mil perezosos, refregaba mis manos para poder lograr que mis ojos vieran de una manera más nítida.

-Chicchimon, me preocupaste cuando te escapaste de casa. Sabía que te irías, pero al menos hubieras avisado antes. Y veo que trajiste compañía-

-Lo siento papá, algo hizo que lo hiciera sin pensar en otra cosa, no sé que fue. Sólo lo hice. Rin, él es mi papá, Jijimon-

-¿Ahhh?-

-Encantado de conocerte, Rin Okumura-

Recién pude ver con claridad...

-¡¿QUÉ?! ¿Ese viejo es tu padre?-
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Sáb Ago 24, 2013 2:15 am

Desde que huimos de la fabrica hace unos momentos, Sangloupmon se encontraba navegando conmigo sobre su lomo en la base de datos del mundo digital, una habilidad que ''al parecer'' todos los Sangloupmon dominan con facilidad, y si, las comillas en el ''al parecer'' es porque al menos mi Sangloupmon no lo domina, ehm.. ¿Como decirlo?.... ¿''Tan bien como los otros'', quizá? Era una suerte de que tuviese el conocimiento de su habilidad, y de siquiera poder entrar a la base de datos, pero al parecer desconoce en su totalidad la manera de saber a donde ir, y esa es la razón por la cual siempre que usa dicha habilidad al final terminamos en un lugar completamente al azar del cual tenemos en mente.

Cuando Sangloupmon aterrizó después de el largo viaje intentando hallar una salida de este mundo digital para poder regresar a nuestra vida diaria en el mundo humano, me di cuenta de que el lugar en el que habíamos aterrizado me parecía conocido..- Este es... ¿¡El bosque, de nuevo!? -mi compañero yacía con la lengua de fuera tal cual can sediento- No te quejes, tu sabes que aun sigo siendo algo novato en esto de la teletransportación.. -se sacudió un poco y comenzó a rascarse la oreja en donde tenía su piercing cuidadosamente, pues todas sus patas tenían filosas y mortales cuchillas- Eso no es excusa, al menos hubieses elegido que aterrizaramos en un lugar diferente... ¡No uno en donde nos hemos atrapado ya tres veces y nos tardamos semanas en salir..! -mi compañero ignoró mi queja como si nada, y comenzó a caminar despreocupadamente sin un camino exacto- ....¡Oye, esperame! -corrí detrás de el hasta llegar a su lado donde lo acompañé caminando.

Era algo irónico, no es la primera vez que Dracmon ha llegado a su etapa adulta, es mas.. podría decir que llevamos ya un mes mas o menos desde la primera vez que tomó esa forma, aunque es un numero inventado.. no tengo sentido del tiempo al carecer de reloj o calendario, ni siquiera sé cuando es que empieza o acaba el año. Pero no me desviaré del tema, a pesar de todo este tiempo, sigo desconociendo como es que Dracmon puede optar ese cambio de forma, o siquiera como poder volver a su etapa infante, suele regresar cuando tiene mucha hambre o cuando se le agotan las energías.. ¿Habrá otra razón? ¿Qué es la Digievolución? Hay muchas cosas que sigo desconociendo y me muero por saber.

- ¿Tienes alguna idea de hacia donde vas? -le pregunté a quien yacía a mi lado, mirando indiferentemente hacia al frente, él solo sonrió de lado y sacó nuevamente su larga lengua por un lado de la boca- Para nada, solo estoy viendo hacia donde me guía el camino -¿¡Como!? ¿¡Estoy siguiendo a alguien que no tiene idea remota de a donde está caminando!? Ya conocemos en parte el bosque, podríamos incluso llegar a el hogar de muchos de esos insectos llamados ''Kuwagamon'' y eso no sería bonito, menos estando Dracmon en esta etapa, en la cual es incluso mas impulsivo que como en su etapa Infante- ¿Hm..? -él detuvo su caminar y comenzó a olfatear el aire detenidamente- ¿Captaste algo? -¿Quizá será la salida..? ¡Ojalá sea eso!- Si... huelo a.. ¡Comida! -de inmediato se dio la vuelta y comenzó a correr hacia cierto punto, yo corrí detrás de el y en cuanto pude me tomé de su cola, pues por mas rapida que sea jamás podría alcanzar a uno de los digimon mas veloces en etapa Adulta e incluso Perfeccionada- ¡Espera..! ¿¡Sabes a donde te estas dirigiendo!? -pregunté, apretando mis puños y haciendo un inutil esfuerzo por montarme sobre el lomo de mi descontrolado compañero, pero me era muy dificil debido a la fuerza del viento que golpeaba mi cuerpo- Jajajaja..! ¿¡Que importa!? ¡Hay comida, y eso es lo que llama mi atención! -como dije.. ''Impulsivo''.

Después de tanto correr acompañado de mis gritos por la adrenalina que recorría mi cuerpo al estar de esta manera ante tanta velocidad, terminamos varados en un lugar completamente diferente al bosque; Sangloupmon se detuvo y olfateó el aire- Huh... ya no huele a comida... era un aroma como a pescado asado.. -comenzó a jadear con su lengua de fuera- ..Tengo hambre.. -al decir esto ultimo, su cuerpo se envolvió en varios datos que al deshacerse dejó a la vista la etapa común de mi compañero: Dracmon- Kuuuuro... ¿Estás bien? -con un palito que encontró en el suelo comenzó a picarme la espalda- Despierta... ¿Porque te ves tan mareada? Deberías agradecerme, nos lleve fuera del bosque -a pesar de que no pudiese responder en este momento podía escuchar perfectamente la situación, ¿Habíamos salido del bosque? ¿Entonces a donde habíamos llegado..?
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Lun Ago 26, 2013 10:22 pm

Si... sin dudas era un... viejo. Tenía la cabeza cubierta por pelos blancos y una prominente barba del mismo color que ocultaban por completo su rostro. Poniéndome de pie a duras penas, pude distinguir con claridad que, a pesar de tener la espalda bastante encorvada y que apoyaba mis manos en mis rodillas como soporte, el anciano era harapiento y de baja estatura. Se encontraba frente a mi con Chicchimon en la parte superior de su cabeza, esperando a que me despertara.
Estiró ese bastón que tenía en una de sus manos en dirección a mi rostro, y aún con la paranoia del sueño me asusté y caí nuevamente sobre mi trasero al suelo.

- ¡Wah! ¿Qué... qué es eso, viejo? ¿Qué intentas hacer?-

Tenía una garra como la de un felino en el extremo superior, de veras pensaba que quería hacerme daño.
Él y el Digimon con quien compartía mi viaje rieron al ver mi reacción... que no tenía nada de gracioso ¿qué forma de despertar a alguien es esa?

-Jejej, perdón por eso, no fue mi intención. Es bueno saber que llegaste a salvo Rin, Chicchimon me tenía preocupado. Se fue a buscarte sin avisarme-

-Pues eso... perdóname papá, no lo volveré a hacer-

-Está bien hijo, lo importante es que llegaste a salvo y estás en los limites de Ciudad de Inicio. Veo que también llevaste el Digivice contigo-

La renombrada Ciudad de Inicio, entonces, ¡Chicchimon estaba en lo correcto! Yo lo notaba con confianza pero nunca pensé que estuviera en lo cierto.
Y otra vez eso de papá e hijo¿no se supone que los padres de las aves son... aves? Pero algo más no me quedó muy claro...

-Esperen, esperen, esperen... ¡Explíquenme es lo que está ocurriendo! ¿Cómo es eso de que él es tu padre? Y... y... ¿me estabas esperando?
Eso de que el polluelo me fue a buscar es todo mentira, sólo sufrí un accidente y él me ayudó a ponerme de pie. Luego sólo me siguió... o yo lo seguí-


-Jojojo, es algo más complicado que eso. Es algo que se llama "Destino", joven Rin, eres uno de los elegidos. Pero lo explicaré con más detalles una vez que lleguemos a la ciudad-

-Maldito viejo ¿Qué se cree haciéndose el misterioso? Tchk-

Las costillas del lado izquierdo aún dolían, aunque un poco menos que antes, sentí otra puntada importante cuando toqué el suelo. Tuve que posar mi mano nuevamente sobre mi costado, por más que el vendaje que rodeaba la parte superior de mi torso me ofrecía un buen apoyo.
El extraño anciano se dirigía hacia la dirección por la que el polluelo había señalado con anterioridad, pero retornó primero girando un poco la cabeza y luego su cuerpo por completo. Me miró fijamente... o al menos eso pensaba que ocurría si le pudiera ver los ojos.
Creo que ese sonido me había delatado.

-Mmm, veo que estás herido joven Rin. Una vez que lleguemos a mi cabaña te daré algo para que mejores. Andando, que la tormenta pronto llegará-

¿Cabaña? Creo que las ideas de una ciudad de estilo futurista desaparecían lentamente a medida que el día transcurría
Lo miré a donde el cabello y la barba se dividían, y con unas gotas de transpiración por el rostro y expresión de dolor, consentí su propuesta. A continuación me puse de pie, esta vez con más facilidad que aquella vez en el callejón, a pesar de la lesión.
Por otro lado Chicchimon estaba feliz de haber visto nuevamente a su "padre", pero eso no quitaba que hubiera puesto cara de preocupación cuando exclamé el dolor por más mínimo que fuera.

-Rin por fin conocerás la ciudad en donde vivo, verás a mis amigos o los que quedan de ellos, te gustará mucho-

-Eso espero chicuelo-

Mientras completábamos el último tramo antes de llegar a la ciudad el viejo se mantuvo en silencio, mientras Chicchimon miraba hacia atrás, a donde yo me encontraba, y me contaba de todas las cosas que había en la dichosa ciudad, y confieso que sonaba bastante acogedor pero, si ese era su padre ¿cómo serán sus amigos?
Me dedicaba a seguirlos y a escuchar las historias, cargando mi espada en el hombro derecho. Los relámpagos ya se oían por encima de las nubes y comenzaban a iluminar con frecuencia la tensa atmósfera, que ahora se oscurecía más y más.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Mar Sep 03, 2013 4:36 am

Aún me dolía un poco la cabeza por el mareo que sentía, abría los ojos pero la cabeza no dejaba de darme vueltas, así que tuve que sostenerla un momento con mi mano izquierda mientras que la derecha la usaba para recargarme sobre ella estando en el suelo- Ugh... ¿Dices que ya no estamos en el bosque, verdad?... -cerré los ojos de nuevo, esta vez con fuerza, para que al momento en los abriese pudiese ver con mayor claridad- Vaya... -mi mirada confundida pasó a ser una de sorpresa e impresión al ver tan bello paisaje. Definitivamente, tal y como Dracmon lo había dicho antes, ya no nos encontrabamos en esa descabellada jungla, bosque o lo que sea... si no en una especie de villa o pradera cuyos pastizales eran de un color verde intenso- En este lugar, la maleza parece estar llena de.. vida -si, creo que esa era la mejor palabra que podía describir a este lugar: vida, puesto que no solo el pasto radiaba eso, si no que en el ambiente se respiraba vida... era un extraño aroma de...- ...¿Bebé recien nacido? -mi expresión regresó a ser algo confusa ante esto, escuchando después la voz de mi compañero resonar- ¡Hey Kuro, mira esto! -suspiré resignada, sentía entonces como si la paz que me estaba comenzando a invadir hasta lo mas profundo de mi ser se quebrantara toda al momento de escuchar la voz de Drac- Ya voy, ya voy...

Me levanté del suelo y corrí en dirección hacia donde se encontraba hincado mi compañero, observando atentamente algo- ¡Encontré comida! -exclamó, al principio si llegué a pensar que había encontrado algo comestible, pero esta ilusión se esfumó al momento en que veía como este lugar estaba completamente invadido por huevos de distintos colores, tamaños y figuras- ...Esto no es comida Drac, no sé muy bien lo que sea, pero definitivamente no es alimento -le comenté, dando unos pasos para poder observar con mayor claridad algunos de esos interesantes pero extravagantes huevesillos- ¿Qué es esto...? -me puse de rodillas, observando con cercanía uno en particular que tenía de dibujos unas cuantas manchas de color azul intenso, mientras que todo el huevo en si era de color blanco- ¿Hm...? -fijé mi mirada hacia algo que se encontraba pegado en dicho huevo, era una nota.. no había duda; curiosa, la tomé y leí en voz alta...- ¿''Acariciame''? -en mi rostro se mostró cierta repulsión- Que estupidez... -arrugué la nota y la tiré al suelo, levantandome y omitiendo de mi mente cualquier tipo de interés entre estos huevos, necesitaba encontrar algo donde pueda satisfacer aunque sea un poco mi hambre.

