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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
6 meses despues de la ultima carrera, un BanchoLeomon reune al viejo equipo de organizacion para dar un nuevo espectaculo, pero en esta carrera, el misterioso patrocinador ha enviado a un "Aspirante a Campeon" con un extraño y unico Digivice. ¿Que es lo que sucedera a lo largo del evento y como funciona este nuevo digivice?.
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Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Sigrun Vinter el Sáb Nov 25, 2017 12:28 am

Con el científico dispuesto a seguirles, ambos Royal Knights siguieron con su camino. Debían averiguar más sobre el poder que guardaba aquellas ruinas y decidir sobre lo que hacer, porque habían demasiadas amenazas que desearían usarlo como arma. El único problema ahora era que caminaban sin rumbo y así no llegarían a ninguna parte. Pronto hubo algo que les alertó.

Una tos fuerte se escuchó en ese mismo pasillo, más adelante. Había alguien más allí y parecía bastante enfermo ¿De quién se trataría? ¿Otro científico? Sigrun se adelantó para averiguarlo pero al girar la esquina se llevó una buena sorpresa. No era ningún científico, para empezar, no era humano. Allí, con una zarpa apoyada en la pared y de espaldas a ellos, había un Dorumon. Encontrarse a un digimon de esa especie ya era toda una sorpresa porque ambos sólo conocían la existencia de uno, pero además tenía un pelaje distinto. Blanco como la misma nieve. Dejando de lado la sorpresa, la valquiria atendió a la fuerte tos del digimon y se acercó.

- ¿Te encuentras bien?- le preguntó, agachándose cerca.

Kara no se percató de la presencia de los recién llegados y se sorprendió muchísimo, tanto que casi se cae al suelo, pero reaccionó pronto y empezó a gruñir ante los que consideraba unos completos extraños. Ulforce se puso alerta pero no hizo nada que pudiera asustar a la Dorumon.

- ¿Sois vosotros los invasores?– preguntó sin dejar de gruñir-¿¡Que es lo que queréis de nosotros?!
- Estás asustada ¿verdad? Tranquila, no hemos venido aquí a causar problemas. Mi nombre es Sigrun y mi compañero se llama Ulforce- le habló con voz tranquila para no alertarla- ¿Y tú? ¿Tienes nombre?
- Mi padre me llamó Kara, ese es mi nombre- dijo relajando de nuevo su erizado pelaje- ¿Y que habéis venido hacer aquí? ¿Sois vosotros los responsables de los ataques?

Ulforce escuchó con atención a sus palabras. Habló de un “padre” y hablaba de “nosotros”. Estaba claro que esas ruinas no estaban deshabitadas. Lo que no sabía con seguridad era si habría más dorumons. Podrían haberla adoptado otra clase de digimons. En ambos casos ¿Cómo llegaron ahí y qué relación tienen con el lugar? ¿Y por qué tenía ese extraño pelaje? Al menos tenía algo claro de lo que dijo Kara, y era que Digital Inc. eran los que les habían estado causando problemas.

- Nosotros dos pertenecemos a un grupo que se dedica a proteger el Mundo Digital- comentó Ulforce refiriéndose a Sigrun y a él, luego miró a Leonardo- Él es un amigo nuestro, aunque no pertenezca a nuestro grupo.
- ¿Y él? – preguntó Kara señalando al científico, volviendo a erizar el pelaje- Lleva las mismas ropas que quienes trataron de atacar a mi padre.
- Ahora es nuestro prisionero – dijo Sigrun lanzando una mirada de odio al hombre, una advertencia para que siguiera tranquilo. Después volvió a mirar a Kara, con una mirada más tranquila- No sabemos que ha hecho exactamente por aquí, pero nos hacemos una idea. No te preocupes, no va a volver a hacer daño. Ni a ti, ni a tu padre.
- Reconozco que me intriga mucho tu padre ¿Quién es? ¿También un Dorumon?- preguntó el digimon azul.

Kara trató de relajarse un poco. Quitando al humano con la bata de laboratorio, los demás no parecían malas personas. Quizá podrían ayudar. Ya lo habían hecho capturando a ese tipo, tal vez podrían echar una mano con el resto de intrusos que querían hacer daño. Se alegró de eso, si ellos se llevaban a los humanos vestidos como el que llevaban, su padre ya no tendría que preocuparse más por ello. Estaría más tranquilo y todo volvería a ser como antes.

- No es como yo. Es el digimon más fuerte que conozco, nos protege a mí y a mis hermanos- les contó.
- ¿Podríamos hablar con él?- pidió Sigrun, al darse cuenta de que ese digimon podría ser el líder de esa zona y saber más sobre lo que tanto parecía ansiar Digital Inc.

La Dorumon blanca parecía pensárselo bien y miró al científico con desconfianza, no se fiaba de llevarlo hasta su padre, aunque fuera un prisionero. Él ya estaba bastante alterado con todo lo que pasaba como para llevarle uno de los responsables, no quería verle enfadado. Con una decisión tomada, miró de nuevo a Sigrun.

- Vale, pero ese tipo no verá a mi padre. Sé que es vuestro prisionero pero no quiero llevarlo allí- les explicó.
- Lo entiendo. Llévanos hasta allí, en el punto en el que tu consideres lo dejaremos atrás pero vigilado.

Avanzaron sin mayores problemas, aunque Sigrun empezó a percatarse de que había algo extraño en esa Dorumon. Era una sensación extraña, como si sus llamas inactivas estuviesen alteradas ¿Qué había en esa digimon que la alteraba? Ulforce también parecía notarlo pero no sabía si se debía a eso o al hecho de estar en un lugar que se les podía caer encima. Por su parte, la valquiria empezó a notar como Kara caminaba más cansada. Antes parecía estar bien pero ahora era como si hubiese caminado kilómetros.

- Hasta aquí- dijo deteniéndose, aprovechando para descansar un poco- No puedo llevar a ese tipo más lejos.

Sigrun asintió y se dirigió hacia Leonardo y aquél hombre.

- Leo, sé que no perteneces al clan y que no tienes por qué seguir mis órdenes, pero necesito que te quedes y vigiles a este tipo para evitar que se escape o haga algo raro. Si vamos a hablar con el que parece ser el líder de esta zona, no nos interesa que arme mucho escándalo. – le pidió- Pero al menos te haré el trabajo más fácil.

Un golpe llameante, fugaz y certero. El hombre cayó al suelo inconsciente, quedando inmóvil en el suelo. Así al menos la valquiria se aseguraba de que estaría tranquilo durante un rato, luego al despertar tendría dolor de cabeza seguramente pero poco le importaba eso. Tras despedirse de Leo, Ulforce y ella acompañaron a Kara que parecía más cansada. Pero cuando llevaban unos pocos minutos…

- ¿Qué te ocurre? – le preguntó Ulforce- Pareces cansada.
- No, estoy…. Bien- contestó.

Pero en ese momento le entró un ataque de tos y una debilidad en las patas que le hizo caer. Esa tos solo duró unos segundos pero el mal sólo había empezado. Respiraba por la boca, parecía que le faltaba el aire y se retorcía. Todo el cuerpo le dolía mucho. Sigrun y Ulforce fueron enseguida a ayudarla pero poco podían hacer. Ellos no sabía lo que le estaba ocurriendo pero su digicore había entrado en un punto de no retorno. Estaba empezando a colapsar. Ya no quedaba mucho para que una muerte definitiva se llevara a Kara. El triángulo rojo de su frente estaba empezando a apagarse, a volverse gris…

- ¿¡Que te ocurre?! – preguntó Sigrun preocupada, viendo que no sabía qué hacer y que aquello no parecía acabar.
- Estoy enferma… - dijo con un hilo de voz- Tengo miedo… a morir… Llévame con mi padre… quiero estar con él…

Sin pensárselo dos veces, la valquiria sujetó en brazos a la dorumon blanca y avanzó, juntó con su compañero, a paso rápido siguiendo el camino que les indicaba Kara como podía. Esperaban que el padre de Kara, fuese quien fuese, pudiese ayudarla o al menos contarles lo que le ocurría.

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“runa de la victoria”,
para lo que amas.

~Gracias por el haiku, Roku~



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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Roku Ginshô el Mar Dic 12, 2017 9:28 pm

Como si moviera piezas de ajedrez invisibles, la proyección holográfica mantenía el juego, como si retara al caballero a una última partida, imponiendo, con cada gesto, la derrota definitiva. Había invadido su hogar, había profanado sus tierras, trayendo la enfermedad y la muerte a los suyos. Todo lo que le importaba, todo lo que alguna vez amó, estaba siendo obliterado, sin que pudiera hacer nada por proteger a sus vástagos. Sentía como el cerco de una soga iba afianzando su mortal abrazo en el cuello, lenta pero inexorablemente. Lamentaba haber perdido, no por ridículas ínfulas sobre el honor, sino porque su derrota suponía la muerte de lo único bueno que había hecho con su existencia: el fin de los dorumons.

-¿Conoces el shogi? Es el ajedrez japonés -el humano proseguía tecleando el aire-. Además de diferentes piezas y movimientos, existe la regla de que un jugador puede poner en juego las piezas que arrebató a su oponente -diferentes símbolos punteaban sus dedos-. Y saber cuándo utilizar esta ventaja es muy importante. Porque mientras borrabas mis piezas, yo preparaba bien mi siguiente jugada.

Tecleando, efectuó su amenaza. El virus, liberado, se afianzaba en el preciado código de los Dorumons, nacidos de un ser ya de por sí incompleto. No gozaban de la divina protección de los digivices, y por ello, eran fáciles de corromper. Múltiples ventanas surgieron, rodeando a Alphamon, y le mostraron grabaciones de sus hijos, sucumbiendo a ese mal. Todos pensaban que al derrocar a los gigantes, digimons alterados para obedecer a sus macabros tiranos, pero esto solo era un señuelo de la verdadera amenaza.

No solo esto, aún había más. Las trampas alojadas en el complejo, los guardianes de roca o metal que protegían las ruinas de los invasores, ahora le servían a él. Solo era cuestión de tiempo que llegaran al secreto allí guardado, uno que ni los Dorumons conocían. Este extraño ya había deparado en ello, y de ahí su interés en ser parte activa del hallazgo. ¿Qué inhibía la evolución allí? No solo a esta especie casi desconocida, sino a todos los que se adentraban allí. ¿Qué pretendía ocultar a los suyos?

