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La fiesta por el aniversario de los Union Saver y por los mas de 10 años de paz en la Ciudad Central, se lleva a cabo en la misma, e inunda de felicidad y alegría a todos los habitantes y turistas que llegan a formar parte de esta celebración...pero las fuerzas del caos están dispuestas a arruinar la fiesta y cuentan con un sin fin de quimeras digitales, para llevar a cabo su tarea.
El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
Han pasado ya varias épocas dentro del mundo digital desde que los Royal Knights, los caballeros de Yggdrassil encargados de proteger y vigilar el mundo digital, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Por muchos años, fueron buscados por sus seguidores; pero nadie obtuvo ninguna pista de ellos, ni siquiera alguna señal de que pudieran seguir con vida… simplemente, desaparecieron de un día para el otro en la nada misma. Pero aunque la presencia de estos caballeros desapareció de la faz del mundo; sus espíritus siguen vivos en los corazones de los Digimons que transmitieron las grandes hazañas de los Royal Knights como leyendas con el pasar de los años; y tal es esta vitalidad memorial que al día de hoy, se celebra un gran festival en honor a los caballeros santos.
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Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

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Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Dom Ene 05, 2014 6:29 pm

Elegimos el velo nocturno para asegurarnos de que nuestra presencia se viera camuflada por la oscuridad. La cautela era indispensable para que fuéramos invisibles ante el ojo promedio, nada más que sólo sombras silenciosas moviéndose entre la noche. A pesar que la ciudad a estas horas aún seguía viva, y tanto los edificios como las diversas estructuras brindaban distintos puntos de luz que alumbraban todo lo que tocaban, quedaban restantes espacios en donde la penumbra era impenetrable y la luz no tenía poder alguno. Eran estos lugares más los demás componentes que formaban la arquitectura de la ciudad, los que servían como perfecto escondite para deslizarnos sin ser vistos.
Había pasado una semana desde que la carta con la información nos hubiera llegado, y estuvimos en la plaza desde la tarde, sentado viendo el tiempo pasar, esperando el momento en el que el tránsito de las personas se hiciera menos frecuente para llevar a cabo nuestra misión.
-Es ya es hora, Monodramon.
-Entendido, andando.
Me puse de pie y comencé a caminar dejando atrás aquel banco que me sirvió de descanso durante un buen tiempo. Era el mismo de siempre, el del centro de la plaza, uno de los cuatro que se encontraban al rededor de la fuente de agua. Era mi lugar preferido, rodeado de árboles y arbustos con flores que a estas horas empezaban a endulzar el aire con mil y un aromas, el viento fresco que recorría cada hoja de los árboles con delicadeza y el sutil sonido del agua golpeteando entre sí. Me apenaba por tener que dejar esa escena a mis espaldas, pero tenía algo más que hacer. Me dirigía con convicción hacia ese edificio que, curiosamente, se encontraba en linea recta al banco que solía frecuentar. Siempre que estábamos ahí, nos tomábamos aunque sea un momento para mirarlo con detalle y generar pensamientos que poco compartíamos. Todos los pequeños destellos tanto de los faroles como de las ventanas de los edificios se reflejaban en los grandes ojos de mi compañero que portaba una mirada curiosa además de inocente, algo característico suyo. Nunca le pregunté que es lo que pensaba de aquella construcción, pero apuesto que lo mismo que yo.
-Por fin podremos saber qué es lo que ocurre de verdad allí adentro -poniendo mi Digivice cerca de mi rostro para hablar con mi compañero-.
-Sí. Por lo que decía la carta, no es algo bueno ¿cierto?
-Así parece, tendremos que tener cuidado porque no es mucha la información que nos dieron; sólo que no esperemos tratos amables.
Una vez llegamos al otro extremo de la plaza, recorrí con la vista desde abajo hacia arriba todo el edificio. Sabía que era grande pero esta vez parecía imponente, sería tal vez la situación en la que nos encontrábamos que hacía que de alguna manera cambiara nuestra forma de ver las cosas. Cruzando una gran avenida con tres filas en cada carril, estaba ese enorme predio, rodeado por alambrado y en algunos lados, paredes de concreto de más de dos metros y medio de altitud. Apunté la pantalla de mi dispositivo hacia el frente.
-Ohh, ¡cuántas luces!
-¿Cómo se supone que entraremos? No nos dijeron nada sobre eso. Ahora que lo pienso ese carta fue el peor expediente de todos, nunca nos dieron tan pocos datos para llevar a cabo un trabajo. Maldición, esto no luce bien.
-Tranquilo Ed, sabes que no puedes dudar de ellos, son los más confiables de todo el Digimundo.
-Lo sé, es sólo que...
-¡Mira! ¿Qué te parece si intentamos entrar por la puerta principal?
-Hay guardias armados, pero es probable que sólo estén ahí por si acaso. Muy bien lo intentaremos, ya sabes cuál es la parte de tu trato.
-Sí.
Traté de cruzar esa avenida sin levantar mucha sospecha, algo que era imposible; alguien caminando de frente hacia donde estaban los guardias, haciéndolo por la mitad de la calle y no por alguna de las esquinas como se supone que se debe hacer. De reojo pude ver al llegar al segundo carril, que ambos miembros de seguridad ya estaban siguiéndome con la mirada y fue así hasta que llegué hacia la caseta de peaje que había en la entrada del predio, cubriendo antes una pequeña extensión de concreto que se desviaba de la carretera.
-Buenas noches.
-Identificación, por favor.
-¿Qué? ¿Identificación? No la necesito.
-Claro que la necesitas, esta es una propiedad privada. Ahora, largo de aquí niño.
Me limité a cerrar fuertemente el puño por haberme llamado "niño", era momento de ser cauteloso.
-Oh, está bien, disculpen entonces. Hasta luego.
Le sonreí falsamente al guardia que estaba fuera de la casilla y me di la vuelta caminando hacia la izquierda, esa mueca se transformó en una sonrisa maligna acompañada por la mirada cuando este estaba a mis espaldas. Seguí caminando hasta llegar a la pared del frente del lado izquierdo y me detuve ahí, gracias a que esta pared formaba un ángulo con la que sostenía la valla en la entrada, era imposible que los de seguridad me pudieran ver.
En el camino noté cierto cartel que salía del piso, paralelo a la pared diagonal, era de esos luminosos de como un metro de alto y un poco más de ancho, en el cual había un logotipo y por debajo decía "Digital Inc.". Era el mismo logo que llevaban en el uniforme aquellos guardias, por lo que supuse que era una seguridad propia del edificio y no una contratada como servicio.
-Sabía que no podía ser tan fácil. Pero está bien, me sirvió para analizar la situación -materializando a Monodramon del Digivice.
-¿Qué tienes en mente, Ed?
-Algo que nos pondrá dentro de Digital Inc.
Me incliné un poco para susurrarle al oído.
Una figura encorvada cubierta por un tapado rojo salió de esa pared caminando a paso lento y sospechoso, su cabeza estaba cubierta por una capucha y miraba hacia abajo, así que su rostro quedaba muy escondido. Siguió su camino un poco más hasta que uno de los vigilantes la vio y le avisó a su compañero.
-Oye, mira ¿qué es eso?
-No lo sé, parece una anciana. ¡Escuche abuela, estas no son horas para andar sola por las calles!
Esta "anciana" se paró en seco y se la notaba temblorosa, retrocedió un poco y al darse media vuelta, volvió por donde venía dando pasos cortos pero más rápido. No pudo avanzar más, ambos hombres la detuvieron del hombro centímetros antes de llegar al cartel.
-Señora ¿Acaso no me escucha?
Esta persona no respondía y era muy sospechosa. Ambos tipos se miraron y se hicieron señas con la cabeza para que le sacaran la capucha, hasta que uno de ellos cedió.
Acercaba lentamente su mano temblorosa hacia la cabeza de aquella persona, tomó la prenda con delicadeza y comenzó a jalarla hacia abajo muy despacio...
-¿Se... señora?
De un tirón le terminó por sacar la prenda y debajo de ella, Monodramon mostrando sus colmillos en una sonrisa.
-¡Ahora Monodramon!
-¡Beat Knuckle!
Monodramon giró y golpeó con sus garras en gancho al guardia que estaba sacándole la capucha y yo salí detrás del cartel usando una mano como soporte sobre este para asestar una patada en el rostro del hombre restante. Ambos cayeron al suelo inconscientes.
-Buen trabajo compañero.
-Lo mismo digo amigo. Ahora devuélveme mi abrigo, a ti te queda algo grande.
-Pero me gusta ¿me lo puedo quedar? Prometo lavarlo seguido.
-Claro que no, te ves ridículo en el. Ahora ayúdame a esconder a estos matones.
¿Qué mejor que esconderlos en su propia caseta? Los llevamos como pudimos, los atamos de manos y pies con sogas improvisadas de cables y los encerramos con llave ahí, no sin antes quitarles sus radios para que les fuera imposible comunicarse con alguien de afuera.
-Muy bien, todo listo. ¿Sabes qué, amigo?
-¿Qué ocurre?
-Estamos dentro de Digital Inc.


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Última edición por Ed Elric el Dom Abr 20, 2014 4:30 am, editado 2 veces
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Dom Ene 05, 2014 6:55 pm

Eran horas intempetuosas para ir a tomar un helado. Ni siquiera era el helado de una heladería, puesto que a esa hora, lo único que había abierto eran las tiendas de alimentación de veinticuatro horas, pero Luna compró dos conos, uno de fresa y otro de vainilla. El dependiente la miró como si estuviera loca. ¿Quién se tomaba a la hora de cenar un helado?, fue lo que pensó el dependiente mientras le daba el cambio a la chica de gafas y de mirada distraída y perdida.

Si la hubiera seguido, habría pensado que estaba loca, o que simplemente era una adolescente en busca de un rincón oscuro en el que abrazarse un rato con su novio. Habría caído en un error a medias; la chica, helados en mano se acercó hasta las rejas del parque, y tras divisar un rinconcito oculto por arbustos y al que no llegaba la luz de la farolas, se internó en él. No había ningún chico esperándola en busca de privacidad, sino que en su lugar, había un ser reptiliano con apariencia de flor sentado bajo la luz de la luna, mirándola con cierta melancolía y refugiada en la fría oscuridad.

Luna supo enseguida qué estaba pensando su compañera al mirar las estrellas, casi podía sentir las ganas de la digimon de transmitir un mensaje mudo a éstas para que se las llevasen a su destinatario. Curiosamente, el destinatario, también había hecho alguna vez lo mismo con la misma finalidad.

Era una de las razones por la que Luna había planeado aquella escapada con Floramon y para Floramon. O como últimamente la solía llamar, "Flora". La digimon había nacido y crecido en el mundo humano, o más bien en el reducido espacio del ático en el que vivía Luna, cultivando distintos entretenimientos pero con el inconveniente de pocas posibilidades de recorrer las calles con libertad, lo cual se complicó aún más cuando tomó su forma rookie mucho menos discreta que su forma de yokomon. Realmente, Flora, apenas conocía nada que estuviera fuera de casa de Luna con precisión ni detalle. Eso le daba mucho tiempo para pensar, preocuparse y tener el alma en un hilo, así que Luna pensó que quizás tomar un helado, incluso en aquellas circunstancias, podía hacerle bien y ayudarla a desconectar. El asunto, también preocupaba a Luna, pero aún así, sabía que a Flora, por una razón y otra, le llegaba más profundamente que a ella. Y es que hasta ese momento, todos los amigos digimon, o casi todos, tenían tamers o alguien que les cuidaba. Sin embargo, uno de sus más cercanos y queridos amigos estaba completamente solo, y en una posición no muy favorable. Ése digimon era Gaomon, un mercenario cuyos demonios internos lo torturaban flagelándolo por todas las acciones pocos honrosas que había hecho últimamente; era muy testarudo, y lejos de intentar dejar que le ayudasen, cubría sus heridas de sal. Su peor enemigo era ni más ni menos que él mismo. Gaomon tenía el alma herida, eso era indudable, pero al parecer su cuerpo no se salvaba; cada vez que lo veían, le encontraban más demacrado. Teniendo en cuenta las inclinaciones de enfermera que tenía Floramon, ver algo así hacía que se le removiera el alma. La última vez que le vieron, él mismo se acabó alejando de ellas para protegerlas, temiendo que romper su trato con su "patrón" las pusiera en peligro. Y Luna, cada vez se temía más que acabara muerto en un rincón, como un perro en una cuneta, completamente solo ya fuera asesinado o consumido.
Era por eso que Luna no podía decirle a Floramon el único consuelo que encontraba; "Gaomon sabe cuidarse". Era un consuelo inútil, y Luna realmente no lo creía. Gaomon sabía cuidarse de todo enemigo, excepto de sí mismo. ¿Con qué cara podía decirle a Flora algo que ni siquiera creía?

La voz atiplada de Flora sacó a Luna de sus pensamientos. Ella sonreía calmadamente, aunque Luna la conocía lo suficientemente bien como para saber que Flora estaba lejos de estar en calma.

-Oh, Luna, me alegra ver que has vuelto tan prontamente. Supongo que no había muchas personas en el centro de compras para adquirir productos. ¿Ha habido algún incidente en cuanto a la naturaleza de la compra?


Luna le respondió a Flora que el cliente se reserva el derecho de comprar lo que quisiera cuando quisiera, si es que había en la tienda. Luego, se sentó en el césped, desenvolviendo el envoltorio de los helados y dándole a Flora el de fresa. Se quedaron por unos instantes calladas, disfrutando del olor dulzón de las flores, que olían a geranios. Luna sospechó que en eso, Flora tenía algo que ver. Había descubierto recientemente varias cosas sobre la fisionomía de Flora; la primera era que dependiendo de su estado de ánimo emitía el olor de la flor que tenía dicha simbología. Los geranios de variedad negra eran los que indicaban melancolía. La segunda era, que el reverso de sus pétalos cambiaba según su estado de ánimo también aunque según comprobó era una zona que Floramon consideraba personal.

-¿Te encuentras bien? ¿Te resulta agradable estar fuera de casa aunque sea por un rato Flora? Siento que no pueda ser más frecuente este tipo de planes pero...
- a Luna, Flora le parecía realmente mona, era una flor con piernas y capacidad de hablar, y con algún que otro rasgo reptiliano. Pero aún así, nada escalofriante de ver, sólo muy extraño para alguien que no había visto jamás un digimon.

-Sí, Luna, no te preocupes por mí. Me hace sentir congratulada que hayas organizado esto para mí, así que disfrutaré al máximo de ello. Y no has de disculparte, puesto que no es tu culpa que mi naturaleza sea tan extraña para los humanos
-fue lo que dijo ella, asintiendo tímidamente-¿Seguro que no supone un problema mi presencia aquí, Luna? No quiero que las autoridades te reprendan ni condenen si me ven en este lugar...

-Les diré que eres mi perrito
-fue lo que dijo Luna, con tono bromista. Aunque realmente no sabría cómo reaccionar llegado el caso. Como fuera, no dejaría que se llevasen a Floramon a ningún tipo de laboratorio horrible donde le hicieran daño ni nada por el estilo, incluso si la tenían que arrastrar.

-Oh, Luna, me temo que mi fisionomía no es lo suficientemente similar a la de un canino como para ser confundida con él
-respondió Floramon, como siempre tan literal. Luna rió levemente, desde luego no sería una buena excusa que dar a los policías.

Floramon la miró por unos instantes, con esa confusión característica que aparecía en sus ojos aguamarina cuando se preguntaba algo y ladeando la cabeza:

-¿Por qué no me entregaste a las autoridades cuando me encontraste, Luna? ¿No pensante que podía ser una criatura peligrosa?

-Ehm, ¿por qué me lo preguntas tan de repente?
-Luna se encogió de hombros; aunque pensaba mucho a la hora de dar un paso, al final cedía a los nervios y actuaba o contrariamente o no tal y como lo había reflexionado-Realmente, no tenías apariencia de peligrosa ni mucho menos, ni siquiera ahora, Flora. Tampoco en tu forma champion...-Luna rió a ése punto porque aún recordaba cómo Flora se había preocupado por tranformarse en algo que pudiera inspirar miedo a Luna- Y mucho menos cuando te conviertes en ángel. Pero en ese entonces, eras un pequeño brote con ojitos, ¿qué daño podía hacerme eso?

-Me siento muy agradecida por ése símil, Luna, pero los ángeles que he visto representados en esculturas, cuadros y cuentos son mucho más hermosos que mi forma perfeccionada...
-la digimon bajó la cabeza, algo avergonzada por ser comparada con un ser celestial; realmente había sido muy imprevista aquella evolución, puesto que había pasado de ser un girasol a una humanoide alada, o un ángel. Gaomon le dijo que no era una evolución “usual” para un digimon como ella y que probablemente algo había intervenido en modificarlo. Luna suponía que los sentimientos de Floramon de querer protegerles, había tenido mucho que ver. Ya se había dado cuenta de que el proceso de evolución en Floramon era complejo y en cierta medida extraño comparado con lo que había visto. Muchos digimon evolucionaban impulsados por el enfado, la ira, o simplemente el dolor, pero Luna sabía que a Floramon eso sólo la imposibilitaba más aún. Por eso nunca estaba segura de poder contar con el recurso de digievolucionar.

-¿Qué te hizo pensar eso, Flora?
-mientras tanto, Luna ya había desenvuelto el envoltorio de los helados y le había dado el de fresa a Floramon, mientras que ella había preferido el de vainilla.

-A menudo las personas, cuando ven algo desconocido sienten temor y lo dañan, incluso si no saben sobre su peligrosidad real
-fue lo que respondió Floramon. Luna se preguntó cómo con un carácter tan infantil podía llegar a aquellas conclusiones- Es por eso que no deben descubrirme, ¿no es cierto? Podrían intentar herirme, aunque... -la digimon sonrió y entrelazó los pétalos de sus manos-¡Luna, tienes tan buen corazón que me cuidaste mucho y muy bien!

-Sinceramente, dudo que fuera cuestión de corazón, sólo me sentía terriblemente sola
-fue lo que dijo Luna, echándose hacia atrás y tendiéndose sobre la hierba mientras seguía apurando su helado-Estoy muy segura de que de haber llevado una vida más usual, con papá en casa, una madre y amigos, sería una repelente niña mimada. Pero ahora mismo, no puedo permitírmelo.

-A mi parecer, sólo estás siendo modesta, fueras como fueras, está en ti tener ése buen corazón. Si todos los humanos fueran como tú o los tamer que hemos tenido el privilegio de conocer, creo que la existencia de los digimon no sería problemático de revelar
-tras decir esto con una sonrisa agradable, comenzó con su helado.

-Yo me alegro de que no todo el mundo lo sepa, si es que el mundo no está preparado
-fue lo que opinó Luna, a lo que añadió una risita-El sacrificio es que, para tomarnos un helado juntas, tengamos que estar metidas entre arbustos en secreto como si estuviéramos haciendo algo malo.

-¿Por qué no estáis preparados para ello?

-Siempre surge quien quiere aprovecharse de mala manera. Si no somos solidarios con otros humanos, me cuesta creer que lo seamos con otra especie. Incluso hay violencia contra los animales, seguro que no tardaría en producirse con los digimon
-Luna luego, añadió amargamente-Muchas personas, la mayoría realmente son crueles. Normalmente, los que no han tenido ningún tipo de problemas. La gente como yo, no es mala porque no tiene el poder para serlo. Luego, está la gente de buen corazón, pero están en peligro de extinción.

Luna le dio otro lametón al helado que bajaba a tal velocidad que le dolía un poco las encías por el frío. Floramon se tomó unos instantes, y luego, añadió apaciblemente:

-Lo mismo podría decirse de los digimon, Luna, pero creo que hay que tener fe para que esta inclinación, si es que existe, cambie. Puede que haya maltratadores de personas y animales, pero también hay quien abre comedores para los menos favorecidos o que cuidan de los animales abandonados. Nosotras debemos intentar lo que esté en nuestra mano para ayudar a que lo malo se esfume, incluso si sólo podemos hacerlo a pequeña escala
- fue lo que añadió Floramon intentando hablar en favor de los humanos, mirado su helado, que bajaba muy lentamente. Floramon siempre era capaz de ver lo mejor, lo bueno de todo el mundo, incluso si Luna aseguraba que estaba perdido. Luna lo agradecía, que alguien diera su confianza a la humanidad y que fuera más optimista; Luna no lo podía hacer no sólo por ése carácter pesimista sino por todas las cosas que le habían sucedido-Siento haber sacado el tema, se supone que esto ha de ser un rato de descanso para ti, y un tema así es demasiado serio para ésta ocasión.

-Flora, conmigo puedes hablar de lo que quieras cuando quieras
-Luna se terminó el cucurucho a pesar de que había hablado bastante. Floramon apenas iba por la mitad.

-Oh, muchas gracias, Luna
-acompañó el agradecimiento con una leve reverencia con la cabeza. Luna se preguntó si Floramon podía no ser formal. Por supuesto, la notaba mucho más cercana con aquellos a los que más afecto les guardaba, pero aunque la cubriera de dulzura esa formalidad siempre residía en ella-Aunque no provenga de una heladería, el helado es delicioso.

Luna extendió un poco del helado por los labios de Flora, e hizo lo mismo con sus labios, así que el color rosado chillón del helado parecía ser un pintalabios. Luna no pudo evitar poner morritos y decir:

-Somos geishas, Flora, las geishas más hermosas de esta ciudad
-la digimon flor rió levemente, aunque Luna sabía que ésa risita tenía un matiz que la hacía equivalente a una carcajada. Floramon no solía ser explosiva en sus emociones, ni en las buenas ni en las malas, así que era difícil verla reír a carcajadas o llorar desconsoladamente. Eso invitaba a pensar que Floramon era una fría y educada muñeca de porcelana, pero estaba muy lejos de la realidad; Floramon podía sentir mucho y muy intensamente en ciertos momentos, si bien era cierto que tenía un carácter sereno, pero los expresaba principalmente con el olor de sus pétalos por lo que alguien que no tuviera el olfato desarrollado no se podía dar cuenta de la sutilidad de su lenguaje corporal.

-Deberíamos arrojar los envoltorios en algún lugar, pero no debemos ensuciar este paraje
-Floramon recogió los papelillos que rodeaban los conos tras terminar el suyo. Mientras tanto, se habían limitado a mirar las estrellas, Luna medio dormitando y Floramon concentrada en tomarse el helado antes de que su tamer se durmiera por completo-Dijiste que cerca se encuentra una plaza, posiblemente haya instalados recipientes para tirar los desechos como estos papeles, ¿no es cierto?