Dracmon estaba por seguirme, pero su atención fue llamada por la bola de papel arrugada que aun yacía tirada en el suelo- ¿Huh? ¿Que es esto, Kuro? -yo ya me encontraba lo suficientemente lejos como para no escucharlo, así que no me di cuenta en ese momento que Dracmon si había sido llamado por la curiosidad, y decidió hacer lo que hacía la nota, yendo a acariciar al huevo de color blanco con manchas azules- Esto me recuerda a una historia muy cómica... ¡Ya sé, de este huevo saldrá un genio y me cumplirá deseos! Jajajaja... ¿Que podré pedir? ¿Comida?, ¿Comida? o quizás.. ¡Comida, si! -mi compañero ya se encontraba babeando por todo lo que pasaba por su cabeza, los inmensos festines que podría recibir de manos de un ''genio'' pero... ¿Que no los ''genios'' yacen en lamparas? Definitivamente, de ese huevo no saldría ninguna especie de hombre o mujer concede deseos. En cambio, después de recibir esa muestra de codicioso cariño, el huevo comenzó a palpitar a tal punto de que emitió una cegadora luz que obligó a Dracmon a dejarlo caer al suelo- ¿Qué es esto?... -me había ya extrañado no escuchar la voz de Drac cerca de mi, así que al voltearme pude captar la luz que se lograba observar perfectamente a la distancia en la que me encontraba, puesto que no era demasiada que digamos- Agh, no, ¿Que hizo él ahora...? -corrí de inmediato hacia donde mi compañero se encontraba, gritando repetidas veces su nombre alterada, ya que no lo encontraba por más que lo buscaba con mi mirada- ¡Dracmon...! Drac, ¿¡Donde estás!? -me giraba y me giraba una y otra vez, pero no lo hallaba, hasta que escuché su voz- ¡Wooooow...! ¡Kuro, mira, ven a ver esto! -el escuchar ese tipo de emoción en su voz me hizo tranquilizarme un poco, pero aún así algo me inquietaba, así que corrí de inmediato hacia donde había escuchado la voz de mi irritante compañero- ¿Que suc....? -me quedé impactada al ver como la mayoría de los huevos que antes cubría esa zona ya no se encontraban y, en su lugar, habían miles de cunas vacías mientras que Dracmon era rodeado y acosado por miles de digimon en etapa bebé- ¿Que genial, no? ¡Parece que me tratan como a un rey...! -le miré extraño- ...Más bien, creo que te creen como una especie de madre... -suspiré, en realidad... yo odiaba a los bebés, espero que estos digimon no se pongan a llorar... ¡No pienso cambiar pañales!
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Miér Sep 04, 2013 9:39 pm

-No podemos ir a la ciudad ahora-

El viejo paró de caminar y no pude frenar a tiempo antes de chocarlo, no me di cuenta hasta que tropecé con él, parecía de piedra porque ni se movió. Chicchimon salió volando y pude sujetarlo en el aire tras un par de manotazos y aletazos antes de que tocara el suelo, justo en la parte más interesante de la historia que me iba contando. Aunque caer de una altura como esa no iba a hacerle daño, pero lo mío fue puro reflejo. Eso nos llamó la atención, se supone que nos dirigíamos directamente a la ciudad y no había porque hacer un alto en el camino.
Abrimos grande los ojos por lo que acababa de ocurrir, y suspiramos aliviados al mismo tiempo. El polluelo se dio media vuelta para hablar con su... sí, "padre".

-¿Por qué nos detenemos ahora papi?-

-Oye, ¿te encuentras bien, viejo?-

-No podemos ir a la ciudad ahora-

-¿A... a qué te refieres? ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué hay de la tormenta y todo lo demás?-

-¿Por qué no me dí cuenta antes? Por eso mismo Rin. Esos Digi-huevos están en peligro por la tormenta-

-Pero si aún no está lloviendo-

Dirigí la vista hacia el cielo como mostrando que tenía razón en lo que decía. Lucía espeluznante, y me susurraba, me decía que algo no andaba bien.
Bajaba un poco mis cejas, miraba de manera desafiante, como desafiando a lo que se avecinaba, sea lo que sea. Mientras lo hacía veía como un rayo surcaba los cielos e iluminaba todo aquello que estaba a su alcance, seguido del ruido retrasado y ensordecedor. No pasaron muchos segundos hasta que sentí el golpe de una gota en mi frente que luego se escurrió entre mis ojos como una lágrima. Y luego otra, y otra, y otra... hasta que las miles acababan con la tranquilidad que hasta ahora había en toda la pradera.

-Olvídenlo-

-Vamos, hay que regresar al río. Antes no me había dado cuenta, tal vez por volver a encontrarme con Chicchimon, pero ahora sentí que hay Digi-Huevos por esa zona-

-Pero sus padres... deberían estar cerca-

-¡Ahora! No importa si están cerca o no, mi deber es llevar a todos los huevos que encuentre hacia la seguridad de la ciudad. Además, es probable que el río desborde, la tormenta será implacable. No voy a dejar que ellos sufran por mi culpa-

Golpeó el suelo con su bastón mientras miraba hacia la dirección que seguíamos originalmente, salpicando unas gotas de agua que se empezaban a juntar en pequeños charcos en donde la tierra lo permitía, dando a entender que mantenía su postura y que lo que decía era una orden.
Por mi parte, levanté al pequeñín lo coloqué frente a mi rostro mostrando mis colmillos a modo de una sonrisa, estaba listo para ayudar en lo que el anciano necesitara. Ya con el cabello casi mojado por completo, el padre de Chicchimon se dio vuelta y comenzó a correr volviendo por el camino que habíamos seguido por el momento. Con el Digimon en mi brazo izquierdo, lo escolté.

-Ayudaré si me prestas tu espada, Rin-

-Sigue soñando, pequeño-

La lluvia golpeaba con más fuerza a medida que regresábamos por el gastado sedero y el lodo cubría mis zapatos y mi ropa. Esto junto con lo del basurero significaba que necesitaría un uniforme nuevo, y eso que era el que más había durado hasta ahora...
Llegamos hasta donde el camino se cortaba y debíamos empezar a seguir la orilla del río, el cual estaba descontrolado y llevaba incontables cantidades de agua. Comenzaba a desbordarse con gran rapidez, no faltaba mucho para que todo se inundara por completo, y de verdad quería ayudar al viejo, aunque no conozco bien la razón...

-Tienen que estar por algún lado, hay que buscarlos-

-¡Sí papá!-

Solté a Chicchimon que aleteando cayó suavemente sobre el lodo. Sin importar cuan sucio estábamos, nos separamos para cubrir más terreno y empezamos a buscar por todo el lugar. Perdimos de vista al viejo por un momento mientras que el pequeñín, aprovechando su estatura, se escabullía entre los arbustos más frondosos y yo daba un vistazo más general. Sentí que algo tocó mis pies, miré hacia abajo y eran las pequeñas olas que se salían de los límites del arroyo, era inevitable asustarme, el hecho de pensar que el agua ya se había llevado los huevos me aterraba.

-¿Y que si...? No, no puedo pensar eso, sería estúpido. Tengo que encontrarlos-

...Fue tarde, pero un golpe de buena suerte después de todo.

-¡Los encontré, aquí están!-

-¡Grandioso Chicchimon!-

No sé si era por el ruido que hacían las gotas de lluvia al golpear el suelo y el gran caudal de agua o por la emoción de todo esto, pero no hablábamos, gritábamos.
Uno a uno, el polluelo fue sacando los huevos de uno de los arbustos en los que se había metido.

-Bien hecho, hijo. Ahora llevémoslos a la ciudad-

Jijimon salió de atrás mío ¿donde rayos se había metido? Pensé que lo habíamos perdido. Eran solamente tres huevos, cargué dos y el barbudo el que restaba. Chicchimon quería ayudar, pero... ¿cómo quería cargarlo si no tenía brazos? En fin, no dejamos que lo hiciera mientras que una vez más, sentía el agua a mis pies, pero esta vez ya me llegaba a los tobillos.

-O... oi, debemos irnos ahora, esto no tiene buena pinta-
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Dom Nov 17, 2013 7:32 pm

No sé que podría ser mejor que esto, tenía hambre, acababa de salir de un lugar donde yacía perdido para acabar en otro en el que, aunque pareciese que no iba a meternos en problemas, Drac se lució esta vez haciendo nacer la mayoría de los huevos de Pascua que habíamos encontrado en este lugar amontonados... y por si fuera poco, en vez de salir un pollo o pato salieron unas bolas de colores con ojos que ahora tenían ''infestado'' a mi compañero- ¿Tienes al menos una remota idea de como zafarte de esos... esas cosas? -no sabía si llamarles ''bebés'' sea la palabra indicada- ¿Zafarme? Pero si estos bebés me adoran, creo que ellos reconocieron a simple vista lo que tu te has tardado en reconocer en meses, jajaja -...¿Ah?- ..Nunca lo he reconocido, y nunca lo haré -No se puede reconocer lo que no existe, así de simple.

Me acerqué hacia él e intenté quitarle a un ''bebé'' de encima, pero éste parecía no querer soltarlo... así que intenté con otro pero sucedió lo mismo- Estas cosas, para no tener brazos, saben aferrarse bien a algo... Tsk... -seguí intentando sin exito alguno, pero en cuanto logré quitar a uno...- ¡¡BUAAAAA!! -inició lo que menos quería escuchar, porque en cuanto esa masa blanca comenzó a armar sus berrinches, sus demás ''hermanitos'' le siguieron el juego, en un par de segundos éste calmado y pacífico lugar se había convertido en una especie de guardería donde todos los mocosos no hacían otra cosa mas que chillar- Ahhh... Bien hecho Kuro, tu si tienes tacto con los niños -dijo desanimado al ver a sus ''súbditos'' en esa posición. Ahora mismo no podía hacer otra cosa mas que estar cubriendo mis oídos- ¡¡AGH...!! ¡Drac, haz algo! -en cuanto volteé a verlo, el se estaba rascando el cuello con obvio desinterés- ¿Porque yo, si lo provocaste tu? -bostezó- Bueno, está bien... no creo que sea bueno que un rey como yo se coma a sus súbditos, pero... -sonrió con malicia, tomando a uno de ellos entre sus garras y abriendo la boca.

Planeaba detenerlo, no quería ver esa escena tan repulsiva, pero antes de levantar la mano para propinarle un buen golpe... sentí como caía una gota sobre mi nariz, y después de esta, muchas otras comenzaron a seguirle- ¿Huh? -alcé la mirada, al mismo tiempo que mi compañero que se había entretenido tanto con el acontecimiento nuevo que dejó huir a su ''presa''- ¿Ya empezó a llover? Jajaja, no me había dado cuenta de que el cielo amenazaba lluvia -rió, yo no le hallo la gracia, incluso me parece que este podría ser otro factor para hacer que este día no fuese el mío definitivamente- Tch... y ahora... ¿Qué? -la lluvia que se estaba avecinando aún no era muy fuerte, se podría decir que solo eran una serie de gotas que caían de poco a poco, por lo que aún había tiempo de refugiarnos... ¿¡Pero dónde!? No conocía este lugar, y ahora no solo estabamos solos Drac y yo, si no que con nosotros habían un grupo de cosas gelatinosas, bolas cono ojos que son llamados ''bebés'', los bebés digimon son realmente raros... pero no saben hacer otra cosa mas que que llorar y quejarse igual que los bebés humanos- Vamos Drac, hay que refugiarnos -dicho esto comencé a caminar en busca de alguna especie de caverna o algo donde pasar la tarde o incluso noche hasta que la lluvia cesase, pero al dar un par de pasos me di cuenta de que era el unico que estaba caminando. Me giré para ver a Dracmon- ¿No vas a venir? -el jugaba con sus dedos- Ehm... si, pero... ¿Que hay de los bebés? -en cuanto dijo esto no supe que responder, me había quedado viendo como los bebés intentaban subirse a sus cunas para refugiarse de la lluvia entre las sabanas pero las camas ya estaban humedas, si se refugiaban ahí iban a enfermarse y al final no estarían cubriendose de nada- ...No me digas que quieres que nosotros los traigamos, por favor... -Drac sonrió de inmediato- Vamos Kuro, no seas cruel, solo son unos bebés -¿Que no se dio cuenta de que no me llevo bien con ellos? Creo que me odian casi tanto como yo a ellos... no los soporto, huelen mal, son chillones, y si no solo son buenos para llorar... tambien son buenos para hacer del baño en donde sea- ...Yo no pienso cargar con ninguno de ellos, si quieres traerlos hazlo tu solo.