-Lo encontré -con el índice extendido, señaló el pilar-, y me temo que esto es Jaque...

Antes de anunciar el Mate, irrumpió en esa misma sala su pequeña, acompañada con otras presencias. Para él, carecían de importancia, pues era Kara quien adolecía, convirtiéndose en lo único que importaba en esos segundos. Incluso ignoraba la proyección, molesta de que alguien interrumpiera el clímax de su victoria.

-No -fue lo único que pudo decir, al ver el sufrimiento de su pueblo a solo unos metros-. Ellos no deberían sufrir esto... -extendió su mano al retoño, recogiéndola entre sus brazos- ¡¿Por qué haces esto?! ¡¿Qué quieres de ellos?!
-Muy simple -sonrió, volviendo a recuperar el rol protagónico-. Más que la verdad sobre tus orígenes, quiero el poder del que fuiste dotado: el All-delete que albergas en tu núcleo. Dámelo, y quizás detengas esta masacre.

Dudó. Sabía que usaría ese don para sus metas personales, del mismo modo que había engañado a los suyos, transformado a digis indefensos en armas y propagado una enfermedad, solo para obligarle a cumplir su capricho. Por otra parte, sus pequeños estaban en peligro. Él fue creado como arma, un poder divino reflejo del verdadero Alphamon, pero careciendo de la gracia de Yggdrassil. Del mismo modo que el caballero santo nació para proteger su mundo, él fue concebido para el mismo fin, pero no por Dios, sino por el propio Alphamon, por el primero, y único en existir.

Acabada la guerra, la crisis que motivó su presencia, su padre supo que debía deshacerse de él, pero no pudo. Sintió ese vínculo que solo quienes han disfrutado de la paternidad conocen, e incapaz de darle fin a la existencia creada, la resguardó, como un arma para tiempos más necesarios, una capaz de erradicar el mal. Por desgracia, Alphamon, como el resto de los caballeros santos, caería en la última Gran Guerra, y sin nadie que conociera este secreto, cayó en el olvido. La profecía de Shakamon, una de tantas, hablaba de un arma RK, creada por estos, capaz de salvar el mundo, o destruirlo. Independientemente de quién la poseyera, pudiendo entender el bien y el mal de distinto modo, una cosa era cierta: el All-Delete podría acabar con todo, incluso con el propio clan.

-Tú mismo has dicho, que usas mis piezas en mi contra -abrió su mano, refulgiendo la gema de la palma con renovadas fuerzas-, pero si no hay piezas que usar, no ganarás esta partida.
No pronunció las palabras del mortal ataque, encontrándose en la misma tesitura que años atrás sufrió el verdadero Alphamon. No podía permitir que sus hijos, creaciones con una chispa de su poder, se vieran pervertidas de ese modo. Debía de hacer algo, la decisión estaba clara. Y entonces, ¿por qué le dolía tanto?

La caída les dolió. A saber cuánto llevarían hundiéndose en esa tiniebla que parecía no tener fin. Las garras pudieron amortiguar el golpe, la tierra estaba blanda, húmeda. Lo primero que hizo fue comprobar el estado del digimon, y luego deparó en su propia condición. Seguía siendo un monstruo, y le dolía el cuerpo a horrores, pero por lo demás, estaba bien. Era extraño experimentar dolor en aquella forma, se supone que ya era un zombie, aunque lo interpretaba como una esperanza a la que aferrarse: seguía vivo.

-Bueno, tú eres el nativo -observó la gruta-. ¿Sabrías decirnos dónde estamos?
-Solo esperemos que lo blandito sea tierra y que esto no sea su fosa séptica.
-Por el terreno, estamos en el espacio que se intercala entre los diferentes caminos -acariciaba con las uñas el barro-. Al ser maleable, permite desplazar las salas, trampas y demás a nuestro gusto. La humedad facilita esto, ¿entiendes? -claro, no era de conocimiento tan retardado para no fijarse en lo obvio- Pero la herramienta que permite manipular el terreno es, bueno... Lo que inhibe la evolución. Y por eso, estáis en la forma rookie.
-Ah, no, esta es mi forma, no es como si pudiera pasar a otro. En mi caso, no hay evolución.
-Sí que la hay, yo podía evolucionar en mis tiempos mozos -esto suponía una oportunidad de ser útil-, claro que no voy a dejarte acceder a mis etapas. Para algo son mías. Y no me gusta la evolución -pudo notar el enfado de Roku en aumento-. P-pero en el spirit hay otras presencias que podrían dejarte acceder a sus formas -de nuevo, calma, aunque lo que decía el fantasma era, en parte, una mentira-. Pero lo que viene siendo ahora mismo, de AHORA, no les veo por la labor. Cosas de demostrar tu valía y... ¡Déjate de pensamientos negativos, jo!

Caminaron un rato, bajo la guía del Dorumon, que en silencio les conducía a lo que él pensaba sería el punto de interés. Tardaron un rato en poder verlo, pero allí estaba. Un obelisco, resaltando el tenebroso paisaje con un contraste brutal de luces, como si cada cara fuera una vidriera gótica tallada meticulosamente para que le rindiesen devoción. No pudieron evitar ensimismarse unos segundos, perdiendo la noción del tiempo, hasta que el Dorumon pudo articular palabra.

-Siempre impresiona, ¿verdad? Eso es lo que impide la evolución, un fragmento bruto de nuestro padre, cuya energía recorre todo el lugar, conectándole con todo y con todos -no pudo evitar sonreír-. Es omnipresente y omnipotente, podríamos decir que es el verdadero corazón.
-¿Y el resto de bixos? ¿Las plaquetas? ¿Los glóbulos blancos? No me dejes con la intriga, ¡responde!

Bakemono se refería al macabro espectáculo que podía divisarse a los pies del cristal: Dorumons enfermos, corrompidos, atacando a los sanos, en una guerra de desgaste que, sin duda, inclinaría la balanza a una horrible derrota. Unos dudaban de herir a sus hermanos, por el riesgo de una muerte definitiva, y los otros, lejos de pensar, solo obedecían órdenes programadas por el tirititero. Debían hacer algo, pero, ¿qué?

-¿Esto es cosa tuya? -se notaba desesperación y angustia en el timbre de su voz- ¡¡Antes hiciste eso con la mirada, inmovilizarnos!! ¡¿Los estás controlando?!
-¡Di mi palabra! -gritó, sin atisbo de duda- Lo único que tenía que hacer era sacar a un grupo de humanos de aquí, ¡por supuesto que no os deseo ningún mal! Y antes de acusarme, pensemos un modo de solventar esto, ¿alguna idea?
-No, no lo sé. Generalmente, nuestro padre sana nuestros males, pero si a estas alturas no lo ha hecho -su histeria iba a más-, algo debe haberle ocurrido.
-Pero pensemos, ¿por qué querrían atacar el pilar? -a medida que formulaba la pregunta, él mismo dio con la respuesta- Será hijo de... Vosotros fuísteis creados por un Caballero, ehmmm -intentaba repasar la lista de Caballeros Reales que conoció en el baile del clan-, cómo se llamaba...
-Alphamon, el grandote omnipotente y que se lleva a todas las tías es Alphamon.
-Alphamon, ¿no? -el dorumon asintió- De acuerdo, ya sé su plan. No sé por qué, pero ESE PILAR inhibe vuestra evolución también, y lo que pretende al romperlo, es crear un ejército de Alphamons bajo su mando.
-¿El mando de quién? No entiendo...
-Los humanos a los que debía salvar -se negó a aceptar el encargo, le daban igual las consecuencias, NO PODÍA condenar una civilización solo para obtener un arma biológica-, pero ahora me toca salvaros a vosotros. Creo que tengo una idea... Si esa reliquia os conecta a todos, del mismo modo que conecta todas las salas y artilugios, podemos crear un nuevo “canal” e introducir órdenes nuevas en esos zombies. Es decir, si el control mental es una reescritura de su código, reescribir la reescritura. Solo deberías conectarte a ellos y luego yo usaría mi hipnosis para forzarlo.
-Eh, un momento, tú no sabes de informática, chaval, cómo has dado con un plan tan elaborado en tan poco tiempo.
-Es como la leyenda china de las venas del dragón, la energía que lo conecta todo. Se dice que los artistas marciales, al conectarse a estas, pueden efectuar proezas inimaginables... Y eso es lo que pretendo hacer, prácticamente un milagro.
-Más o menos entiendo, pero para lograr eso, necesitaría estar cerca del pilar, y dudo que nos dejen acercarnos.
-Bueno, Dracumon técnicamente es ya un zombie, no creo que los mordiscos te afecten, Roku.

Y con una sonrisa, el que antaño fue humano comenzó a placar a la turba, dejando vía libre al Dorumon que, con todas sus fuerzas, se conectó al cristal y a todos. Su gema refulgió con fuerza, cobrando las mismas tonalidades que aquella gigantesca construcción. Grito por el puro dolor que sentía, experimentando la agonía de todos, sus miedos y frustraciones. Comenzó a sangrar, pues los capilares no podían soportar la potencia de sus latidos, gritando que ya estaba listo. Roku rezó a un poder superior, renegando de Yggdrassil, pero confiando en que algo les ayudara a que todo saliera bien. No pudo evitar evocar en su mente la figura de un dragón plateado, como el emblema de su familia.

-Pero, qué, cojo... -musitaba Bakemono, observando la figura de una sierpe gigante de escamas brillantes irrumpiendo en el mundo alma- ¿Y esto lo hace SOLO concentrándose? ¡Venga ya!

La criatura rugió. Roku rugió. El Dorumon rugió. La orden atravesó, como una espada candente, la mente de todos, grabando a fuego una nueva orden: “Libertad”. En unos segundos, quienes estaban corruptos recuperarían su libre albedrío. Con sus últimas energías, estos digimons manipulados comenzaron a disparar contra la gema. Algunas grietas aparecieron, pero nada que pudiera preocuparles.