Luna dio un pequeño salto, al ver interrumpido su pequeña cabezada, y balbuceó un poco. Necesitó unos segundos para reincorporarse, papeles en mano, y emitió un sonoro bostezo. Se alegró de ver la plaza vacía, así que le indicó a Floramon que todo estaba despejado y la digimon salió de entre los arbustos. Mientras Luna se agitaba el pelo para quitarse todo restro de ramitas y hojas, Flora se acercó a la fuente a oír el canto del agua sobre la piedra marmólea. Luna pudo ver que la digimon mostró una amplia sonrisa cuando tocó la superficie del agua con la punta de un pétalo de sus manos y dibujaba un semicírculo. Luna se deshizo de los papeles y se acercó a Flora.

-Es muy gratificante sentir el agua correr entre mis manos
-se explicó Floramon, algo ruborizada.

La mirada de Floramon se cruzó con los destellos que emitía las luces encendidas del gran edificio que se alzaba aunque estuviera lejos, sobre el resto de rascacielos. Era el edificio más alto de la ciudad, y parecía mirarla con desdén.

-Ése edificio es muy grande
-Floramon pronunció aquello con tal seriedad, que además de querer indicar lo alto que era, parecía querer indicar que algo no iba bien con ello. Las intuiciones de Flora solían ser, aunque inexplicables, bastante acertadas; por supuesto, nunca se imaginarían que aquel edificio escondía secretos oscuros y mucho menos que el padre de Luna estaba inmerso en ellos. Luna simplemente pensó que aquella mala impresión para Floramon se debía porque rompía la armonía del firmamento, nada más. Ella estaba segura de que Flora viviría de buen grado en un pequeño pueblo de campo.

-Es Digital I.N.C, y se encarga de cosas electrónicas...ordenadores, televisiones...todo ése tipo de cosas
-dijo Luna, sentándose en el borde de la fuente junto a Flora. Era lo que se sabía de la empresa, que tenía un poder de absorción terriblemente grande; muchísimas pequeñas empresas de tecnología estaban adheridas a ella, así que su padre tenía su despacho allí. Lo cierto es que no sabía cómo se llamaba la empresa siquiera, su padre era muy hermético en cuanto a eso, tampoco el cargo que ostentaba. No debía ser cualquier cosa, el ático donde Luna vivía era de lujo, y tenía siempre cantidades más que decentes en su cartilla personal.

-Tu papá trabaja allí...podrías visitarle, y hacerle un presente, ¡se pondrá muy contento! Incluso si le compras un simple plato precocinado, que su hija se lo lleve le alegrará mucho
-realmente la imagen que tenía Floramon del padre de Luna era la de un hombre importante y extremadamente ocupado que se sacrificaba el estar con su hija por una acaudalada cuenta, para que Luna tuviera todo lo que quisiera.

-Me tiene terminantemente prohibido ir, Flora. Ni siquiera tengo identificación, no podría entrar
-su padre jamás le había permitido que fuera. Excepto una vez, pero fue porque dejó las llaves dentro de casa de noche, cuando tenía unos ocho años y sabía que dejarla merodeando por la calle lo podía poner en un aprieto con la justicia, y aún así regañó mucho a Luna por eso. No le faltaban ganas; hablaban muy de vez en cuando, por teléfono y apenas unos minutos y Luna lo echaba de menos. Incluso si tenía que estar sentada viéndole trabajar, no le importaba, pasaría horas mirándolo en silencio.

-Seguro que los guardias de seguridad entienden
-Luna se quedó callada algo más de un minuto, con la mirada perdida en la superficie del agua; en aquel momento era una niña, así que podía desordenar papeles y necesitaba atención, pero ahora que era tan mayor, su padre no tendría que vigilarla. Quizás no le importaría, pensado así. La sonrisa de Floramon, le dio el último empujón que necesitaba.

-¿Crees que le ilusionará?
-preguntó Luna respondiéndole con otra sonrisa y con los ojos brillantes bajo el cristal de las gafas.

-Sí, eres su preciada hija, al fin de al cabo-
Floramon agarró la mano de su tamer con suavidad, levantándose y la empujó levemente-¡Vamos!Me esconderé entre los callejones mientras tú adquieres la comida e iremos juntas. Cuando dejen que entres, yo volveré a casa por mí misma. Tú sólo concéntrate en pensar que todo saldrá bien y disfrutar del tiempo que pasarás con tu querido padre.

* * *

Tras comprar un par de bocatas en cualquier tienda de comida rápida los cuales llevaba en una bolsa de papel, Luna comenzó a caminar hacia el gran edificio. En principio, le pidió a Floramon que se escondiera en el punto ciego que formaban la valla y la pared, pero todo estaba desierto, así que Luna caminó sin problema por mitad de la calle. Aunque la luz de la caseta estaba encendida, aparentemente no había nadie.

-Oh, puede que los guardias se hayan tomado un descanso para cenar. Aunque es curioso que un edificio tan grande, o al menos su acceso, esté completamente solo
-aventuró a decir Floramon saliendo de su escondite. Luna intentó abrir la puerta de la caseta, pero estaba cerrada con llave. Luna creyó oír una especie de murmullo, pero lo achacó al viento colándose entre los callejones.

-Entraré, entonces. La suerte me sonríe, amiga mía.


-¿No sería mejor que esperases para pedir permiso?
-sugirió la digimon al ver lo resuelta que estaba Luna a entrar. Normalmente, de ser cualquier otro motivo, Luna se habría limitado a esperar y hacerlo todo regularmente, a la tamer no le gustaban las situaciones donde se podía meter en un lío, pero cuando se trataba de pensar que podría ver a su padre, no parecía dispuesta a respetar el protocolo.

-¿Y arriesgarme a que me lo nieguen?
-Luna se quedó pensativa unos instantes, y extendió la mano hacia Floramon-Ven conmigo. Creo que mi padre debería conocer a lo más cercano a una madre que tengo.

Flora dudó unos instantes.

-¿No será arriesgado, que los empleados me vean allí?


-Si fuera está vacío, dentro no habrá mucha gente, así que será fácil esconderte. Además, mi padre es muy bueno aunque parezca distante
-añadió Luna con una amplia sonrisa y tomando la mano de Floramon, que asintió.

-¡Será un honor conocerlo, Luna!¿Crees... que le resultaré buena influencia para ti?
-preguntó la flor algo nerviosa mientras tomaba la mano de Luna y caminaban juntas. Lo que Luna no esperó fue ver que cierto tamer al que conocía estaba allí, con su alegre digimon dragón.

-¡Edward!
-exclamó Luna. Luego bajó la voz-¿Qué haces tú con Monodramon aquí? ¿Sabéis el revuelo que podríais causar?

Flora rió y añadió, para sonrojo de Luna:

-Técnicamente nosotras estamos cometiendo la misma infracción. Vinimos a traer algo de comer al papá de Luna, y de paso, presentarme a él como es debido
-Luna se preguntó si Flora debía ser tan sincera y transparente, realmente no le gustaba gritar a los cuatro vientos que tenía una familia desestructurada. De hecho, pocos sabían que Luna no tenía madre, puesto que ella obviaba ése dato-Edward, Monodramon, es una alegría que nos hayamos reencontrado tras tanto tiempo. ¿Han transcurrido con tranquilidad vuestros quehaceres durante todo este tiempo?

-Siento interrumpir su charla
-dijo Luna codeando a Flora-Pero ninguno de los cuarto debería estar aquí, así que no creo que sea buen momento de socializar.

Oyeron algunos pasos acercarse hacia su posición. Luna y Floramon se miraron, para luego dirigirles a Edward y Monodramon una pregunta con los ojos; ¿Qué hacemos ahora?

______________________
* * *
La verdad nos hará libres,
una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Lun Ene 06, 2014 1:14 am

-Estamos dentro de Digital Inc.
-¡Genial! -gritando y luego bajando la voz-. Oye, ¿y eso qué significa?
-Significa que... por primera vez no estoy seguro de lo que puede pasar más adelante. Sabes que siempre pienso o tengo en mi cabeza las posibilidades o ideas que podrían suceder, pero ahora nada, amigo, no puedo ver más allá del presente. Y eso no me gusta.
-Ya veo... ¿y qué haremos con eso?
-No podemos hacer nada más que seguir avanzando, resolveremos los problemas a medida que vayan surgiendo, si trabajamos como de costumbre podremos hacerlo ¿de acuerdo amigo?
-Por supuesto que sí, Ed, sabes que siempre estaré a tu lado para lo que sea -sonriendo.
Una vez más estaba confundido, no podría usar otra palabra para describir cómo me sentía, pienso que esa era la única palabra que encajaba en todo esto, "confusión". La causa de esto era haber recordado nuevamente aquel informe de misión, el cuál decía lo siguiente:

"Destinatario: Edward Elric; Monodramon.
Lugar: Digital Inc.
Objetivo: -
Información adicional: Ingresar en el establecimiento. Preparados para hostilidades. Cuidado. Descubre. Piensa. Siente. Actúa. Confía. Protegido. Salva."


Había traído la hoja conmigo como de costumbre y ahora la tenía la hoja en la mano, la leía una y otra vez, palabra por palabra y no lo graba entender más de la mitad de lo que estaba escrito. A simple vista parecía una hoja normal, el papel amarillento como si fuera algo antiguo, rugoso y de un gramaje mayor al de las hojas comunes, estaba escrito a máquina de escribir con tinta negra, había venido en la misma carpeta de siempre y poseía ese olor característico que tenía muy bien incorporado en mi cabeza. Era como una extraña combinación entre el olor de un libro nuevo y uno usado, gastado y viejo, en el que sus páginas ya descoloridas por el tiempo y arrugada producto de la humedad del estante en el que estuvo guardado por tanto tiempo, ese tiempo que pasó para que una gruesa capa de polvo se posara sobre él.
Ese no era problema, nunca lo fue, lo que en realidad me daba mala espina era el contenido. Era demasiado raro, desde la disposición de las líneas, pasando por la ausencia del título en rojo que venía siempre, hasta las instrucciones que más que cumplir con en significado de la palabra, no hacía más que generarme dudas y preguntas. Estaba escrito de manera tan resumida que sólo eran palabras sueltas sin ningún intento de explicación siquiera. Normalmente estaba acostumbrado a una o dos páginas completas como mínimo, escritas con un cierto grado de complicación pero también con lujo de detalle que hasta un niño pequeño podría entender, pero esto estaba más allá, como si en primer lugar tuviera que descifrarlo para avanzar. Pero no teníamos tiempo, sabía perfectamente que a los trabajos debía comenzarlos en un período de veinticuatro horas de haber recibido el encargo, a menos que nos especificaran si era urgente o no, o si debíamos esperar hasta cierto día o cierta hora para ponernos en marcha, pero como dije, nada estaba escrito.
Si alguien más supiera de esto de seguro diría: "Tal vez sólo te jugaron una broma". Algo imposible por cierto, nadie más que mis empleadores y unos pocos más sabían de esto, además de que en la hoja estaba ese escudo en la esquina inferior derecha que me certificaba que era original, no sabía con certeza cómo estaba hecho, pero parecía algo mucho más complicado que una marca de agua, este sello estaba compuesto además de eso, por una impresión calcográfica con tinta de variabilidad óptica más un bordado con un hilo plástico, demasiado complejo para ser una simple broma.
-Ed...
-¿Hmm?
-Flora y Luna están aquí.
-¡¿Qué?! -guardando desesperadamente la hoja en uno de los bolsillos de mi abrigo-. Ustedes dos ¿qué.. qué hacen por aquí a estas horas?
Y ahora ¿qué ocurría? ¿Acaso ellas trabajaban aquí? Eso hubiera sido un tanto complicado, pero por suerte pudieron aclarar mis dudas antes de que mis pensamientos tomaran otro camino. Pero por otro lado...
-Entiendo, tu padre trabaja aquí ¿no es cierto? Y... ¿por qué se presentarán ante él? No creo que sea buena idea hacerlo, los Digimon deberían mantenerse en secreto todo lo posible. ¿Están seguras de que quieren eso?
-Eso es cierto, hay personas malas que quieren hacer cosas malas con nosotros para cumplir con sus objetivos malos y hacer que su maldad sea más maligna.
-Aaaalgo parecido. Y en cuanto a nosotros...
-Ed, alguien se acerca. Rápido a los autos, nos esconderemos ahí.
Monodramon estaba alerta de lo que ocurría a su alrededor, no como yo, que en lo único que pensaba era en ese informe del trabajo y me había olvidado del resto.
-Andando, vamos.
Yo no pude escucharlo, no sé si será por la razón que nombré o porque mi amigo con el simple hecho de ser un Digimon tenía los sentidos más desarrollados que los humanos, eso me lo había demostrado varias veces en el pasado. No quedó más remedio que hacer lo que él nos dijo. Alrededor de todo el edificio estaban dibujadas las líneas para delimitar los lugares para los autos, por lo tanto prácticamente todo el lugar que rodeaba el edificio era una playa de estacionamiento y por suerte había autos aparcados ahí. Un perfecto sitio para escondernos. Una vez tras los vehículos de mi derecha, me arriesgué a sacar la cabeza por encima de uno de los capós para ver lo que en realidad ocurría. En el frente de el edificio había un par de puertas eléctricas corredizas de vidrio y poco por encima de estas un techo que se extendía unos dos o tres metros más allá. De allí dentro, salieron un grupo de tres personas, una mujer y dos hombres, dos de ellos parecían médicos o científicos, podía suponerlo por su vestimenta compuesta por un largo delantal que le llegaba un poco más abajo de la rodilla. El hombre restante, usaba saco y corbata y llevaba un maletín en su mano izquierda. No creí que nos hayan visto, puesto que iban caminando relajadamente y riendo por algún chiste de seguro, sólo nos quedamos mirando, ahora con Monodramon que sacó la cabeza por encima de la mía, viendo como salían por la entrada como si un día más de trabajo hubiera terminado.
Ni siquiera se dieron cuenta de que los guardias no están, pensé.
-Bien ya se fueron. En cuanto a lo anterior, nosotros eh... tenemos trabajo que hacer por... hacia allá -señalando hacia atrás del edificio-. Así que si nos disculpan, debemos retirarnos ahora. Por cierto, piensa bien antes de hablar sobre Floramon a tu padre o a cualquier otro, además... no estoy seguro, pero este edificio no me inspira confianza. Prométanme que se cuidarán, pase lo que pase. Sin mucho más, ahí tienen la puerta de entrada así que vayan a hacer sus cosas y nos veremos en otra ocasión, adiós. -tomé a mi compañero de los hombros y comencé a caminar a paso apurado empujándolo hacia detrás del edificio, pero luego de unos cuantos pasos me detuve a dirigirles unas últimas palabras a esa pareja sin mirar atrás.- Por favor, no le digan a nadie que nos vieron aquí, ni a tu padre, Luna. Y por si alguna vez necesitan ayuda, sólo griten.
No podía dejar que ellas se enteraran de lo que yo estaba haciendo ahí, incluso... si yo lo supiera con certeza, pero era mejor no levantar un una pizca de polvo de toda la situación, el silencio era nuestro mejor aliado.
Sólo continuamos caminando hasta detrás del edificio.[/color]


Última edición por Ed Elric el Lun Abr 14, 2014 6:32 pm, editado 1 vez
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Sáb Abr 12, 2014 4:14 pm

Luna no entendió porqué debían tener tanta duda. Al fin de al cabo era su padre, y estaba segura de que su padre no era malvado ni nada por el estilo. Y la pregunta era, ¿qué hacían ellos ahí? A Luna no le había dado tiempo a preguntar porque salieron tres personas del edificio; puede que no supieran qué hacían ahí Ed y Monodramon, pero el caso es que suponía que como en el caso de ellas, no debían descubrirles por lo que se ocultaron tras un coche.
Luna pensó que Ed se había despedido apresuradamente a pesar de que les había deseado suerte. Ni siquiera le dio tiempo a preguntar porqué el edificio le parecía sospechoso y su padre una amenaza. Era obvio que su cometido era secreto por cómo les pidió que no evelaran su presencia. Luna hizo un gesto afirmativo para que no se preocupase en cuanto a eso mientras que Floramon hizo una reverencia y añadió que "respetarían el deseo de que nadie supiera de su presencia".

-La cosa se torna muy rara
-dijo Luna pensativa-Quiero decir, ¿qué hace Ed aquí? Hubiera esperado encontrármelo en el digimundo pero no aquí.

-Quizás extraviaron alguna propiedad en este lugar
-respondió Floramon.

Fuera como fuera, no pudieron seguir sus pesquisas. Floramon y Luna se iban a dirigir a la puerta principal para entrar en el edificio, pero Luna agarró a Floramon y la arrastró tras un coche al que ahora salían dos hombres, ambos con petos de trabajo. Se acercaron al aparcamiento y Luna se temió que las hubieran descubierto, pero los trabajdores se acercaron hasta una camioneta aparcada y abrieron el compartimento de carga.

-...tenemos que llevar estos al almacén, y cuando terminemos habremos terminado por hoy-le dijo uno de ellos al otro mientras sacaba un pequeño montacargas en el que llevaba a una extraña máquina. Luna se preguntó qué eran y para qué servirían. El otro, sacó partes de esa y otras máquinas del mismo modelo y las amontonó en el montacargas que hizo un ruido.

Floramon se asomó un poco más, con cierta curiosidad hacia esos aparatos porque nunca había visto uno igual. Para empezar, no se parecía de ninguna manera a los electrodomésticos comunes porque no tenía botones ni ningún tipo de panel de control a simple vista. Además, eran de color lila, y junto a lo que parecían la parte de la cabeza, tenían una especie de luz roja apagado. Dichos aparatos estaban fragmentados puesto que Floramon identificó lo que parecía un brazo que terminaba en cuchilla sepado del cuerpo junto a cableado desprendido. Sólo había uno que parecía estar medianamente entero, pues, tenía marcas de óxido y demás.

-Oye, que ésto no aguanta tanto peso-protestó el otro, comenzando a conducir el montacargas. Floramon miró con aún más curiosidad cuando pudo captar que lo que parecía una máquina abría un ojo durante unos instantes y la miraba. Floramon sintió que le pedía ayuda.

-Ni a mi me pagan para destrozarme el espinazo. Además tendremos que cargar montones de estos, ahora que han sacado un modelo más eficiente-respondió el otro, llevándolo hasta la puerta de lo que parecía un ascensor. Sacó una identificación que pasó por un lector y la puerta de éste se abrió. Sólo había dos botones, uno para descender y otro para ascender, así que sólo era un ascensor que llevaba a una especie de sótano, aunque un ascensor lo suficientemente grande para que el montacargas y el otro trabajador pudieran subirse.

En cuanto la puerta del ascensor se cerró, Floramon se apresuró a avisar a Luna de lo que había notado.
Floramon se apresuró a mover el abrigo de Luna, para llamar su atención, con la voz presa de la urgencia:

-Luna, he podido notar que ése ser se ha movido.Y en su anatomía figuraba un ojo. ¿Podría ser un digimon? Parece que esos hombres lo hayan confundido con una máquina humana...¡si es así, se quedará confinado sin comida u agua!

Luna se llevó una mano al mentón y sacó su D-Arc, si era un digimon, éste debía decirle algo sobre él. A ella no le pareció haber visto lo mismo pero aún así, pensó que debía comprobarlo para que Floramon estuviera tranquila.

¿¿??:


No hay datos.

Luna se quedó extrañada. Era la primera vez que su D-Arc no le brindaba información, aunque fuera escueta sobre un digimon.  Se preguntó si sólo era una máquina, al fin de al cabo. Luna iba a decir algo, pero entonces vio que los sujetos salían del ascesor. Sin duda aquel lugar debía ser almacenaje. Vio cómo Floramon deslizaba su estambre discretamente para que la puerta automática del ascensor no se cerrara. Los trabajadores no se dieron cuenta de esto; al fin de al cabo, sólo querían terminar su jornada y las instalaciones de Digital INC eran lo suficientemente modernas como para hacer que cuando una puerta se cerrase, se sellase automáticamente, por lo que no había que preocuparse de cerrar con llave. Una vez ellos se alejaron, Floramon se acercó hasta el ascensor, mirando hacia ésta con preocupación en el rostro. Luna estaba bastante segura de que Floramon quería ayudar a ése ser.

-¿Y si fuera un digimon con forma de máquina? Quizás en ese caso esté debilitado o le ocurra algún problema a su capacidad de habla, por lo que los humanos lo han tomado por una máquina. Definitivamente, no debemos desentendernos sin comprobar si ése ser necesita de nuestra ayuda, ya sea digimon o no.


-Floramon, no sabemos qué pueda ser. Mi D-Arc no pudo darme datos suyos, ya lo has visto. Probablemente sea un robot industrial, o algo así
-dijo Luna, para disuader a su digimon. Lo cierto es que no le apetecía bajar a lo que parecía un sótano oscuro.

-Hay una gran variedad de casuísitcas que pueden hacer que el D-Arc esté funcionando de mala manera...


Luna no pudo discutirle aquello. Suspiró y se quedó callada unos segundos, diciéndose que debía aprender a decirle "no" a su digimon.

-Si quieres...
-acabó por acceder Luna, echando la cabeza sobre el hombro y encogiéndose de hombros mientras caminaba hacia el ascensor y pulsaba el botón de bajada-Pero miramos y nos vamos.

Pobre de Luna. Cuando la puerta se abrió habían llegado a lo que parecía una habitación de almacenaje. Habia montones de lo que parecía ser "chatarra" por todas partes, montículos de piezas sueltas y una amplia olección de lo que parecían los esqueletos metálicos de aquellos seres que habían visto. Floramon corrió hasta ése que había abierto el ojo anteriormente, bastante identificable porque estaba mucho más entero que el resto. Floramon le puso las manos con suavidad y lo movió un poco.

-¿Se encuentra bien, señor? ¡Despierte, por favor!


Luna siguió mirando el lugar, dejando la puerta del ascensor cerrarse tras de sí. Gran error por su parte. Luna bajó con cuidado, porque la única luz que había en aquella sala procedían de pequeñas bombillas de emergencia.
Como ninguna de las dos sabía el detalle del cierre automático de las puertas, ambas se quedaron muy sobresaltadas en la oscuridad al oír cómo una especie de crujidos tras oír cómo el ascensor volvía a subir; sin dudas, era el cierre automático. En cuanto el ascensor volvió donde debía, la estancia se iluminó más, aunque las luces fluorescentes no brillaban mucho debido en parte al poco mantenimiento de ésta. Al fin de al cabo, no era más que un almacén donde guardaban modelos defectuosos o desfasados de Gizmon, unos digimon máquinas creado por Digital INC como soldados particulares. Pero nada de esto lo sabían Luna o Floramon.