Volví a iniciar mi recorrido en busca de refugio, por un momento pensé que esto sería lo suficiente para frustrar a Drac en su intento de traerse a los bebés, es imposible que logre cargarlos a todos, pero... en cuanto me volví a girar para ver si mi compañero me seguía, mis ojos se abrieron como platos al ver a Dracmon siendo seguido por todos los bebés que en verdad lo adoraban cómo... ¿Un rey? JAJA ya quisiera el que fuese eso, no, cómo el hizo que saliesen de los huevos lo mas probable es que lo vean como a una especie de madre- Tch... -preferí ignorar esto, después de lo que dije no podía cambiar de opinión obligando a dejar a los bebés ahí a su suerte, así que seguí buscando y buscando... en estos momentos los bebés ya habían dejado de llorar, y lo unico que podía escuchar era el sonido de nuestros pasos chapotear en el suelo lodoso y el pasto mojado en una completa desincronía.

Llegó un momento en donde pude avistar algo, por culpa de las nubes... la tarde que antes yacía con leve luz del sol se había vuelto completamente gris y daba la apariencia de que ya era de noche, por lo tanto... entre la ''oscuridad'' del ambiente se lograron ver algunas luces no muy a lo lejos de nuestra posición. Al acercarnos un poco más, avisté una cabaña donde dentro estaban las luces encendidas, de la chimenea que había en el techo salía un poco de humo...- Debe ser un lugar cálido... ¿Habrá alguien adentro? -me giré nuevamente, pidiendole a Drac y los polisones que se quedaran quietos unos momentos, así pude acercarme y asomarme desde la ventana para ver el interior de la cabaña. Era un lugar bonito, mas o menos rustico, parecía una casa acogedora pero a la vez pequeña... como si dentro solo pudieran vivir una o dos personas cuanto mucho... pero no ibamos a vivir aquí, solo ibamos a hospedarnos- Probablemente la persona que vive aquí salió por un momento, si no no creo que hubiese querido cometer el error de dejar la chimenea encendida en una casa que creo que está hecha de madera -supuse. Me fije a mi alrededor para ver si no había nadie que pudiese acusarnos, y al confirmar esto, entré por la ventana que no tenía seguro y abrí la puerta desde dentro para permitirle el paso a Drac y a los bebés, esperaba que la lluvia durara poco para poder escapar de aquí antes de que el dueño de la cabaña regresara.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Mar Dic 03, 2013 10:22 pm

-¡Andando, no podemos quedarnos más tiempo aquí! ¡Esta tormenta acaba de empezar y debemos refugiarnos cuanto antes en la Ciudad!
-¡¿Qué dices?! ¡Apenas puedo oírte!
De un momento para otro era una tarea imposible escuchar las palabras que me decía el viejo, teníamos que gritar y también forzarnos para oírnos entre nosotros. El golpeteo constante de la lluvia hacía mucho ruido y dificultaba el hablar en esta situación desesperante.
Tuve que acercarme e inclinarme a su lado para preguntarle nuevamente. Tengo que decir que teniéndolo algo cerca es bastante incómodo, esa larga barba a centímetros de mi cara. Ni siquiera sé que es lo que guarda abajo de ella, siento escalofríos sólo con acordarme de eso. Uyyy...
-¡¿Qué es lo que quieres, viejo?!
-¡Digo que ya tenemos los huevos! ¡Es tiempo de marcharnos a la ciudad antes de que esto empeore. Sólo lleva a Chicchimon y sígueme, yo los llevaré hasta ahí!
-¡Entendido! ¡Polluelo, vamos!
No sé si Chicchimon habrá entendido lo que le dije a pesar de haber estado observando la conversación, pero para asegurarme lo miré y noté que el agua ya casi podía hacerlo flotar, sólo faltaba un poco más de tiempo para que esto sucediera. El río desbordado podría llevárselo, era muy arriesgado y peligroso. También estaba empapado al igual que yo, pero él era un ave más allá de su extraña forma, y un entorno con tanta agua es el peor para ellas.
Le hice una seña con la cabeza para avisarle de que ya nos íbamos, y a continuación con mi pié izquierdo, poniéndolo por debajo de él, lo arrojé hacia arriba como si fuera un balón y traté de que cayera sobre mi cabeza. Chicchimon aleteó unas cuantas veces con sus pequeñas alas, pesadas por el agua sobre ellas, y pudo acomodarse sobre mi.
-¡A... agh, te tengo Rin! ¡¿A donde vamos ahora?!
-¡Tu padre dice que regresaremos a la ciudad! ¿Eh? Por cierto ¡¿Ahora donde se metió?!
Miré hacia los lados, hacia atrás, entre los arbustos y no estaba...
-¡Allí!
-¿Eh?
El maldito ya había empezado a correr camino abajo y nos había sacado varios metros de distancia. Más allá de que aparentaba 200 años o más, era capaz de correr muy rápido, tampoco tenía ni zapatos. Era algo raro de ver.
-¡Oi, viejo, espéranos!
-¡Papi!

No nos salvamos del lodo durante todo el camino, tampoco cuando llegamos a la "ciudad", apenas si se le podía llamar pueblo. Me recordaba a esos pueblos del lejano oeste que veía por la televisión, bastante alejado de todo en el medio de una gran llanura árida, pero en este caso era una pradera bastate... mojada como se ve. Nada comparado a la verdadera ciudad en la que habíamos estado antes. Era como un ancho pasillo o una calle al aire libre y las casas estaban enfrentadas unas otras de manera algo desordenada, aunque algunas no parecían simples casas, eran algo distintas, tal vez edificios con propósitos específicos ¿quién sabe? Al final de esta calle, había un árbol, uno enorme, nunca había visto algo así. Tenía un tronco y una copa muy ancha y frondosa con hojas de varios colores. En cuanto al polluelo, casi no había dicho ni una palabra desde que recuperamos los huevos, sólo lo sentí aferrarse como podía a mi cabeza con sus pequeñas alas mientras corríamos hacia aquí. Tampoco lo sentía asombrado ni nada, bueno, es algo normal sabiendo que esta es su casa después de todo.
-Señor Jijimon, por fin regresó ¿a donde se había ido?
-Oh, Leomon, me fui a dar un paseo por aquí cerca y la lluvia me tomó desprevenido. Además pude encontrar estos huevos antes de que cayeran al río que se estaba desbordando.
-Habrá que realizar algunas obras en es río para evitar que eso suceda. En cualquier momento nosotros también quedaremos bajo el agua. Incluso ya tengo unas ideas.
-Muy bien, luego me las contarás. Y mira también a quien encontré.
-¡Leomon!
-¡Hola pequeño! Pensé que no te volvería a ver.
Chicchimon saltó desde mi cabeza y cayó en la mano libre de Leomon, con la otra sostenía una hoja enorme que utilizaba como paraguas.
-Ya estoy de regreso hermano mayor, ¡y con Rin!
Lo que faltaba, primero un viejo de padre y ahora un león de hermano ¿qué le ocurre a este mundo?
-Un placer conocerte, Rin, mi nombre es Leomon. Hace mucho que no vemos un humano por aquí, así que eres el único por ahora.
-Ehh, sí, sí, un placer ejeje- reí nerviosamente mientras rascaba la parte de atrás de mi cabeza.
-Luego habrá tiempo para eso, ahora, Chicchimon, Rin, vamos a mi casa ahí podrán limpiarse al igual que los huevos. Después los llevaremos a la guardería-
-Entendido.
Cruzamos todo el pueblo hasta llegar al otro extremo, cuando nos detuvimos supe que habíamos llegado a su casa. Parecía bastante chica pero acogedora, al menos por fuera. La casa del viejo quedaba justo al lado del árbol que parecía mucho más grande y raro de cerca.
-Que extraño, la puerta está abierta, recuerdo bien que la cerré antes de salir.
-¿Piensas que alguien pudo entrar?
-Es imposible, todos en la ciudad se conocen y son muy buenos. Nadie pudo hacer eso ¿no es cierto papá?
Así es, de seguro fue el viento quien la abrió. Ahora pasen... pero primero- se dióo la vuelta para mirarme-. Tu ropa, Rin.
-¿Qué... qué ocurre con mi ropa?
-Quítatela, está toda llena de lodo y ensuciarás por todos lados. No te preocupes, la pondré a lavar.
-E-está bien...
Me quité toda la ropa mojada y sucia quedando sólo en ropa interior en la entrada de su casa.
-Brrrr, está muy calentito aquí.
-Vayan hacia la sala principal, yo iré a poner esto a lavar y les traeré unas toallas para que se sequen. Mientras tanto entren en calor con la chimenea.
No era una mala idea, además, por fin estábamos en un lugar cómodo y mi ropa uniforme necesitaba una limpieza urgente. Nunca la había lavado desde estos pocos días en que llegué aquí, primero se había ensuciado en ese basurero de la ciudad y ahora con el lodo de aquí.
-Vaya, si que el viejo tiene un buen lugar- caminando hacia la chimenea con los brazos en la parte baja de mi espalda y con los ojos cerrados-. ¿No crees, polluelo? ¿...polluelo?-abrí los ojos al no oír una respuesta de él-. Ahh, hola Kuro y Dracmon... ¡¿QUÉ?!
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Miér Dic 04, 2013 3:46 am

Por un momento me había olvidado de todos los ''invitados'' que tenía mientras les habría la entrada, puesto que al momento en que quité el candado todos los digimon bebés, y Dracmon, entraron a toda prisa llevando la puerta contra mi y haciendo que me llevara un buen golpe en la nariz- Ugh... -fruncí el ceño mientras veía a la montaña de bolas saltarinas y a mi hiperactivo compañero pasar hacia la sala donde la chimenea aún yacía ardiendo como si no fuese hace mucho que fue encendida- Que horror... no es mi casa pero... -bajé la mirada hacia el suelo, pudiendo notar con claridad las huellas enlodadas que había provocado todos ellos, y bueno... sé que yo tambien dejé alguna que otra pero no se notaría mucho si no fuera por que en verdad eran muchos... ¿Unos 10 o 14 bebés? y aparte Dracmon que se sentía en este lugar como si en verdad fuese su casa. Sé que he entrado a muchas casas anteriormente sin permiso alguno, incluso estoy consciente de que esta haya sido una idea mía, pero no sé... suelo tener la situación un poco bajo control a comparación de ahora, además de que nos encontrabamos en el digimundo... ¡No tenemos idea de quien es el dueño de este lugar!- Bueno, seguro no es alguien muy fuerte o grande, esta casa es demasiado acogedora y hogareña como para que sea de un monstruo enorme y escupe ácido -me dije en mis adentros para calmar mis paranoias, cerrando la puerta para que no entrara tanta agua.

Siguiente, me dirigí hacia la habitación en la que todos se habían acomodado cerca de la chimenea para calentarse un poco estando cerca del fuego, yo en cambio me dirigí de inmediato hacia la ventana y la cerré para que, nuevamente, el agua no entrara por ahí... odiaba el frío y el agua en las pocas partes de mi cuerpo que logró tocar era lo que me provocaba, por fortuna siempre llevo abrigo porque sino... ¡Ufff!- Cómo sea... Drac, ¿Y ahora qué? -le miré seriamente, él se encontraba bien instalado: acostado bocabajo y sosteniendo su rostro con ambas manos mientras los demás bebés lo rodeaban acurrucandose a sus lados y algunos encima de su espalda- ¿Huh? ¿Cómo que ahora qué? -creo que en verdad no entiende la situación en la que nos metió- Escucha, fue tu idea el traer a estos mocosos a la casa, si llega el dueño y nos encuentra no podremos escapar con tanta facilidad con estos ruidosos acosándonos, ¿Que sugieres hacer? -Dracmon se metió uno de sus dedos a la mascara y simulaba el como se sacaba la cerilla con total desinterés mientras balanceaba su cola y sus pies tranquilamente sin cambiar de posición- Bah, pues no lo sé.... Oye Kuro, acabamos de llegar a esta maravillosa cabaña, no nos arruines la diversión con tu actitud amargada -fruncí el ceño, no es que sea amargado... o no es que quiera serlo, solo estaba siendo realista ¿Que haríamos si el digimon dueño de la casa llega y nos arma un escandalo? Nosotros no somos bienvenidos... Tsk...- Aunque... creo que Drac tiene razón, acabamos de llegar, debería tomarme las cosas con mas calma... -cerré los ojos y suspiré. Coloqué mi mano sobre el respaldo del sillón que me estaba dando la espalda y de un salto logré acomodarme en el tranquilamente, echandome como si se tratara de una cama.