A excepción de esa espada que Roku ya había visto. La hoja surcaba el aire, expelida por ese mismo Dorumon que minutos atrás le atacó. Parte de la horda corrupta, no era dueño de sus actos, pero el arma buscaba herir su última esperanza. Roku, con las palmas abiertas, manteniendo su técnica, quiso agarrarla, extendió la mano, y por unos centímetros, solo por unos centímetros, no pudo asir el mango. El cristal estallaría por el impacto, y las consecuencias serían fatales.

-Salva a mi familia.

Fue lo último que dijo el Dorumon, antes de saltar e interponerse en la trayectoria. Sabía que su ataque no desviaría la espada, que solo podía frenarla, y el agotamiento sumo impedía apartarla de un placaje. Usó su propio cuerpo para detener el filo, que atravesó la carne, limpiamente. Pese al sonido de la guerra que estaban viviendo, Roku solo atendió a estas últimas palabras.

La impotencia, la rabia, la duda. Todo eso ardía en él con más intensidad que nunca, pero de igual modo, su determinación oralló en su espíritu con mayor fulgor que nunca. Con un último esfuerzo, impuso la nueva orden en los dorumons. Pero el precio fue, sin duda, demasiado alto.

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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Luna Kobayashi el Vie Dic 15, 2017 11:45 am

Una digimon de pelaje balnco había salido a su encuentro y los había llevado hasta su "líder". O al menos, eso hacía hasta que se paró, la presencia del humano no le agradaba, así que Sigrun le había pedido que esperase allí.
Leonardo gruiñía de impaciencia como un perro, con el científico inconsciente. Como dijo Sigrun, cuando empezó a recuperar la consciencia, empezó a quejarse del dolor de cabeza y a temblar de miedo al oír el regular sonido de derrumbamiento. A Leonardo no le asustaba y de hecho jugueteaba con un guijarro, nervioso, tratando de quitarse de la cabeza cómo Luna y Floramon estarían reaccionando ante aquellos temblores. Estarían... asustadas.

Apretó el puño.
"No las dejaré sola por más tiempo" pensó Leonardo. Así que instó al científico a caminar.

-P...pero la chica dijo...

-Me da igual. No sigo órdenes de R.K y menos cuando puede que mis niñas estén temblando, solas, mientras estas malditas ruinas se caen sobre nuestras cabezas. Así que date prisa-respondió con tono frío.

* * *


-¡Luna-san! ¡Luna-san, despierta!-decía Floramon mientras agitaba a la humana para que despertase: a cada temblor, la digimon miraba hacia arriba con cierto temor pero no mostraba atisbo de querer irse de allí sin su entrenadora.

-¿Qué...?-Luna se reincorporó antes de tirarse de nuevo al suelo, abriendo los brazos y poniendo gesto quejumbroso-Oh, no, seguimos aquí. ¡Pensé que despertaría en mi camita y tranquila!

-Deberíamos seguir, Luna-san-le advirtió Floramon-Pero en cuanto al resto, a pesar de mi ahínco en buscar por las cercanías... no sé dónde puedan estar. Fue un temblor muy fuerte.

-Puede sonar feo, pero eso ahora no importa, y más si a ellos tampoco...-dijo Luna, apoyando los codos sobre las rodillas con resignación mientras suspiraba-...lo único que importa es salir de aquí y si es posible, llevarnos a todo el que podamos a salvo.

Floramon asintió con gesto genuinamente preocupado, los temblores amenazaban con destrozar la vieja estructura... y algo le decía que había algo más, pero sólo era una corazonada sin fundamento. Luna se levantó, y comenzaron a caminar por las ruinas, que ya se mezclaban con las entrañas de la tierra por cómo el suelo estaba algo húmedo y fangoso.  Buscaban rutas que parecieran ascender, a la par que se estremecían y apresuraban con cada temblor y la fragilidad que comenzaba a demostrar la arquitectura.
Eventualmente, comenzaron a escuchar gruñidos y sonidos de pelea en un claro entre los restos de varias columnas . Luna y Floramon se asomaron hacia el lugar y vieron tres Dorumon peleando encarnecidamente.
"·¿Por qué se pelearían, si comparten lazos de fraternidad?" preguntó la digimon planta.

-Están... raros. Míralos. No parece que sean capaces de articular palabra-advirtió Luna, observando sus ojos sin iris o pupilas. Uno de ellos mordió en el cuello a otro salvajemente y la digimon flor se tapó los ojos emitiendo un chillidito ahogado ante la violencia-Floramon, se van a matar, tenemos que hacer algo. Vamos a...

Más ruido, esta vez a su espalda. Un grupito de aquellos digimon lilas les gruñían, con el pelo erizado. Creyó oír un gemido a lo lejos, pero le preocupaban más aquellos dinosaurios lilas con cara de pocos amigos... incluso de sus mandíbulas caían hilos de saliva. Luna se quedó congelada pensando sin ningún tipo de garantía que detectaban el movimiento. Floramon usó sus manos flor y lanzó dos nubes de polen que los dejó desorientados, sin embargo antes de que humana y digimon pudieran correr, un torbellino azul muy familiar les llamó la atención. Aprovechando la sorpresa y el estado aturdido de los Dorumon, consiguió tumbarlos, haciendo gala de sus artes de boxeo.

-¡Leonardo-kun!-exclamó la digimon, con alegría y abrazando al cánido, que se conmocionó un poco. Luna inclinó la cadera al ver la figura de un rollizo humano temblar tras una piedra mientras preguntaba: "¿Ha... terminado?". Luna hizo un insistente gesto de silencio y señaló a los otros Dorumon, que alzaron sus cuellos y olisquearon el aire, alertados por los sonidos de peleas y voces, buscando más presas. Leonardo miró con el ceño fruncido hacia Luna y se preptaró para abordarlos a la par de que le hacía gestos a la chica de que vigilase al científico.

Leonardo, literal, se interpuso en el camino de los Dorumon dispuesto a liarse a puñetazos: lo único que tenía era un par de arañazos por la reyerta anterior. Otro temblor, esta vez mucho mayor que los anteriores, que denotaba que algo grande, claramente había ocurrido y Leonardo se preparó para aprovechar la inestabilidad para hacer una acometida sobre los Dorumon sin que pudieran defenderse.

Sin embargo los Dorumos, como si les hubieran quitado la vida repentinamente, se cayeron al suelo. Luna recordó a las bajadas por lipotimia en los humanos:


-¡Whoa! Leonardo, no sabía que... bueno, que dominabas eso de dar puñetazos sin mover un músculo... ¿ki o alguna movida así?-Floramon al oír a Luna y creer que Leonardo había hecho tal proeza aplaudió inocentemente, aunque Luna no había dicho esto con ironía. Dios sabía que los digimon hacían cada cosa... algo así como "canalizar energías invisibles" no le extrañaría viniendo de un digimon. Leonardo encarnó una ceja y respondió un "Ojalá", evidenciando que él no había tenido que ver. Así que con sorpresa, Luna preguntó-¿Están bien?

Leonardo caminó hasta el rollizo hombre, mirándolo con claramente una cara que no auguraba nada bueno, mientras que Floramon tomaba el pulso de los Dorumon y añadía:
"Tienen pulso".

-¿¡Qué ha pasado!? ¿¡Otro de vuestros trucos!? ¡Habla!-le ladró. El pobre hombre sólo pudo comentar que no lo sabía, que él no sabía nada de eso tampoco.
Luna se quedó mirándolo e hizo la pregunta que tocaba:


-¿Quién es? ¿Y su digimon?

-Un tipo de Digital I.N.C. Creo que de hecho el único que sobrevivió y escuchad esto: este tipo no tiene digivice. Han conseguido traer a gente sin digivice al digi-mundo pero por suerte eran las "ratas de laboratorio" y trajeron a un grupo reducido, el personal mínimo para abrirse paso por las ruinas-explicó Leonardo, cruzado de brazos y con el ceño fruncido-Lo apresé con la ayuda de Sigrun y Ulforce.

-¿Ambos se hallan en este lugar?-preguntó Floramon, con una expresión anhelante por ver al R.K. Sin embargo, al notar la agudeza de su voz por la emoción, la digimon carraspeó sonrojada y volvió a agacharse junto a los Dorumon, tratando de reanimarlos.

-Sí, pero a saber dónde están. Se suponía que debía esperarles.

-¡Leonardo-kun, debiste hacer caso al juicio de Ulforce! Él es un R.K muy cualificado-dijo Floramon. Más que una regañina o reproche sonaba a la sorpresa de alguien preguntando por qué un ciudadano no seguiría las instrucciones de un bombero.

-...como autoridad en mí mismo, me pareció más importante venir a buscaros. No confiaría en mucha gente para cuidar de mi familia... y mucho menos en un maldito R.K. Y aún menos de Ulforce-masculló Leonardo.

"Aw..." dijo Luna, consiguiendo esbozar una sonrisa por un instante, aunque no pudo evitar mirar de reojo al científico. Sabía de más qué podía pasar si lo entregaban a los R.K. Sin embargo, era uno de los causantes de aquello, ¿no? y ¿cómo estaban allí...? Que Digital I.N.C hubiera avanzado lo suficiente como para meter una cantidad, aunque fuera pequeña de humanos era preocupante.

En eso se debatía la chica, con gesto que había pasado de conmovido a dubitativo. Se estremeció cuando el hombrecillo se arrodilló y la agarró de las rodillas con gesto de ruego:


-¡No dejes que esos lunáticos me ejecuten! ¡Eres humana como yo y pareces... pareces razonable! ¡Deberías entender... que... yo... no sabía que todo esto ocurriría...! Sólo... sólo pensaba en qué pasaría si uno de estos seres llegaba al mundo humano pero... pero si tanto daño hemos hecho...-Luna más que escucharlo aún procesaba que alguien estuviera agarrado a sus piernas y zarandeándola mientras lloraba, apelando a su piedad-¡Pagaré cárcel, lo que sea, pero por favor, no quiero que ninguno de esos monstruos me maten!

-Tran... tranquilícese...-susurró Luna en su tono de voz.