Tras bajar la escalera una se acercó a un montoncito de partes de estos digimon, y los tocó un poco con el pie, sin duda a ella le parecían máquinas, o concretando más, robots. Lo que no alcanzaba a entender qué tipo de máquinas eran y para qué servían. Miró distrídamente hacia las paredes, y no vio nada demasiado interesante, ni siquiera una ventana por lo que supuso que debían estar en un subterráneo; lo único que había era un par de conductos de ventilacion decorados de óxido. "Qué deprimente..." pensó Luna. Definitivamente, no le gustaba lo que tenía alrededor. Floramon seguía zarandeando a la máquina, pidiéndole que volviera en sí en caso de escucharla.

-Floramon, realmente parecen máquinas, y además, máquinas rotas
-le dijo Luna al ver cómo insistía para que le respondiese-Las máquinas no hablan. Es como una lavadora o algo así...y ésto sólo es un cuarto de almacenaje. Vámonos antes de que nos metamos en un lío.

Floramon iba a decir algo, pero al ver cómo el Gizmon abría el ojo y una luz verdosa salía de éste, se quedaron calladas. Enseguida la luz verdosa pasó por Floramon, como si la estuviera reconociendo o escaneando. Con chirridos, el Gizmon comenzó a flotar en el aire; le faltaba la pieza derecha que vendría a ser sus manos, por lo que estaba inclinado hacia un lado, y tenía muchas abolladuras y rasguños. Era una máquina bastante alta. Floramon le acercó la mano a su brazo izquierdo para acariciarlo. Luna se echó hacia atrás. La máquina movió rápidamente las dos cuchillas en las que terminaban su brazo para golpear a Floramon que emitió un gritito y cayó hacia atrás, tratando de arrastrarse hacia el ascensor; Luna corrió hasta allí, pero el ascensor estaba arriba y sólo estaba el hueco.
Floramon se quedó quieta en el suelo sin ser capaz de levantarse al ver la mirada asustaba de su tamer que sólo podía mirar hacia arriba. Luna recordó lo que dijo Ed y comenzó a gritar, pero dudaba que nadie pudiera darse cuenta de dónde estaban. Estaban solas. "¿Y ahora qué?"

Cuando Gizmon iba a dar otro corte, Luna agarró a Flora del brazo y tiró de ella, arrastrándola consigo hasta uno de los numerosos montones de chatarra.

-¡Eso no era precisamente una lavadora!¡Ha intentado matarte!¿¡Qué clase de máquinas son éstas!?
-Luna no pudo evitar preguntárselo. ¿Es que estaban haciendo armas? ¿Armamento para guerras? Luna no quería creerlo, pero era evidente.

-Gracias por salvarme, Luna...
-susurró Floramon-Pero me hace sentir confusa pensar que tengan algo tan peligroso en éste lugar.

Luna asomó la cabeza, y vio que de nuevo ése rayo que había escaneado a Flora pasaba por toda la sala, así que se pegó cuanto pudo al metal, gesto que Floramon imitó. Enseguida el digimon-máquina salió volando hacia donde estaban Luna y Floramon escondidas.

-¿¡Cómo nos encontró!?
-preguntó Luna al verlo venir volando a una gran velocidad, mientras retorcía la punta de su abrigo con las manos del miedo que sentía.

Floramon puso las manos sobre el suelo, cerrando los ojos e intentando concentarse. Se estremececió por el esfuerzo, puesto que sentía que las capas de hormigón eran como un muro que se interponía.

-¡Floramon, lo tenemos encima!


Unas raíces salieron de la tierra y se engancharon entre los cables de Gizumon y luego lo aprisionaron por completo, inmovilizándolo.

Luna vio que la luz roja comenzó a brillar intermitentemente. Luna cogió uno de los trozos de los Gizumon estropeados y se puso ante Floramon para protegerla, aunque usando el trozo de metal como escudo. Luna se quedó con los ojos como platos al sentir cómo el trozo de metal se descomponía entre sus manos, dejando entre ver tejido digital. Luna comprendió entonces a qué se referían con que el nuevo modelo era más eficiente. "¿Es que esto está diseñado para matar digimon?" se preguntó Luna...todo aquello era cada vez más sospechoso y se temía que su padre estaba mezclado ya fuera consciente o inconscientemente.

-¡Luna!


-¡Floramon!
-Luna agarró el D-Arc, dejando caer lo que quedaba del destartalado metal-¡Tenemos que defendernos!¡Parece ser que éstas máquinas están programadas para hacer daño!

Luna tomó una carta, pasándola por el D-Arc. Se dijo que no quería comprobar qué sucedería si eso impactaba contra Floramon o contra ella, y que tenían que estropearlo antes de que la situación se agravase.

-¡Carta leída!¡Spiritual Wand!


En las manos de Floramon se formó una luz dorada que se alargó y se convirtió en un bastón, parecido al que solían llevar los angemon. Floramon se puso en guardia, susurrando que lo sentía.

______________________
* * *
La verdad nos hará libres,
una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Sigrun Vinter el Mar Abr 15, 2014 3:39 am

Sigrun

La noche ya había cubierto el cielo con su manto de estrellas y la luna brillaba en el cielo. Aunque las luces de los edificios impedía ver ese bello cielo, una razón por la que prefería estar en el Mundo Digital. Hacía unos días que volví al Mundo Humano para descansar de mis deberes de Royal Knight pero en realidad esa no era la única razón. Desde hacía mucho había estado pensando en mi venganza contra aquellos que se atreven a jugar a ser dioses con las vidas de los digimons.

Mi mirada se detuvo en el edificio que tenía delante. Sentí rabia al verlo de nuevo y sentir como las sensaciones de aquél día volvían. Recordaba con todo detalle el sentimiento de impotencia al ver morir a Aquilamon ante mis ojos sin poder hacer nada. Aquél día ni Veemon ni yo teníamos ni el poder ni la experiencia para enfrentarnos a ellos. Pero hoy era diferente, hoy teníamos poder suficiente para defendernos de esos monstruos a los que ellos llaman Gizmons, hoy  teníamos un plan y un objetivo definido, hoy Digital Inc iba a lamentar haberse cruzado en nuestro camino.

Miré el reloj en mi muñeca. Eran las nueve y media de la noche, así que era el momento de actuar.

- ¿Estás listo, Veemon? – le pregunté a mi compañero que estaba a mi lado.

Mi compañero asintió y luego me miró.

- ¿Sabes? Aún me cuesta creer que seas tú con ese aspecto- me dijo mi compañero.

Sonreí. Había puesto mucho esmero en esa parte del plan. Ya había estado en Digital Inc y seguramente ellos ya me tenían “fichada”. Además para que todo esto tuviera éxito necesitaría acceder a la base de datos y no creo que dejasen pasar a cualquiera. Por eso había pasado las últimas semanas espiando a una científica de Digital Inc y que además tenía  un rango bastante alto en esa empresa. Su nombre era Jennifer, aunque por lo que había averiguado sus amigos y algunos compañeros de la empresa la llamaban Jen. Sabía lo suficiente de ella como para tratar de imitar su comportamiento y aspecto con la peluca que ahora llevaba. Aunque como mi pelo es más largo tuve que asegurarme de recogérmelo bien antes de ponerme la peluca.

A falta de veinte minutos para en punto nos dirigimos a la entrada del edificio pero había algo que me extrañó. No había guardias en la entrada.

- Qué extraño- murmuré.
- ¿Habrá un cambio de guardia?- me preguntó Veemon.
- No lo sé pero no podemos dejar pasar esta oportunidad- dije antes de acercarme junto con Veemon.

En lugar de ir hacia a entrada fui al aparcamiento que había al lado. Iba a necesitar algo para poder entrar y sólo había una manera de obtenerlo. Nos escondimos entre los coches y esperamos un poco hasta que oímos a un coche entrar, pero el vehículo se detuvo en la entrada y de él bajó una mujer joven. Se acercó a la zona de los guardias, seguramente también se extrañaría al no verlos en su puesto. Luego volvió a subir al coche y aparcó en una plaza reservada para ella.

- Empecemos con la primera fase del plan- murmuré antes de empezar a acercarme aprovechando los otros coches para ocultarme.

Veemon se fue por el otro lado y ambos aguardamos a que su ocupante saliera del coche. Ella era Jennifer y en su coche estaría su identificación y su bata de laboratorio. Lo que nos faltaba para poder entrar en el edificio. A una señal mía saltó delante de Jennifer justo cuando ella estaba saliendo del coche.

- ¿Qué eres? – dijo algo asustada.

Antes de que pudiera decir nada mas la sujeté por la espalda mientras Veemon la dejaba inconsciente con un golpe. Aunque moderó su fuerza un poco. La dejé en el suelo y abrí la puerta de su coche sacando la bata de laboratorio y una tarjeta de identificación.

- Con esto podremos entrar- le dije mientras me ponía la bata y guardaba la tarjeta en un bolsillo.
- ¿Qué hacemos con ella?- preguntó Veemon señalando a Jennifer.
- Métela en el coche- dije abriendo una de las puertas traseras.

Una vez dentro le até las manos a la espalda con una cuerda que me había traído precisamente para esto. No podía arriesgarme a que despertara antes de que hubiésemos salido del edificio y nos descubriera. Una vez atada, cerré la puerta del coche y metí a Veemon en el digivice.

- Primera fase completada- murmuré mientras me acercaba al edificio entrando por la puerta principal con total normalidad.

Al poco de entrar, otro científico se me acercó.

- Hola, Jen. Siempre tan puntual- dijo amigablemente.
- Sí, tengo mucho trabajo que hacer y que no quiero que se acumule- le contesté, ya había practicado en casa en la mejor manera de imitarla y por lo visto dio resultado.
- Bueno, pues te dejo que a este paso no termino con esas investigaciones y no me apetece que el jefe se enfade- tras decir esto se despidió y se marchó.

Caminé por los pasillos tratando de localizar mi objetivo y saludando a los que se dirigían a mí, tal y como haría la verdadera Jennifer. Por ahora el plan marchaba bien, el siguiente paso sería localizar y entrar a la base de datos de Digital Inc. Con suerte podría robar parte de la información que tengan allí y de paso les dejaría un “regalito” en sus ordenadores.

Aspecto de Sigrun disfrazada (imaginadla vestida con la bata de laboratorio):

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para lo que amas.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Dom Abr 20, 2014 4:30 am

-Ahh, por fin pudimos separarnos de ellas. De seguro sospecharán algo, pero espero que no vayan más de eso. Sería un gran problema que digan algo sobre nosotros.
-¿Por qué lo dices, Ed? ¿Es que ellas no te caen bien o algo? No te mostraste muy amistoso cuando estabas allá.
-No es tiempo para hacer amistades, amigo, sólo trato de mantenerlas afuera de esto, a ellas y a cualquier otro. Por más que esto sea peligroso o no, no quiero involucrar a nadie más, para que estén a salvo, por precaución.
Nos encontrábamos en la parte trasera del edificio, la pared que rodeaba todo el perímetro exterior se encontraba cubierta del lado de afuera por árboles más altos que esta, así que nadie de afuera podía vernos, eso no sería problema. Lo que debíamos descubrir ahora era una manera para entrar sin que seamos vistos.
Di varios pasos hacia atrás alejándome de la construcción y miré hacia arriba para poder observar algo que nos pueda servir para ingresar. Desde lo alto, se podía ver sólo los grandes cristales de la ventana que reflejaban la luz del exterior y había también algunos que mostraban un destello amarillento del interior. Era obvio que algunos seguían trabajando dentro, no me esperaba otra cosa. Seguí recorriendo piso tras piso con la mirada hasta llegar casi a la base; desde una altura como de dos pisos, los cristales se terminaban y comenzaba una parte de puro hormigón hasta llegar al nivel del suelo. No fue hasta ese momento en donde algo llamó mi atención, eran un contenedor cerca del medio. Nos acercamos a ver.
-¿Qué es lo que hay dentro, Ed? -extendiendo la mano para tomar una de las bolsas blancas del interior.
-No lo toques - tomando su garra para que impedir que lo haga-. Son residuos patogénicos.
-¡Oh, no! ¡Residuos patogénicos! Ed...
-¿Sí?
-¿Qué son los residuos patogénicos? -llevándose una garra a la mejilla.
-Hmm -mirándolo seriamente, incluso hasta algo enojado, para luego tranquilizarme y explicarle-. Son desechos producidos generalmente por hospitales, clínicas o laboratorios. Son peligrosos porque pueden propagar virus y enfermedades, por eso no debes tocarlos bajo ninguna circunstancia.
-¿Y qué hacen aquí?
-Bueno, amigo, creo que sólo hay una explicación, y es que aquí hacen uso de esto sin dudas. Me pregunto... -dando un último vistazo más detallado alrededor-. ¡Eso es!
Un poco más lejos había otro contenedor, pero estaba algo vacío a comparación del anterior que se encontraba repleto. Arriba había, sobre la pared, un túnel que parecía venir de adentro. Al estar completamente oscuro, no podía saber a donde se dirigía.
-Tan sólo si supiera que esto funcionara...
Unos ruidos provenientes de adentro resonaban con fuerza, se oía un eco y un golpeteo metálico que cada vez se hacía más y más fuerte, hasta que de pronto algo blanco salió de aquel agujero y cayó directo en el contenedor.
-¡Perfecto! ¿Oye, Monodramon?
-¿Qué ocurre?
-¿Eres... claustrofóbico?

Bajamos la tapa del contenedor y no subimos sobre el, aun así el túnel seguía un poco más alto, pero saltando de seguro llegaría. Lo mejor era que Monodramon fuera primero, así que lo ayudé a subirse juntando mis manos, y una vez que él puso el pié, lo levanté. Por supuesto que tenía hacer demasiada fuerza y a la vez tratar de no lastimarme la espalda. A veces pienso que nunca hace su parte del trabajo y me lo deja todo a mí. Una vez que se sostuvo del borde lo seguí empujando desde abajo mientras él movía sus piernas como dando patadas para darse impulso. Terminé exhausto, pero pudo llegar, luego lo seguí por detrás.
Por fortuna aquella especie de tubería no era demasiado empinada, por lo que subir por ella no era una tarea muy complicada, sólo había que hacer la menor cantidad de ruido posible.
-Ed... sí sabía de esto hubiera comido antes de venir aquí, ya me está dando hambre.
-¡Si hubieses comido antes, te hubieras atascado en la misma entrada del túnel!
-Shh. Ed, recuerda que no debemos hacer ruido.
-Entonces cierra la boca.
Si bien nuestra conversación era a base de susurros, no podíamos descuidarnos, el mismo sonido del metal que nos rodeaba podía llegar a donde sea que estábamos yendo y delatarnos.
Demoramos unos cuantos minutos en los que nadie tiró ningún otro residuo por ahí, luego de tres segmentos que se cortaban formando curvas, llegamos hasta el final en donde no se podía seguir avanzando más, estaba completamente oscuro.
-¿Qué ocurre?
-Choqué con algo, no puedo seguir. Parece una especie de compuerta o algo parecido.
-Ábrela lentamente y fíjate si hay alguien.
Empujó con su nariz una placa de metal pesado, hasta que se abrió sólo un poco desde abajo y olfateó un par de veces, se quedó en silencio y luego dejó que la puerta se cerrara.
-Alguien se acerca.
-Los resultados de las muestras dieron positivo, señor. Todos los sujetos de estudio son aptos. Esperamos su orden.
-Muy bien, déjenlos en la cámara de retención, mañana comenzaremos con las pruebas.
-Entendido.
Tanto las voces como sus pasos se oyeron más bajos hasta que desaparecieron.
-Ahora.
Mi compañero empujó la puerta y salió, luego lo seguí. Resulta que estaba en lo cierto, aquella trampilla circular era del mismo tamaño que el agujero por el que veníamos y servía para cubrirla. Por ahí arrojaban todo desecho de tipo clínico y caía en el contenedor de abajo.
Al frente nuestro había un pasillo largo y oscuro, con sólo unas pocas luces encendidas de las muchas que debería haber. Hacia nuestra izquierda un cubículo con paredes de vidrio y dentro, algunas mesadas puestas en fila en donde podía notar algunos recipientes transparentes, probetas, tubos de ensayo, matraces y demás instrumentos de laboratorio. Al frente de aquella habitación, por la misma pared que entramos, unos vestidores. Ahí nos escondimos.
-¿Ahora qué haremos, Ed?
-¿Llegaste a oír lo que dijeron esos dos sujetos?
-Mhm -asintiendo con la cabeza.
-Bien, como no tenemos un objetivo fijo, iremos recolectando pistas y actuando en base a eso. Por eso buscaremos primero esa dichosa cámara de retención.




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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Jue Mayo 15, 2014 10:42 pm

Floramon golpeó a la máquina con el bastón tratando de ahuyentarla pero era muy insistente. La flor se defendía, sin llegar a atacar o golpearla para otra cosa que no fuera ahuyentarla, pero aquel ser no las iba a dejar ir. Ése láser rojo destructivo se lanzó hacia Floramon, que interpuso el bastón, el cual se comenzó a deshacer. Más de la mitad se desintegró, y Floramon comenzó a temblar.

-¡Floramon, tienes que atacarle o te matará!
-exclamó Luna.

Floramon comenzó a jadear, dudando. Tanto dudó que tuvo que interponer el bastón entre ella y aquel rayo, reduciendo a meros datos que se escapaban el objeto, así que no le quedó más remedio que agarrar con sus estambres una pieza metálica de los robosts destartalados y lanzarse hacia su atacante, cuyo ojo volvía a brillar, señal inequívoca de que se acercaba un ataque.

-¡Lo siento!
-exclamó Floramon a la par de que lanzaba la pieza metálica hacia él. La pieza chocó contra la máquina que cayó hacia atrás con un chirrido y un par de ruidos de hierro quebrándose.

Pero tras recibir el impacto, no se volvió a levantar. Luna observó cómo Floramon se acercaba bastante apurada hacia la máquina con algo de culpabilidad en los ojos mientras que la luz de la máquina se apagaba.

-Yo...

-Floramon, no te preocupes. Es como cualquier mueble, no tienes porqué sentir remordimiento. Además, si no nos hubieramos defendido...
-trató de tranquilizarla Luna, mientras le ponía la mano en el hombro. La digimon le dio la mano, tratando de sonreír para no preocupar a Luna.

-Gracias, Luna. Te sacaré de aquí, no te inquietes
-la digimon se reincorporó después de cerrar la pestaña metálica de la máquina. De alguna manera sentía que si tenía un ojo, aunque fuera uno, era una persona. Floramon tembló un poco durante unos instantes mientras caminaba a un lado y a otro de la sala buscando algún lugar por el que salir.

Luna mientras tanto, ojeaba la zona del ascensor, intentando encontrar alguna manera de hacerlo bajar. “Parece que no será por aquí por donde logremos salir” pensó, mirando hacia arriba.

Floramon, aprovechando la lejanía de Luna, tembló un poco más visiblemente por todo lo ocurrido. Se sentía muy apenada y casi podía respirar su pena en aquella habitación cerrada. Deseó que esa pequeña brisa que hizo ondear sus pétalos se la llevase, pero entonces, se percató de que de algún lado tenía que provenir la brisa. Al alzar la vista y forzarla un poco por la semipenumbra en la que se encontraban, vio un conducto de ventilación en una pared, a lo alto. Luna se acercó a su digimon al verla mirar hacia arriba como si estuviera pidiendo ayuda a los cielos.

-¿Encontraste algo?


-Parece ser una hendidura para dejar pasar el aire, pero está obstruido
-se lamentó Floramon. Luna al principio puso cara de no saber a qué se refería, pero luego se percató y aladió un:Ahhhh...

-Se llama conductor de ventilación.En un juego vi que lo desatornillaban con una moneda. Quizás entre la chatarra haya algo parecido
-dijo Luna, acercándose con cuidado a un montón de aquellas máquinas. Vio cómo uno tenía desprendido el aro metálico de su ojo, así que lo cogió y tras mirarlo de lejos añadió-No es una moneda exactamente, pero creo que servirá.

Se la dio a Floramon, que le preguntó a su tamer cómo llegaría hasta ahí arriba. Luna guiñó un ojo y sonrió:

-Enrolla uno de tus estambres en las rendijas del conducto. Luego, recoges el estambre, y te quedarás colgada. Desde ahí, tienes que hacerlo.


-Parece...difícil
-dijo Floramon sujetando con una mano el pequeño aro de metal.

-Bueno, si se te cae el aro, lo recojo yo y bajas. Además, no tenemos prisa
-Luna dijo esto para tranquilizar a Floramon y quitarle presión. Había notado que estaba algo nerviosa desde hacía rato. La digimon siguió las instrucciones de Luna, y tras varios intentos y unos minutos, consiguieron desatornillarlo y que Floramon subiera.

-¿Cabré?
-preguntó Luna, mirándose con tristeza las caderas.

-Sí, sólo tendrás que reptar
-dijo Floramon, que consiguió ir levemente agachada. Era un conducto amplio.

-Si me quedo atorada, me muero
-se temió Luna, temblando ante una idea tan claustrofóbica.

-No te preocupes, si ves que es demasiado estrecho, puedo ir en busca de ayuda yo misma y retornar por ti con ésta
-se ofreció Floramon mientras usaba sus estrambres para subir a Luna hasta el conducto. La tamer se tuvo que tender e ir en una mezcla entre a gatas y reptando, pero aún así, parecía que la fotuna les había sonreído.Floramon comentó que quizás debían cerrar la trampilla, pero Luna añadió que si tenían que huir de algo era mejor dejarla así.

-¿Qué podría tener intenciones hostiles en un conducto de ventilación?
-preguntó Floramon con una sonrisa amable mientras seguía avanzando seguida de Luna-Yo te protegeré en caso de ser necesario, Luna, así que no sientas temor.

-Pues una rata radioactiva, que el conducto se venga abajo de repente, que haya una explosión de residuos tóxicos, qué se yo...
-respondió Luna.

-¿Crees que tengan esas sustancias peligrosas en tal lugar?
-esta pregunta fue dirigida con mayor seriedad-Esas máquinas hechas para matar, sin duda demuestran que éste lugar no es del todo pacífico ni limpio.

-Tranquila. Le hablaremos a papá de lo que vimos y todo lo que le está ocultando esta empresa para que desmantele todo ésto
-respondió Luna bastante segura de la integridad de su padre. Floramon asintió, pues ella también estaba igual de segura que su tamer de que el padre de Luna eliminaría esas cosas extrañas que habían aparecido.

* * *


En un despacho de Digital INC, alguien observaba los rascacielos de la ciudad a través de los grandes ventanales blindados, pero no admirando el paisaje lumínico urbano sino con simple  indiferencia, como si el mundo se desarrollara previsible y aburrido.Este hombre, de pelo corto castaño oscuro, y unos ojos fríos tras una gafas.El despacho estaba muy poco decorado. Ningún gusto personal se podía entrever de la austera decoración a pesar de que ése hombre pasaba la mayor parte de su vida en aquel lugar. En el escritorio, una gata estaba sentada, mirándose las garras mientras sonreía, cerca del teclado del ordenador y tras un cartel pequeño en el que se podía leer: “Sr.Naitoenjeru”

-¿No va a desactivar los robots antes de que las maten?-dijo BlackGatomon con una sonrisita.