Acomodé mis manos detrás de mi cuello para recargarme sobre ellas, cruzando mi pierna y balanceando el pie en el aire mientras mi mirada se encontraba mirando un punto fijo del techo pero a la vez puedo asegurar que estaba ''mirando al vacío'' enfocado solo en mis pensamientos- Esta cabaña es realmente cálida... la fogata, la apariencia rustica, no sé porque... pero en verdad no tengo ningún interés por sentirme alarmado por nada, quisiera disfrutar el momento sea corto o largo en el que me encuentre aqui... -cerré mis agotados ojos hechizado por el sonido de la lluvia detrás de la ventana y el cómo el fuego consumía la madera, todo esto en conjunto me hacía sonreír hasta qué... un sonido ''anormal'' me hizo abrir los ojos de golpe rompiendo toda armonía. Mi mirada se centró hacia donde se encontraban los bebés, los cuales al escuchar esto inmediatamente corrieron hacia detrás del sillón; Drac se levantó de inmediato fijando su mirada hacia la puerta y después me miró a mi- Alguien vino -fue lo que escuché pronunciar, sentí una cierta frustración al pensar que nuevamente teníamos que idear una forma de escapar pero... todo estaba sucediendo muy rapido, Drac se había alejado de la fogata que quedaba ''de frente'' hacia la puerta para no ser visto por nadie y darme tiempo de idear una forma de escapar pero mi mente antes se encontraba en una especie de ''reposo'' y ahora el alarmarme hacía que mis ideas, normalmente bien acomodadas, chocaran entre sí y me invadiera un sentimiento que bien puedo describir como ''miedo'' pero sería una palabra mal empleada, no, mas bien una palabra mejor usada sería: ansias- Kuro, ¿Que hacemos? -me preguntó mi compañero con total esperanza a que le respondiera con uno de mis tipicos planes pero ahora me encontraba demasiado alarmado como para idear uno- ¡Como quieres que lo sepa! Por eso mismo te dije que lo previniéramos desde antes...

Los bebés aun se encontraban ocultos, podía verlos temblar al desconocer por completo aún de quienes se trataban, pronto escuchaba las voces de los invitados- ¿Son varios?... -tragué saliva, llevé mi mano hacia el bolsillo donde llevo guardado mi mazo de cartas y mi digivice, por si llegara a utilizarlos, ya tenía entre mis dedos la ''Blue Card'' en caso de que necesitara evolucionar a Dracmon ante un ataque sorpresa. Me fui hacia cerca de la ''apertura'' donde se conectaba la entrada y la sala en la que me encontraba ahora mientras que Drac se posicionaba en la lateral más alejada del sillón oculto preparado para la emboscada. Llevé la carta cerca de la ranura de mi digivice para evitar retrasos y estar listo pero, lo que me sorprendió e hizo que mi mano se relajara, fue el ver como un chico semidesnudo entrar a nuestra habitación con un pollo a un lado- Un momento... ¿No los conozco? -ladeé la cabeza, los estaba viendo de espaldas ahora mismo por eso se me dificultaba tanto el reconocer esas dos figuras, pero me era dificil no reconocer la ''cola de caballo'' que lleva de peinado ese pollo- ¿Rin? -un momento.. si es el.. ¿Porqué está desnudo? -guardé mi digivice y mi carta; el primero en notar mi presencia fue... ¿Como se llamaba?... Ah, Chicchimon, el cual solo se quedó callado mirandome al principio con desconfianza pero después pareció comenzar a reconocerme aunque no negaba que podía quizás provocarle sorpresa el verme, o tal vez no, no logro entender bien los gestos de este pollo.

Dracmon fue el siguiente en asomarse desde su escondite confundido al no escuchar ninguna amenaza, señal o sentir el poder de la digievolución recorriendo su ser. Asomó una de sus manos para observar al chico semidesnudo y a la bola de plumas a su lado- Pffftt.. Está desn.. Pfff.. JAJAJAJA! -aun ni había revelado quien era y ya había mostrado a todos su ubicación, ¿Que hubiese pasado si Rin en verdad se tratara de un enemigo? Tch... tonto Drac. Al escuchar las risas del mini vampiro, los bebés comenzaron a asomarse por los lados del sillón, cambiando rapido su expresión de angustia y miedo por una tan alegre que incluso los impulso a saltar alrededor de Rin y Chicchimon como si se conocieran de toda la vida, no creo que los hayan visto considerando que acaban de nacer, pero quizás lograron notar que ellos dos no eran ninguna amenaza lo cual puede ser aliviador para cualquiera, sobre todo para unos bebés como ellos- Pff... -me levanté rodeando a todo el barullo para acercarme a Drac y tirarlo de su cola, el risueño aun seguía tirado en el suelo pataleando y sujetandose el estomago. Volví mi mirada hacia el par en cuanto escuché el saludo despistado y la gran sorpresa con la que nos recibió Rin, aparte de su... peculiar vestimenta- No sabía que solías entrar a casas sin ropa, sin duda tienes costumbres muy raras -mi rostro pareció esbozar una sonrisa pero era tan leve que no se notaba- Ehm... -volteé mi mirada de derecha a izquierda, izquierda a derecha pero no vi a nadie que les acompañara- ¿Acaso está es su casa o algo así? ¿O es enserio que visitas casas ajenas en ropa interior? -si fuese su casa sería un gran alivio, sabría que no tenía que buscar excusas con nadie, aunque si es la segunda... pues... debo admitir que jamás hubiese pensado que Rin era un pervertido, pero de este tipo de cosas se conocen mejor a las personas, creo.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Mar Dic 24, 2013 11:38 am

-¿Qu-qué hacen ustedes aquí? ¿Acaso el viejo los invitó también a su casa?
-¡Es el señor y el vampiro! El señor y el vampiro de la ciudad.
Chicchimon recién parecía recordar a los que teníamos en frente. No lo sé, tal vez era muy despistado o sólo se comportaba así porque era como un niño. Tampoco se comportó normal ni un momento desde que lo conocí hace un par de días atrás, a comparación de las demás criaturas extrañas que viven aquí y de las que conocí hasta ahora, que por cierto fueron muchas, Chicchimon es el más peculiar de todos. Y con esto no quiero decir que los demás sean cuerdos, para nada, pero el polluelo es... lo llamaré especial. Pero él de alguna forma estaba contento por volver a ver a aquellos dos y saltaba sobre mi cabeza mientras aleteaba en el aire.
Al cabo de segundos nos vimos rodeados de bolitas saltarinas, eran como muchas y todas estaban algo sucias pero...
-¡Pero mira que cosas tan lindas¡ -agachándome para levantar una de las esferas del suelo-. Son tan pequeñas y esponjosas, creo que me llevaré este a casa. ¿Uh?
Escuché a Kuro hablar e interrumpir mi momento, así que dejé en el suelo a ese bichito que parecía un insecto transparente y tenía pequeñas alas. Aclaré mi garganta
-Para tu información mi ropa se está lavando en este momento, quedó muy sucia después de todo lo que pasó -respondiendo con un tono algo soberbio.
-Claro que no, esta es la casa de mi papá. Aquí es donde vive él.
-¿Acaso crees que soy un pervertido o algo así? Qué cosas preguntas, jum -dándole la espalda y cruzándome de brazos y me dirigí a ellos por encima del hombro-. Además, ustedes tampoco están muy limpios después de todo, miren como ensuciaron el piso, el viejo de seguro se enfadará.
-Muy bien Rin, ya puse tu ropa en la lavadora en un rato quedará como... ¡Oh por Yggdrasil!
Lo sabía, lo primero que notó fue el piso enlodado.
-¡Más niños! Jajaja, vengan aquí pequeños ¿cómo entraron aquí?
Todos los pequeños que estaban alrededor mío se fueron dando grandes botes casi llegando a la altura de mi cintura por toda la sala hasta llegar a Jijimon que los esperaba agachado y con los brazos abiertos.
Vaya, sí que esto es extraño -dije en voz baja.
-Rin, mi papá es el encargado de la ciudad y cuida a todos los Digimon por igual, no importa si son grandes o pequeños, él los quiere a todos. Y por más que ocurra siempre, cada vez que ve a uno de nosotros demuestra su afecto como si fuera un padre. Es por eso que yo lo llamo así.
Con que eso era, por fin el polluelo estaba comportándose y hablando con sentido. Entonces Jijimon no era su padre, sólo su tutor y su vigía, alguien que cuida a todo el que vive aquí. Y no solo eso, también les da un hogar si es que no son de aquí. Ahora que lo recuerdo... mi padre también fue así, me crió desde pequeño y me quiso como a su propio hijo, sin preocuparse de donde venía. Él me acogió en la iglesia durante quince años, siempre deseó lo mejor para mi, incluso en su último minuto de su vida. Cuánto lamento no haberme dado cuenta de eso antes, sin duda estoy en deuda con el viejo Fujimoto. No voy a defraudarte papá.
-Oh, ustedes dos son amigos de Rin ¿cierto? No me digan que ustedes fueron los responsables de traer a todos estos Digimon hacia mi casa, la verdad estoy muy agradecidos con ustedes, siento escalofríos al pensar que hubiera ocurrido si no los hubieran encontrado y más con la tormenta de afuera.
Perdón, perdón, la emoción me trae mal, olvidé presentarme, mi nombre es Jijimon, encantado de conocer a los amigos de Rin.

-Pe-pero ellos no son mis...
-Toma las toallas, Rin, asegúrate de secarte muy bien al igual que a Chicchimon -arrojándomelas a la cara-. Por favor, siéntanse como en casa... pero primero, tu muchachito, quítate la ropa la pondré a lavar junto con la de tu amigo, no tengas vergüenza. Y no se preocupen por el lodo, ya lo limpiaré. Vayan y acomódense en la chimenea, ya traeré más toallas.
-¿Y ahora qué diablos le ocurre? ¿Desde cuándo se puso más gentil aún? -dije por lo bajo.
A continuación el viejo se fue por donde la primera vez, y yo me dirigí por fin hacia la chimenea que ardía con intensidad. Tenía dos toallas en la mano, una sería suficiente para mi y para la cabeza... el cuerpo... la... para el polluelo, así que al pasar al lado de Kuro, se la arrojé al pecho.
-Toma, no querrán resfriarse ustedes también.
Llegué hasta donde las llamas eran contenidas y me senté al frente con las piernas cruzadas sosteniendo a Chicchimon sobre éstas.
-Ohhhh ¡aquí está muy calentitoooo!
Me acosté sobre la alfombra y comencé a rodar con el pequeñín en brazos.
-¿Verdad que se siente genial, Rin?
Hacía rato que no habíamos estado en un lugar tan cómodo como este y se sentía tan bien. Terminé de rodar quedando boca arriba con una gran sonrisa en el rostro. No duró tanto ya que el viejo interrumpió nuevamente en la habitación, por lo que me senté nuevamente.
-Aquí tienen más toallas por si necesitan. Tendré que salir un momento, iré a darles lugar a estos bebés en el dormitorio común, no tardo. Cuando regrese les mostraré el baño para que tomen una ducha ya que a la noche tendremos una fiesta en el gran comedor, habrá mucha comida, aunque lástima que nuestro cocinero Monzaemon ha estado enfermo estos últimos días y la calidad de su comida bajó mucho. Pero creo que no queda otra opción.
-¿Cocinero? Oye viejo, ¿está bien si trato de cocinar algo esta noche?
-¿Estás seguro que podrás? Mira que son muchas bocas para alimentar.
-Cuenta conmigo, haré lo mejor que pueda -dije esto último con una gran sonrisa y los ojos fruncidos.
-Wooow, Rin, no sabía que supieras cocinar.
-No es nada, Chicchimon, harás que me sonroje.
-Como tu digas, esta noche estás encargado de la cocina. Hasta dentro de un rato.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Jue Dic 26, 2013 2:23 am

Ese chico... ehm... Rin, creo que se llamaba, o... algo así... no soy muy bueno recordando nombres, mucho menos de personas con las que no convivo mucho que digamos o que solo nos hemos encontrado una vez, cómo sea... ese chico no se notaba muy contento por vernos ¿Es gracioso, no? Sé que llevabamos mas o menos una o dos semanas sin vernos pero tal vez recordaba bien mi ''profesión'' y, considerando que él es un ''niñito bueno'', era obvio que mi llegada no haya sido demasiado grata para él; en cambio su amigo emplumado se le veía tan emocionado como siempre, no puedo decir si estaba feliz o no... pero de por sí el mostraba tener mucha inquietud y energías así que es fácil de confundir- Oye Kuro, ¿Quienes son ellos? -me preguntó Dracmon una vez que se había puesto de pie, esta vez mas sereno- ¿Qué no los recuerdas? Son quienes nos topamos la otra vez en la Ciudad Central -silencio...- ¿El lesionado? -más silencio...- ...¿Con quienes tuvimos que aliarnos para que la policía no nos atrapara a todos? -estoy seguro de que hubiese habido mas silencio incomodo entre nosotros dos, pero el mismo Drac fue el que lo interrumpió- Bah, no recuerdo, pero mientras me afirmes que ya los conocemos me hace sentir más seguro -dijo con una amplia sonrisa en el rostro; no sé... pero yo no le noté en ningún momento ni una pizca de preocupación o angustia.