-Quizás, aunque no nos llevemos información sobre el dichoso aparato borra-datos, tenemos información sobre estos bastardos de Digital I.N.C. Sería importante saber cómo han llegado hasta aquí, y saber sobre los distintos modelos de Gizmon nos ayudará a combatirlos en caso de guerra-razonó Leonardo, apartando al tipo de Luna. Floramon se acercó y le susurró palabras tranquilizadoras al científico: claramente era la policía súper-buena. "Bueno, a Travis le va a encantar, eso seguro. Si lo vuelvo a ver. La verdad es que debería haberle dicho que lo apreciaba, quizás no se lo pueda decir..." pensó Luna, algo preocupada, pero suspirando de alivio al no tener a aquel tipo rogándole y de hecho pudo serenarse lo suficiente para hablar:

-...los U.S no matamos ni ejecutamos, no somos los R.K. Queremos la supervivencia de ambos mundos y creemos en impartir justicia sin derramar sangre-Luna desvió la mirada al añadir lo siguiente-Aún así, no será agradable: aunque no maten, no son precisamente indulgentes con Digital I.N.C.

El hombre asintió lastimosamente mientras que Floramon lo ayudó a levantarse con amabilidad:


-Todo se arreglará, ya lo verá. Sus lágrimas denotan arrepentimiento-lo trató de animar Floramon.

-Yo... no planeo escapar si me prometéis que no me mataréis y un juicio justo. Si debo estar en una cárcel y cumplir condena, no me importa... todo es mejor que la muerte-el humano miró hacia Luna-Gracias, chica.

Leonardo tuvo que ser quien dio las noticias más funestas, pero también las más realistas.

-No tenemos poder para enfrentarnos a los R.K si deciden que lo quieren para ellos: Sigrun barrería el suelo con nosotros si forzásemos una pelea-Leonardo miró hacia Luna, que evidentemente se mostró dolida por la diferencia de poder-Lo siento, Luna. Estoy seguro que algún día serás igual o más fuerte, pero... hoy no es el día.

-...pero Ulforce-san...-añadió Floramon, preguntándose si blandiría su espada contra ellas.

-Él es, antes que nada, un R.K. Él haría lo que fuera necesario por el clan: eso incluye matarnos si representamos un impedimento para lo que Yggdrassil le ordene-dijo Leonardo, dirigiéndole una mirada fría a una dubitativa Floramon-Creedme: un R.K no parlamenta si su misión está comprometida y un R.K no tiene problemas en matar. Verterían la sangre de miles si con eso salvan al digi-mundo.

-... él no es así.

Luna y Leonardo se miraron con mezcla de lástima y miedo ante el tono de Floramon. Tal y como lo había dicho, parecería que ni siquiera terminaría de creerlo incluso si Ulforce la apuñalaba mirándola a los ojos. Luna suspiró.


-Perdona, Leonardo-dijo, apretando los puños y notando un nudo bastante fuerte en la garganta. Ese nudo que la enmudecía se llamaba "culpa"-Probablemente, si las cosas se salen de control con Sigrun y no podemos manejarlo... serías el primero en morir... no está bien...

-Si es por lo que crees correcto, moriría mil veces más, Luna; sólo quería que fuérais conscientes de lo que puede pasar-le dijo Leonardo, entrechocando los puños y mirando a Luna a los ojos. Luna se dijo que puede que no fuera un R.K pero ¡diantres! No le hacía falta. Al ver a Luna afectada, añadió-Estoy orgulloso de ti, Luna y eso no te lo puede robar nadie.

Luna asintió y se pasó la manga por los ojos recomponiéndose. El científico señaló a uno de los Dorumon, y no pasó mucho antes de que el resto también se despertasen: parecían más desorientados que otra cosa, como si hubieran pasado por un trance. Les costó un poco, pero al oír los ruidos de las ruinas comenzando a colapsar, siguieron a la humana, algo a regañadientes pero creyéndose incapaces de resistirse, creyéndose secuestrados. Encontraron a más Dorumon, asustados y desorientados, esperando la ayuda de quienes ellos llamaban "padre", sabedores de que algo iba muy mal. Al ver sus caras preocupadas cuando oían un pequeño temblor y sumamente tristes, Floramon intentó animarlos.


-¿Habéis imaginado cómo se siente correr por las orillas de un estanque que se extiende por kilómetros? El agua es fresca y si bajas la mirada puedes ver conchas, arena y estrellas de mar. Incluso puedes ver tus propios pies.

-¿Hay estanques tan grandes?

Las preguntas hacia la digimon flor sobre las aglomeraciones de árboles, el sol, las grandes llanuras polvorientas y "ruinas" tan altas que tocaban el cielo, comenzaron a sonar. Caminaban con algo más de ánimo, no completamente curados de la preocupación pero sin duda, en un mejor estado.

Floramon y Leonardo eran quienes, a medida que el grupo crecía, se habían colocado como líderes de la pequeña campaña, ella guiando a lo violetas digimon al frente junto al científico y Leonardo paseando por todo el grupo, contando cada poco tiempo cuántos Dorumon había. El número iba por la decena y aumentando.

-Snif... papá...tonto papá, ayúdame-oyó Luna. Por un momento creyó que tanto "padre esto, padre lo otro" del grupo de digimon la estaba desquiciando. No podía evitar darle vueltas a que ella estaba igual. "Creada" por un padre pero sin su cariño-...snif... quiero desaparecer, me duele mucho...

"No ha sido mi imaginación" se dijo, mirando hacia un cúmulo de piedras. El grupo seguía avanzando pero al ser tantos y estar agitados iban algo más lentos. Por un momento no quiso separarse por miedo, pero otro sollozo y la certeza de que con trotar los alcanzaría la convenció. Empezó a quitar piedras, y vio algo peludo y hecho un ovillo. Sin las rocas ahogando su voz, la reconoció. El -o la- Dorumon inexpresivo de antes.

-Sí, hay días en que uno quiere que borren su existencia, ¿verdad?-el Dorumon alzó la cabeza, sorprendido al ver a la humana allí.

-¿Qué...?-después de la conmoción inicial por la sorpresa, intentó poner gesto neutro-¿Por qué no me dejan en paz, humanos idiotas?

-Pensé que te interesaría saber que hemos rescatado a tus hermanos-dijo Luna, apoyando los brazos en la roca mientras señalaba hacia atrás con el pulgar.

-¡Esos tontos no son mis hermanos...!-dijo el digimon con cierto tono recriminatorio. Luna notó que claramente intentaba moverse y levantarse, pero algo le impedía hacerlo y resultaba en una especie de estertor. "Pues yo diría que sí, sois clavaditos" decía la humana mientras quitaba más escombros y se daba cuenta de que el pobre Dorumon tenía la pata atrapada bajo una roca... por lo enrojecida que estaba, Luna diría que probablemente el digimon apenas podía caminar, así que lo agarró para echárselo sobre los hombros, como un venado recién cazado-... ese es el problema. Soy igualito a ellos, ¿no? ¿Por qué Alphamon... no, papá... por qué él nos iba a dar un nombre a los demás...? ¡Sólo esa tonta de Kara...!-el digimon ahogó una especie de sollozo frustrado, claramente se sentía disgustado de estar llorando-¡Esos tontos se han creído la mentira! ¡Dice que nos quiere... pero son bobadas! Igualmente, ¿quién quiere su estúpida atención?

Mientras murmuraba todo esto molesto, se movía un poco, y una de las uñas en sus patas le hizo un rasguño a Luna, pero no lo interrumpió, no parecía poder compartir aquello con mucha gente. Y ciertamente, para qué mentir, la problemática del digimon le tocó la empatía.

-Ah, los problemas parentales...-Luna no pudo evitar suspirar y rodar los ojos hacia arriba mientras decía esto, aunque siguió apresurándose para alcanzar al resto. Ya veía algunas colas peluditas lilas agitándose al frente-Si quieres un nombre, sólo tienes que elegirlo cuando salgamos de aquí, si es que salimos.

Luna emitió un chillidito al notar un mordisco en la oreja:

-¡Tonta humana, un nombre no se elije! Padre se lo dio a Kara. ¡Yo también quería!

-Oh, así que fingías no tener emociones, estar "defectuoso" para intentar llamar su atención, ¿eh?-comentó Luna... no solía ser muy intuitiva pero tenía ojo crítico para ciertas cosas. Dorumon volvió a revolverse y patalear en su espalda porque había dado en el clavo-¡Vale, vale, lo he captado! ¡Para, que me haces daño!

Luna alcanzó de nuevo al grupo sin problemas, aunque por varios momentos se puso muy nerviosa por temer haberse perdido. Cuando se incorporó notó aquella tensa atmósfera que reinaba, aunque algunos seguían emocionados por la idea de lo que les esperaba ahí afuera. El silencio sólo era roto por murmullos de miedo de los Dorumon y los temblores, cada vez más regulares. Esperaba encontrar una salida en algún lado. Por otro lado que no hubiera humanos por allí le confirmaba lo peor: la mayoría habían perecido. ¿Y si quedaba gente? Pero tampoco podían detenerse a buscar a fondo: no tenía el poder de salvarlos a todos...


-¿...por qué, humana tonta...?-fue tan entre dientes que Luna sólo pudo añadir un "¿Uh?" confuso-Humana tonta, te preguntaba por qué me salvaste si los humanos habéis venido a hacernos daño...

-Ya te dije que los humanos no somo una mente colmena: cada uno es diferente y por eso estamos todo el como el perro y el gato-se dijo que sería desquiciante ser una especie de conciencia única, siendo tantos-Respondiendo a tu pregunta, intento no dejar atrás a nadie, si puedo.

-¿...y por qué lo haces?-a eso Luna no pudo responder. Se limitó a mirar el suelo, frunciendo el ceño y preguntándose por qué estaba allí, tratando de salvar a todos.

"¿Quién me va a salvar a mi?"

"...padre... tonto papá, ayúdame, por favor..."

"¡Por Dios, a este paso me volveré loca! ¡Luna, céntrate! ¡Tienes a tu cargo casi quince vidas en unas ruinas que se van a desplomar sobre tu cocorota y aparentemente no hay salida!"

Al rato -y al ver que Luna cada vez se encogía más por el peso del digimon- el científico se ofreció a llevar al Dorumon. La mirada de Leonardo le bastó para que entendiera de que si intentaba huir con el extraño digimon, lo lamentaría. Leonardo caminó junto a Luna, con talante serio:


-Luna... estos digimon no estarán muy contentos con los humanos después de todo esto. No creo que se queden en la base de buen grado, o que quieran convivir con los tamers en Ciudad Central. También puede ser que los R.K los quieran en sus filas, por todo eso de la profecía.