-No. No me importa lo que le pase.

-Es su hija-añadió con sorna BlackGatomon. Por supuesto no era que a ella le importase; pero si aquellos robots acababan con ella y su digimon, BlackGatomon no podría torturarla.

-Repito:no me importa lo que le pase-el hombre no mostró ninguna alarma, ningún enfado, nada. Seguía con la misma expresión y postura.

-Como usted quiera-dijo la gata con tono complaciente aunque con gesto de enfado en la mirada. Se dijo que deseaba que vivieran para coger a la digimon. La cría no le importaba, podía desnucarla fácilmente. Pero la flor sí que le importaba: sentía que le había hecho una afrenta, que se había reído en su cara. Y se lo haría pagar.

-La digimon. Si se puede, la tomaremos para estudiarla. Tiene conexión con el bosque digital y con un ser antiguo. Quizás si la viviseccionamos, descubramos algo en su ADN, algo que nos pueda llevar a un digimon primigenio ya extinto. Sabía que los Hawkmon, Veemon y otros digimon más provienen de algunos muy antiguos, pero es una sorpresa que una simple Floramon también lo haga. Aunque probablemente es porque es ella en particular-añadió el hombre-Como ése Hawkmon. Devolverlo a su etapa huevo a sido un éxito y reciclar sujetos de experimento nos facilitará mucho las cosas. Quizás alterando su digievolución al gusto, incluso podamos alcanzar a un digimon antigüo, anterior alos RK, anterior a cualquiera conocido. De todas formas, lo logremos o no, será útil saber si podemos controlar el fenómeno de la digievolución.

-Entonces-BlackGatomon se echó sobre el teclado, con una sonrisita sádica al oír aquello. Pero preferió reconducir la conversación al punto que a ella le interesaba-¿Usará a esa digimon como experimento? Supongo que habrá que dejarla sin fuerzas para que no se queje demasiado, a lo cual me ofrezco y con ganas. Se la dejaré sin ser capaz de mover un sólo dedo, no sólo por la paliza, sino por la humillación que le haré pasar.

El hombre esperó a la larga carcajada de la digimon, una carcajada muy siniestra y llena de maldad.

-Tú deberías-a este punto miró con desprecio a la gata, que dio un salto hasta el suelo-remendar ése error que has hecho. Sabes que no me importan tus métodos. Pero quiero que funcionen.  Es tu culpa que ése perro pulgoso escapase con el digivice oscuro. ¿Le tienes localizado?

-Se ha metido en el desierto para despistar el localizador del digivice oscuro-dijo BlackGatomon, con el ceño fruncido.

-Me pregunto de dónde habrá sacado esa voluntad para vivir. Antes no era más que un títere, pero algo ocurrió por lo que veo-claramente, esto era sarcasmo,  sabía perfectamente qué había ocurrido y porqué la digimon gato tenía tanta rabia hacia la digimon flor. BlackGatomon reprimió leve gruñido al oír esto-Si no aparece, debemos hacerle aparecer. La flor puede sernos útil para eso también.

-No creo que acabe bien, señor, su organismo se está consumiendo por dentro. Así que no será necesaria tanta molestia. Dentro de cosa de unos meses o menos estará pudriéndose bajo una duna-dijo BlackGatomon con una risita.

-Eso nos complicaría las cosas. Entonces, el digivice podría ir a parar a manos de cualquiera y recoger nuestros datos compilados. Hay que hacerse con el dispositivo-ordenó secamente el hombre a la digimon, que se limitó a salir deol despacho. Pero antes oyó una advertencia de su amo-Y no falles.

***

-Floramon
-dijo Luna arrastrando la voz mientras jadeaba: le dolían los codos, las rodillas y el torso de tanto reptar cuan serpiente y no era para nada cómdo. Por el sueño que le estaba entrando, probablemente llevaban bastante tiempo deambulando por aquellos conductos bastante tiempo ya. Se habían curzado con muchísimos cambios de dirección y  salidas, pero todas eran salas sumidas en la oscuridad, lo cual podía hacer peligrosa la hora de la bajada.

-Probablemente estemos avanzando en una dirección equivocada
-se lamentó Floramon, que tanteaba la pared para guiarse a través del estrecho hueco. Ella podía ir agachada y algo más cómoda que Luna, pero de todas formas comenzaba a sentir cansancio.

-Seguro
-sentenció Luna con tono derrotista-Estamos perdidas por completo, ni siquiera sabemos en qué planta podemos estar.

-Pienso que, probablemente no hayamos ascendido a ninguna altura-
comentó Floramon-No hemos visto ninguna ruta del conducto que ascienda hacia arriba.

-Pero, ¿qué pueden guardar en un sótano como para necesitar una ered de galerías tan extensa?
-preguntó Luna. Floramon se encogió levemente de hombros y siguieron caminando. Finalmente, Floramon se quedó quieta al encontrarse la tapa de un conducto, igual que las otras. Pero por las rendijas de ésta se colaba luz, así que se acercó para ver algo del lugar.

Luna chocó contra su digimon, y alzó la cabeza para ver lo que Floramon miraba con tanta atención. La digimon asintió al no encontrar nada que pareciera peligroso.

-¿Bajaremos en este punto? Parece desierto
-preguntó ella, mirando de nuevo por la rendija. Había todo tipo de tubos de ensayo y demás, pero hasta donde veía no había nadie ni ningún montón de máquinas como aquella que le atacó.

-Bajemos, estoy empezando a sentir algo de claustrofobia aquí dentro
-dijo Luna, dándole la pequeña chapa a Floramon para que aflojase los tornillos de la trampilla. Tardó bastante, pero finalmente, lo consiguió y usaron los estambres de Floramon para bajar sin problemas hasta aquella habitación.

El lugar estaba lleno de tubos de ensayos, y todo tipo de aparatos, pero todo era de tecnología punta y estaba lejos de estar descuidado como la sala de los digimon máquina y de hecho se oían los sonidos de los aparatos automatizados. Sobre las mesas había probetas limpias. Luna  se apoyó en una de las mesas con cuidado de no derribar nada a tomar aliento por haber tenido que estar tanto tiempo en aquellos conductos tan estrechos. Hasta le dolía la cabeza.
Floramon siguió observando el lugar, pasando por delante de tubos vacíos bastante grandes. “Tienen el suficiente tamaño para albergar a algún ser de un tamaño similar a un humano” pensó muy preocupada. “No entiendo, ¿por qué tienen máquinas de matar, y lugares capaces de encerrar a personas?”
Entonces vio que en uno de los tubos había agua. Y un digimon dentro de ella. El sonido de las pompas era leve, pero ahí estaba, en una especie de suspensión y con los ojos cerrados; Floramon se llevó las manos a los labios, preguntando temblorosa:¿Este aparato sirve para...encerrar digimon...? Se acercó al cristal, poniendo sus manos sobre éste, mientras miraba al digimon atrapado dentro; era un digimon con aspecto de pájaro, de su mismo tamaño por lo que debía ser un rookie. Floramon, tras unos segundos observándolo con incredulidad al verlo con un gran número de cables conectados a su cuerpo, comenzó a aporrear el cristal.

-¿Puede oírme?¿Se encuentra bien?¡Por favor, diga algo!


Luna oyó todo esto y se quitó las manos de las sienes, yendo hacia donde estaba Floramon.

-¿Qué son esos gritos?
-preguntó. No hizo falta ninguna explicación por parte de Floramon-¿Pero qué demonios...?

-¡Luna!¡Debemos liberarle de ésta extraña prisión!
-exclamó Floramon, visiblemente preocupada. Volvió a golpear una y otra vez el cristal, sin resustados.

-Probablemente no sea un cristal de éstos que se rompen fácilmente
-dijo Luna, caminando alrededor del gran tubo. Encontró un pequeño panel de control, pero no sabía como utilizarlo. En la pequeña pantalla de cirstal líquido se veía una línea continua que emitía pitidos y Luna supuso que eso servía para ver el estado del digimon-Tranquila, parece que está bien.

-Pero se encuentra atrapado...


-Si está atrapado se le puede sacar, pero si estuviera muerto, pues sería dificil...
-añadió Luna sacando su D-Arc para saber sobre el digimon-Pero lo sacaremos. No sé cómo pero lo sacaremos. Si Gaomon estuviera aquí quizás el podría reventar el cristal con sus puños, pero tú y yo no conseguiremos nada, a no ser que encontremos algo lo suficientemente fuerte como para utilizarlo para romper el cristal.

-Menos mal...si estar en tal aparato confinado debe ser horrible, perecer en su interior debe ser indescriptible
-dijo Floramon con la mano en el pecho y dando un pequeño suspiro.

Hawkmon:


Un digimon ave en general de temperamento muy amable. Al igual que V-mon, es un descendiente de una especie especial que florecieron en la antigüedad.

Al oír la información, se sorprendió. Supuso que quizás eso último influía en que estuviera allí retenido. “Papá...tienes que eliminar todo esto en cuanto lo sepas. ¡No puedes dejar que manchen el nombre de este lugar cuando has invertido tanto tiempo y esfuerzo en este lugar!” pensó Luna, mirando el tubo de ensayo. Se imaginó a cualquiera de sus conocidos allí dentro y le entró un escalofrío.


Última edición por YatterwaAgain el Dom Jun 29, 2014 4:58 pm, editado 3 veces

______________________
* * *
La verdad nos hará libres,
una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Sigrun Vinter el Vie Mayo 16, 2014 1:04 am

Hawkmon

Dolor… agonía…desesperación… Desde que reviví eso es lo único que he conocido. Tuve la suerte de morir libre y con honor, pero ni siquiera la muerte me brindó esa libertad. Ahora vuelvo a estar como al principio, soportando lo que esos tipos quieren probar en mí, esos experimentos tan dolorosos que, en mis momentos de mayor debilidad, me hacen desear la muerte. Pero no podía morir, había alguien esperándome en el Mundo Digital, un pequeño Dracomon a mi cargo demasiado joven e inexperto para cuidarse solo. Tenía que regresar pero no había manera alguna de huir de este lugar. Cuando no están experimentando conmigo me dejan en este tubo lleno de agua, pero dudo que esto sea agua normal. Inmoviliza mis músculos y me deja en un estado de sueño aparente, aunque mi mente sigue estando despierta.

El silencio me rodeaba y la soledad se había vuelto mi compañera inseparable. Entre experimentos lo único que tenía era silencio y oscuridad porque mis parpados también se cerraban debido a este estado de sueño aparente. Pero algo interrumpió todo eso. Una pequeña vibración que alteró el líquido que me envolvía haciéndolo temblar. ¿Qué era eso? ¿Un terremoto? No, no podía ser eso, no era constante, iba a y venia cada pocos segundos. Aparte de eso empecé a escuchar algo, eran golpes pero los oía de muy lejos. Aunque tampoco estaba seguro, este líquido amortigua el sonido de fuera.

Me sorprendí cuando noté que también escuchaba una voz, también de lejos pero poco a poco se iba volviendo más clara y se escuchaba más de cerca al igual que los golpes. Ahora estaba seguro de que era alguien golpeando el cristal. ¿Cómo podía escucharlo? Tal vez las vibraciones alteraron algo despertando mis sentidos, y uno de los primeros fue el oído.

¿Pero quiénes eran esas voces y por que golpeaban el cristal? ¿Acaso era otro tipo de prueba? A pesar de que tenía el cuerpo inmovilizado traté de moverme. Tenía que ver que estaba ocurriendo fuera, si pudiese abrir los ojos al menos. A pesar de mis esfuerzos ni mis alas ni mis patas obedecieron. Ni tan siquiera mis parpados se abrieron. Sin embargo mi oído había despertado del todo y, aunque algo amortiguado, podía escuchar esas voces. Por lo visto eran dos y parecían femeninas. Hablaban entre ellas pero sólo hubo dos palabras que me llamaron la atención “Debemos liberarle”.

En ese instante, esa llama de esperanza que ya estaba por extinguirse volvía a arder con fuerza. Aquello me dio ánimos para seguir y volví intentar moverme y tratar de que mi cuerpo me respondiera. Sé que me conectaron a una maquina por cables que, según escuché, registra mi actividad vital. Si es así, seguro que ahora está registrando mucha actividad. No me extraña teniendo en cuenta el esfuerzo que estoy haciendo para tratar de que mi cuerpo despierte también.

Sigrun

Llevaba un rato caminando por los pasillos atenta a todo lo que me rodeaba y saludando a los que me saludaban. Tal y como habíamos visto a la verdadera científica. Sólo esperaba no meter la pata con mi “actuación” de lo contrario esta misión sería un desastre y a la próxima sería más difícil infiltrarse. Podía notar el nerviosismo y la rabia de Veemon, aún estando el dentro del digivice. Este lugar nos traía malos recuerdos tanto a él como a mí y no era agradable pasearse por este lugar y hacer como que llevas aquí toda la vida. Con suerte, esto saldría bien y podríamos irnos pronto de aquí.

No tardé mucho en llegar a una sala a través de un pasillo. Allí vi un cubículo con varias de sus paredes de cristal por lo que pude ver el interior y darme cuenta de los aparatos de laboratorio de dentro.

- Este podría ser un buen lugar- murmuré lo suficientemente bajo como para que solo Veemon entendiera mis palabras.

Me acerqué a la puerta para entrar pero, como era comprensible, había un lector de tarjetas. Pero aquello no era ningún problema, así que saqué la tarjeta de identificación que había “tomado prestada” y la pasé por el lector. La cerradura se abrió enseguida y yo pude entrar en su interior. Miré en las mesas y me di cuenta de que había algunos papeles con algunas anotaciones. Agarré uno de los folios y lo leí un poco por encima. Sentí rabia a medida que leía y no pude evitar apretar el puño de la mano que quedaba libre.

- ¿Qué dice? – dijo la voz de Veemon de mi bolsillo y en voz muy baja.
- Esos miserables… -murmuré- Siguen haciendo de las suyas.

Dejé el folio en la mesa con enfado mientras me volvía y trataba de respirar hondo. Necesitaba tener la mente fría si quería lograr esto. Miré hacia fuera de la sala a través de una de las paredes de cristal. En la pared de enfrente había una abertura, que según el cartelito de encima, era por donde tiraban los desechos. La otra era una puerta, unos vestidores para ser más exactos.

Por alguna extraña razón, me sentí observada…

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Mar Jun 03, 2014 6:59 pm

Ahora comenzaba la siguiente fase, que podía ser la más peligrosa de todas. No sólo me preocupaba el hecho y los problemas que pueden ocasionar el haber ingresado en propiedad privada que, claramente estaba prohibido el acceso a todos aquellos ajenos a esta compañía, si no que también las posibilidades de lo que podría descubrir más adelante, llegar a ver algo completamente inesperado. Pero, a pesar de que tenía eso en mente, no podía imaginarme algo en concreto, una situación en la cual me viera envuelto. De cierto modo, todo sería completamente al azar, y como siempre debíamos estar preparados para ello y dispuestos para cambiar con nuestras acciones, el curso de los hechos, siempre basados en lo correcto.
En ese momento dudaba si dejar que Monodramon vaya a mi lado o por precaución, llevarlo dentro del Digivice, un lugar mucho más seguro, sin dudas. Sería más fácil moverme por mi cuenta, sin estar pendiente de alguien más. Pero a pesar de eso, la razón principal era que, si nos descubrían, sólo me verían a mi, y no a un dragón morado de un metro y medio dando vueltas por las instalaciones del lugar. Por otra parte, la ventaja de que vaya a mi lado, es que podía descubrir cosas más allá de lo que yo era capaz gracias a sus sentidos, como ya lo había demostrado, y también, que me ayudaría a pelear o a escapar en caso de que sea necesario. Era algo que debía pensar con mayor profundidad sin tomarme demasiado tiempo. Debía elegir una opción rápido, pero por ahora, seguiríamos cómo estábamos.
Me arrodillé frente a la puerta de los vestidores y la abrí lentamente para salir, a medida que echaba un vistazo a la zona. Comencé a ver las paredes del cristal del cubículo y de repente, una persona dentro, así que me detuve inmediatamente, pero mantuve la puerta en su lugar. Era una mujer, tenía el cabello castaño y una larga bata blanca que le llegaba hasta las rodillas, también, un archivo en su mano.
Deben ser anotaciones o resultados de alguna prueba, pensé.
-Hay alguien allí, en el frente -dije, sin mover la vista del lugar.
-¿Quién es?
-Un científico de seguro.
Observaba a la mujer esperando a que hiciera algo, un movimiento, que se pusiera con otra prueba, cualquier cosa, algo que me diera una pista sobre la clase de experimentos que hicieran aquí. Incluso si se iba de esa habitación serviría, al menos de ese modo me permitiría avanzar de manera más rápida. Ella sólo seguía leyendo ese archivo sin despegar la vista de el, en ese momento se me ocurrió que sería de gran ayuda conseguir uno de esos. Por experiencia sabía que un buen informe podría ser mucho mejor que cualquier información pasada de boca en boca. El movimiento de su parte cuando dejó de leer, me hizo reaccionar, pensé que podría girar la cabeza y verme así que cerré rápidamente la puerta para prevenir que eso ocurriera.
-Maldición. Debemos encontrar una forma de avanzar -dije, mirando al suelo. Esperaba que Monodramon dijera algo al respecto, algún comentario por más insignificante que fuera, pero no oí nada-. ¿Amigo? -girando la cabeza para ver el resto de la habitación.
-Esta ropa huele muy mal, Ed.
Al principio no puede verlo, pero luego de escuchar su voz, salió desde atrás de un canasto de metal un poco más pequeño que la altura de mi compañero. Estaba lleno de prendas blancas, a simple vista, parecían mamelucos de plástico.
-¿Qué haces ahí? -le pregunté, frunciendo el ceño.
-No lo sé, sentí un olor familiar y cuando me di cuenta, venía desde aquí, aunque también puedo sentir otro más fuerte que me impide saber de qué es el que se me hace conocido, y es el que es feo -respondió, mientras al último se cubría su nariz con una de sus garras.
Me llamó la atención ese canasto, así que me puse de pie y me acerqué a observarlo. Una vez que acorté un poco de distancia, me di cuenta que Monodramon tenía razón, apestaba, pero no podía distinguir otro olor aparte de ese. Aquel cesto de metal, no medía más de un metro veinte o un metro treinta de altura y estaba lleno por completo, también, por uno de los lados, llevaba un cartel pegado con la inscripción "Desechos" sobre él. Seguí observándolo hasta que finalmente vi aquello que de verdad podría servirnos; tenía ruedas, una en cada esquina.
-Perfecto -dije, sonriendo hacia un lado.
-Sé que lo soy, pero ¿por qué lo dices esta vez?
-Ya verás, pero tendrás que aguantar un poco la respiración.

Abrimos la puerta empujando el canasto, nosotros estábamos escondidos detrás. Sería perfecto para pasar por aquel pasillo sin que esa vieja científica nos viera. Así que una vez salimos de la habitación, pusimos el canasto de forma horizontal para que nos tapara a ambos, moviéndonos lentamente para no levantar sospechas. A mitad de camino, saqué un poco la cabeza y al saber que no veía directamente hacia nosotros, salí hasta la altura de los hombros y le saqué la lengua en señal de burla, para luego volverme a meter.
Llegamos hasta donde ese pasillo se interceptaba con otro, y luego de cerciorarnos que no había nadie más cerca nuestro, nos dirigimos hacia la izquierda, esta vez con el carro de metal a nuestras espaldas. Sólo unos pasos más adelante, pude darme cuenta que varias lineas pintadas con un color cada una, cruzaban toda la pared de la derecha. Podía reconocerlas, esas líneas servían de guía y al seguirlas podían llevarte al lugar indicado, al lugar que quisieras. Cada una tenía un destino. Había una, la de color azul, que tenía una flecha al final y unas letras grabadas en blanco que indicaban un laboratorio. Giré mi cabeza, acompañado de un cuarto de giro con mi cuerpo y quedé completamente sorprendido, más allá de la habitación de cristal, habían muchas, pero muchas más de las mismas, una a continuación de la otra, y tantas hasta donde mi vista me permitía ver.
Todo indicaba que este edificio era un gran centro de investigaciones y pruebas, pero aún no sabía de qué. Podía pensar en alguna industria farmacológica o especializada en químicos, pero nunca había oído hablar de ella alguna vez fuera de las menciones acerca del edificio en sí.
-Esto no se ve bien -dije en voz baja.
Me agaché nuevamente y continuamos. Sabía que si seguía las líneas, llegaría a la fuente de donde todas partían y desde ahí, buscaría algo relacionado con la "cámara de retención".
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Miér Jul 02, 2014 2:15 pm


La actividad vital de Hawkmon comenzó a ascender rápidamente. Luna observó que parecía haberse movido. Un poco.  Flora se asustó con las ondas tan altas que registraba el aparato y miró a Luna con gesto implorante:

-¡Debemos sacarlo de ése lugar!¡Parece... parece que algo va mal!


Luna suspiró, dejando caer los hombros, como diciendo que no sabía cómo. Floramon la miró con esperanza, creyendo firmemente en ella:

-Estoy segura de que tendrás una de tus buenas ideas si lo piensas. Por favor.


Observó que había una especie de camilla con rueditas a un lado de la habitación. Frunció el ceño al ver que tenían correas para sujetar a quien tumbasen en ella, y al acercarse, comprobó que estaban gastadas, gesto inequívoco de que alguien había intentado oponer resistencia cuando lo acostaron allí. Luna observó alternativamente el cristal y la camilla, y decidió usar la primera idea que se le había venido a la cabeza. Pensó que quizás podría tener una suerte milgrosa y que funcionase. Así que aferró la camilla, y le dijo a Floramon:

-Apártate, Flora. Intentaré romperlo
-la digimon se apartó, y Luna comenzó a correr, tirando de la camilla con rueditas y estampándola contra el cristal, pensando en usarla a modo de ariete.

Floramon se sobresaltó por el gran golpe que se oyó cuando ambos objetos colisionados. Otro golpe.  Lo había intentando una segunda vez. Cuando lo intentó una vez más, la camilla chirrió con mucha violencia; estaba a punto de partirse. Luna se acercó al cristal para examinarlo y se encontró conque tras las sacudidas, no había logrado ni hacerle un rasguño.

-Antes de que pueda arañarlo siquiera, la camilla se romperá en dos
- pensó, mientras lo intentaba una vez más. El quejido de la camilla fue mucho más largo-Esto no funcionará.

Floramon insistió en que debía haber otra manera: “...quizás encontremos un instrumento más contundente que pueda sernos útil si buscamos concienzudamente.”