Al escuchar una especie de ''Ejem..'' mi atención volvió hacia el par frente a nosotros. Mientras escuchaba la excusa de Rin sobre el porqué de su... ehm... ¿Semi desnudez? le miraba con cierta indiferencia y, sumado a lo que dijo su compañero sobre el dueño de esta casa, lo primero que pensé fue- ¿Desnudarse en la casa del padre de tu compañero no es pervertido? Da igual la razón que sea, se nota que no tienes ni pizca de pudor heh... pero viniendo de alguien como tu ya tampoco me sorprende -al parecer ellos ya habían notado el gran desastre que provocaron las bolas de pelos chillonas y Dracmon, no es como si fuera demasiado dificil notarlo, pero despues de todo este alboroto y situaciones tan aleatorias debo admitir que se me había olvidado por completo- Tch tiene razón, el dueño de esta casa se enfadara en cuanto vea todo este desastre, y si ellos no son los dueños de la casa no me siento tan seguro... -bajé la mirada, llevandome la mano hacia la cabeza y quitandome el gorro que aun tenía puesto, comenzando a revolverme el cabello mientras pensaba- ...Hmm... este emplumado dijo que el dueño de la casa era su padre, quizás si lo necesito puedo convencerlo para que lo convenza de que nosotros no somos unas malas per... no, conociendo a ese pollo, de inmediato revelará que nosotros somos unos maleantes -cerré los ojos con el ceño fruncido mientras el movimiento de mi mano entre mi pelo era mas brusco, debido a la ansiedad por no poderseme ocurrir nada que nos pueda sacar de esta situación tan descabellada.

- Huele a pasas de uva... -se relamió los labios- ¿Eh? Espera, se trata de un digimon -dejé de hacer lo que hacía al reaccionar por las palabras de Drac, alzando la mirada y viendo como entraba en ''nuestra'' habitación un ser o quizás digimon de pequeña estatura, un poco mas bajo que yo y se sorprendía por algo...- No me digan que ese es el dueño de la casa... ¿¡Y ya notó todo el desastre!? ¡Estamos acabados! -mostré mi preocupación en mis gestos y di un paso hacia atrás preparandome para una especie de ''¿¡QUIEN HIZO TODO ESTO!?'' pero en vez de eso, la reacción de quien parecía ser un anciano digimon fue completamente distinta a la que yo, y quizás tambien todos los presentes, esperabamos.

- ¿E-Ellos? Bueno... -bajé la mirada, observando la escena en la que todas las pelotitas que antes brincaban alrededor del nudista se daban la vuelta e iban a celebrar la llegada del viejo, seguramente eso me hubiese causado gracia pero ahora mismo me encontraba aún en un estado de impresión. En lo que reaccionaba alcancé a escuchar por muy poco la voz del polluelo diciendo que precisamente ese anciano era el ''cuidador'' de esta villa, es quien les brinda cariño a los huevos que van abriendo y naciendo en este lugar casi pudiendose decir que los adopta y se portal como un padre- ¿O sea que este loco es el papá de todos los digimon? -miré a Dracmon, quien apenas y estaba prestando atención a la conversación, es normal, a él no le importa mucho este encuentro ''conmovedor'' entre ''padre'' e ''hijo''- ¿Eh? No, hay digimon que por diversas circunstancias no han tenido la ocasión de nacer en esta villa, un caso soy yo, en mi vida había pisado este lugar -ya veo, seguro son esos casos donde los huevos son robados o no son encontrados a tiempo, o cuyo camino se desvía por X razón o Y, heh... bueno, cualquier cosa puede suceder.

Ambos volteamos a ver hacia el anciano en cuanto pareció nombrarnos como ''amigos de Rin''- ''Amigos'', ¿Eh? -sonreí de lado con cierta malicia y satisfacción que se reflejaba en mi mirada, él no parecía estar para nada molesto por el desorden que provocamos, al contrario, nos daba las gracias por hacer lo que hicimos ¿Tan rapido y sin hacer ''nada'' habíamos ganado la aprobación del viejo? Jajaja esto me quita muchas broncas de encima, creo que puedo respirar mas a gusto, y no necesito hacer nuevos tratos ni convencer de nada al pollo y a... un momento, no creo que sea conveniente aun así que de pronto este anciano se dé cuenta de que nosotros no somos precisamente ''buenas personas'', no es que seamos malos tampoco, pero no creo que haya ser viviente que acepte con alegría en su casa a un par de maleantes... espero que ni a Rin ni a ese pollo hiperactivo se les ocurra abrir el pico de más.

El viejo se había marchado poco después de presentarse, no sin antes pedirme que me quitase la ropa para ponerla a lavar- ¿Acaso quiere que ande en interiores como éste? -miré a Rin por breves segundos; cerré los ojos y negué con la cabeza un par de veces- Ni hablar, ni hablar... aunque... creo que mi sueter ya está un poco añejo, quizás si necesite una lavada... además, si lo sigo teniendo puesto en verdad me enfermaré -ya estaba decidido, pero antes de que hiciera o dijera algo más sentí como una toalla chocaba contra mi pecho y caía tendida en mis brazos- ¿Eh? -alcé la mirada, quien me había dado esto era Rin quien tambien tenía una toalla consigo pero casi podría decir que me la había dado de mala gana, lo cual era en parte gracioso... estoy acostumbrado a esa hostilidad y quizás por esa razón me causaba ya gracia- ¿Estás celoso porque me felicitaron por una fechoría que hice, verdad? Me imagino que yo recibo mas felicidades por mis travesuras que tu por tus buenas obras -comencé a reír en mis adentros, estaba por utilizar la toalla para secarme el cabello pero ésta se me fue arrebatada sin poder hacer nada- Ahhh~ Ya necesitaba secarme, con lo que odio estar mojado jajaja  -festejaba mi compañero mientras se pasaba la toalla para secarse ese collar de pelo que tiene en el cuello y despues ambas axilas- Toma -me puso la toalla maloliente frente al rostro, por lo que hice una expresión de repulsión- No, quedatela -me alejé de él y me recosté en el sillón.

Intenté volver a encontrarme en la misma situación de hace unos minutos antes de que apareciera Rin y compañía, pero por mas que lo intenté me fue imposible... esta vez cuando cerraba los ojos no veía otra cosa mas que oscuridad, no podía visualizar la noche de lluvia, no podía visualizar absolutamente nada... había perdido uno de los momentos que mas me gusta disfrutar...- Tch.. -me cubrí el rostro con ambas manos y lentamente lo fui descubriendo, jalando la piel de mi rostro hasta no poder mas y que esta volviera a su lugar. No tardó mucho para que ese viejo, quien se había presentado como Jijimon, regresara con mas toallas... lo cual sería bastante util considerando que la que se me había sido dada ahora apestaba a... Dracmon. Mientras me secaba con la nueva toalla que había tomado, escuchaba lo que el viejo tenía que decirnos- ¿Un baño? Eso vendría bien, no recuerdo cuando fue la ultima vez que tomé uno... aunque definitivamente fue antes de regresar al digimundo -Dracmon comenzó a temblar- E-El baño será solo para los humanos, ¿Verdad?... ¡Yo no pienso bañarme, ni ahora, ni mañana, ni en un millón de años! -corrió hacia mi y comenzó a jalarme del brazos- ¡Vamos Kuro, vamonos de aquí, no pienso quedarme en este lugar ni un minuto más! -no iba a hacerle caso a Dracmon, pero nuestra atención regresó a Jijimon cuando mencionó lo de la comida, esto hizo que Drac se calmara por mucho e incluso, con solo esa palabra ''magica'' olvidara lo del baño- ¿Eh? ¿Rin cocinará? -mis ojos, que antes no mostraban algo mas que inconformidad por la situación tan extraña en la que me había metido, ahora mostraban sorpresa- Que interesante, no esperaba que el cocinara, y eso que no parece ser bueno en nada... espero no sea de esos que solo saben hablar y alardear pero al final no saben hacer nada, como Drac.

Espere a que el viejo se fuera, no sin antes entregarle en manos mi sueter y zapatos, ambos necesitaban ser limpiados... los zapatos, si seguía usandolos, iba a seguir manchando el piso y no tengo ganas de meterme en problemas ahora que me han prometido baño y cena. Cuando el viejo se fue, me giré hacia Rin y lo miré sonriendo de manera traviesa- Así que... ¿Cocinas? Jajaja vaya, no me lo hubiese imaginado nunca, ¿Y que sabes cocinar? ¿Arroz? ¿Huevo? ¿Emparedado, o quizás una sopa instantánea? -él no parecía tener cara de cocinero, si en verdad sabe cocinar algo que no sea cosas basicas entonces estaré bastante impresionado. Me dirigí nuevamente hacia el sillón, me senté en él y comencé a tallarme los brazos tranquilamente- Oye, ¿Crees que ese tal Jijimon tarde mucho? ya tengo hambre.... ¡Oye tu, niño, mas te vale cocinar a montones ahora que te comprometiste! -alcé la mirada mirando a Rin y con una sonrisa igual que la de antes le dije- Él tiene razón, Dracmon no tiene fondo en su estomago y come en cantidades colosales, espero que cocines lo suficiente para que no nos esté molestando luego, ''amigo'' -me reí en mis adentros con ironía.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Jue Feb 06, 2014 7:12 am