-El Dorumon dijo que su padre se llama Alphamon...

Leonardo abrió los ojos de par en par.

-¡Alphamon! ¡Creía que eran leyendas, es un R.K muy famoso que desapareció hace mucho! ¿Estos son sus hijos?-Luna asintió y Leonardo añadió con cariz preocupado-Con más razón deberías pensar muy bien qué haras. Luna, si los R.K piden tu cabeza por esto... en los U.S nadie moverá un dedo para impedirlo y ni siquiera Travis podría hacer nada por ayudarte.

-No los llevaré a nuestra base... los que quieran pueden irse con los R.K. Pero los que no quieran eso... probablemente Babamon pueda ocuparse de enseñarles a enfrentarse al exterior en Ciudad Inicio...-a pesar de lo que dijo y de interrumpir a Leonardo, la chica temblaba. ¿Marcarla como enemigo? ¿Ser... prisionera de los R.K? Se atemorizaba de pensarlo siquiera pero tampoco se sentía capaz de pagar su seguridad con aquellos Dorumon ni con la de Leonardo-Yo...

-Ocultarle la existencia de una docena de Dorumon al clan no es buena idea tampoco, así que no esperes que el clan te proteja si todo se va de control-le advirtió Leonardo.

-Lo sé pero... bueno, ni siquiera ahora me protegerían. Quizás Travis se ponga hecho una fiera conmigo, pero no queda de otra. Eventualmente se lo terminaré contando pero cuando los Dorumon estén a salvo y nadie les pueda poner la mano encima. Es... es mejor que vivan en paz, creo. Creo... que eso es lo correcto...-Luna comenzó a juguetear con sus propios dedos, nerviosa, porque claramente no estaba segura de que fuera lo correcto o que estuviera obrando bien, aquello parecía que terminaría mal sin remedio alguno y no la opción más inteligente, pero repitió, tratando de darse seguridad a sí misma-...sólo quiero salvarlos y eso... humanos o digimon....

-Si quieren hacerte daño deberán matarme primero. Me da igual quién sea: Sigrun, Ulforceveedramon, Alphamon en persona... lucharé con quien sea, incluso si es para morir.

Luna sonrió algo más segura, aunque no pudo evitar encarnar las cejas y pensar con cierto tono bromista:
"¿Po...podemos evitar ponernos en esa posibilidad, por favor?" Leonardo puso la mano delante para evitar que se chocase con el Dorumon, que se había plantado delante de la humana, haciendo un esfuerzo bastante notorio al caminar algo adolorido por la herida, cojeando con una para pero con mirada intensa hacia Luna. El científico señaló, excusándose por haberlo dejado caminar
: "Insitió, lo siento". Leonardo se quedó quieto, mirándolos alternativamente sin saber qué esperar. La humana sólo pudo decir: "¿Q... qué pasa?" una vez pasaron unos veinte segundos así.

Dorumon siguió mirándola fijamente pero pareció moverse levemente.


-...-Luna encarnó una ceja ante el intento del digimon de decir algo. Dorumon agachó la cabeza. Por un momento la chica creyó que quería que la acariciara, por cómo cerró los ojos y abrió uno de ellos mirando a la chica mientras hacía un sonido que sonó como un: "¡Hm!".

-¡Iugh!-fue lo único que pudo decir Luna cuando el digimon la embistió con la frente: tanto el científico como Leonardo se quedaron sorprendidos porque tampoco lo esperaban. Después de eso, Dorumon se alejó como podía, dado una suerte de brinquitos a la pata roja, mientras que la humana se llevaba la mano al estómago-¡Si te sentías agradecida...  o agradecido, como sea, no tenías que hacer eso!

Leonardo estrechó los ojos y musitó: "Este Dorumon parece bastante problemático" antes de suspirar. Uno de los Dorumon se acercó a Luna y le dijo que la digimon flor quería hablarles de algo. Luna notó que el grupo se detenía junto a Floramon. Observaba algo con cierto interés y concentración.

-¿Una salida?-preguntó uno de los Dorumon-¿Veremos el mundo exterior del que hablaba, Floramon?

-Sí. La luz guía los pasos de los desvalidos.

Cuando Leonardo y Luna se acercaron, señaló lo que en su día parecían escaleras ascendentes. Otro temblor sacudió la estructura y Luna observaba cómo sea agrandaban las grietas en algunas de las paredes.

La escalinata, aunque invadida de tierra y rocas caídas y con algunos tramos que se perdían, ascendían, y en muchos de sus escalones se veían pequeñas iluminaciones provenientes del techo roto. Así mismo, una especie de "serpiente" de luz señalaba el camino. Luna sabía que sólo se trataba de una gran grieta en el techo que dejaba filtrar esa luz, pero los Dorumon murmuraban que era el dedo de su padre señalándoles el camino, aunque no se atrevían a correr en estampida hacia allí.

-En su momento debían conducir al exterior pero lamentablemente desconozco si los obstáculos harán del camino un lugar intransitable.

Luna se movió nerviosamente, señalando una y otra vez al cielo, en concreto a la grieta, como un científico que ha encontrado la fórmula.


-Puede ser la clave. ¡Tiene que serlo!¡Sí, sí!  Si es lo suficientemente grande, los Dorumon y vosotros cabréis. Podéis pedir ayuda. Con que tan sólo uno lo consiga puede... ¡puede traernos ayuda! ¡Los R.K tienen que seguir ahí fuera!-le temblaba la voz por miedo: que hubiera algún tipo de sellado más allá del físico era posible y probable. Pero todas las salidas estarían selladas: no había caído antes en la cuenta, pero ahora que lo pensaba, era cierto.

Confiar en que no habría un campo de fuerza en la grieta era una apuesta que podía salir mal fácilmente, pero estaba segura de que no encontrarían una oportunidad mejor.

-¿Qué te hace pensar que no nos harán daño?

-Somos los únicos que hemos estado aquí abajo-Luna miró hacia Leonardo-Dijiste que Sigrun está aquí, ¿no es verdad? Puede que nuestras vidas no signifiquen nada para ellos, pero la de Sigrun sí, es la sub-líder.

-...tanto Sigrun como UlforceVeedramon siguen ahí abajo...

-Este sitio es gigante. Floramon... puede que no los encontremos e incluso si los encontramos...-Luna desvió la mirada, pero aún así intentó conformarla. A ella tampoco le hacía gracia dejar a nadie ahí, pero ¿qué posibilidades había de que Sigrun pensase así de vuelta? Además tenían que hacer que aquellos digimon violetas estuvieran a salvo. Hacía tiempo que Luna se había hecho a la idea de que la grandeza le quedaba grande y era una capa de invisibilidad que nadie apreciaba en ella-...sólo estorbaremos.

-¡...pero...!-Leonardo se acercó mientras musitaba algo inteligible. Por lo que pasó después Luna teorizó un "De veras lo siento", o algo así. Leonardo agarró la nuca de Floramon como si fuera a poner a dormir a un bebé antes de darle un puñetazo entre el esternón y estómago. La digimon perdió por un segundo la respiración antes de caer inconsciente.

-¿¡Qué diablos...!? ¡Te has pasado, Leonardo!-regañó Luna. Las orejas del cánido bajaron levemente, pero la dejó con suma delicadeza en el suelo.

-Sólo está inconsciente. No la habríamos podido convencer y llevabas razón-comentó el cánido.

-No se trata de eso...-le contraargumentó Luna, llevándose la mano a la frente mientras miraba con exasperación a Leonardo.

Pero Leonardo parecía bastante decidido a seguir el plan mental que hubiera trazado.


-Vosotros usareis esa grieta para salir. En caso de no poder, con que uno de esos digimon salgan y pidan ayuda a los R.K bastará. Son diez de esos digimon, con suerte si enfocan sus ataques a una roca no muy grande la podrían romper-comenzó a decir Leonardo, señalando la grieta. Luego miró a Floramon-Mismamente uno de los moraditos te puede ayudar a llevarla.

-¿Y tú?-aunque Luna conocía de antemano la respuesta.

-Iré a buscar a ese R.K. Era lo que Floramon querría sólo que evidentemente no dejaría que lo hiciera ella misma... y por mucho que odiase hacerlo, esa era la única manera de impedirlo-antes de ponerse en marcha, Leonardo añadió un simple-Cuidaos la una a la otra si no salgo de aquí.

Luna asintió con los brazos cruzados, sin ser capaz de decir nada por cómo la angustia atravesaba su garganta. Viendo aquel tipo de cosas deseaba no enamorarse nunca, se cometían los más tontos de los disparates. Agarró al Dorumon inexpresivo -aunque estaba por recalificarlo como tsundere, el cabezazo aún le dolía- del pelaje de la zona de la nuca para impedirle seguir a Leonardo.

-¡Epa! ¿Dónde vas tú? ¿No le has oído? ¡A sacar el trasero de aquí con tus hermanos!

-¡Tengo que preguntarle a ese estúpido de Alphamon por qué no tengo nombre!-dijo en mitad del forcejeo.

Tras unos segundos, Luna lo soltó y lo dejó ir. No tardaron en perderse de nuevo por las entrañas de la ruinas, recorriendo aquellas venas de roca ansiosamente en busca de lo que buscaban.
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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Irina Giorgatos el Mar Dic 19, 2017 9:36 am

Había alguien con ellos, un curioso digimon de pelaje morado que les espiaba tras unas rocas. Irina no se levantó para investigar, ya vio que Eisenheim se iba a encargar del asunto y ella ahora lo que más le apetecía era descansar un poco. Observó su herida y comprobó que ya no parecía sangrar a penas, era muy posible que el poder de MedievalGallantmon estuviera ayudando con eso.

Por desgracia, no iba a poder descansar mucho tiempo, aquél digimon mordió al mago y eso hizo que Irina se levantara y se pusiera alerta. ¿Venía con malas intenciones o solo se asustó? No parecía que el Dorumon tuviera muchas intenciones de atacar, se quedaba ahí con el pelo erizado. El problema iba a venir por otro lado. Eisenheim no se encontraba bien pero Irina creyó que solo se trataba de algo de cansancio pero pronto vio que no era así. Evolucionó. El caballo alado alzó sus cascos, relinchando como loco.