-¿Crees que la haya?
-preguntó Luna, con un suspiro resignado y tono arrastrado de pesimismo-Probablemente, pronto se den cuenta de nuestra presencia e incluso podemos acabar igual que él. Como sea, seguiré buscando.

Luna comenzó a buscar por aquellas mesas que había a lo largo de toda la sala. A primera vista, no veía nada que pudiera servir; todo parecía instrumental típico de un laboratorio: microscopios, figuras que imitaban cadenas de adn, y papeles donde había anotaciones en lenguaje digital y dibujos de moléculas. A pesar de que Luna pensó que no tenía idea de lo que aquello odía ser con exactitud, parecían ser cosas relacionadas con la genética. Luna siguió paseando la mirada por las mesas, sin encontrar nada útil. Al seguir paseando la mirada en busca de algo, vio una bandeja metálica con material quirúrjico; bísturí y todo ése tipo de herramientas que se utilizan en las operaciones para intervenir quirúrjicamente en un cuerpo. Cogió el bisturí, y justamente el reflejo en la cuchilla mostraba aquel tubo de cristal y a su prisionero encerrado: "Por eso está tan alterado, supongo. Es muy probable que usasen todo este instrumental con él. Quién sabe qué le hicieron... realmente, no quisiera estar en sus plumas. Este sitio empeora por momentos"

No sabía si la razón por la que se le cayó el bisturí de la mano fue un leve temblor causado por imaginarse todos los tópicos habidos y por haber de un laboratorio malvado, pero la pequeña herramienta emitió un tintineo al caer al suelo y rodar bajo la mesa. Luna, se agachó para recogerlo, mientras susurraba: "Creo que veo demasiadas películas." Cuando alargó la mano para coger la pequeña herramienta, tocó algo. Entonces, de pura casualidad, observó que bajo la mesa, perfectamente colocadas, había dos cajas de cartón no muy grandes. Aún agachada, las sacó, para ver su contenido. En cada una de ellas, había dos batas de laboratorio perfectamente dobladas, pero que parecían no haber sido utilizadas últimamente. Y encontró dos identificaciones, ambas en una misma cartera. Luna leyó el nombre en ambas: Coppola Lisandro y Coppola Ezio. Sin duda esas cajas pertenecían a dos trabajadores que debían ser familia. El ver que tenían una banda magnética parecida a la que había visto tanto en el ascensor como en aquel aparato, la hizo tomar rápidamente la identificación que tenía más a mano -la de Lisandro-y acercarse hacia el tubo de cristal. Floramon estaba con las manos apoyadas en el cristal, con gesto de preocupación en el rostro mientras observaba a Hawkmon.

Coppola Lisandro:

Coppola Ezio:

-¿Es posible utilizar esa tarjeta para liberarlo?
- preguntó Floramon algo más aliviada, al ver cómo Luna pasaba la identificación por aquel aparato que seguía midiendo las elevadas constantes de Hawkmon.

-No cantes victoria
-dijo Luna, dejando caer los hombros, al ver que en el aparato podía leerse la palabra "Password"-Necesitamos una contraseña de cuatro dígitos...

-Pero, ¿y si no disponemos de ése santo y seña?
-Floramon bajó la mirada, algo temerosa por que sucediera esa posibilidad.

-No te preocupes; son sólo cuatro dígitos numéricos. Puedo intentar probar todas las combinaciones. Mientras tanto, intenta buscar la contraseña...
-Luna se puso manos a la obra, y se alegró de que dentro de su mala suerte, la contraseña sólo admitiera dígitos... de tener letras, era imposible hacer aquello. Miró hacia Hawkmon, frunciendo el ceño, al ver que sus constantes no habían bajado de aquella alarmante actividad. Seguro que intentaba liberarse. Luna sabía que probablemente podría no escucharla, pero le dijo al digimon-Esto llevará algo de tiempo, así que, acomódate.

Floramon comenzó a caminar por la sala, buscando la contraseña... pero no tenía idea cómo podrían aparecer esos números, si es que aparecían. Se acercó hacia las cajas, tomando con cuidado las batas para ver si había algo en el fondo que Luna hubiera pasado por alto.

-Ahí encontré la identificación
-le dijo Luna, mientras insertaba números en la pantalla, que continuamente le daba error y volvía a pedir la password-En la de la derecha. Pertenece a un tal Lisandro Coppola.

Floramon apartó la bata, y observó que en la caja de la derecha, al fondo había un papel mecanografiado. Al leerlo se percató de que era, básicamente una carta de renuncia por parte de Lisandro Coppola y Ezio Coppola. Según decía la carta "las actividades realizadas en la empresa, ponen en debate cada minuto nuestro juramento hipocrático y nuestro concepto de ética en el campo de la ciencia", por lo que ambos decidieron presentar su dimisión de Digital INC. Floramon miró hacia la cúpula de cristal, y comprendió qué quería decir con aquella frase... pudo imaginarse que debió ser un trago tan desagradable y que probablemente Lisandro, que parecía el mayor entre ambos, no quería que Ezio, que parecía el pequeño, siguiera ése camino. "Quizás, eran hermanos" pensó Floramon dejando la carta de renuncia donde estaba.

-Apenas he probado diez combinaciones y sus signos vitales siguen disparados. Esto es malo...
-Floramon alcanzó a oír cómo Luna susurraba esto, más para sí misma que para ella. Un pensamiento en voz alta.

Floramon decidió examinar la otra caja, y al apartar la bata de Ezio, se percató de que en el bolsillo había algo que hacía que se abultase levemente. Floramon metió la mano en el bolsillo y se sorprendió al sacar un papel amarillo, probablemente uno de esos que estaban hechos para pegarlos en alguna superficie a modo de recordatorio. El tal Ezio debía ser algo olvidadizo. En dicho papel, había escrito un par de números en rotulador rojo. "9307"

-Luna, ¿puedes probar esta combinación?
-preguntó Floramon, acercándose a Luna y dándole el papel. Ella se encogió de hombros y tecleó el número. El agua del cristal comenzó a drenarse, y el cristal se deslizó hacia la derecha, abriéndose. Aunque los pequeños cables que llevaban hasta el aparato las constantes de Hawkmon no se habían retirado, probablemente el propio Hawkmon podría quitárselos. Luna sonrió y dijo:

-Crash the bingo

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* * *
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Sigrun Vinter el Vie Jul 04, 2014 10:06 pm

Sigrun

Miré a las otras mesas de aquella pequeña sala, pero allí no había ningún ordenador desde el cual acceder a la red de Digital Inc. Necesitaría llegar hasta el propio corazón de Digital Inc. y sabía exactamente que es lo que buscar. En ese instante oí algo, el sonido inconfundible de alguien arrastrando algo con ruedas. No me giré y fingí estar leyendo otro papel, como si estuviese realmente ocupada. Cuando el sonido se alejó me giré y dejé el papel que acababa de agarrar sobre la mesa. Si quería terminar con esto y darles una lección a estos tipos tenía que ponerme en marcha y localizar lo que andaba buscando.

Salí de aquél lugar y seguí mi camino. No tardé mucho en encontrarme varias líneas en el suelo y al parecer cada una de ellas llevaba a un lugar. Sonreí ligeramente al ver la línea verde. Sabía que Jennifer, la verdadera científica, llevaba una agenda donde estaban apuntadas las tareas que debía hacer en cada zona del edificio. Cada una de esas tareas estaban subrayadas con un color específico que correspondía con esas líneas. Tanto tiempo espiándola valió la pena.

Seguí la línea por los diferentes pasillos. No tuve que caminar mucho lo que fue un alivio, así no me adentraría mucho y podría huir después con mayor facilidad. Aunque en caso contrario, siempre podía escapar por alguna ventana.

Me detuve viendo la puerta, al lado había una ventana desde donde se podía ver el interior. Era justo lo que buscaba, debían haber unos veinte servidores allí dentro y eso solo lo que veía desde allí. Desafortunadamente también había gente trabajando. Tres informáticos concretamente. ¿Cómo los saco de allí? No podía decirles que los necesitaban en otra parte porque esa gente solo se dedica a eso, además se quedaría alguno para seguir trabajando. Necesitaba algo que los sacase a los tres ¿Pero el que?

La respuesta me vino del cielo, y fue casi literal. Al mirar hacia arriba vi un detector de incendios, y por el aspecto que tenía estaba segura que era de temperatura. Si acerco algo lo suficientemente caliente, lo considerará incendio y sonará la alarma. Eso hará salir a los que están allí dentro. También reducirá el tiempo del que dispongo para robar los datos pero no hay otra manera.

Miré a mi alrededor, no vi a nadie asi que era el momento de actuar.  Saqué mi digivice y materialicé a Veemon.

- ¿Qué necesitas, Sigrun?
- Necesito que uses tu Victory Punch pero sin golpear. Solo quiero que acerques tu puño en llamas a ese detector de allí arriba- le expliqué señalando el detector de incendios- Sonará una alarma que hará salir a los trabajadores de esa sala.
- Genial –dijo mirando hacia su objetivo- Van a salir asustados como ratas.

Veemon incendió su puño y dio un gran salto acercándolo todo lo que pudo al detector. Al caer de nuevo al suelo empezó a sonar una alarma, una estridente alarma que resultaba molesta. Metí de nuevo a Veemon en el digivice, justo a tiempo de ver a los tres trabajadores correr hacia la salida de emergencia más cercana.

- Veemon tiene razón- pensé- Son como ratas asustadas.

Entré en la sala, ahora vacía y me acerqué a un ordenador de sobremesa que había allí. Ese era el que controlaba el resto de servidores y desde el que podría hacerme con la información que necesitaba. Empecé a buscar entre la información que había allí usando las claves de Jennifer que había averiguado estos días. No tardé mucho en encontrar una carpeta llamada “Investigaciones”.  Allí había cientos de carpetas pero una de ellas me llamó la atención, una que decía “Proyecto Digivice”.

Allí encontré más de lo que me imaginaba. Había información de los digivice IC, Burst, D-arc… era como si estuviesen intentando hacer uno ellos. Pero allí encontré algo que me heló la sangre. Eran los archivos de todos los digimons en los que estaban probando los prototipos. Habian toda clase de digimons y cada uno tenía sus datos y los avances que hacía con los experimentos. Allí encontré los archivos de dos Gomamon, un Seadramon, un Gaomon… y otros muchos digimons que debían de estar sufriendo ese horrible tormento.

Sin perder más tiempo, saque un pendrive de mi bolsillo y lo conecté al ordenador. Empecé a copiar toda esa información. Era mucha cantidad pero los ordenadores de Digital Inc. eran muy potentes y eso me favorecía a mi ahora. En par de minutos terminaría de copiar toda la información y solo tendría que dejar mi “recuerdo” que llevaba en un segundo pendrive.

Hawkmon

Estaba empezando a cansarme por el esfuerzo al que me estaba sometiendo, pero no podía rendirme. No dejaba de escuchar los golpes en el cristal. Cada golpe me llenaba de energías, animándome a seguir adelante. Pero en un instante los golpes cesaron y no escuché nada más ¿Qué había ocurrido? ¿Esas personas habrían abandonado? ¿Todo había acabado?

Cuando empecé a pensar que ya nunca podría salir de aquí, escuché otro sonido. Sabía perfectamente de que se trataba, alguien estaba drenando el agua. Volví a tener sensibilidad en las extremidades a medida que el agua descendía. Pronto estuve en el suelo y abrí los ojos poco a poco cuando el cristal se retiró.

Veía un poco borroso y mi cuerpo temblaba. Subconscientemente, había asociado los momentos en los que me sacaban de allí con los experimento y el dolor. Pero nadie me sujetó, nadie intentó analizar ni tratar de hacerle nada a mi DigiCore. A medida que mi vista volvía a la normalidad pude distinguir la silueta de una humana y a su lado había… ¿Un digimon?

Cuando mi vista se aclaró del todo supe que se trataba de una Floramon ¿Ellas son las que me sacaron de allí?

- ¿Quién… quienes sois?- dije con voz débil y temblando un poco.

Traté de quitarme los cables pero solo pude quitarme dos, a los demás no llegaba muy bien porque estaban en mi espalda.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Mar Jul 29, 2014 5:13 pm

Por algo habíamos decidido venir a horas de la noche, estaba todo demasiado vacío, más de lo esperado. Incluso no parecía ser el mismo edificio que se podía ver desde afuera, era como si estuviera en uno más pequeño y sin importancia, pero estaba convencido de que no se trataba de algo así, lo sabía a la perfección. Pero eso sólo si me refería a la cantidad de personas de las que estaba seguro que se encontraban aquí, porque nunca pensé que el interior podría ser más grande de lo que pude haberme imaginado alguna vez. Tomando en cuenta lo poco que había visto hasta el momento, la pregunta era, ¿para qué sería necesaria una construcción de este tamaño? Si este piso estaba repleto de cubículos para pruebas menores como de microscopio o probetas, ¿qué diablos debería haber en los demás? Sin dudas era algo que debía investigar, tanto por obligación como por la curiosidad que aumentaba a medida que pasaban los minutos y veía más y más el interior de este lugar.
Con una luz de ambiente que iluminaba sólo lo suficiente, caminamos por los pasillos de la instalación que parecían interminables. Habíamos seguido ese conjunto de flechas pintadas en las paredes por un momento hasta que llegamos a otra intersección, pero esta vez, el camino chocaba con una pared y sólo se dividía hacia los lados. Nos detuvimos en esa misma esquina para echar un vistazo y comprobar que nadie se encontrara allí, así como también de que nadie estuviera a nuestras espaldas. Hacia la izquierda había unas escaleras que venían desde abajo, daban medio giro y continuaban subiendo, mientras que del otro lado había otro pasillo igual de largo sobre el que estábamos. Exactamente en la mitad, contra la pared del frente se posaban un par de máquinas expendedoras que separaban, en dos grupos, unas cuantas sillas de color negro. Nos dirigimos hacia ésta última dirección, aún con el canasto metálico a cuestas, pero esta vez empujándolo desde atrás como a un caro de supermercado. Las ruedas de éste chirreaban a medida que giraban y el ruido era lo suficientemente fuerte como para que se produjera un eco que de seguro era posible oírlo desde un lugar que se encontrara algo más alejado de ahí. Ese segmento del edificio era un tanto distinto, puesto que no había siquiera una puerta alguna en ninguna de las dos paredes, salvo por dos ascensores que cruzamos en la de la derecha.
Para nuestra fortuna, y casi sin haber pensado demasiado al respecto, encontramos lo que buscábamos, la fuente de todas las flechas que habíamos estado siguiendo este tiempo se hallaban a sólo unos pocos pasos más adelante. Además de eso, algo que nos serviría mucho más de lo esperado.
-Muy bien, lo encontramos -dije, soltando el carro y parándome al frente de aquello.
-¿Qué es eso, Ed? -parándose a mi lado.
-Esto, amigo, nos llevará a cualquier lado que deseemos. Todo... está detallado en este mapa.
Como había mencionado, llegamos a donde queríamos, pero sin dudas, esto era lo que de verdad necesitábamos. En este mapa estaban detalladas las localizaciones de cada cosa en el edificio, desde las habitaciones hasta las salidas de emergencia. Se dividía piso por piso, cada uno mostrado como si fuera un plano de construcción, que en total eran unos diez o doce más otros dos en el subsuelo. A continuación puse mi dedo sobre el primer piso y comencé a leer el nombre de cada habitación, ya que en los niveles bajo tierra sólo mencionaba "Depósitos de almacenamiento". Al ser un edificio de gran tamaño, tomaba una buena cantidad de segundos revisar detalladamente todo, así que luego de un momento ya me encontraba por el segundo piso, justo en donde nos encontrábamos.
-Estamos aquí. Según la referencia, hay uno de estos mapas en cada uno de los pisos. Tampoco me sorprende siendo algo que creo que es completamente necesario, cualquiera podría perderse por más que no sea ajeno a este lugar. Ahora, me pregunto, ¿dónde estará esa habitación?
Continué hasta terminar el segundo, luego pasé al tercero para después seguir por el cuarto. Mientras tanto, cada cierto tiempo volvía a mirar hacia los lados para vigilar, debía estar atento a cualquier cosa que pudiera llegar a ocurrir.
-Ed, buscamos la cámara de retención, ¿cierto?
-Así es... -respondí, casi sin prestarle atención.
-Ohh, es que ya la encontré.
-¿De verdad? Qué bien -aún con la vista puesta en el mapa. En ese momento estaba tan concentrado buscando por mi cuenta, que no le prestaba atención a casi nada más, incluso respondía por una especie de impulso, sin entusiasmo alguno. Pero sólo hasta el momento en el que entendí lo que había dicho-. ¿Q-qué dijiste?
-Que ya encontré ese lugar, está aquí, en el séptimo piso -dijo, señalando con su garra la localización exacta de la cámara. Parecía un lugar extremadamente grande, tanto que ocupaba casi la mitad de esa planta.
-Perfecto, buen trabajo amigo -palmeando su cabeza.
-Me debes un pastel por haberlo encontrado, jeje.
[colo=red]-¿Después de que apenas entraras por el tubo de desechos? Más bien, creo que debería quitártelos de tu dieta.[/color]
-No, Ed, por favor. Pro-prometo que haré muchos ejercicios, el doble de siempre, ¡pero no me quites el pasteeel!
-No hay tiempo para eso ahora. Andando, tomaremos uno de los ascensores.
-Está bien... pero por las dudas, me gustaría uno de fresa esta vez...
Regresamos hasta el ascensor más cercano y presioné el botón para llamarlo. Llegó casi de inmediato emitiendo ese sonido característico y las puertas de metal se abrieron por la mitad mostrando el cubículo vacío.
-Monodramon, trae el canasto, podríamos llegar a necesitarlo -señalando la estructura de metal que había quedado un par de metros atrás nuestro, por donde habíamos llegado. Mientras que yo me quedé en las puertas del elevador para que no cerraran.
-¡Sí!
Corrió hacia el y lo trajo empujándolo a toda velocidad, para luego meterlo dentro del pequeño espacio. A continuación, entré, no sin antes sacar mi cabeza y dar un último vistazo hacia los lados del pasillo antes de que las puertas se cerraran frente a mi rostro.
El elevador no era lujoso ni demasiado grande, aunque lo suficiente como para que entrara el carro y la barriga de mi compañero tras este, aun quedando un poco de espacio para llegar a la puerta. Y por supuesto, también hacia el lado en donde yo estaba parado.
-Séptimo piso, ¿no? Allá vamos -dije, presionando el botón con el número correspondiente que hizo que el ascensor se pusiera en marcha-. Presiento que ahora debemos estar muy atentos, mucho más que antes, así que prepárate para lo que sea, amigo.
-Por supuesto que sí... ¿Sabes? Estuve pensado hace un tiempo sobre algo, pero no sé qué decir al respecto. Es sobre una cosa que no me puedo sacar de la cabeza.
-Dime, amigo, trataré de ayudarte si es que lo necesitas.
-No creo que puedas hacer algo al respecto -dijo, con un tono algo decaído y mirando hacia el suelo.
-Hmm, al menos dilo, de seguro servirá de algo.
-Está bien, seré directo. Estaba pensando que si los pasteles fueran como los Digimon, que una vez que mueren, renacen en la Aldea de Inicio, yo podría sentarme ahí bajo un árbol y... comer pasteles sin preocupación de que se acabara, porque una vez que lo hiciera, los datos formarían un huevo del que saldría otro pastel. Así podría todo el día a toda hora, ¿no crees?
-¿Lo...? Hmm... ¡¿LO DICES EN SERIO, MALDITO PANZÓN?! ¡Acaso en lo único que piensas es en comida! ¡¿Y justo ahora en una misión importante?! ¡Ven acá, ven acá! -grité, mientras estiraba los brazos para tratar de atraparlo.
-N-no, Ed, ¿qué me harás? -escondiéndose tras el carro metálico.
-¡Nada!
-¡¿Y entonces para qué quieres que vayaaa?!
-¡Acércate y verás!
De repente, las luces se apagaron. Estábamos en completa oscuridad y tampoco se veía nada proveniente desde afuera del ascensor, pero sí se podía escuchar el ruido de una alarma a lo lejos.
-¿Qué hiciste ahora, Ed?
-No hice nad... -me detuve, ya que en un instante, todo se tiñó de rojo. Una luz roja se encendió desde el techo y una señal luminosa titilaba diciendo "Emergencia. Abra las puertas manualmente."-. ¿Qué demonios...? Debemos salir de aquí, algo ocurre afuera, esto no va bien -metí la punta de los dedos de ambas manos entre la ranura que quedaba entre las puertas y comencé a hacer fuerza mientras fruncía los dientes hasta que cedieron por completo. Pero no iba a ser posible salir, justo nos habíamos detenido en el medio de dos pisos y un muro de concreto se encontraba frente nuestro-. ¡Maldición! Tiene haber otra forma de llegar afuera... ¡Ajá! -tras dar un vistazo al rededor, vi una pequeña puerta sobre el techo. Era nuestra única opción.
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Lun Ago 11, 2014 2:27 am

Floramon se acercó con una sonrisa amable hasta Hawkmon, y le retiró con delicadeza y cuidado aquellos cables que no había podido quitarse. La primera pregunta que les hizo fue sobre quiénes eran. A Luna le pareció lógico; probablemente sólo lo sacaban para hacerle más de esas cosas horribles. Floramon le tranquilizó diciendo:

-Tranquilo, no somos esas personas que te han recluido aquí, así que no tema por su seguridad-ayudó al digimon ave a sostenerse; la digimon tenía miedo a que aquellos experimentos le hubieran dejado sin fuerzas como para caminar-Yo soy Floramon, y esa humana es mi tamer Luna. Aunque es humana, ella no tiene nada que ver con esos científicos que le hicieron esto, así que no tema. ¿Puede caminar? ¿Hay algo que necesite?

-Puedo llevarle, si no se puede mover-se ofreció Luna, diciendo esto con gesto distraído. En realidad, no paraba de darle vueltas a todo aquello que veía que estaba haciendo aquel lugar con los digimon, y de alguna manera se sentía dentro de ello. Luego, se llevó la mano a la nuca nerviosa y con gesto inseguro, y le habló directamente a Hawkmon- Como sea, aún así, me siento algo culpable porque fueron humanos quienes te hicieron esto así que... te sacaré de aquí, supongo.

-Eres muy amable, Luna, pero creo que antes de ponernos en marcha, tú también has de recuperar el aliento-Luna se dijo que Floramon tenía razón en eso. Después de lo de la mesa y la agitación de lo ccurrido necesitaba sentarse por cinco minutos al menos, así que apoyó la espalda contra el tube y dejó caer la cabeza hacia atrás, mientras oía a Floramon preguntarle al digimon-¿Cómo se dejó atrapar por este lugar? ¿Y quién sois?