-Bahh, ¿celoso dices? ¿Y debería estarlo por esa razón que mencionas? Como si me importara que ese viejo me felicite por algo. Además, no sé de qué buenas obras hablas.
Notaba como si se quisiera burlar de mí, es cierto que esperaba que el anciano los regañara por entrar a su casa así también por haber dejado el lugar lleno de lodo, pero ya de que lo haga o no, no es problema mío y no me interesa.
Mientras estaba sentado en la pared al frente del fuego, veía como Chicchimon saltaba y daba vueltas en el aire, giros en el suelo, como en una especie de baile improvisado cerca de la chimenea. Quería terminar de secarse ya que su plumaje estaba oscurecido y la cresta que salía de su cabeza se había caído por culpa del agua y su peso, aun así no le impedía moverse con facilidad. Parecía que su energía estaba al máximo así también como su alegría, tanto que era algo contagiosa y hacía que yo sonriera un poco también.
-Oye, Chichimon ¿por qué estás tan inquieto?
-Ohh ¡hop! ¡Hop! ¿Eh? -paró de saltar por un momento-. No es nada, es que extrañaba estar en la casa de mi papá. Desde que me fui pasó más de un mes hasta ahora que el día de hoy que regresé.
-Ahh, sí, aun no terminé de comprender muy bien eso de por qué te escapaste, recuerdo que te fuiste sin avisar y que el viejo estuvo muy preocupado. Pero ¿por qué lo hiciste?
-No lo sé bien, sabía que tenía que irme una noche cuando desperté a la madrugada, estaba oscuro aún, y tenía el deseo de salir de aquí. Sentía como si tuviera que buscar a alguien en algún lugar. Así que me levanté de mi cama y entré aquí para sacar esto que mi papá guardaba -mirando a ese juguete que siempre tenía colgado de él-. No sé qué es ni para qué sirve, pero tenía que llevarlo.
-Pero está todo roto ¿qué hiciste con eso? ¿Y tampoco le avisaste a Jijimon que te ibas?
-Siempre estuvo así, recuerdo que lo miraba cada vez que venía aquí, lo tenía en este estante de arriba de la chimenea. Sólo lo tomé y me fui sin decir nada, mi papi tal vez no me hubiera dejado ir solo, pero fue algo que tuve que hacer. Así que luego de un tiempo después de caminar sin saber bien a donde iba, terminé en la ciudad y me quedé allí hasta que apareciste, Rin. Pero ahora que regresé pude recordad las cosas que extraño, como las historias que nos contaba papá luego de la comida. ¡Ya sé! Le pediré que nos cuente una a todos esta noche luego de la fiesta -cerrando los ojos y mostrando una sonrisa.
-Oye, eso suena peligroso, te podría haber ocurrido algún accidente y estando lejos de tu casa iba a ser peor. Oh y... una pregunta ¿pudiste encontrar eso que buscabas?
-¡Hop! No lo sé. ¡Hop!
En ese preciso momento tuve la necesidad de darme un manotazo en la cara a mí mismo pero me contuve y sólo lo miré con una cara seria al mismo tiempo que pensaba en decirle "¿Hablas en serio?. Era extraño porque él sólo hablaba, lo hacía sin importarle lo que los demás dijeran o pensaran y si alguien le decía algo, lo ignoraba por completo. Cada vez pienso más que se parece más a un niño atrapado en el cuerpo de un polluelo, es completamente inocente. Aquel muchacho me interrumpió en un momento, me costó entender a qué se refería al principio porque estaba algo desprevenido... bueno está bien, estaba muy concentrado escuchando la historia que el pequeño me estaba contando, me parecía muy interesante y a la vez extraño que alguien como él emprenda un tipo de aventura por sí solo.
Ehh... como sea...
-De seguro sé cocinar muchas cosas más que tú, y ríete lo que quieras, pero dije que iba a cocinar no que iba a cocinar para ti... ni para ese vampiro que te sigue todo el tiempo. Además, no van a lograr nada con amenazarme, será mejor que hagan algo más que eso para que cambie de opinión, o de lo contrario tendrán que robar para comer. Pero ¿qué ocurrirá si el viejo se entera de eso? Qué pena por ustedes.
-Uff, esta lluvia parece que no cesará nunca, seguramente llueve mañana también. Muy bien, ya asigné a todos los bebés con sus respectivas camas y ahora mismo se están dando un baño. Ahora es el turno de ustedes, pero primero, hijo ¿me prestas ese Digivice que tienes en tu cuello?
-¿Qué cosa? Ahh, esto es lo que buscas, claro, tómalo -acercándose hasta Jijimon para que este se lo sacara.
-¿Qué... qué es lo que es eso? -poniéndome de rodillas y señalando ese juguete amarillo.
-Esto es un Digivice, un dispositivo muy especial que es capaz de aumentar considerablemente las habilidades de un Digimon haciéndolo muy poderoso si está en las manos adecuadas de un humano. Lo tengo en mis manos desde hace mucho tiempo pues no conocía al verdadero propietario y por lo tanto no podía entregárselo a cualquiera -limpiando las gotas de agua que tenía en la pantalla con el pulgar-. Lamentablemente se rompió el día en que Chicchimon salió de su huevo, aún no sé si tenga algo que ver o no, pero recuerdo que esos dos hechos pasaron exactamente al mismo tiempo.
-¿Haciéndolo muy poderoso? Ajajaja, ahh, ahora entiendo, esa es una de las historias que decía el polluelo hace rato jajaja, ya veo por qué son tan famosas. Son como los cuentos de hadas ¿no? jejeje.
Luego de que el viejo pusiera nuevamente ese aparato sobre los estantes de arriba de la chimenea, supuse que ese lugar era el que había tenido siempre y de donde el pequeño Digimon lo había sacado cuando se fue. Me pregunto cómo habrá hecho para llegar hasta allí arriba, bueno es obvio que saltando, si tienes el cuerpo en forma de pelota creo que no tienes muchas otras opciones, pero no lo sé, tal vez moviendo el sillón en el que estaba Kuro sentado, pero eso habría despertado al viejo de seguro, entonces...
-Como decía, es hora del baño y pronto anochecerá, debemos prepararnos para la cena ¿quién quiere ir primero?
-Ehh, yo, yo -levantando la mano al mismo momento que me ponía de pie-. Yo iré primero, no quiero apestar más a basurero, ya tuve suficientes problemas con eso. -dije mientras miraba hacia un costado maliciosamente.
-Muy bien, Rin, tú y Chicchimon irán primero porque tienen el mismo olor.
-¡Oye! ¿Pero qué...?
-Ahhh, pero qué desastre que hay aquí, no me había dado cuenta con todo este asunto de los bebés, espérenme un segundo -yéndose de la habitación y regresando en un instante trayendo un par de trapeadores, dándole uno a Kuro y un trapo aparte para Dracmon-. Mientras ellos dos se bañan ustedes me ayudarán a limpiar este desorden. No creo que unos buenos samaritanos como ustedes se nieguen a hacerlo ¿no? -la barba se arqueó en un gesto que podía interpretarse como una sonrisa-. Por cierto ¿cuál es tu nombre, joven? Y, Rin, siéntete como en tu casa, el baño de aquí no es muy distinto al de los humanos.
-Síp, como tú digas.

Me tomé un rato para quedarme sumergido bajo el agua tibia con el chicuelo a los pies, mientras cerraba los ojos y pensaba en todas aquellas cosas que me habían sucedido en este tiempo, desde que caí aun no sé cómo desde el cielo hasta haber rescatado a aquellos huevos a punto de que el río se los llevara. Ahora que lo mencionaba, miré mis costillas del lado izquierdo y ya no había prácticamente nada, sólo una mancha algo grande un poco más oscura que el resto de mi piel, en un par de días se iría de seguro. Continué girando mi cabeza hacia esa dirección, donde cerca de la puerta había un bulto formado por las vendas que habían sujetado mi pecho en estas dos semanas las cuales estaban muy sucias. ¿Quién iba a pensar que unas tiras de tela iban a curarme tan bien? Podría haber sido algo de suerte también, como así también el hecho que no morí ese día. Mientras cerraba los ojos me deslicé por la tina hasta que mi boca estuvo por debajo del agua y comencé a hacer burbujas lentamente, luego escuché un ruido parecido al de las burbujas explotar, pero pude darme cuenta que no era yo el que lo causaba. Abrí solamente un ojo y al frente mío estaba Chicchimon haciendo burbujas mientras metía toda su cara en el agua, a pesar de que ya lo había hecho un par de veces anteriormente, me seguía sorprendiendo cuando hacía lo mismo que yo, pero también me alegraba de cierto modo, ya que podía ver que para él, hacer esas cosas era algo nuevo y de cierto modo lo divertían, fue por eso que mostré una sonrisa que rápidamente se transformó en carcajada al notar que él se había ahogado con la misma agua. Por fortuna no duró mucho, tuve que ayudarlo dándole pequeñas palmadas en la parte de atrás, menos mal que no tragó mucha sino se habría inflado como un globo.
-Ahh, gracias Rin, pensé que me moría.
-Jaja, no te preocupes, aquí estoy para ayudarte. Es hora de salir ¿no crees?
-S-sí. *cof*
Me sequé la mayor parte del cuerpo y me até una toalla a la cintura y una en la cabeza, que sirvió como lugar para que el polluelo se escondiera bajo de ésta luego de que secara sus plumas. Al salir del baño pude ver que el piso ya estaba completamente limpio y se veía muy distinto a como estaba antes.
-¡Vayaaa! Se ve que Kuro y el vampiro hicieron un buen trabajo, deberían dedicarse a limpiar casas en vez de... hacer lo que hacen.
-¡El señor y el vampiro, el señor y el vampiro!
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Sáb Abr 19, 2014 10:42 pm

Se ve que este chico en verdad no tiene sentido del humor, es eso o de por sí tiene una actitud muy estirada, ¿No podía relajarse un poco? Si sigue así le pasaran cosas malas... jajaja como la vez que nos conocimos, aunque decidí ayudarlo y todo eso, debió ser muy frustrante querer detenerme y terminar siendo considerado un aliado mío, si, eso es mala suerte. Espero que aprenda a que a veces hay que relajarse un poco. Aunque hablando de eso...- ¿Cómo? ¿Ayudarlo a trapear? -la idea no me gustaba en lo absoluto. Nunca en mi vida he trapeado el suelo y no sé si quiera comenzar ahora, debe ser algo vergonzoso... ¿Es que nos ve cara de que? No somos ningun tipo de sirviente como para que nos diga que hacer- Bah... solo quiere que le ayudemos, de todas formas es aburrido esto -miré el trapeador que el anciano me había entregado- A...Ajajaja... Claro que no, lo haremos con gusto. ¿No es así, Dracm...? -en cuanto lo volteé a ver solo vi a mi compañero masticando el trapo que se le había dado- ¿¡Que estás haciendo!? ¡Escupe eso! -le golpeé fuerte detrás de la cabeza, obligandolo a escupirlo- Es que tenía un aroma raro y me dio hambre... -saboreó- ...Aunque no sabe tan bien como aparentaba... -regresé mi mirada hacia el viejo que antes nos había pedido ayuda- ...No nos molesta ayudarlo pero... como verá, no somos muy expertos en el tema -no iba a decirle que se buscara a alguien mas que le ayudara, despues de todo nos estaba proporcionando un techo bajo esta noche de fiera lluvia y a parte nos ofrecía alimento y un buen baño- ¿Hm? Tonterías, limpiar es bastante sencillo. Mi esposa y yo siempre limpiabamos nuestro hogar, yo trapeaba y ella barría con su escoba, jojojo~ Recuerdo esos tiempos... -Espero no se ponga a hablarnos de una historia, si es así mejor me pongo a limpiar enseguida- ...Pero bueno, limpiar no es nada dificil, hazte para allá -tomó el trapeador y lo remojó en una cubeta que había traído junto a esta- Solo tienes que remojarla y deslizarla por el suelo, de un lado a otro, suavemente... ¿Ves que es muy sencillo? -me crucé de brazos viendo lo que hacía- Jaja pues si, se ve muy sencillo, pero es que... me cuesta tanto entender las cosas... ¿Podría mostrarme más? -Jijimon se quedó pensativo un momento- Quizás puedas ver como limpio la mitad del suelo y lo siguiente ya podrás hacerlo tu, ¿Que te parece? ¡Así te volverás un experto limpiando, pero no me vas a superar a mi, claro que no~! -reí a la par que él- Claro, claro, es un viejo muy sabio y habilidoso, jamás me atrevería a superarlo. Adelante, soy todo ojos -le sonreía mientras me recostaba en la pared.

El anciano se veía muy contento mientras trapeaba, pues mientras lo hacía se quedaba hablando de las historias entre él y su esposa en esos tiempos en los que mientras limpiaban tenían una especie de batalla donde sus armas eran el trapeador y la escoba, ¿Muy normal, eh? No era como si le pusiera mucha atención pero no tenía nada que hacer en estos momentos, Jijimon se había entretenido tanto en su historia que incluso se pasó ''más de la cuenta'' y terminó trapeando todo el suelo mientras que Dracmon limpiaba la misma vacija una y otra vez con el trapo que se le dio, antes tuve que explicarle para que se utilizaba y preferí que se quedara haciendo eso en vez de ir pisando lo que Jijimon acababa de limpiar, además... conociendolo si tocaba algo más lo rompería en ese mismo instante, bien podría hacerlo yo pero... mejor no.

- Ohoho~ Y recuerdo tambien esa vez en la que ella... ¿Hm? -se dio la vuelta al sentir que ''alguien'' le tocaba el hombro, aproveché esto para tomar el trapeador y exclamar- ¡Listo! Terminé -me ''limpié el sudor'' con mi brazo- Ufff... Que cansado estuvo esto, ¿Lo hice bien, Jijimon? -él se quedó mirandome, o eso creo, con cierta confusión- ¿Cómo? ¿Ya terminó de trapear todo? -dejé el trapeador recostado en una esquina y asentí- Si, ¿No recuerda? Bueno, puede ser normal, se entretuvo contandome de sus fantásticas aventuras con su esposa, eso en verdad me alegro la noche, casi me hizo parecer que no trapeé nada -reí- Oh... Pues parece que así fue, este piso está impecable, para ser tu primera vez no lo has hecho nada mal -comenzó a reír bastante contento- Pues ya ves... mi compañero y yo hemos hecho un gran trabajo, ¿No es así, Drac? -Dracmon me volteó a ver y dejó la vasija en su lugar- ¡Claro que si! Ha quedado reluciente todo jajajaja -con ''todo'' seguro se refiere a la vasija, pero bueno, al menos no la rompió.

Un momento después de esto llegaron Rin y su pollo del baño, tambien quedaron impresionados por ''nuestro'' trabajo al limpiar todo este desastre, ante su comentario solo sonreí- Gracias por la sugerencia, la tendré en cuenta -pfft... como si alguien prefiriera hacer esto en vez de vivir la vida como se te dé la gana, me imagino que solo a las personas aburridas como él- Por cierto, es agradable que al acercarse a ti ya no huela a basura, ahora si no podría reconocerte jajaja. Bueno, es nuestro turno de tomar un baño, ¿No? -miré a Jijimon quien estaba acomodando la cubeta de agua cerca del trapeador y el trapo- Claro que si, en el baño se encuentra un cesto de ropa, ahí podrán colocar sus prendas mientras se bañan. Yo me encargaré de lavarlas -no recuerdo la ultima vez que alguien mas me lavara la ropa, no me siento muy a gusto con eso- Ehh.. está bien, nos vemos después. Vamos Drac -Dracmon se acercó hacia mi y me miró confundido- Está bien pero... ¿Que es ''tomar un baño''? -Ah, es cierto, Drac no tiene idea de lo que es bañarse... Jajaja, supongo que me tocará a mi mostrarle lo que es- Ya lo verás, nos divertiremos mucho sin duda -sonreí con cierta malicia mientras me daba la vuelta y me dirigía por donde Rin había venido- Esa sonrisa me dice algo... ¿Haremos una broma? ¿Y a quien se la haremos Kuro? Dime, dime, dime~ -me siguió.