- ¡Eisenheim!- le llamó preocupada.

Sin embargo el corcel no parecía escuchar sus palabras y empezó a galopar desbocado. Irina se hizo a un lado, logrando apartarse en el último momento, pero si no hacía nada terminaría por pisotearla. ¿Qué podía hacer para pararlo? Tal vez lo mejor sería combatir el fuego con fuego. Beast Spirit contra Beast Spirit. No es que ella estuviera en muy buenas condiciones de otra pelea y tampoco quería hacer daño al mago, pero no se trataba de derrotarlo. Lo único que quería era tratar de pararlo.

- Perdóname por esto, Eisenheim – dijo sacando su D-Scanner del bolsillo y generando la cadena de datos- ¡Espíritu digital animal, digievolución… Hisyaryumon!

El serpenteante dragón rugió y se abalanzó sobre el caballo dorado, sujetando su cuello con sus fauces mientras trataba de inmovilizarlo con el resto del cuerpo. Exactamente igual que una boa atrapa a sus presas. Las fauces del dragón no ejercían mucha fuerza, puesto que no quería que sus colmillos le hicieran daño.
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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Yatterwa el Vie Dic 29, 2017 11:19 pm

Me sentía tremendamente turbado. Algo en mi me hacía sentir bastante mal. Por una parte entendía que Irina tendría que defenderse pero por otra en mi orgullo se abrió una herida. Por suerte, tampoco tenía mucho para pensar y mi mente empezó a ver a un dragón reduciéndome más que a la propia Irina. La parte más bestial de mi mente comenzó a pensar en que debía salir, así que empecé a dar coces al aire, aún tirado y siendo constreñido por la presa de Irina. Debí notar que no apretaba los dientes para evitar hacerme un daño mayor pero aquella... aquella rabia me controlaba. Ya no había tristeza por pensar en que mi querida Irina me había atacado, sino un imperativo impulso de deshacerme de mi atacante.

Relinché, cosa que me avergüenza. No suelo dejar que mi parte animal me domine, ni tan siquiera cuando tomo esta forma pero estaba reducido y dolido. Quise extender mis alas para lanzar esas estrellas de mis alas hacia mi rival pero aunque lo intentaba el cuerpo del dragón era demasiado fuerte.

Mi melena se erizó, y de mis crines se volvieron puntiagudas para lanzar directamente a la cara de Hisyaryumon. Luego, moví un poco la cabeza para lanzar desde el símbolo en el casco de mi cabeza un rayo, aunque le presa y el dolor de los colmillos hizo que se estrellase en varios puntos y no pudiera darle a Hisyaryumon. Aún así , golpear a las ruinas que estaban temblando y resquebrajándose no era la mejor de las ideas, pues una pared cercana comenzó a derrumbarse.
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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Roku Ginshô el Dom Dic 31, 2017 9:45 pm

Silencio. El refulgente cristal, emanando luz propia, sangraba esa misma luminosidad, y sus fragmentos restallaban contra el piso, apagándose de forma súbita, como si murieran. La melodía de los pequeños vidrios quebrándose rompía el silencio. Solo durante unos segundos, ese silencio moría, pero regresaba siempre, como la oscura noche. Los ojos, mirando la reliquia dañada, permanecían embelesados por aquel espectáculo, sin poder hacer otra cosa más que mirar hipnotizados esas luces, a excepción de dos. Estos, en oposición con los demás, clavaban la vista hacia el suelo, como si aquel siguiera entre ellos. Claro que no era así. Estaba muerto. Hace unos segundos, se había ido, para no regresar, jamás. Aunque la guerra siguiese, aunque tras los parcos segundos de paz se hubieran acabado, ese par no podían oír nada. Ambos habían fallado en sus propósitos, y aunque el mundo se acabara en ese mismo momento, les hubiera dado igual.


-¡¡Tú!! -gritó el digimon, saliendo del trance que le poseía segundos atrás- ¡¡Has sido tú!! -generando una nueva espada, se abalanzó contra ese demonio- ¡¡Si no hubieras aparecido, NADA DE ESTO HABRÍA PASADO!! -un golpe horizontal, podía detenerse colocando la espada en un ángulo de 45º, pero Roku no lo hizo- ¡¡HAS TRAÍDO TODO ESTO!! -un segundo golpe, que tampoco quiso detener- ¡¡Todo es TÚ culpa!!


Roku pensaba lo mismo. No sabía el punto en el que se habían torcido las cosas, pero cargaba con la responsabilidad de todos aquellos errores. Una y otra vez, el hierro impactaba, castigando la carne. Dolía, sangraba. Se postró en el suelo, esperando la redención que solo llegaría con la muerte. Luego, pensó: “¿eso arreglaría algo?”. Delegaría su deber en terceros, que cargarían la nueva culpa, heredando sus errores y responsabilidades. ¿Él era así? ¿Él quería ser así? Eran cosas muy distintas, pero evadir el pensamiento solo acrecentaba el problema.


No pudo evitar recordar un juguete típico de Japón, tal vez por esa teoría de que, ante la inminente muerte, uno rememora la felicidad de la infancia. El Daruma, un pequeño muñeco de goma basado en el monje del mismo nombre, supuesto creador del té. No muchos saben la historia del personaje, solo en qué consiste el juego: el juguete carece de iris, con los ojos muy abiertos, al igual que el personaje. Dibujamos uno de los ojos cuando tenemos un propósito, y el segundo cuando lo hemos cumplido.


Él había asumido el deber de salvar a la familia del digimon, naciendo de ahí la meta a cumplir. No podía perecer sin dejar aquella promesa cumplida. Detuvo el hierro con hierro. Asumir los sueños de otro, abandonando el egoísmo, y rindiendo homenaje a quienes ya no estaban, despertó a la segunda presencia de aquel spirit: Musyamon. Aún era pronto para dominar dicha forma, pero el interés despertado en este samurai de antaño por un joven que aceptaba los ideales de estos guerreros bastaba para brindarle su apoyo.


La garra Dracu, la energía carmesí, había adoptado la forma de una wakizashi, una espada corta japonesa. Repelió así el golpe, desoyendo las acusaciones del digimon. No podía perder más tiempo, debía pensar cómo solventar ese problema. Durante unos segundos, el Dorumon se conectó a aquel monolito, y él pudo imponer mediante las habilidades de Dracumon una sobre-escritura en el código de los infectados. Estaba lejos de solucionarlo. Pensó en consultar con el fantasma si su plan podría llevarse a cabo, pero decidió correr el riesgo. Con la mano libre, apuntó a quien le odiaba, y despidió aquella luz una vez más.


Alphamon podía notar cómo se acababa el tiempo, y es que cada golpe dado a la gema recorría su ser. Se sentía acorralado, sin más solución que rendirse y brindar al invasor lo que deseaba: el poder que en él descansaba. Pero una chispa de duda lo detuvo, enervando al humano que lo desafiaba. Al irse quebrantando el sello que imponía su verdadero corazón, notaba la verdadera esencia de quienes allí estaban. Y por la puerta acababa de entrar un verdadero Santo. Aunque ahora mismo estuviera en su forma de Veemon, la más básica, no podía ocultar su verdadero poder.


Sabía que, tras la última guerra, todos los Caballeros Reales murieron, notando como su fuerza se apagaba, uno a uno, y sin poder hacer nada, en aquella prisión. Fue algo desesperante, pero allí estaba él. Algo imposible de concebir. Alargó el brazo, ignorando a todos, y casi como un susurro, proclamó:


-Digitalizar alma.


Y recreando el corazón del digimon, lo observó con detenimiento, buscando en él la épica de su regreso, cómo engañó a la inexistencia, a la corrupción, recuperando su potestad como caballero. Y conoció así su historia. Su reclusión en una cárcel como aquellas ruinas, la impotencia de no poder hacer nada, la tristeza de haberse rendido. Y la redención. Todo a manos de quien menos podía esperarse. Alguien de la misma raza que quienes habían traido el perjurio y el horror a su hogar: una humana.



Por alguna razón, en ella nacía el poder opuesto al que le fue conferido como caballero. Donde él podía destruir, ella podía sanar. Durante unos segundos, pensó en usarla para reparar el cristal, finalizando el ataque de este e imponiéndose con la fuerza. Claro que eso dejaría a los Dorumons, sus hijos, en un segundo plano, convirtiéndose en un sacrificio necesario para su supervivencia. ¿Quería eso? No, era el momento de intentar actuar como un Dios, y ser el padre que estos necesitaban. Por una vez, sería un verdadero Caballero.


-Por favor -decía, inclinándose ante la humana-. Salva a mi familia.


Sintiéndose de nuevo como un secundario de poca monta, su oponente hizo un nuevo movimiento. Del mismo modo que pudo amplificar el poder de algunos rookies reuniendo en ellos los diferentes dispositivos, repetiría la jugada sobre los Dorumons, aprovechando la distracción de esa entrometida y la patética petición del Alphamon para sentenciar así la batalla. Ante él se abrieron varias pantallas, comprobando que la evolución ahora era posible, e incluso pudo ver que varios de sus nuevos peones se tornaban seres de inconmensurable poder, capaces de enfrentarse sin problemas al ajado caballero. Criaturas similares a dragones, con la piel de un poderoso púrpura y ansiosas por descargar su ira contra quien era responsable de sus males, su propio padre y carcelero, un final tan irónico que satisfacería sus ansias de protagonismo.


No obstante, algo iba mal. El sello estaba roto, liberando la capacidad evolutiva, pero sus marionetas, desplegando su verdadero poder, estaban presas de “algo”. El verdadero plan de Roku. Si el Dorumon pudo conectarse con el cristal, y con todos sus hermanos usando la gema, ¿por qué no conectar todo aquel programa dañado, la enfermedad que los manipulaba, a un único ser? El Bakemono dijo que los Dracumons se alimentaban de malas emociones, sumado esto a que, estando muertos, poco efecto podría tener en él, ¿no?


El resultado final fue verdaderamente inesperado. El virus desperó a las presencias consumidas por el spirit, avivándose como un incendio. El sacrificarse por otros hizo que la tercera entidad tomara partido, y la sacerdotis Kuzuhamon impidió que el caos reinara. Esta, junto con el samurai y el vampiro, no encontraban explicación en lo que el humano había hecho. Forzado al Dorumon que le enfrentaba a prestarle su poder, únicamente para sacrificarse y que ningún Dorumon más pereciese. La superposición de condenados, datos y ese conflicto eterno de regeneración y putrefacción dio lugar a aquel ser.