Tras la conversación, una especie de alarma hizo que Luna y Floramon se quedasen calladas, mirando hacia el techo. Floramon con extrañeza, y Luna por miedo. “¿Qué acontecimientos han hecho saltar el aviso? Espero que Edward y Monodramon se encuentren bien” pensó Floramon, al oír el pitido incesante. Luna miraba a Floramon y Hawkmon con un gesto de desesperación en la cara, sin duda ella no tenía ni idea de qué hacer, no cuando estaba tan asustada.

* * *

En el edificio, todo el personal que quedaba estaba evacuando por las salidas de emergencia lo más rápido que podían. Un hombre de cabello blanco y vestimenta blanca, iba al contrario que el resto de personas, hacia el despacho del Sr.Naitoenjeru, donde se encontraba aún, sentado con absoluta frialdad a pesar de la alarma.

-¿Porqué ese gesto alarmado?-preguntó el padre de Luna encarnando una ceja, mientras tecleaba con gesto distraído.

-¡Señor! Debe evacuar el edificio tal como estipula el protocolo de seguridad-exclamó con urgencia el hombre de blanco. Sin embargo el padre de Luna no hizo el menor amago de moverse.

-Tengo algunas sospechas que necesito comprobar. No he podido evitar fijarme en algo; la alarma lleva sonando más de cinco minutos. En ése lapsus de tiempo, alguien ha accedido a algunos datos, al parecer una de nuestras científicas, pero... ¿porqué no estaba evacuando? Es obvio lo que ocurre.

-¿Y... porqué en lugar de evacuar se le ha ocurrido mirar algo así...?-era la pregunta que a cualquier persona se le habría ocurrido, pero aquel hombre de blanco, que llevaba trabajando con el Sr.Naitoenjeru un tiempo, se supo responder. El Sr.Naitoenjeru era alguien especial, y no sólo por su coeficiente intelectual. Había algo en su cabeza que no funcionaba como solía funcionarle al resto de personas, incluso si eran crueles. Eso hacía de él alguien autómata.

-Porque yo no soy normal-se limitó a contestar. Era un maníatico del orden, un perfeccionista, ya que en su cabeza era capaz de concebir más de doscientas variantes de una situación en particular. Eso hacía que si había algo en su mano para asegurar una variante, lo haría y comprobaría para poder eliminar el resto de sus cálculos- Sabes como soy. Necesitaba comprobar que ningún dato ha sufrido daños, incluso si sé que el fuego no puede alcanzar a nuestro almacén de datos informáticos. Durante dicha comprobación, he podido apreciar que hace dos miutos alguien ha comenzado la copia de una carpeta con resultados de una investigación, en concreto, de la carpeta “Proyecto Digivice”.

-¿Qué quiere decir?

-Quiero decir que la alarma lleva sonando cinco minutos exactos-lo comprobó, mirando el reloj de pulsera que llevaba en la muñeca, pero sabía que eran cinco minutos y que no había margen de error. Pero como todo, lo hizo para cerciorarse-Todo el personal, incluso yo, tiene orden de evacuar ante una alarma. ¿Qué hace uno de nuestros científicos, por tanto, llevándose datos? Eso me hace pensar en una sola posibilidad... que puede que Luna, no haya venido sola y que todo esto es una estratagema. Obviamente, mi hija no ha hurdido este plan, es demasiado idiota. Pero no me extrañaría que la pudieran estar vigilando.

Siguió tecleando con gesto tranquilo. Las luminosidad de la pantalla se reflejaba en el cristal de sus gafas.

-Estos superiores incompetentes... ya dije que el sistema de identificación era ineficaz y que nos hacía vulnerables. Para empezar, además de esa información robada, han liberado a un sujeto de experimentación con la identificación de personas que ya no están en Digital INC-alzó un poco la mirada, y se arregló el cuello del traje con delicadeza y tranquilidad-Tendré que encargarme de todo esto y minimizar los daños de lo que esos incompetentes y su seguridad de pacotilla ha provocado. Después de esto, tendrán que pensar cederme el sistema de seguridad interno, además las relaciones públicas y el cuidado de nuestra imagen exterior-musitó el Sr.Naitoenjeru, perdido en todo un plano de acciones y consecuencias.

-Señor, ¿qué haremos con su hija, entonces?

-Se me acaba de ocurrir una idea para que Luna no nos abligue a que la matemos y para alejarla de aquí y de paso, nos dará al experimento. Tendremos que hacer algo de teatro y fingir eso de sentimientos. Tú serás el villano de esta función -dijo el padre de Luna, mientras seguía concentrado en introducir códigos que estaban cerrando el resto de carpetas para evitar que también fueran tomadas. El hombre de blanco asintió, esperando oír las instrucciones del Sr.Naitoenjeru.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Sigrun Vinter el Mar Ago 12, 2014 9:32 am

Hawkmon

Floramon fue tan amable de quitarme los cables que yo no pude alcanzar. Me sentí realmente bien cuando pude librarme de ellos, pero esa no era la única razón. El simple hecho de estar frente a ellas me tranquilizaba e incluso dejé de temblar. Era como si ambas desprendiesen un aura de bondad capaz de calmar mi espíritu.

Floramon me ayudó a levantarme, tuve que apoyarme en ella para poder lograrlo y que mis patas resistiesen mi peso. Ella se presentó y también a la que resultó ser su tamer, llamada Luna.

- Sí, creo que puedo caminar.- le dije a Floramon- Solo necesito unos minutos para que mis patas reaccionen con normalidad.

Luna dijo que me sacaría de aquí y no pude evitar sonreír al darme cuenta de que mi historia volvía a repetirse. Ser liberado por una tamer y su digimon, espero que esta vez el final sea distinto, hace tanto tiempo que no siento el viento digital bajo mis alas… Me pregunto, ¿Dónde estarán ahora aquella tamer de cabellos rubios y su pequeño Veemon?

Dejé de pensar en ello cuando Floramon me preguntó cómo era que había acabado en un lugar como este y quién era.

- Solo soy un digimon cualquiera de los muchos que habitan el mundo digital. Una gran ave con un joven digimon a su cargo. Un día, fui absorbido por un portal y acabé en el Mundo Humano separado de mi pequeño protegido. No pasó mucho tiempo para que empezaran a perseguirme con esos extraños digimons artificiales que tienen aquí. Me atraparon y comenzaron a experimentar conmigo, aunque debido a mi tamaño en aquél momento me tenían enjaulado junto con otros pobres digimons – apreté el puño, es decir, las plumas que parecían garras, al recordar eso- cada día veía como se llevaban digimons que jamás regresaban. Llegué a pensar que mi destino era morir allí cuando vino la esperanza en forma de tamer y su digimon. A pesar de ser una completa novata en cuanto a los digimons, pudo sacarme de aquí y sentir la libertad pero… todo acabó con un disparo, un disparo de esos extraños digimons…- me quedé callado de nuevo, hundido en mis pensamientos, hasta que reaccioné- pero al parecer esos tipos recuperaron mis datos y me hicieron renacer… para seguir experimentando.

En ese instante una alarma empezó a sonar, lleva el tiempo suficiente allí como para saber de qué se trataba. No era la primera vez que habían hecho simulacros pero algo me decía que no se trataba de ningún simulacro, aunque no sabría explicar el por qué.

- Escuchad, lo que hacen en este lugar solo es comparable con las torturas que dicen que sufren los condenados en el Dark Area del Mundo Digital. Admiro vuestro valor por entrar a un lugar como este, pero tengo el presentimiento de que ahora las cosas van a empeorar. No tardarán en darse cuenta de que salí de ese tubo, aunque esta alarma… sí, estoy seguro de que se trata de la de incendios- me puse en pie sin necesitar apoyarme en Floramon- Me habéis sacado de ese tubo y estás dispuestas a ayudarme, dejad que yo también os ayude. Tal vez mi poder esté limitado al renacer y por los experimentos pero algo podré hacer.

Sigrun

Había muchos datos en esa carpeta y tardaba más de lo que pensaba pero tenía que llevarme todo esa información. Lo que había allí dentro, y solo lo poco que pude ver, era… escalofriante. Tenía que llevarme todo lo que pudiera y analizarlo en profundidad cuando regresara a la base de los Royal Knights. Si estaban intentando hacer un digivice… ¿Qué podían pretender con eso? Sabía que los digivice originales permiten la entrada a los Elegidos al mundo digital y… En ese instante un escalofrío recorrió toda mi espalda. ¿Podrían usar eso para acceder al mundo digital? Era una posibilidad muy remota pero no estaría del todo segura hasta que no analizase la información en profundidad.

- Si eso es posible… si esos tipos entran al mundo digital…- pensé me imaginé los Gizmon de la otra vez causando terror y destrucción en lugares como la Zona Imperial o la Ciudad del Inicio- Sería un infierno…
- ¿Estás bien, Sigrun?- me dijo Veemon desde el digivice.

Lo último lo había dicho en voz alta sin pensar, enseguida me centré de nuevo en la situación actual. Por ahora lo que podía hacer era hacerles perder todas las investigaciones que pudiera, además de destrozarles los equipos de investigación. Tal vez así pudiera ralentizar su avance, y si algún día estos bastardos llegan al Mundo Digital… entonces se las verán directamente conmigo.

- No te preocupes, estoy bien- le dije a mi compañero- Pero cuando antes terminemos esto estaré mucho mejor.

La descarga terminó y extraje el pendrive del equipo, tenía en mis manos toda una investigación de Digital Inc. Lo guardé en otro bolsillo distinto al del digivice, para evitar que se cayera si entraba en una pelea. Pero aún no había acabado, ahora que tenía lo que quería era hora de divertirme un poco. Saqué un segundo pendrive y empecé a descargar su contenido en el ordenador. Lo bueno de vivir en un mundo completamente digital es que aprendes cosas de estas con mayor facilidad.

El virus estaba a la espera, a solo pulsar un botón de empezar con su misión y hacer que Digital Inc. empezara a perder años de investigación. Iban a lamentar lo que le hicieron a Aquilamon y al resto de digimons con los que habían experimentado.

- A ver como os tragáis esto- murmuré antes de pulsar un botón.

En ese preciso instante, el virus empezó a “moverse” por los archivos eliminando todo a su paso, pero no era lo único que hacía. Al mismo tiempo, también se copiaba a sí mismo, acelerando el proceso de eliminación y bloqueando algunos sistemas.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Jue Sep 04, 2014 9:11 am

-Ahora, toma mi mano -estirando la mano derecha hacia abajo.
Era un alivio que todos los elevadores tuvieran salidas de emergencia, ya que con la alarma sonando en todas partes del edificio, no sólo nos habríamos quedado atrapados dentro, sino también que nuestra misión se hubiera echado a perder.
La compuerta que se encontraba en el techo, estaba demasiado alta como para alcanzarla por nuestros propios medios, pero afortunadamente, el carro de metal nos sería de ayuda una última vez. Le pedí a Monodramon que lo sostuviera para que no se moviese hacia los lados y me subí sobre el, pisando con cuidado en los bordes. Desde allí traté de empujarlo, pero al ser de un metal flexible, sólo lograba que se doblara un poco aunque sabía cómo podía hacer que se abriera de una vez por todas. Con la mano izquierda levanté la placa de aluminio hasta que ya no pudo ceder más, y de un puñetazo con la mano restante, logré que la compuerta saliera volando y cayera por el espacio entre el elevador y la pared, soltando chirridos que hacían eco por todo el lugar. Me tomé del nuevo borde que había quedado y dando un pequeño salto, pude subir por la abertura quedando sobre el techo. Ahora era el turno de Monodramon, sólo que esta vez, yo lo ayudaría a subir. De alguna manera pudo pararse sobre el cesto, aunque luchaba para mantener el equilibrio, sus patas temblaban y hacían que el metal sonara al mismo tiempo.
-¡Vamos, toma mi mano! ¡No podemos perder más tiempo!
-A-ahh... no... llego... -dijo, Monodramon, estirándose lo más que podía para sujetarse, pero aun así no era lo suficiente, sólo faltaban unos pocos centímetros para que pudiera tomarlo.
-¡Salta!
-Pero, Ed...
-¡Ahora!
Vi que mi amigo cerró los ojos y dio un brinco haciendo que el canasto se volcara hacia un lado tirando gran parte de las prendas que llevaba dentro, pero ahora colgaba en el aire, había logrado tomarlo de una de sus garras al saltar. Ahora vendría la parte más difícil de todas; subirlo hasta donde yo me encontraba.
-Por algo te agradezco que no hayas comido nada antes de venir, aunque me pregunto si alguna vez aprenderás a volar de una vez por todas...
-¡Ed, me agarraste!
-¿Acaso... crees que te dejaría atrás? Sabes que siempre iremos uno... al lado del otro. Ahora... ¡sube! -grité, tirando de mi compañero, haciendo toda la fuerza que podía para poder levantarlo hasta que pudiera subir por su propia cuenta.

El lugar en donde estábamos ahora era mucho más tranquilo, tanto que apenas se podía oír la alarma proveniente del exterior. Era un túnel vertical en el que sólo había espacio para el elevador y para las luces de color azul que cada cierta distancia lo iluminaban hasta donde mi vista podía llegar. También era un sitio bastante más frío que el resto de los que habíamos estado, tanto que la diferencia se hacía notable instantáneamente. Mirando al rededor pude darme cuenta de por qué la puerta no había abierto anteriormente, pero aunque hubiera cedido, nuestras posibilidades de escapar por allí, habrían sido completamente nulas, ya que nos encontrábamos en medio de dos pisos y frente a nosotros, sólo se encontraría una gran pared de concreto. Por el momento deberíamos subir por nuestra propia cuenta utilizando la escalera que pasaba junto a todas las puertas de entrada al ascensor de cada una de las plantas. No estaba seguro si el mecanismo que tiraba y soltaba las gruesas cuerdas de metal funcionaba correctamente en esa situación, pero tampoco quería quedarme a comprobarlo, lo mejor sería volver a suelo firme lo antes posible.
Hice que Monodramon fuera primero así pudiera sentir si alguien más estaba cerca de la puerta por la que entraríamos, de esa forma avanzaríamos con la misma cautela que habíamos mantenido hasta el momento. Aunque por un momento pensé que fue mala idea cuando sentí una de sus patas pisándome la cara.
-¡Oye, cuida por dónde pisas! -le regañe, limpiándome el rostro con una de las mangas de mi abrigo.
-Lo... lo siento, es que estos barrotes están algo resbaladizos. Por cierto, Ed, cuando lleguemos a uno de los pisos, ¿nos saldremos de aquí? Esas sirenas no pueden ser de algo bueno, como las sirenas de una fiesta.
-Claro que no, llegamos demasiado lejos como para irnos con las manos vacías, no sé si volveremos a tener otra oportunidad para ingresar nuevamente y con eso quiero decir que nuestra misión estará completamente perdida. Entraremos por la primera puerta que podamos abrir y desde allí seguiremos subiendo hasta esa cámara de retención, debemos encontrar por lo menos una pista que nos lleve a algo más concreto. No sé por qué se habrá activado esa alarma, pero podría ser por cualquier cosa, incluso puede que ya nos hayan visto y vengan tras nosotros. Si es así, con más razón debemos apresurarnos y llegar a nuestro destino.
Continuamos avanzando un tramo más haciendo absoluto silencio, hasta que llegamos a la siguiente compuerta del elevador, desde allí, Monodramon estiró una de sus garras y la introdujo en la pequeña ranura que quedaba antes de llegar al marco y sólo con empujarla suavemente, se abrió por completo.
-Mmm... mmm... no hay nadie por aquí cerca, podemos avanzar seguros.
-Entendido. En marcha.
Terminamos nuevamente en otro pasillo, lucía exactamente igual en el que habíamos estado hacía sólo unos momentos y hasta daba la sensación de no habernos movido siquiera un sólo piso. Ahora que lo pensaba, no sabía con exactitud en cuál nos encontrábamos y por lo tanto, cuántos nos faltaba para llegar al séptimo. Lo bueno de todo esto era que como la mayoría de las planta era igual que la anterior, sabía exactamente donde tenía que buscar, así que me dirigí hacia uno de los costados y miré nuevamente el gran mapa que ya había visto con anterioridad buscando la estrella roja que nos indicaba con exactitud en dónde estábamos parados.
-"Usted se encuentra aquí" -leí, textualmente lo que decía la imagen. A continuación, miré más abajo y las palabras remarcadas en un cuadro decían que éste era el piso número cinco-. -Agh, quedamos demasiado lejos, aún tenemos que seguir subiendo un poco más. Rápido, amigo, por las escaleras.
Comenzamos a correr a gran velocidad por el pasillo hasta llegar al final, luego subimos los escalones uno tras otro lo más rápido que podíamos, tanto que llegué a pensar que mis pies no reaccionarían y terminaría tropezando, pero ni eso pudo hacer que me detuviera, sólo tenía en mente seguir y seguir. Más adelante, había una curva así que la seguimos girando exactamente media vuelta para continuar ascendiendo hasta que a la pasada pude ver un cartel con el número seis, sólo nos faltaba uno más.
Llegamos otra vez a un pasillo.
-¡Ahhh, es igual que todos! Esto parece una de esas pesadillas a las que siempre llegas al mismo lugar tomes el camino que tomes... -dije, soltando un suspiro y dejando caer mis hombros y mi cabeza-. ¿Eh? ¿Qué es ese sonido?
-¿También lo oyes, Ed? Parece como si...
-...como si una multitud se dirigiera hacia aquí. Rápido, escóndete.
Usamos el borde de la pared de la escalera que continuaba hacia el siguiente piso para resguardarnos, apoyando nuestras espaldas en ella. Saqué la cabeza lo suficiente para ver lo que ocurría realmente, y tras un momento allí, pude notar un grupo de personas girando en una de las intersecciones de los muchos de pasillos que había. Todas ellas se dirigían hacia nosotros. Son demasiados, pensé. Lo mejor será esperar a ver qué es lo que hacen, y si no hay más remedio, tendremos que pelear.
Me escondí nuevamente para hacerle señas a Monodramon de que mantuviera silencio poniendo mi dedo índice sobre mis labios. El sonido de sus voces y las pisadas, cada vez se podían oír más fuerte a medida que se acercaban velozmente.
-Muy bien, atentos todos, síganme. Bajaremos por las escaleras con total tranquilidad, como lo han hecho hasta ahora. Rápido pero seguro, guardando siempre una distancia prudente entre uno y otro para no provocar accidentes, ¿de acuerdo?
-Pero... ¿por qué no usamos los elevadores? ¿No sería más rápido?
-¿Acaso usted nunca prestó atención en las miles de simulaciones de evacuación que hemos hecho? Debería saber de sobra que en caso de terremotos e incendios, como ahora, los elevadores se bloquean automáticamente y es imposible utilizarlos. Ahora, bajemos todos, y por favor, no más preguntas estúpidas. Se los agradecería.
A continuación, los murmullos y los pasos se perdieron en la distancia.
-Vaya... no me gustaría tenerla como compañera de trabajo, ni mucho menos como una superior -dije, rascándome la parte trasera de la cabeza al escuchar las palabras de aquella mujer que no parecía ser del todo amable-. Así que la alarma se activó por un incendio ¿no? Bien, Monodramon, continuemos subiendo, hagamos lo que tengamos que hacer y larguémonos de aquí lo antes posible.

Una vez en la planta superior, caminamos en línea recta pasando por el mismo mapa de siempre y, aunque había memorizado la posición exacta de la cámara, busqué en la pared, la flecha que nos llevaría ahí para estar completamente seguro. Sólo seguimos en línea recta, doblamos hacia la derecha y continuamos caminando hasta llegar a la mitad de ese otro corredor. El lugar me recordaba demasiado a por donde habíamos entrado en un principio, no por las habitaciones o los cubículos con paredes de cristal, ya que eran distintos uno de otro, sino, porque aquí también sólo unas cuantas luces estaban prendidas en todo lo que podía llegar a ver, y también por el hecho en el que parecía estar completamente vacío y tranquilo, tanto que nuestros pasos resonaban rebotando en las paredes.
-Seguramente todos los de este piso ya fueron evacuados, eso hará el trabajo un poco más fácil. Bien, amigo, por fin hemos llegado. ¿Estás listo?
-Hmm -dijo, asintiendo con su cabeza-. Siempre lo estoy.
Nos detuvimos frente a la puerta con la inscripción "Cámara de retención" grabada en ella y puse mi mano sobre el picaporte. En ese momento sentí que mi corazón estaba más acelerado que hace unos momentos, estaba nervioso por culpa de la inseguridad, por no saber qué habría del otro lado. De hecho, desde que recibí esta misión que siento esas dos cosas, pero ahora que nos encontrábamos lo que habíamos estado buscando, pude darme cuenta de que esos sentimientos eran más fuertes. Para tranquilizarme, cerré los ojos y solté un pesado suspiro mientras giraba lentamente el picaporte rogando para que llegara al final de su recorrido y no se detuviera a la mitad a causa de estar cerrado con llave... pero no lo estaba. Abrí la puerta lo suficiente para entrar con comodidad, pero inmediatamente tras poner un pie sobre la habitación, la piel se me puso de gallina.
-Vamos, Ed, no te pares en medio, también quiero ver que hay ahí den... ¿Qué... qué es eso?
-¿Qué demonios ocurre aquí?
El panorama parecía el resultado de una pesadilla combinada con la crudeza de la realidad. Una pared transparente y un panel de control nos separaban de una habitación contigua unida por una puerta del mismo material, en la cual había jaulas en filas y apiladas una sobre otra, que contenían encerrados a docenas de Digimon de cualquier tipo, uno en cada una de ellas. Todos se encontraban como si estuvieran durmiendo o inconscientes.
-Esto no está nada bien. ¡Oigan! ¡Despierten, por favor! ¡Díganme qué hacen ustedes aquí! -grité, golpeando repetidas veces aquel cristal que nos separaba, pero ninguno parecía reaccionar-. Vamos, vamos, debe haber algo que podamos hacer.
-¿Qué es esto, Ed? ¡Dímelo!
-¡No tengo idea, ¿cómo quieres que sepa?! Tenemos que sacarlos. No sé si hicieron algo para estar encerrados ahí dentro, pero algo me dice que esto no es lo correcto.
-A mi algo me dice que debo bajar esto- bajando una palanca que se encontraba en la mesa de control, haciendo que la puerta se abriera hacia un costado.
-Bien hecho, amigo.
Corrimos hacia la habitación siguiente y nos paramos frente a esos Digimon que seguían sin reaccionar a pesar de que tratamos de despertarlos nuevamente. Las celdas en las que estaban encerrados eran algo distintas al concepto que podía llegar a tener de una. Estaban apiladas de a tres verticalmente y se juntaban varias columnas formando una pared que era un poco más alta que yo, pero había algo que las hacía demasiado extrañas. Los barrotes laterales y el techo que las conformaban, eran de una especie de rayo de luz celeste que resplandecían como un anuncio de neón. Monodramon, se quedó mirando con asombro tanto a los Digimon como a las jaulas en los que estaban encerrados, en ese momento su curiosidad le ganó como siempre y levantó su brazo acercando sólo una de sus garras para tocar un barrote de luz.
-¡Detente! Yo que tú... no lo tocaría si no quieres quedar como todos nosotros.
-¡T-tú! ¡Estás despierto!
-¿Ehhh? ¿Qué ocurre si lo toco?
-Estos barrotes nos quitan por completo la energía a nosotros, los Digimon. Y ni siquiera hace falta tocarlos, sólo con estar cerca de ellos por un rato, ya comienzas a sentirte más débil -dijo, el Digimon, con una voz desganada y somnolienta.
-Tiene razón, Ed, de inmediato cuando entré a la habitación pude sentir que perdía un poco mis fuerzas.
-Por favor, dime qué sucede. ¿Cómo puedo liberarlos?
-¿Cómo sabes que no hemos hecho algo malo para estar de esta forma? ¿Qué es lo que te hace querer liberarnos?
-El sentido de querer hacer las cosas de la manera correcta para el bien de todos. Hacer justicia.
-Si es así... entonces te lo diré. Cada uno de nosotros hemos sido tomados por la fuerza de nuestros hogares en nuestro mundo o bien, cuando alguno llegaba por accidente al tuyo. Desde ese día, fuimos condenados a pasar cada minuto en estas pequeñas celdas, comiendo sólo lo necesario para no morir y durmiendo la mayor parte del tiempo a causa de nuestras bajas energías. Son incontables las cosas que nos han hecho, pero sería una pérdida de tiempo en este momento, ¿no crees? Si quieres liberarnos tendrás que abrir las celdas desde el panel de control. Hay un botón en especial para abrirlas a todas, pero... pero no recuerdo bien cuál era. Hawkmon, Hawkmon, oye, despierta.
-¿Qué...? -preguntó el Hawkmon que se encontraba en la celda de al lado, bostezando-. ¿Qué ocurre?
-¿Qué botón era el de la salvación?
-Ahh, el verde, el verde...
-¿El verde? Entendido -volví a la habitación anterior y me paré frente al gran tablero electrónico. Tenía cientos de luces, interruptores y botones, pero para mi desgracia, muchos eran de color verde-. ¡Hmm! ¡Hay muchos de ese color! ¡¿Cómo diablos quieren que sepa exactamente cuál es?! -les grité, regañándolos.
-Ed, mi sentido de la justicia me dice que es el más grande -dijo, Monodramon, que se había quedado con el resto de los Digimon.
-Eso no tiene nada que ver con la justicia -le respondí, enfadado. Aun así, no me quedó más remedio que hacerle caso y presioné el botón con toda la palma de mi mano haciendo que todos los rayos de las celdas desaparecieran al mismo tiempo. Otra vez, mi compañero había acertado-. ¡Perfecto!