...

- ¿¡Que clase de broma es ESTAAA!? -mi compañero intentaba evitar ser empujado por mi hacia la tina llena de agua aferrandose de los lados- Vamos Drac, no es tan malo, mira.. -vertí un poco de jabón especial para hacer burbujas en el agua- Hay muchas muchas burbujas, como te gustan~ -sonreía al ver la expresión de Dracmon quien, como un gato, me clavaba sus garras mientras se aferraba a mi brazo con tal de alejarse del agua y sus burbujas- ¡No me gustan las burbujas, las odio, las odio, las odi...brbbrbrbbrbrb... -sumergí mi brazo, con todo y Dracmon, bajo el agua unos momentos y después lo saqué para que respirara- ¡¡Me entró jabón en los ojos, Kuroooobrbbrbrbrb...! -reía en mis adentros- ¿Que dices? No puedo oírte bien, por cierto lo olvidaba... cuando alguien se toma un baño hay que tallarse muy bien detrás de las orejas -saqué a Drac del agua quien se soltó de mi brazo y se sentó en la tina- ...¿Detrás de las orejas?... Espera... No me digas que... -veía como me acercaba a él abriendo y cerrando mis manos perversamente- Dejame quitarte esa mascara, Dracmoooon... -dije con una voz tenebrosa y fantasmagorica mientras que, fuera del baño, solo se escuchaban los gritos de Drac.

Al final de todo nunca le quité la mascara, pues cuando lo intenté me dio un golpe tan fuerte en el ojo que no me sorprendería si mas tarde me deja alguna marca... ¿Es que a Drac no le gustan este tipo de bromas? ¡Es un Digimon que a eso se dedica! Tch... no lo entiendo. Después de hacer sufrir un poco a mi compañero decidí dejarlo salir, él se quedó en todo momento en una esquina del baño temblando mientras seguía mi turno de ducharme- Ahhh... Hace tiempo que no me tomaba un buen y tranquilo baño caliente, podría quedarme aquí toda la noche sin problemas -me recosté a lo largo de la tina, solo dejando en la superficie mi rostro- ¿Tu verdad, no Drac? -no recibí respuesta alguna, solo se escuchaba el tiritar de mi compañero lo cual me afirmaba que seguía vivo- ...Si, me imagine que dirías eso jeje -cerré mis ojos.

Cuando salí de la tina la destapé para que el agua se fuera por el desagüe solo me dediqué a secar mi cuerpo casi por completo al igual que mi cabello. Al principio me fue dificil pensar que no podría volver a usar mi ropa hasta que esta haya terminado de ser lavada pero no se puede hacer nada al respecto. Me envolví en la toalla desde la cadera hacia abajo y la otra se la di a Drac para que pudiera secarse y usarla. Al salir del baño fui directo hacia la sala, despues de todo, no sabía a donde más ir en una casa que no conozco.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Lun Mayo 05, 2014 12:20 am

-¿Sí? Pues, qué lástima que no pueda decir lo mismo de ti, Kuro. Procura quedarte un bueeen tiempo bajo el agua, no querrás que te echen de la cena porque hueles a... ti ¿o sí? -mostrándole una sonrisa burlona.
Al llegar a la sala, la chimenea seguía ardiendo, por lo que al salir del baño podíamos mantener el calor a pesar de que yo no estaba vestido. Chicchimon al darse cuenta de aquello, salió por completo de abajo de la toalla que tenía en la cabeza y saltó al suelo, acercándose a medida que aleteaba, hacia el fuego. Allí se acurrucó y cerró los ojos. Parecía disfrutar o al menos sentirse en paz al estar tan cálido mientras esperaba a que sus plumas terminaran de secarse. Que por cierto, cuando estaba mojado parecía más pequeño de lo que era y quedaba bastante gracioso cuando su cresta no podía mantenerse en alto a causa del agua.
De un momento a otro, Jijimon apareció por la puerta con un canasto de ropa, supe que era mía porque la mayoría era de color azul oscuro a excepción de la camisa blanca y la corbata.
-Oh, Rin, ahí estás. Tú ropa ya está limpia, aunque quedó un poco húmeda. Y siento decírtelo, pero, la chaqueta está algo rota en las mangas y un poco en el cuello, además de que hay pequeñas manchas que no salieron en tú camisa.
-¿La chaqueta? Sí, lo sé. Pero no te preocupes, ya estaba así antes de llegar aquí. Me la cambiaré cuando llegue a... casa.
-Ayúdame.
El viejo dejó el canasto de ropa sobre una pequeña mesa que había a su lado y se dirigió al sillón más largo de la sala y lo tomó de uno de los lados. En ese instante comprendí que quería levantarlo y corrí para levantar el otro extremo. No iba a dejar que hiciera el trabajo él sólo, tal vez podía romperse la espalda o alguna otra cosa de esas que les pasan a los abuelos. Luego se quejaría todo el día y sería insoportable. Aunque pasó algo que había olvidado hasta ese momento; al hacer fuerza, sentí que en mi costado izquierdo volvía a presentarse un malestar punzante, por lo que me hizo soltar una mueca de dolor ciñendo los dientes. La molestia siguió hasta que lo pusimos con la parte de atrás hacia la chimenea, y luego colgamos la ropa ahí para que con el calor se secara más rápido. Según Jijimon, en unos diez minutos tal vez estaría lista.
-Oye, viejo, tengo una pregunta -poniendo mi mano derecha sobre las costillas del lado opuesto.
-¿Qué quieres saber, Rin?
-Bueno... es que tengo muchas dudas desde que llegué aquí, pero la que más me preocupa y la que más me interesaría saber es sobre cómo...
-Ya lo sé, Rin, sé que es lo que preguntarás, aunque preferiría que no pienses en eso ahora. Te lo responderé cualquier cosa que necesites siempre que sepa la respuesta, pero no ahora. Ahora acércate, veo que todavía tienes dolor ahí.
-¿Do-dolor? ¿De qué estás hablando?
-Vi tu rostro cuando levantaste el sillón, además, Chicchimon me contó que estás herido desde hace un tiempo. Yo sé que él no mentiría y... quiero creer que tú tampoco.
Miré al polluelo que seguía frente al fuego y aún mantenía los ojos cerrados y esa expresión de paz, como si realmente estuviera sólo y sin nadie más que lo rodeara. Después llevé la vista hacia mi cuerpo, apartando mi mano para ver que aún tenía ciertas marcas del golpe y un color que no era el normal de mi piel.
-Siéntate ahí, te pondré algo que te hará mejor.
Me pregunto que tendrá en mente ahora, pensé con tono disgustado luego de que se fuera de la sala. Me dí media vuelta hasta mirar al sillón y un segundo después sentí que algo helado se esparcía sobre el costado y parte de mi espalda.
-Ayayayay, está f-f-f-fríiio. ¡¿Qué es lo que haces?!
-Te dije que te sentaras en el sillón.
-¡Ni siquiera me diste tiempo, maldito viejooo!

Luego de que las cosas se tranquilizaran, me explicó que esa especie de crema que me puso era para el dolor y las inflamaciones se vayan, y que me curarían las heridas de una vez por todas en seis o siete días, tal vez cinco si me cuidaba bien y evitaba golpearme de nuevo. Luego me hizo poner de pie y me envolvió con una venda que iba desde mi estómago hasta un poco por debajo de las axilas e inmediatamente después de eso, comencé a sentir un calor intenso en donde había puesto esa crema, que por cierto, olía realmente bien, como a la menta y eucalipto.
Al terminar me sugirió que le echase un vistazo a mi ropa para comprobar si ya estaba seca, y estaba en lo cierto, a pesar de que aún conservaba un poco de humedad en el cuello. No era de gran importancia en realidad, estaba seguro que iba a salir de la casa, así que de todas formas me mojaría un poco más por la lluvia. Luego acomodé las pocas prendas de Kuro de la misma forma que habíamos hecho con la nuestra y comencé a vestirme una vez que el viejo dejó la habitación. Primero me puse el pantalón, luego la camisa, me até la corbata al cuello (aunque no sé por qué lo hice, no tenía que ir a clases ni nada por el estilo, tal vez fue sólo la costumbre) y por encima la chaqueta. Estaba atándome los zapatos cuando Jijimon entró por la puerta y me llamó.
-Niños, vamos, debemos ir preparando las cosas para la cena. Que los otros dos nos alcancen luego. Por cierto ¿cómo es que se llamaba el muchachito?
-No sé a quién le dice "Niños" -quejándome entre dientes-. ¿El de cabello amarillo? Se hace llamar Kuro.
-¡Oigan ustedes dos, Curro y Dracmon! ¡Su ropa está secándose al frente de la chimenea! ¡Cuando salgan del baño esperen hasta que se seque y luego vayan al gran comedor, no se podrán perder, tiene un gran cartel al frente. Los veremos ahí!
-¿Le dijo... le dijo "Curro"? Pff, ja... ja -riéndome por lo bajo-. Vamos, pequeño.
-Sí -dando un salto y saliendo desde detrás del mueble.
-¿Qué... qué te ocurrió?
-¿Qué tengo, Rin? ¡Dime qué tengo!
-No... nada... es que pareces una gran pelota inflada jajaja.
-Rin, no te burles de mi -bajando la mirada.
La verdad es que lo parecía, más de que como normalmente se lo veía. Al parecer, haber estado húmedo y luego haberse secado rápidamente, hizo que sus plumas se inflaran tanto que parecía tener el doble de su tamaño original. Se lo veía muy gracioso.
-Rápido, chicos.
-Ya vamos, ya vamos...
A continuación, el viejo abrió la puerta y un ráfaga de viento entró de golpe trayendo algunas gotas de agua. Hacía bastante más frío afuera que adentro, sin dudas. Tomé a Chicchimon y lo puse abajo de mi chaqueta para que no se mojara y con la otra mano tome mi espada, que estaba colgada en un gancho al lado de la entrada y me la colgué al hombro.
Para ser sincero, temía por lo que haría Kuro estando sólo. No confiaba completamente estando él con su Digimon en una casa ajena y sin nadie que los vigilara, pero por su bien, no les convenía hacer nada estúpido.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Haruka Aizawa el Dom Jun 01, 2014 3:11 am

En el medio del camino por el pasillo escuché la voz del viejo gritando nuestros nombres, se me hizo algo dificultoso de escuchar porque en ese momento tenía la toalla de Drac en manos para ayudarme a secar mi cabello pero aun así entendí perfectamente el mensaje... o eso creo- ¿El gran comedor? ¿O sea que tendremos que salir de nuevo a la tormenta? Agh... -suspiré y le tiré encima la toalla a Drac quien no había dicho ninguna palabra, estaba temblando, seguramente recordando sus experiencias en al tina jajaja, este día no estuvo tan mal despues de todo, ignorando el puñetazo claro que no- Dijo que la ropa está en la chimenea, vamos para allá Drac -le di la indicación antes de rebasarlo a paso rápido, no me sentía cómodo estando de esta forma en un lugar donde sé que no estamos completamente solos, no es que sea pudoroso en lo absoluto, pero... sin mi ropa hay mas posibilidades de que mi secreto se sepa, confiaba que con una toalla bastaba para ocultarlo pero eso no me daba total seguridad, menos mal todos salieron antes.