Solo pudo verlo unos segundos. Enmudecido ante la visión del Apocalipsis mismo, no dijo nada al Alphamon, ni un chascarrillo ni mofa. Si eso escapaba de aquella sala, todos estarían perdidos. Con un simple gesto, la evolución se denegó, de nuevo, y los indefensos Dorumons, librados del mal, descansaron apaciblemente, como si todo aquello hubiera sido solo un mal sueño. La figura del ente, un humanoide que portaba un casco similar a Dracumon, giró la cabeza, detectando al espía, que solo pudo finalizar la transmisión.


-Alea jacta est... -fue lo único que pudo añadir, sin saber qué sentir o pensar de aquello que había visto.


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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Sigrun Vinter el Jue Ene 04, 2018 10:03 pm

Por fin llegaron, siguiendo las indicaciones de Kara, pero se cuando entraron en aquella gran sala ni Sigrun ni Ulforce pudieron articular palabra. Frente a ellos se alzaba la imponente figura de Alphamon que les observó con una mirada que mostraba su más profunda preocupación. Aunque el caballero no les observaba a ellos si no a la joven Dorumon que la valquiria llevaba en sus brazos.  Ella le entregó quien debía ser su hija e incluso la vio sonreír cuando estuvo en las manos de su adorado padre.

Por si la situación de Kara no fuera lo bastante grave, en esa misma sala se estaba cociendo algo que causaría mucho más daño. Allí, ambos se percataron del hombre del holograma y que había estado hablando con el caballero. No reconocieron al individuo pero si las ropas que vestía. Cómo olvidar la organización que tanto daño había causando y que tanto odiaban. El digimon apretó el puño de rabia, ya sabían que Digital Inc. estaba detrás de todo esto pero el hecho de que chantajeasen a Alphamon era algo que no pretendía tolerar. No era su líder pero le resultaba familiar.

- ¿All-Delete? – murmuró Ulforce al escuchar las palabras del holograma.- ¡No lo hagas!

Como si de una chispa se tratase, sus pensamientos y recuerdos se volvieron claros como el agua. Aquél Alphamon fue el arma que creó su líder para la guerra, pero acabada esta nunca supo qué fue de él. Nadie, a excepción de su creador, supo nada. Les dijeron que lo había eliminado, tal y como planeaba hacer, pero por lo visto lo ocultó. ¿Por qué no lo eliminó? Ulforce no podía entender bien sus razones por mucho que lo intentara, no comprendía el vínculo que desarrolló su líder con su creación.

Tras unos instantes de duda, el caballero negro se volvió hacia la valquiria. Se inclinó hacia ella y con mucha delicadeza, dejó a su preciada hija en el suelo. “Salva a mi familia” le pidió. Aquél imponente digimon le suplicaba ayuda y ella haría todo lo que estuviera en su mano y más por ayudar. Observó a Kara y se arrodilló a su lado, su mal debía de tener origen en su código.

- Haré todo lo sea necesario- le dijo a Alphamon mirándolo con seriedad.

Sigrun colocó su mano sobre la dorumon blanca y al instante, pequeñas llamas azules empezaron a recorrer su pelaje. Kara, entre su sufrimiento, vio el fuego pero sentía más temor a la muerte permanente que a aquellas extrañas curas, por lo que no se resistió. El digisoul ganó fuerza. A su dueña y a la digimon ya las habían rodeado por completo y la valquiria empezó a sentir el daño en su digicore. El fuego digital le advertía que ese corazón estaba a punto de colapsar, se deterioraba a un ritmo alarmante. Era sorprendente que hubiera sobrevivido hasta ahora. Seguramente sin su padre nunca lo hubiese logrado.

Kara no sería la única que sufriría. Por un mal distinto todos los que estaban en esas ruinas lo pasarían mal y todo por culpa de Digital Inc. Sigrun se avergonzó de ser humana, de pertenecer a la misma especie que aquellos que habían hecho sufrir a tantos. Ya no sólo a los digimons si no a lo largo de toda la Historia. Miró al holograma mientras las llamas seguían ardiendo, el científico miraba pantallas aunque ella no podía ver de qué se trataba.

- Algún día pagaréis por todo esto, algún día caeréis de rodillas y suplicaréis perdón. Un perdón que no tendréis. – amenazó la valquiria- ¡Pienso erradicar Digital Inc. de la faz de ambos mundos y no pienso tener piedad de ninguno de vosotros! No os la merecéis.

Como si respondieran a ella, sus llamas azules aumentaron su fuerza y tamaño. Cada vez llegaban a más altura, llegando incluso a acariciar el techo con sus dedos flamígeros. Necesitaba toda su fuerza para sanar ese digicore y lo estaba logrando, Kara dejó de quejarse por su dolor y parecía respirar con normalidad y relajada.  

- Padre… -dijo la Dorumon blanca ilusionada y feliz- Me encuentro bien, me estoy curando.

Aquella gema en su frente, que hasta ahora había sido roja como en el resto de sus hermanos, empezó a cambiar a un intenso azul. El mismo azul de las llamas que le daban de nuevo la oportunidad de vivir. Una vez su corazón había sido dotado de nueva vida, toda esa fuerza ígnea sanadora que Sigrun había acumulado, estalló y empezó a extenderse por todo el lugar como si de grandes raíces se tratara. Ya no podían curar más a Kara, y la energía no se destruye, por lo que debía ir a otro lugar. Avanzaban sin descanso, atravesando las grietas de los muros, cubriendo pasillos enteros. Estaban sedientas del mal que acechaba las ruinas, dispuestas a devorarlo y purificarlo.

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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Irina Giorgatos el Jue Ene 04, 2018 10:06 pm

Irina seguía intentando que Eisenheim se calmara, pero el corcel dorado estaba demasiado nervioso y no paraba de dar coces al aire. Por suerte, los cascos no golpearon el cuerpo del dragón pero eso no significaba que debía bajar la guardia. Notó como intentaba mover sus alas, pero ella las mantenía pegadas al cuerpo. Y mientras rezaba mentalmente porque se detuviera lo vio erizar sus crines. Supo que debía apartarse y sus fauces soltaron el cuello del corcel pero era demasiado tarde. Como si de las púas de un puerco espín se trataran, se clavaron por toda su cara e hicieron que el resto del cuerpo soltara a Eisenheim.

Rugió de dolor mientras su alargado cuerpo se alzaba sobre sus patas traseras. Eisenheim quiso atacar de nuevo pero falló su ataque y alcanzó una pared del pasillo que empezó a derrumbarse. Cayeron grandes rocas, que abrieron un hueco en la pared por el que se podía ver otra sala. El dragón se apartó antes de que una piedra le golpeara en la espalda. Aun no se había recuperado de la herida que le causó Velgemon, así que no le convenía añadir más.

- ¡Eisenheim! ¡Reacciona! – le gritó volviendo a poner las patas delanteras en el suelo.

De repente, la oscuridad que había al final del pasillo tras Eisenheim empezó a iluminarse con un intenso resplandor azul. Algo grande se aproximaba, muy grande. Irina observó con horror como una corriente de llamas azules avanzaba por todo el pasillo. Quiso volar hasta el corcel dorado e intentar protegerlo, pero eran tan rápidas que antes de darse cuenta todo el pasillo estaba en llamas. Justo antes de verse envuelta en aquél infierno le pareció ver un inmenso dragón formado de fuego azul.
Abrió los ojos, los había cerrado por sus reflejos ¿Estaba muerta? No, seguía ahí. Bien viva. El pasillo seguía en llamas pero ella estaba bien. Es más, estaba mejor que nunca. Las púas de su cara se quemaron y su dolor desapareció por completo. Además, vio como la herida que le provocó Velgemon empezó a sanar hasta desaparecer. ¿Qué clase de poder era ese? ¿Por qué ese fuego podía curar?

- Hacía mucho tiempo que no sentía un poder tan abrumador – dijo MedievalGallantmon.
- Es una suerte que quien genera estas llamas no está en nuestra contra- pensó Irina.

Si ese fuego causase daño ahora lo estarían pasando muy mal, tal vez incluso estarían muertos. Por suerte no fue así. Una vez ya no había nada que curar, aquél incendio sanador desapareció. Aunque realmente sólo siguió avanzando por los pasillos. Ahora que Irina se encontraba bien volvió a su forma humana y pudo respirar por fin. Observó el agujero que había provocado el derrumbe y decidió investigarlo. Entró a la nueva sala. Era grande y circular, con muchos grabados en las paredes. Estaban escritos en el idioma digital antiguo e Irina no podía comprenderlo, e incluso MedievalGallantmon tenía serias dificultades para comprender los textos. No en vano, no era el idioma de su mundo de origen.

Irina solo podía tratar de entenderlo a partir de los dibujos. En algunos se podían ver a distintos digimons con apariencia de caballero, luchando contra distintos enemigos. Un poco más a la derecha había otro dibujo, en este se podían ver a dos caballeros negros frente a frente. No parecían estar peleando, simplemente parecían charlar. Pero de entre todos los dibujos, uno captó su atención. El caballero de armadura oscura de antes se encontraba arrodillado, como presentando sus respetos a alguien. Ante él se alzaba orgulloso un dragón oriental dorado. Justo al lado había el mismo dibujo, pero en vez del dragón había una espada negra y dorada.

- ¿Se transformó en una espada?- murmuró la joven.

Volvió a mirar el grabado del dragón y lo acarició, recorriendo sus escamas de piedra con la punta de sus dedos. A pesar de ser roca le pareció cálido. Un ruido la sacó de aquél trance, una roca cayó de la pared, mostrando un hilo de luz por toda la sala. El exterior.

- ¡Eisenheim, ¿Ya te encuentras mejor?! – dijo, alzando un poco su voz para que fuese escuchada- Por aquí podemos salir.