Me encontraba mirando las jaulas, tratándome de explicar de alguna forma su funcionamiento a la vez que me hacía otras preguntas sobre lo que ese Digimon me había dicho. Claro que si las trataba de responder por mi cuenta, no iba a llegar al verdadero resultado por más opciones que pensara. Estando de espaldas a la sala de control, sentí el sonido de la puerta corrediza que se abría detrás de mi.
-Veo que conoces la curiosidad y estás consciente de que puede llevarte lejos, muchacho, pero lo que no sabes es que a veces puedes acabar en lugares no deseados. En la misma fatalidad del destino.
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Dom Ene 11, 2015 5:51 pm

Mientras oía cómo Hawkmon les contaba las cosas horribles que ocurrían allí, Luna se preguntó hasta qué punto estaban inmiscuidos los trabajadores. Podía haber científicos que simplemente, no supieran lo que estaban haciendo a los digimos. "Sí, debe ser eso" pensó Luna. Su mente trataba desesperadamente de exculpar a su padre. Pero era demasiado obvio para cualquiera  al ver a los digimon así que esa investigación no les hacía ningún daño. "¿Hasta qué punto mi padre está metido en esto?"

-Gracias. Yo también haré lo posible para acompañarle en la lucha contra aquellos que hacen sufrir a digimon inocentes, sólo para atentar contra la naturaleza
-dijo Floramon con una sonrisa. Luna se limitó a asentir, dándole vueltas a las preguntas. Al menos, tenían la tarjeta llave. Probablemente eso les permitiría abrir alguna puerta de emergencia, ya que probablemente en esa situación los ascensores estarían bloqueados-Debemos apresurarnos a encontrar una salida. Luna... probablemente tu papá no es consciente de esas cosas malas que ocurren aquí.

Luna asintió. No era posible. Su padre era frío, pero no malo. Luna sentía certeza sobre esto.

-¿Podemos irnos? En verdad no me gusta pensar en que hay un incendio en alguna parte y que nosotros seguimos deambulando por aquí...
-sugirió Luna con cierta urgencia en la voz-Tiene que haber alguna salida de emergencia.

Apenas comenzaron a caminar, un hombre vestido de blanco les cortó el paso. Mantenía las manos a la espalda con una sonrisa amplia y con los cristales de las gafas reflejando los pequeños puntos de luz que había tras su espalda.

-No iréis a ninguna parte. Él volverá a donde debe estar
-miró hacia Hawkmon- y vosotras dos... -dijo refiriendose a Luna y Floramon.

-Eres... eres esa persona horrible que mandó apalizar a Luna...
-susurró Floramon.

-Podéis llamarme Shiro
-se presentó, dando un par de pasos hacia delante. Luna oyó un sonido metálico acompañando a los pasos-Tendré que ver cómo os castigo. No deberíais meter las narices en asuntos ajenos.

Tanto Luna como Floramon se quedaron calladas, con gesto preocupado. Aunque al principio Luna se limitó a mirar hacia abajo con miedo debido a que recordaba que aquel sujeto había mandado a un par de matones a apalizarla debido a que se habían involucrado con Gaomon. Pero súbitamente sintió un gran enfado. El único que podía castigarla era su padre.

-¡No eres nadie para castigarme!
-exclamó Luna, finalmente. Esto sorprendió a Floramon y desató una risita en el hombre de blanco-¿¡De qué te ries!?

-Qué patético. Tu padre al menos, en su cautiverio tiene algo más de dignidad. Y pensar que soporta todo eso para que alguien tan patético como tú viva... una persona cuyo primer reflejo cuando un desconocido le quiere inflingir un castigo es simplemente bajar la mirada y acatarlo no vale nada. Patético. Apuesto a que es la primera vez que reaccionas. Hasta tu digimon se sorprende.

Luna se sintió tan enojada que quería llorar. En gran parte era así. Siempre había soportado todo de todo el mundo. La única razón que la hizo seguir estando enfadada era lo que acababa de oír sobre su padre.

-¿¡Qué le habéis hecho a mi padre!?


-Nada malo, de momento. Es un trabajador excelente. En Digital INC cumplimos nuestros tratos. Él se comprometió a seguir trabajando con nosotros a cambio de que te dejásemos en paz. No te mataremos, pero como esa vez...
-Luna se echó hacia atrás al ver que movía levemente el brazo y dejaba ver una vara de hierro-tendremos que advertirte de que te mantengas alejada. Es por tu bien. Para no tener que eliminaros a ti y a tu padre. En el fondo, te estoy haciendo un favor.

Floramon iba moverse para interponerse, pero entonces se percataron de que los puntos rojos a la espalda del hombre eran Gizumon, al parecer mucho más modernos.

-Se llaman Gizumon XT. Es la primera decena que hemos hecho de ellos, aunque sólo traje cinco
-había, en efecto, cinco de ellos. Eran más altos y gruesos cables verdes hacían de venas para aquellas extremidades. Se encendieron y se adelantaron- Cada uno, equivale a un ultimate, por lo que no tenéis oportunidad. Luchar no es una opción para vosotros, no si queréis seguir viviendo.

Luna se echó aún más hacia atrás. Incluso se encorvó un poco por miedo al ver que Floramon no se echaba hacia atrás.

-En esta situación...
-continuó Shiro, con una sonrisa filosa-sólo puedes aguantarte. No puedes pedir a tu digimon que luche. Nadie te va a salvar. Peor aún; ni siquiera puedes salvar a tu padre. No está aquí. No importa cuanto busques. No importa cuánto luches. Ahora mismo, no tienes más remedio que tragarte mi castigo, porque tú y tu digimon sois débiles. Sólo sois un par de niñas tontas y malas jugando a los espías, pero está bien por hoy.

Luna comenzó a temblar. A pesar de que los Gizmon avanzaban y Shiro también, Floramon no se movió el sitio.

-La última vez no pude hacer nada por mí misma para ayudar a Luna. Esta vez la socorreré.


Shiro susurró algo así como que ella lo había querido y alzó la vara de hierro contra Floramon. Mientras que Floramon había dicho aquellas palabras, Luna sólo podía pensar en que ella en casi todas las ocasiones de peligro, no había sabido hacer nada.

-XT, atacad a Hawkmon. No lo matéis
-ordenó Shiro, mirando a Floramon fríamente antes de comenzar él mismo a encargarse de Floramon.

Luna observaba esto con los ojos muy abiertos. ¿De nuevo no podría hacer nada? Si Floramon esta vez la socorrería..."¡Tengo que hacer algo! ¡Se trata de mi padre! ¡Mi adorado padre...! ¡Ellos le están obligando a hacer cosas horribles!" pensó, con algo de duda, pero corriendo hacia Shiro antes de que descargase el golpe hacia Floramon. Luna no supo en qué momento perdió el control de sí misma, porque tras golpear a Shiro, comenzó a tirarse encima y a descargar los puños contra él mientras gritaba. Le dio un varazo, pero Luna estaba tan histérica que ni lo sintió. Clavaba las uñas en cualquier centímetro de piel que no estuvera protegido y con la mano libre descargaba el puño contra Shiro.

-¡Devuélveme a mi padre!
-chillaba Luna. Floramon se quedó paralizada por unos instantes, pero al mirar hacia atrás vio que las máquinas se acercaban a Hawkmon. Lo que la hizo reaccionar fue ver que las gafas de Luna caían a sus pies y la tamer le dirigió una mirada y exclamó-¡Sálvale! ¡No pueden salirse con la suya! ¡No van a hacer más lo que quieran! ¡No harán más lo que quieran con nadie! ¡Y mucho menos con MI PAPÁ!

Era la primera vez que Luna la miraba así. Era una mezcla de furia y decisión, así que la digimon asintió y se giró hacia Hawkmon. Floramon lanzó sus lianas, intentando retener a dos Gizumon XT, pero tenían tanta fuerza que con un leve giro se deshicieron de ellas.

Luna apenas podía ver nada. Forcejeaba a ciegas, pero fue lo suficientemente lista para de un manotazo despojar a Shiro de sus gafas, y luego hacerle un arañazo en la cara.

-¡Maldito gusano!
-Shiro hizo lo más inteligente que podía hacer para quitarse a Luna de encima. Se movió hacia las paredes y comenzó a golpear a Luna contra la pared. Fue lo suficientemente efectivo para que Luna se quedase tirada en el suelo mareada y con el mundo dando vueltas.

* * *
El Sr.Naitoenjeru hizo un gesto. Lo cual, era un acontecimiento muy poco común. Sólo levantó levemente la ceja, de la misma manera que lo hacía su hija. Puede que él fuera castaño y tuviera rasgos más afilados que Luna, pero aunque no se parecían en el físico realmente en la forma de gesticular eran idénticos. Sin embargo, el Sr.Naitoenjeru, nunca gesticulaba. El motivo de provocarle el gesto fue cómo el intruso se comportaba de manera bastante profesional; de hecho, iba a destrozar años de investigación. Aunque el padre de Luna tecleó un par de comandos para intentar detener todos esos virus, sólo consiguió relentizarlos.

-Que conveniente para mí-sacó un pendrive personal y comenzó a copiar las investigaciones, mientras que seguía activando escudos para relentizar al virus y así tener tiempo para salvar algo. Aunque probablemente mucho se perdería. No le daría tiempo a guardarse toda la información, pero sí una parte. De todas formas, el Sr. Naitoenjeru no pensaba devolverlo. La excusa de que todo había sido eliminado era muy conveniente. "La información es poder. Y mucho más si es información exclusiva" pensaba, mientras los datos se copiaban en su pen drive personal.  Sabía que sus superiores no tenían reparos en deshacerse de aquellos que se volvían demasiado peligrosos y al fin de al cabo, un asesor de imagen pública no era algo difícil de encontrar, pero con eso, se cubriría las espaldas.

Era hora de evacuar. Esperaba que su plan funcionase con Luna: no le convenía tenerla metiendo las narices donde no la llamaban. Además, era mucho mejor tenerla en casa,  con esa digimon. Cuando la necesitasen, podrían simplemente, entrar en la casa pistola en mano, matar a todos los que estuvieran allí y coger a la Digimon. Atrapar a la digimon en ese momento no sería rentable; los sistemas tardarían tiempo en recuperarse del ataque informático y mientras tanto, no podrían hacer nada con ella. Tenerla dentro sólo aumentaría la probabilidad de que los amigos de la digimon fueran a rescatarla. Y tras aquel ataque informático, estarían un tiempo más vulnerables. Ya le había enviado a Luna un "aviso" para que dejase de codearse con enemigos de Digital INC como el Gaomon, pero Luna parecía haber decidido ignorarlo.

______________________
* * *
La verdad nos hará libres,
una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Sigrun Vinter el Jue Ene 15, 2015 1:27 am

Hawkmon

Me extrañé un poco al escuchar a Floramon. ¿El padre de Luna trabaja aquí? No pude evitar sentir algo de odio hacia esa persona, y el que trabajase aquí sin saber lo que hacían realmente era muy sospechoso. No me lo creo. ¿Qué clase de humano puede estar en un sitio como este sin saber las torturas que sufrimos los digimons? Aún así no dije nada de esto. Luna y Floramon me habían salvado, y por mucho que sospechase de su padre no podía hacerle eso. Por lo que parece le tiene alta estima.

- Será lo mejor- dije cuando Luna pregunta que si ya podíamos irnos.

Pero apenas avanzamos cuando alguien nos cerró el paso. Debía de ser un científico por la ropa blanca que llevaba y eso hizo que se me erizasen las plumas. Aunque no estoy seguro si fue por eso o por las luces que había detrás del humano.

Cuando escuché a Floramon sentí aún más odio hacia el humano. ¿Mandó que le dieran una paliza a alguien como Luna? Luna reaccionó con ira pero el humano sólo se rió y empezó a decirle que su padre estaba preso y obligado a trabajar para ellos. ¿Sería verdad? ¿De verdad el padre de Luna estaba obligado a estar allí? Seguramente se deba al tiempo y lo que sufrí estando allí, pero no me fió ni una palabra de ese tipo. Seguramente nos esté engañando pero es sólo un presentimiento, no tengo pruebas sobre ello.

El humano, llamado Shiro, amenazó a Luna y fue entonces cuando los puntos de luz tras él avanzaron y vimos que eran. Gizmons… odio esas cosas. Pude ver el poder que pueden desplegar hace un tiempo, pero ahora tenemos cinco de ellos y estos parecen más fuerte que el de aquella vez.

- Cada uno a un ultimate…- murmuré.

¿Qué podíamos hacer? No parecía que Floramon pudiese llegar a ultímate o mega y yo llevo sin evolucionar mucho tiempo. ¿Seré capaz de lograrlo después de que esos humanos hayan experimentado con mi DigiCore? Shiro ordenó que los Gizmons XT se encargasen de mí mientras él se encargaba de Floramon. Retrocedí al tiempo que esas cosas artificiales se acercaban a mí. Miserable cobarde. Se cree valiente por tener cinco guardaespaldas como estos.

Uno de los Gizmons trató de agarrarme  pero salté a un lado para esquivar su gran mano. Luego tuve que volver a saltar y levantar el vuelo para esquivar a otro Gizmon que trató de atraparme. Volé hacia uno de los Gizmon y lo ataqué con varios picotazos pero no le hice ni cosquillas. En respuesta, ese Gizmon me golpeó y caí al suelo.

Levanté la mirada. Me dolía todo por el tremendo golpe que había recibido. Fue entonces cuando vi a Floramon tratar de sujetar a dos de los Gizmons con sus lianas.

- ¡No! ¡Vete! ¡Son demasiado fuertes!

Apartaron a Floramon con brusquedad, temía que se hubiese roto algo. Luego escuché los quejidos de Luna y vi como el otro humano la golpeaba. Me sentí impotente, ellas se arriesgaron mucho por ayudarme y ahora estaban sufriendo por ello. Si tuviese más poder… si pudiese enfrentarme a los Gizmons…

Seguí escuchando los golpes que Luna recibía, cada uno era como un golpe a mi alma.

- Basta… basta ya…-

Sentí rabia por no poder hacer nada ¿Es que sólo podía mirar sin poder ayudar? Golpe tras golpe que escuchaba, mi furia iba en aumento y en ese momento mis plumas empezaron a desprender pequeñas llamas. Al final ya no pude aguantar más y mi ira estalló.

- ¡¡¡DETENTE!!!

Las pequeñas llamas que habían estado apareciendo en mis plumas estallaron, aumentaron de tamaño y en milésimas acabaron por envolverme por completo. Sentí un poder increíble dentro de mí que luchaba por salir al exterior. No me resistí. Simplemente dejé que se manifestara.

- ¡¡Hawkmon ultradigievoluciona en…!!

La llama que me envolvía aumentó de tamaño hasta superar el de los Gizmons y empezó a tomar forma. Aparecieron cuatro gigantescas alas en mi cuerpo y dos más pequeñas bajo ellas. Mis patas desarrollaron garras afiladas y plumas que incluso las hacía parecer dos pares de alas más. Mi pico se volvió más largo y afilado, aparecieron dos pares de ojos más en mi cara y misteriosos orbes empezaron a levitar alrededor de mi cuelo y mi cola.

Lancé un chillido como el de las rapaces al tiempo que el fuego que me había envuelto desaparecía y dejaba a la vista mi nuevo aspecto.

Spoiler:

- ¡¡ … Zhuqiaomon!!

Uno de los Gizmon se lanzó contra mí, pero abrí mi pico y le lancé una llamarada que le dio de lleno y lo mando contra la pared. El digimon artificial cayó al suelo, con los circuitos fundidos y echando humo. Me sentía poderoso bajo esta forma pero había algo extraño. Mi mega era Phoenixmon, y sin embargo había digievolucionado de manera distinta. ¿Sería por la ira? No, no podía ser. Habría sido una evolución corrupta y tengo total control sobre mis acciones. La respuesta vino sola. Los experimentos. Habían estado experimentando con mi DigiCore y seguro que debieron de alterar mi línea evolutiva.

Vi a otro Gizmon que seguía el mismo curso que el primero. Pero este prefirió atacarme desde la distancia con un rayo, una versión mejorada del rayo que acabó con mi vida hace un tiempo. Batí mis alas y me elevé unos metros, no mucho porque el techo me limitaba mucho pero si lo suficiente como para esquivar el ataque de Gizmon.

- ¡No sois más que seres egoístas que juegan a ser dioses con las vidas de los demás!

Batí mis cuatro alas con fuerza generando una potente ráfaga de aire que embistió contra el Gizmon que me había atacado. Aquello lo dañó gravemente pero no lo destruí del todo, al fin y al cabo no quise usar toda mi fuerza debido a que Floramon y Luna no estaban muy lejos. A la distancia a la que estaban ellas sólo les llegó una fuerte ráfaga de viento pero nada que pueda hacerles daño. Para rematar la faena aterricé sobre el Gizmon, ejerciendo fuerza con todo mi peso sobre él al tiempo que le clavaba mis afiladas garras. Luego miré al humano que había golpeado a Luna, al tiempo que me mantenía alerta por si los tres Gizmons que quedaban intentaban algo.

- Apártate de Luna si no quieres que tu vida termine aquí- le advertí.

A pesar de estar de pie en el suelo, mantuve mis alas abiertas por lo que aún parecía más grande. No estaba dispuesto a rendirme, no permitiría que Luna y Floramon sufriesen ningún daño.


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Una vez me aseguré de que el virus estaba cumpliendo con su función retiré el pendrive y lo guardé de nuevo en mi bolsillo. Cuantas menos pruebas dejase de mi estancia allí mucho mejor. Ahora lo más sensato sería retirarme aprovechando la confusión por la falsa alarma de incendios, pero no podía hacerlo. Al igual que Aquilamon aquél día, es probable que hubiesen más digimons prisioneros y sufriendo un tormento similar. No podía marcharme sin liberar a cuántos de ellos pudiera. Aunque eso signifique permanecer más tiempo aquí y arriesgarme a que descubran que no soy una de sus científicas.

- ¿A dónde nos dirigimos ahora? – me dijo Veemon desde el digivice.
- Buscaremos la sala donde mantuvieron encerrado a Aquilamon aquél día- le dije mientras sala de aquella sala- Tal vez nos encontremos otros digimons atrapados.
- Pero es posible que hayan tomado medidas desde la última vez, tal vez los hayan cambiado de sitio- me dijo- Este lugar debe de tener más de un laboratorio de pruebas.
- Cierto. ¿Pero dónde podemos buscar?- me pregunté.

El edificio era enorme y no tenía tiempo de estar revisando todos los laboratorios y salas, cada segundo que pasaba aquí ponía en riesgo mi identidad y no me gustaba eso. Me acerqué a un plano en la pared de la planta del edificio, había un punto dónde decía “Usted está aquí”.

- ¿Por dónde…

Mis ojos se pasaron por los nombres de las diferentes salas, era evidente que no iban a poner allí “Sala de experimentación digimon” pero tenía que haber algo que me ayudara a saber por dónde buscar.

Por fin lo encontré, había un lugar llamado “Sala de retención”. El nombre me pareció algo sospechoso y decidí probar suerte.

- Probaremos en este lugar- murmuré para que Veemon me escuchara- Liberaremos a todos los que podamos y nos marcharemos de aquí.
- De acuerdo- me contestó mi compañero decidido.