Al llegar a la sala de estar, efectivamente, mi ropa ya estaba colgada cerca de la chimenea. Me acerqué un poco, se sentía muy bien recibir el calor de la fogata después de que el resto de la casa estuviera algo fría y después de salir semi-mojado del baño. Me amarré mejor la toalla sobre mi cintura y me senté de piernas cruzadas frente al fuego, con cierta distancia segura, para poder ver el movimiento de las llamas- Hace tiempo que no veía esta escena... el fuego de la chimenea en un día frío siempre es tan revitalizante -inhalé y exhalé con calma mientras sonreía y cerraba mis ojos- Se siente bien... -paz, tranquilidad, eso era lo que en estos momentos sentía, incluso llegaba a pensar que nada podría arruinar este momento... pero me olvidaba del hecho de que no estaba solo por completo- ¿Que se siente bien? -preguntó otra voz, no me había dado cuenta de que eso ultimo lo dije en voz alta, por lo que me exhalté y me hice a un lado- ¡AHH...! ¿Drac? Solo eras tu... -me senté bien nuevamente intentando tranquilizarme de nuevo pero mi ceño ya se había fruncido- Jajajaja era mi turno para hacer que sufras -dijo con un tipico tono suyo, burlón, cruzado de brazos y con la mirada en alto- No, no estoy sufriendo en lo absoluto -dije, honesto y cortante, indiferente a la actitud de mi compañero- Pffft... Claro que lo haces, solo que tienes miedo que me burle de ti y por eso mientes... como sea -se sentó a mi lado- ¿Que tanto piensas? Te veías tan callado que llegué a pensar que el baño te había traumado jajaja -recosté mi cabeza sobre mi mano, mi brazo en cambio se recostaba sobre mi pierna- ¿Ese no eras tu? ... Lo que estaba pensando, o no, no es problema tuyo así que mejor olvidalo -Drac se cruzó de brazos- Oye Kuro, quieras o no, nosotros somos compañeros. A mi tampoco me gusta tener a un humano tan desinteresado y cruel como tu, pero al menos intento fortificar nuestra relación, idiota -el que Dracmon me dijera eso de alguna forma me afectó un poco, mas no lo demostré, mucho menos lo admitiré- ¿Quien es cruel? Yo no soy el que devora los datos de otros digimon con el unico afán de saciar un interminable estómago, ni quien mata a otros con su apestoso hedor. ¿Fortificar nuestra relación? ¿Que mentira es esa? Solo me das problemas, el idiota eres tu -Drac frunció el ceño y se giró, dandome la espalda- Pues bien, entonces no me hables JUM -aún cruzado de brazos. Odiaba cuando Drac se ponía en ese plan infantil, pero lo conocía, él no dura ni un minuto de esa manera... así que simplemente ignoré esto y proseguí a preguntarle- ...Oye Drac, ¿Tu tambien naciste en este lugar? -Drac me volteó a ver confundido- Ehm... Ya sabes, este parece ser el lugar en el que todos los digimon bebes nacen, o algo así -me rasqué detras de mi cabeza, desviando la mirada. Dracmon se sentó en vista hacia la fogata nuevamente- Pues... no -tomó su pie con una mano y con la otra comenzó a rascarse en la planta de este- Yo nací lejos de este lugar, la verdad es que no recuerdo donde exactamente, pero lo que si sé es que en ese momento yo tenía la extraña sensación de que debía quedarme en ese lugar -no pude evitar mirarlo con extrañeza al escuchar eso, le pregunté el porque- Agh, no lo sé, ¿Instinto? Tenía la sensación de que alguien vendría conmigo y me ayudaría, esperé y esperé, pero no pasó nada; supuse entonces que ese ''instinto'' estaba equivocado y que si alguien debía cuidarme tendría que ser yo mismo -empezó a sacarse la mugre entre las garras de sus pies y tirarla al suelo como un juego de tiro al blanco- ¿Si? Jajaja... yo pensaba lo mismo... -al decir esto reaccioné: ¿''Pensaba''? ¿O sea que ya no lo hago? No... lo sigo haciendo, no creo que mi forma de pensar haya cambiado- Ejem, como sea, creo que la ropa ya debe estar algo seca -me levanté.

Sabía de antemano que Drac era ciego, o al menos rara vez utiliza los ojos de sus manos, según él con la idea de que de esa forma entrena mejor sus demas sentidos y quiere ser tratado como el Dracmon mas fuerte de todos aunque el no tenga en sus datos la ''Data X'', o algo así, pero yo creo que solo es un idiota que se complica las cosas; de todas formas no me importó y, en lo que me ponía mi ropa inferior, lo hice detrás del sofá. Cuando estuve listo intenté repasar las palabras del anciano antes de que este se fuera- ¿Dijo algo sobre un comedor, verdad? Y mencionó un cartel... -suspiré y me puse la gorra del sueter- ¿Hm? ¿A donde vamos, Kuro? -corrí hacia la entrada y me puse los zapatos que estaban juntos cerca de una pared- Al Gran comedor, está afuera, así que vamos rápido o nos tendremos quedar un segundo baño -al escuchar la palabra ''baño'' Drac corrió tan rapido que pareció dar dos brincos enorme hasta mi posición- ¡RÁPIDO, VAMONOS! -¿Sin querer había encontrado una nueva forma de motivar a Drac? Esto resultaba mejor para mi; abrí la puerta, el viento era recio al igual que las gotas de lluvia, esperaba que no nos perdieramos en el camino.
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Re: El inicio de una leyenda [Priv. Curro; Ron]

Mensaje por Rin Okumura el Vie Jun 13, 2014 11:43 pm

Tras cerrar la puerta a nuestras espaldas, nos quedamos parados en aquella piedra que hacía de una especie de entrada a la casa de Jijimon, mirando las grandes gotas que caían y hacían pequeños pozos de lodo por todos lados. El viejo descolgó unas extrañas hojas de la pared exterior, eran demasiado grandes, casi como su cabeza, y las usó junto con unas tiras, para atárselas en los pies. Luego, nos hizo una seña con su bastón indicándonos que avanzáramos. Seguía sus pisadas luego de que puse la parte trasera del cuello de mi chaqueta sobre mi cabeza, así no sólo cubriría a Chicchimon si no también a mi. El cielo estaba cubierto de nubes negras, casi azules, así que ya no se veía casi nada a menos que los pocos truenos o relámpagos iluminaran nuestro camino por apenas un par de segundos.
El gran comedor quedaba cruzando aquella gran calle de tierra y césped, pero dirigiéndonos hacia la entrada de la ciudad, en diagonal. A unos veinte metros, un edificio de madera con una gran entrada techada y dos ventanas al frente de las que salía luz, me daba la idea de que era ahí a donde nos dirigíamos. Y no fue hasta haber estado a pocos pasos de ese lugar, en donde vi un cartel que se movía fuertemente con el viento que decía "Gran comedor", que pude estar seguro que ahí era el sitio que el viejo había nombrado ya muchas veces. Aunque no sé si lo habrá hecho porque es muy importante o sólo porque la memoria ya le esta fallando, no me sorprendería para nada que fuera esto último.
Ni bien pudimos refugiarnos bajo el techo y cubrirnos de la lluvia, lo hicimos. A ese punto, mi cabello que apenas se estaba secando, ya se había mojado nuevamente al igual que parte de mi ropa. Pero al menos, al descubrir al pequeño, vi que estaba completamente a salvo y eso era lo importante. Lo último que quisiera sería que pescara un resfriado o alguna enfermedad extraña que pudieran llegar a tener los Digimon. ¿Quién sabe? Tal vez, los resfriados son... mor-mortales para ellos... Nononono, eso no puede ser, pensé, al mismo tiempo en que sacudía mi cabeza y varias gotas de agua salían despedidas para todos lados, incluso callendo sobre el polluelo. Pude darme cuenta que seguía mirándome, por lo que le sonreí e instantáneamente él me devolvió una.
Me llamó la atención el viejo, que escurría el agua de su barba usando ambas manos. Me pareció raro que en tan poco tiempo se le haya mojado tanto, esa especie de animal muerto que llevaba colgando ahí jaja, pero aquí todo es demasiado extraño, así que no fue más que una primera reacción.
-Oye, Jijimon, ¿qué hay adentro de este lugar? -pregunté, pegando mi rostro contra el cristal, tratando de ver algo, lo cual era imposible porque era de esos vidrios con formas que sólo dejan pasar la luz.
-No seas tonto, Rin, se llama el Gran Comedor por eso mismo. Acá se llevan a acabo todas las comidas, todos los días. Cada uno de los Digimon de la ciudad, vienen aquí para comer y pasar un momento provechoso. Somos como una gran familia. Ahora vamos, hay que empezar con la comida.
-¡¿A quién le llamas tonto, maldito viejo?! ¿Quién diablos iba a adivinar para qué sirve esta cosa? De seguro es una pocilga como...
En ese momento abrí de un golpe con mi mano una de las puertas, pero lo que vi, no era nada comparado con una pocilga como creía, era completamente lo opuesto. Una gran sala que se extendía muy a lo lejos, llena de mesas en filas por todo el largo de la habitación; más ventanas y adornos sobre las paredes e incluso dos chimeneas, una a cada lado; y por supuesto, una incontable cantidad de Digimon que me miraban fijamente como si fuera que un demonio hubiera invadido la reunión. Estaba sorprendido, porque no me lo esperaba, no por... otra cosa, pero de un momento a otro, todos los que estaban allí presentes siguieron riendo y charlando unos con otros como si nada hubiera pasado. Aun no me movía en lo absoluto, y recién pude reaccionar cuando Jijimon pasó por mi lado y me golpeó con la cabeza con su bastón en forma de garra de gato, haciendo que sonara como algo hueco... ¡No es que no tenga nada en la cabeza!
-¡Aich! Hmmm...-dije, mientras encogía los hombros y cerraba uno de mis ojos por el dolor.
-A la cocina...
Fuimos por el costado izquierdo, rodeando las mesas mientras que el anciano iba caminando y cada uno de los otros Digimon que cruzaba lo saludaban con alegría y una sonrisa en el rostro. No entendía mucho de qué pasaba, por lo que sólo miraba desde unos pasos más atrás y trataba de ignorar o esconderme de algunos ojos que me miraban raro, y sólo a mi, sé que al polluelo no, de todas formas, se supone que él vivía aquí y todos, o casi todos deberían de conocerlo desde hace un tiempo.
-Oh, ahí está Frigimon, su barriga es más grande que antes, también están los hermanos Insekimon y Gottsumon, Gazimon, Floramon, Sukamon y Tyumon, Orgemon, Tsunomon ¡Están todos!
-¿Los... los conoces a todos?
-Síp. Aquí en la ciudad de mi papá todos conocen a todos. Claro que unos se llevan mejor que con otros, pero todos son amigos... Ohh, ¡Koemon!
Al escuchar a Chicchimon decir esto último, me detuve de golpe por la manera en la que lo dijo, algo entusiasmado. Giré mi cabeza para ver hacia el mismo lugar que él observaba y de entre la multitud una bola de pelos verde dio un salto girando hasta agarrarse de uno de los ventiladores que había en el techo, y tras dar una vuelta completa colgado de este, se soltó dando otro giro y cayendo frente mío. Había visto bien, era verde, pero era un mono, un mono vestido y con una cara rara. Sin duda uno de los bichos más extraños que había visto hasta ahora.
-Rin, te presento a Koemon. Koemon es mi amigo, es mi amigo jeje.
-Ohh, mucho gusto, Koemon -extendiéndole la mano.
Sin decir ni una palabra, levantó su mano y golpeó la mía muy fuerte. La saqué lo más rápido que pude y lo miré frunciendo el ceño, pero él, seguía con esa misma cara de nada que tenía.
-Papi, ¿puedo ir a jugar con Koemon hasta que esté la comida?
-Claro que sí, pero trata de no ensuciarte, que te acabas de bañar.
-Claro, lo prometo -dijo el polluelo, sonriendo.
Una vez que dijo esto, saltó de mi mano y se fue tras el otro Digimon que ya había empezado a correr.
-Sucio mono -dije, entre dientes. De inmediato, el viejo me interrumpió otra vez.
-Rin, te presento a Monzaemon, nuestro cocinero.
-Ho-hola, soy Rin. -metiendo ambas manos en el bolsillo. No iba a arriesgarme y extender alguna nuevamente, tal vez todos los de aquí tenían esa fea costumbre de golpear a los otros en vez de saludar.
-El gusto es mío, niño Rin.
Ese extraño Digimon parecía un oso de felpa, pero muy, muy grande, enooorme. Pero seguía sin darme buena espina, y más porque hablaba de forma excéntrica, su voz lo era.
-Él está algo enfermo, por eso serás el encargado de cocinar para todos nosotros hoy.
-Entiendo.

A continuación llegamos a la cocina, que estaba a continuación de la sala anterior y tenía una gran abertura en la pared por lo que se podía ver a todos los que estaban en la mesa desde ahí. Me mostraba todo lo que había allí, la heladera, la mesada, el horno, los utensilios, todo, había mucho más que en casa y mucho más grande también.
-...y por último aquí está los alimentos, lo que quieras encontrarás aquí, desde carnes hasta legum... legum... ¡ACHÚS! M-me gustaría ayudar, pero la verdad es que estoy muy enfermo.
-Descuida, podré solo... o al menos así lo prefiero -aún temblando por la sorpresa de ese estornudo tan fuerte, por lo que terminé la frase en voz baja.
-Ya, ya, Monzaemon, vamos a sentarnos, de seguro luego de que tomes una buena sopa te pondrás mejor. En casa te daré una de mis medicinas para la gripe. Y Rin, cuando te sientas cómodo ponte con lo tuyo. Si necesitas algo, sólo pídelo.
-Gracias, Jijimon, tú siempre nos cui... ¡cuidasCHUS!
-¿Qué... le ocurre a ese tipo? -dije, una vez que todos dejaron la habitación.
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