Ambos nos dirigimos hacia allí corriendo, antes de que las cosas emporaran aún más.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Ed Elric el Lun Mayo 18, 2015 7:47 pm

Me exalté de inmediato al oír otra voz a mis espaldas. Por un momento creí que por suerte de ellos o por desgracia nuestra, nos habían descubierto de una vez por todas. Nos habíamos escabullido perfectamente hasta aquí, pero una vez que llegamos, esa misma fortuna nos dio la espalda.
Bueno, sólo quedaba solucionar los problemas. Una vez que se te presentan, hay que hacerlo sin importar el costo que tenga.
-Mmm, supongo que me atrapaste, creo que me rendiré -mantuve mi vista hacia las jaulas desactivadas y mis manos en los bolsillos de mi pantalón. Apenas giré mi cabeza unos pocos centímetros hacia atrás para darme cuenta de que ese tipo, se encontraba con otros dos más vistiendo uniformes de guardias, como aquellos que habíamos visto en la entrada del edificio y que, ahora, estaban durmiendo como troncos.
-Muy inteligente de tu parte. Aunque a pesar de que tomas la decisión correcta, sigues siendo muy ingenuo, tanto como para cometer errores tan estúpidos. Es un poco contradictorio, ¿no crees?
-Vaya, pero que tonto fui. Por cierto... -dije sacando mi mano izquierda rápidamente del bolsillo y la levanté hasta mi rostro para rascarme la mejilla.
-¡Quédate quieto! No intentes hacer nada o saldrás lastimado -el tipo se alteró al verme mover tan bruscamente, tanto que los guardias levantaron sus armas y me apuntaron sin pensarlo dos veces.
-...¿cómo supieron que estaba aquí? Dudo que me hayan encontrado de casualidad en éste edificio tan grande y mucho menos si está incendiándose en éste mismo momento. ¿No deberían haber evacuado como el resto de los empleados?
La suave luz celeste que cubría la habitación y que teñía todo de ese color, titilaba en repetidas ocasiones, como si estuviera siendo afectada por un golpe de baja tensión eléctrica. Se prendía y apagaba en intervalos que apenas eran imperceptibles, pero que aún así se hacía notar. La sirena seguía sonando a la distancia, se la escuchaba lejos como si ese pequeño cuarto en donde estábamos, estuviera a muchos metros de distancia o fuera a prueba de sonidos externos. Ninguno de nosotros se movía, la situación no parecía menos que tensa.
¿Incendio? ¿De qué estás hablando? Es obvio que ese incendio no es real, fue causado por uno de nuestros científicos a propósito, aunque... es muy extraño que un Digimon la acompañe. Pero no te preocupes, ya estamos encargándonos de ella, así que eso es otro tema. ¿Acaso piensas que no tenemos cámaras de seguridad? ¡Están instaladas en todas partes! Tenemos ojos vigilando celosamente lo que cada uno de nuestros empleados hacen, desde que entran hasta que se van, e incluso más allá, sabemos incluso los jugosos detalles de sus vidas privadas. No dejamos que nada ni nadie se nos escape. Así que en cuanto a ti, te estuvimos siguiendo desde el momento en el que cruzaste esa valla de entrada. Por más que te escabulliste, pudimos encontrarte fácilmente, niño.
Debí suponerlo. Fue mi error subestimarlos, y mucho menos sin saber a lo que me enfrentaba. Pero... teniendo tanta tecnología y poder para hacer lo que hacen, dejaron que un "niño" entrara en su edificio y descubriera su secreto. Es un poco contradictorio... ¿no crees? -imité sarcásticamente las palabras de quien me había estado siguiendo hasta ese momento.
-¡¿Te crees muy gracioso repitiendo lo que digo?! Ahora dime, ¿donde están los Digimon que se encontraban en las jaulas? ¿Y donde está tu amiguito?
Los guardias tomaron la delantera y se acercaron hacia mí acortando la distancia, quedando en el punto intermedio entre su superior y donde yo me encontraba.
-¿Por qué no especificas? No sé a cuál te refieres, es que acabo de hacer muchos otros amigos...
-¡Ataqueeeen!
De inmediato, cada uno de los Digimon que habían estado encerrados momentos antes, salieron desde atrás de la primera pared conformada por las celdas, rodeando a éstas o simplemente pasándolas por encima. Su objetivo era neutralizar a los agentes de seguridad y trataron de hacerlo dirigiéndose rápidamente hacia ellos. Avanzaron a penas unos pocos metros y entonces cada uno de ellos, aproximadamente treinta entre etapas Baby y Rookie, comenzaron a caer débiles en el suelo, desplomándose como si fueran máquinas siendo desconectadas. Ni siquiera uno solo quedó en pie.
En cuanto a los hombres sólo llegaron a llevarse nada más que un pequeño susto, pero al ver a los Digimon debilitados, recuperaron su postura apuntándome nuevamente con sus armas.
-Lo sentimos... -dijo Hawkmon completamente exhausto, parecía deshecho. Ni siquiera trataba de ponerse de pie.
-No tenemos la suficiente energía para pelear aún, necesitamos algo de comida.
De verdad creí que aún les quedaba al menos un poco de fuerza para pelear, o al menos para desconcertar a esos tres tipos, pero habían llegado a su límite y quién sabe hace cuánto tiempo que llevaban en esas condiciones. Supongo que mostraron que su determinación era más grande que su hambre, pero en realidad no era tan así y no fue su culpa.
Me mantuve de espaldas a ellos en todo momento, lamentaba no haber sabido que los Digimon no podrían luchar. Era cierto que con lamentarme no solucionaría nada, así que supe que no había otra opción...
[color:bb6e=009999]-¿Eh? Jajaja -rió burlonamente luego de que su expresión de preocupación se esfumara-. Fue bastante valiente de ustedes, pero ahora ves que no los mantenemos hambrientos sólo por gusto, aunque claro, si bien es una de las razones, también lo hacemos para evitar que los bastardos se revelen contra nosotros. Si me lo preguntas, me parece una excelente metodología. Ahora, dime donde está tu amigo, el que te acompañaba, ese Digimon obeso.
-Oh, ese amigo -suspiré-. Antes que nada, debo decirte que no le agrada que lo llamen así, aunque es cierto que debería adelgazar un poco.
-No te atrevas a jugar conmigo o te dispararé y te encerraré con todas éstas escorias de todas formas. Estás atrapado, no puedes escapar de aquí. ¡Dijiste que te rendías!
Bueno... mentí.
Giré mi cabeza noventa grados para mirarlo con una sonrisa amplia al tiempo que levanté mi mano derecha, que hasta el momento estaba oculta, por sobre mi hombro mostrando mis dedos índice y mayor, cruzados uno sobre el otro. Y desde donde mi guante empezaba, se extendía hacia arriba una brillante llama de DigiSoul.
Desde su escondite, Strikedramon saltó sobre la primera pared de jaulas apoyándose en sus cuatro garras y soltando un rugido que sonó tan fuerte que no pudiera haber oído siquiera mis propias palabras. Despegó nuevamente con otro salto y cayó sobre los hombres armados tomándolos de la cabeza y haciéndoles estrellar contra el suelo. Éstos dispararon como reacción, pero no lograron darle a ningún objetivo en particular antes de quedar inconscientes.
Mi compañero se notaba completamente furioso y entendía el por qué. Se quedó en esa posición, agachado mirando directamente al tipo que restaba. Sólo se limitaba a mirarlo y gruñir ferozmente, intimidándolo cada vez más por cada instante que pasaba.
-Creo que el que debería rendirse, eres tú -dije, dando media vuelta y notando por completo que su vestimenta, además de que la primera impresión lo hacía distinto a los guardias, era mucho más extraño. Parecía casi un uniforme militar, su chaqueta con solapas y algunas insignias o medallas daban esa impresión.
-Pe-pero... ¡¿qué acabas de hacer?! -dando pasos hacia atrás con el rostro cubierto de terror.
-Hice lo que creo que es correcto y eso es comenzar a ponerle fin a ésta locura y liberar a estos Digimon. Regresarlos a donde pertenecen-clavé mis ojos en los suyos.
-¿Y... acaso crees lo que estas miserables criaturas te dicen? Eres inteligente, sabes que podrían estar engañándote con sus sucias pala...
-¡Respóndeme! ¿Quienes fueron los que apuntaron con sus armas a alguien pesar de estar de espaldas? -dejé un momento de silencio en el que él no dijo ni una sola palabra-. Creo que eres capaz de saber la respuesta a tu pregunta por tus propios medios.
-Tch... iluso, ¡¿piensas que no tengo escapatoria?! ¡Psychemon, enséñales el poder de Digital Inc.!
Un Digivice salió de su cintura y tras apuntarlo al frente, comenzó a materializarse un Digimon. Se parecía por completo a un Gabumon, pero sus colores no eran los habituales. Al igual que el dispositivo, tenía las mismas características que el mío, pero algo en el lucía diferente.
Ese Gabumon, o Psychemon como era llamado miraba fijamente a Strikedramon con una mirada agresiva pero a la vez perdida. Confundía aún más la situación.
-¡¿Un Digimon?! ¿Tienes un compañero Digimon? Entonces cómo es posible que estés en un lugar como éste torturando a criaturas que vienen del mismo lugar que él -dije, señalando al frente.
-Ed, siento algo extraño en éste Digimon, no parece ser como los demás, deberíamos tener cuidado.
-Dime de qué se trata todo esto, maldita sea.
-Pff, ja... jajajaja... oh, no, muchacho, ya sabes... ya sabes demasiado. ¿Lo digo? Pensaba capturarte y usarte para nuestros experimentos, nos sería de mucha ayuda un verdadero Tamer experimentado como tú para nuestros propósitos. Además, tu Digimon, es un espécimen único e interesante, nunca había visto uno igual. Podríamos sacarles mucho jugo a ambos. Pero esto ya es personal, creo los mataré... sí... ahora mismo. Espero que lo último que vean sea de su agrado. Psychemon, orden...
Todo se silenció por milésimas de segundo, hasta el tiempo pareció hacerse más lento. Creía escuchar mis latidos a un ritmo bajo a pesar de que estaba consciente de que el instante anterior lo hacía con mucha más rapidez.
Un pitido comenzó a hacerse oír desde el silencio mismo, cada vez más y más fuerte, pero no parecía estar en el aire, sino en mi cabeza. Abrí por completo mis ojos.
-...evoluciona a Mur...
-¡Strikedramon cúbrete!
Me incliné apoyando una rodilla en el suelo cubriendo mi cabeza y cerrando los ojos.
Una enorme explosión del otro lado del edificio provocó que todo temblara haciendo parecer que iba a venirse abajo. Me mantuve en esa posición un par de segundos hasta que el movimiento se detuvo. Temí por los pequeños Digimon que estaban conmigo, así que levanté la cabeza y me aseguré de que todos estaban a salvo, aunque asustados. Cuando miré hacia el frente, vi que el tipo con uniforme militar ya no estaba más, tampoco el Digimon que lo acompañaba.
-Ed, tenemos que irnos, no sé qué debe estar pasando, pero nuestra prioridad ahora es rescatarlos a ellos -dirigiendo su cabeza.
Inmediatamente asentí.
-Muy bien, atentos todos, ésta es nuestra oportunidad. Strikedramon y yo cargaremos a los más débiles, los que puedan caminar sígannos, los guiaremos hacia la salida. No pierdan la calma.
-Nosotros los cuidaremos. Ni Hawkmon ni yo podemos volar, pero al menos sacaremos fuerzas para que todos sean libres.
-¡Eso es!
Tomé a unos cuántos Digimon pequeños entre mis brazos, mientras que otros se metieron en mi abrigo y uno se colgó de mi cuello. Strikedramon pudo cargar a otros, a los más grandes. Mientras que cerca de la tercera parte estaba dispuesta a huir por sus propios medios.
Salimos de la sala de retención y el edificio parecía completamente distinto. Estaba completamente oscuro a excepción de las luces rojas de emergencia y el fuego extendiéndose en varias partes que mostraban partes del edificio destruido, hojas de papel y cristales esparcidos por todos lados. Hacia el frente, había una gran abertura sobre la pared que daba a la calle, se podía ver el cielo y parte de la ciudad. Lo extraño de esto es que tenía una forma inusual, la forma de un corte, como si alguien hubiera hecho un tajo con algo filoso, pero atravesando acero y concreto.
¿Qué diablos ocurre aquí?, pensé. Parecía que la situación no podía ponerse más extraña de lo que ya era. En ese momento me hubiera gustado ir tras ese sujeto, tenía demasiadas cosas que preguntarle, pero ni siquiera tenía una mínima pista de donde podría haber escapado. Lo importante era salir de ahí, tendría otra oportunidad de obtener más información sobre ese edificio y todo lo que se llevaba a cabo, lo sabía, así fuera por una misión o por mis propios medios.
Otra vez el mismo chirrido. Ésta vez llegó rápidamente y sin nada de anticipación, al contrario de la primera vez. Nuevamente se oyó otra explosión pero parecía venir de los pisos inferiores, aunque eso no quiere decir que no haya temblado todo como la primera vez.
-¡Por aquí!
Strikedramon fue adelante por si algo llegara a ocurrir, los demás Digimon al medio y yo por detrás formando una fila algo extensa. Por suerte sólo teníamos que bajar y segur el camino de las escaleras... siete pisos.
Escalón por escalón nos acercábamos de a poco a la salida. En un momento me detuve y retrocedí para mirar por uno de los pasillos, debió haber sido en la cuarta o quinta planta. Doblé para seguir por las escaleras, pero creí ver algo a mi izquierda. En esos mismos corredores, también a oscuras y destruidos en parte, vi la silueta de un hombre vistiendo una gran chaqueta que le cubría hasta las rodillas. Además de eso, no vi que llevara ninguna otra prenda, ni calzado. No pude verle el rostro, fue imposible con la poca luz y con esos cabellos que lo cubrían por completo al caer. Caminaba arrastrándose, pero extrañamente, con paso firme en el mismo sentido que nosotros. Al momento en el que regresé unos pasos, sólo llegué a verle cruzar un muro de fuego y lo perdí completamente de vista.
-¡Ed, no te detengas!
Mi compañero hizo que volviera en mí nuevamente.

-¡Con permiso, con permiso! -dije rápidamente pasando al lado de una empleada del edificio, iba hacia el lado contrario que nosotros, subiendo las escaleras en vez de bajar. No quise detenerme por obvias razones.
Cruzamos todo el edificio, desde el fondo hasta la puerta de entrada la cual Strikedramon destrozó embistiéndola con su hombro. Por fin ya nos encontrábamos afuera, lugar que era mucho más seguro para todos nosotros, pero no nos detuvimos hasta cruzar la avenida y escondernos entre los arbustos en el lugar más oscuro que encontramos de momento en Plaza Central.
Nos arrojamos al suelo agotados de tanto correr, hasta se podía oír la respiración agitada de todos nosotros. Mi amigo cayó de espaldas y volvió a su forma de Monodramon.
-Eso... estuvo cerca.
-S-sí... pero no podemos quedarnos mucho tiempo aquí -desde nuestro escondite se podían oír ya las sirenas de los bomberos y de la policía, también se veían las luces rebotando en las calles y en los árboles-. ¿Qué demonios fue lo que pasó? Parece como si hubiese sido cortado por cuchillas gigantes, una simple explosión no deja ese tipo de daños -observaba hacia los lados tratando de ver si encontraba algo sospechoso, pero todo se encontraba demasiado tranquilo afuera, no había ni automóviles.
-¿Será eso? -dijo Monodramon acercándose a gatas hacia mí, señalando la punta del edificio, en la terraza.[/color]
-¿Donde? -pregunté.
-Ahí... Oh, no, olvídalo, ya no está.
-¿Pero qué era? ¿Qué forma tenía?
-Bueno, era un... y tenía la forma de... que le salía algo de atrás -moviendo las manos como si eso ayudara a entender algo más lo que decía.
-¿Estás bromeando? -lo miré con una expresión seria. De verdad tenía ganas de golpearlo. Había visto algo sospechoso, pero era incapaz de describirlo-. Bien, ¿ya se recuperaron todos?
Cada uno de los Digimon me miró y asintió con la cabeza. Ahora debía encontrar un lugar para mantenerlos a salvo por el resto de la noche.
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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por YatterwaAgain el Vie Mayo 29, 2015 2:25 pm

Notó que Floramon se acercaba a su lado y la zarandeaba. Cuando Luna oyó el grito de ave rapaz, pensó que se trataba de una alucinación por el golpe que le habían dado, sin embargo cuando vio aquellas cuatro alas supo que no era ninguna alucinación.

-¡Hawkmon ha alcanzado la digievolución!
-exclamó Floramon, igual de sorprendida que su tamer. Al ver a aquel gran fénix, Luna alzó el digivice, al cual tanto digimon como entrenadora miraron atentamente para saber el nombre de aquel digimon. Era impresionante.

Zhuqiamon:


Es un digimon ave sagrada. Se dice que un Zhuqiamon reinó la edad del mito en el mundo digital junto con otros tres digimon bestias sagradas. Su existencia se ha convertido en leyenda, y es algo muy difícil localizarlo.

Fuera como fuese, parecía un digimon tremendamente poderoso. La tentativa del Gizmon lo llevó a ser un amasijo de metal chamuscado ya que un chorro de fuego salió de su pico. Y aunque debido a su tamaño la movilidad no era la mejor, le bastó para evitar uno de esos peligrosos rayos y acabar con el Gizmon que lo atacó desde la distanca. Floramon no pudo evitar agarrarse a las caderas de Luna, algo asustada por el fuego. Luna sólo podía abrir los ojos de la sorpresa al ver que las salvación les había llegado en forma de fénix primigenio.

Shiro se mordía el dedo, nervioso al ver cómo los Gizmons eran apenas juguetes para Zhuquiamon. No sabía si sentirse afortunado por el avance que habían conseguido hacer al ser capaces de alterar los DigiCores de los digimon, o desafortunado porque perderían aquel espécimen. Hasta el momento, sólo eran capaces de llevarlo a cabo con digimon muy reducidos, aquellos que descendían de una especie especial que florecieron en la antigüedad y los cuales por lo general, eran compatibles con las evoluciones armor.

-Tsk, qué oportuno
-musitó con fastidio. Luego, ordenó a los Gizmon con un grito-¡Restringid el área!

Sabía que no podrían contenerlo, pero así los Gizmon ganarían tiempo, y él podría escapar. Tras decir esto, echó a correr, como si no hubiera un mañana. Los Gizmon extendieron los brazos, creando así una especie de barrera para cortarles el paso.

-¿Deberíamos perseguirle?
-preguntó Floramon, mirando a Luna, que negó con la cabeza.

-Es mejor que nos centremos en salir de aquí. Puede que no tengamos otra oportunidad.

______________________
* * *
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una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

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Re: Secretos revelados, descubriendo verdades [Priv. YatteAgain; Sig]

Mensaje por Sigrun Vinter el Miér Jun 10, 2015 8:25 pm

Zhuqiaomon

Ese humano es un cobarde, tan pronto como lo amenacé salió huyendo mientras ordenaba a los Gizmons que le cubriesen la retirada. Esos digimons artificiales se pusieron en la puerta con los brazos extendidos.

- ¡Desapareced de mi vista! – les grité al tiempo que les atacaba con una llamarada de mi pico.

Como los Gizmons restantes estaban juntos, una sola llamarada bastó para destruirlos y reducirlos a un montón de hierro y circuitos humeantes. Realmente odio esas cosas y no sólo porque una de ellas me matara, si no porque sé el sufrimiento y las torturas que fueron necesarias para su construcción.

Me quedé unos instantes viéndolos arder, luego plegué mis alas y me acerqué a Luna y Floramon. No parecían estar heridas de gravedad, pero después de aquellos golpes seguro que Luna tenía algún que otro moratón. Juro que si algún día vuelvo a ver a ese humano lo volveré cenizas.

- ¿Estáis bien? – les pregunté mientras bajaba mi cabeza para ponerla a la altura de Luna.

La idea de perseguir a ese tipo resultaba tentadora, pero me resultaría imposible pasar por la puerta con este tamaño. Era mejor pensar en una manera de escapar de allí. Aunque eso también supondría un reto ¿Cómo salgo con el tamaño que tengo ahora? Si me tranquilizo tal vez pueda volver a ser un Hawkmon, pero ahora mismo eso parecía una tarea imposible. Además de que, si pudiese salir manteniendo mi nivel mega, podríamos alejarnos volando rápidamente.

Esa sala no tenía ventanas, y si los humanos del exterior no sabían lo que hacían aquí era obvio que no las tuviera. Miré la pared más próxima y hubo algo que me llamó la atención. Era una pequeña rejilla, no más grande que Floramon. Debía de ser parte del sistema de ventilación pero esta parecía diferente.

Me aproximé a la pared con un par de pasos y acerqué mi pico a la rejilla.

- Aire- murmuré.

No había duda, era aire limpio del exterior. Eso significaba que lo único que se interponía entre mi libertad y yo era aquella pared. Desconozco el grosos que tendrá, pero ahora mi poder es mayor y destruirla no debería ser un problema.

- Si destruyo la pared podremos huir volando, a través de esa rejilla llega aire limpio del exterior- les dije con cierta impaciencia en mi tono de voz.

Había pasado mucho tiempo encerrado, siendo torturado y sin posibilidad de escapar. Pero ahora me había librado de esos experimentos, había logrado evolucionar y tenía una posible vía de escape justo delante. Ya podía acariciar de nuevo mi libertad, y esta vez no permitiría que nadie me la arrebatase.

Me agaché hasta que mi barriga tocó el suelo, luego miré a Luna y Floramon.

- Subid a mi lomo. En cuanto haya destruido la pared saldré volando, y quiero que salgamos los tres juntos de este horrible lugar.


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Corrí por los pasillos sin descanso hacia la cámara de retención. Durante el camino el suelo tembló y las luces empezaron a fallar, no me detuve a averiguar que estaba ocurriendo tenía otros asuntos más importantes en mente.

Por fin llegué a la cámara de retención pero la puerta estaba abierta, y no había nadie dentro. Allí había un montón de jaulas, por lo que debía haber habido digimons pero parece que escaparon o que alguien los liberó. Los científicos no dejarían la puerta abierta de un lugar donde retienen digimons.

- ¿Significa esto que hay alguien más aquí que vino a ayudar a los prisioneros? – dijo Veemon desde el digivice.
- Si lo hubo es probable que ya se marchara aprovechando la situación- le contesté- El tiempo se agota, deberíamos marcharnos antes de que descubran que estamos aquí.

______________________
Tu nombre clama:
“runa de la victoria”,
para lo que amas.

~Gracias por el haiku, Roku~



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Sigrun Vinter
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Cronologia : Diario de Sigrun
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Nivel On Rol : Burst Mode/Future Mode
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Draco: Ultimate [BlackMetalGreymon]
Icono : Royal Knight: Guardianes del universo digital. Con fe ciega obedecen las ordenes de Yggdrasil y realizan cualquier acto para proteger su mundo.
Rango y Unidad : Sigrun Vinter
Rango: Hand of the King y Holy Knight
Unidad: Todo el clan (Blue Thunder Dragons)

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Rango: Hand of the King y Holy Knight
Unidad: Todo el clan (Blue Thunder Dragons)
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