Con un rugido, Hisyaryumon volvió a hacer acto de presencia y empujó las rocas de la pared medio derruida para abrir un agujero. La pupila del dragón se contrajo al recibir toda la luz del exterior, pero pudo ver de nuevo aquél frondoso bosque. No se encontraban en ningún claro, era una zona oculta por los árboles, pero aún así podrían salir volando de ahí sin problemas, solo esperaría a Eisenheim y se marcharía de allí. No había averiguado nada sobre Witchelny, pero no desistía, ya encontraría la forma.

El dragón alzó la cabeza y miró el escaso azul que podía verse entre los árboles. Tal y como ese cielo, era poco lo que podía ver de Witchelny, pero algún día se elevaría sobre esas nuevas tierras y se adentraría en ese nuevo cielo.

Alcanzaría el mundo que ansiaba ver.
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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Luna Kobayashi el Jue Ene 18, 2018 12:13 am

Leonardo al no estar herido, mientras que el Dorumon sí, iba más adelantado, pero aflojó el ritmo al notar... algo. Algo había ocurrido. Lo que fuera que les impedía evolucionar, se había ido. Se miró las manos, perplejo y en pie.

—Tonto, ¿¡qué estás esperando!?

—Puedo evolucionar—el cánido cerró el puño y vio que si se concentraba, la energía de digievolución se agolpaba en cara poro de su piel.

—¿Y eso qué? ¡Tú tienes que encontrar al tipo ese y yo a padre!

—¿Es que no te das cuenta? En mi forma champion podría abrir a Luna y a tus hermanos una salida. Odio no cumplir mi palabra, pero a este paso, muchos morirán.

—¡Ellos no son mis hermanos! ¡Y me importa un bledo!—exclamó el Dorumon, poniendo gesto hosco—¡Por mi pueden morirse TODOS Y CADA UNO DE ELLOS!

Primero, Leonardo golpeó con el puño en el rostro al Dorumon.  Luego lo agarró del cuello y lo levantó, a la par que lo empujaba contra la pared, con ningún rastro de delicadeza.

—¡Alphamon no te hará ningún caso! ¡Te guste o no eres como esos Dorumon, igual a ellos!—el dorumon empezó a sollozar—¡Ahora tienes la oportunidad de vivir! ¡He visto a gente morir de hambre y de sed en el desierto! ¿¡No ves lo idiota que es morir aquí porque simplemente tu padre no te hace caso, porque no eres el favorito!? ¡Tu muerte no afectará a Alphamon, es más, ni se dará cuenta de que te has muerto!

Leonardo dio unos segundos al Dorumon para que su llanto se relajase y pudiera concentrarse en lo que le iba a decir:

—Responde. ¿Deseas que te vean, que te consideren algo más que uno de todos esos dorumon que tu padre creó en cadena? ¿Quieres un nombre? Si quieres eso, tienes que vivir—le dijo Leonardo, mirándolo seriamente. Dicho esto lo soltó y se transformó en su forma champion, blackgagogamon—¿Vienes?

* * *

A pesar de que Luna organizó a los Dorumon para que atacasen con esas bolas de hierro a las rocas que obstaculizaban el camino, algo se estropeó. Cuando una de ellas cayó, empezó un derrumbe. Los Dorumon, por suerte pudieron apartarse y aunque alguno fue golpeado por rocas, sólo eran heridas menores equivalentes a torceduras de tobillo. El científico también parecía estar bien. “No. No...” pensaba Luna, al ver que el desprendimiento tapó la grieta por la que pensaban salir, aún con Floramon entre los brazos. No lo iban a conseguir, y reinó la confusión por un momento.

Al menos hasta que un lobo ónice surgió del pasillo. En su lomo estaba el Dorumon. “¡Leonardo!” El gran gaogamon abrió la boca de la cual salió una poderosa espiral de aire que resquebrajó las rocas.

—¡Apartaos!—exclamó la chica a los Dorumon. Las pocas que quedaron en pie no resistieron las garras del gran can que se giró hacia Luna para darle una mirada y asentir—¡No os atropelleis! ¡Salid ordenadamente!

Entre todos pudieron sacar a los heridos primero. Dejaron que todos los Dorumon salieran primero. Luna agarró a Leonardo en del cuello y le dio un abrazo mientras hundía la cabeza en su cabellera, porque sabía exactamente que, a pesar de haber ido a ayudarles, estaba culpándose por haber faltado a su promesa de buscar a Ulforce.

—No te culpes, nos salvaste—le susurró. Leonardo consiguió sonreír y le hizo un gesto con la cabeza a Luna para que subiera.
Era hora de salir de ahí. Luna cargó con cuidado a Floramon y miró hacia el Dorumon, que se bajó del lomo del digimon aún estando herido. La humana dijo con complicidad:

—Veo que te lo has replanteado, ¿no? Leonardo puede ser muy convincente.

—Mpf—el Dorumon se adelantó, como podía al tener así la pierna. Tras eso Leonardo no pudo evitar murmurar: “Ese digimon... es un necio”. Luna rió levemente porque la palabra que parecía buscar Leonardo era “tsundere”.

La atmósfera era de alivio. La tierra bajo ellos se movía, sí. Algo estaba pasando ahí adentro pero ya estaban a salvo.

Los digimon morados se abalanzaron sobre Luna y el gran can, muy contentos. Un R.K no tardó en aparecer ante los sonidos de jolgorio, y se apartaron, asustados ante la presencia del caballero. Les pidió que se identificaran y arrugó el ceño al oír mencionar a los U.S. Leonardo volvió a su forma rookie y el soldado lo identificó con ese rookie que había visto junto a UlforceVeedramon. Quizás por eso fue que no los trató con tanta aspereza, aunque se mostró preocupado cuando Leonardo dijo que los había perdido en las ruinas.

Mientras Leonardo hablaba con el R.K y explicaba la situación y que esos digimon eran nativos del lugar, Luna se fijó en algo: el científico no estaba. No pudo evitar arquear las cejas preguntando si había preferido morir aplastado por los desprendimientos que se estaban sucediendo, o simplemente quedarse ahí abajo para morir de inanición antes que dejar que los R.K  lo torturasen. Luna cerró los ojos y puso gesto contrariado mientras ladeaba la cabeza, dándose cuenta que Leonardo dijo “haberlo perdido durante un temblor”.

La chica se acercó a la entrada, ya derruida y, prácticamente, sellada.

“Las intrigas, aparatos y presencia de Digital I.N.C en aquellas ruinas ha quedado sepultada en el olvido, igual que el único superviviente” pensó la chica. Cuando el R.K le preguntó si aún quedaba alguien ahí abajo, ella se limitó a decir:

—No—hubo unos segundos de pausa—No lo creo.

El Dorumon se acercó a Luna y preguntó:

—¿Me podríais llevar con vosotros? Yo... ya no puedo estar en este lugar. Demasiados recuerdos de padre.

Luna se limitó a asentir. Notó que el Dorumon le dio un cabezazo suave en el muslo, y ella correspondió acariciándole la cabeza.
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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Roku Ginshô el Vie Ene 26, 2018 3:57 am

-¡Esa es mi carne! -resonaba en su mente- Hoy te toca la guardia. ¡Feliz cumpleaños! Deberías hacer más ejercicio. ¿Qué sector nos toca reparar hoy? -diferentes memorias y experiencias, sucediéndose a toda velocidad, como el destello de una instantánea- Toma muestras de esas rocas; el musgo debe contener datos del lugar -estos eran nuevos, informaciones de corte más científico-. Hemos encontrado algunos pelos, podemos extraer detalles sobre su fisionomía. ¿Alguna huella? ¡Cuidado con esa trampa! -cada vez se iban volviendo escenas más oscuras y tétricas- Dios... ¿Dios nos ha abandonado? En casa me espera un hijo, sabes.

Podía verlo todo. Años y vidas ajenos, que ahora le pertenecían, cayendo en el abismo de un olvido que ya se anunciaba como eterno. Esas escenas, esos fragmentos de existencia, conformaban una cristalera infinita, la recreación de incontables vidas, ya no solo de habitantes de esas ruinas, ni de los científicos que aquel día irrumpieron, sino de todos aquellos que se perdieron en aquel lugar a lo largo de los años. ¿Y qué hacer con todo aquello? ¿Vivir de esas vidas, o imponer la suya?

Honrar a los que no están supone un ejercicio moral, un esfuerzo que nos permite darnos cuenta de nuestra existencia, de nuestra capacidad de sentir, de experimentar, de estar vivos, y de ser humanos. Tal vez, eso fuer lo único que quedaba de humanidad en él, la responsabilidad de sobrevivir por aquellos que ese nuevo mundo había eliminado. En un instante lúcido, pudo reconocer vidas que nunca fueron vidas, existencias que nunca debieron iniciarse, la verdadera identidad tras todo aquello, una broma del destino, pero inexorable.

Alphamon nunca fue real.

La leyenda hablaba de un segundo dorumon, de la impureza que devoró su alma y lo hizo caer en la corrupción. Una metáfora, tal vez para ocultar el secreto, pero una vez dispuesta la clave, todo quedaba más claro: aquel segundo digimon era el reflejo del propio y único ser, perteneciente a otro mundo, y traído aquí para ayudarlo en la guerra. La corrupción fue la condena de esas realidades al privarlas de su salvador, y los años aislado se debían a intereses nunca mostrados. Aquellas evocaciones, exiliadas, arrancadas de su patria, se conformaron en una única forma, cuyo poder permitió un acto de plena bondad, o de absoluta crueldad, y fue borrar esas realidades donde los suyos ya habían perecido.

¿Y luego? Soledad, dolor, duda. Todo esto hizo que intentaran, con mayor o menor acierto, solventar el daño causado, y de ahí, conformaron a los dorumons. Para evitar la paradoja, prohibieron la evolución, de los suyos y de los invasores, pues de alcanzar su nivel mega, lo más probable es que otro Alphamon empleara la misma habilidad para obligarles a salvar un mundo que no era suyo. De nuevo, esta decisión despertaba nuevas preguntas. ¿Qué debía hacer el caballero? ¿Rendirse? ¿Luchar? ¿Sobrevivir? ¿Perecer? Roku, en aquella espiral descendente, dio el paso.

-Sé que no dominamos el mismo idioma -la esfera de poder crudo constituía un muro infranqueable-, y que de todas las memorias que posee este artilugio, la tuya es la única que no puedo mirar, pero... ¿Podrías hacerme un favor?

Incluso podía atisbar recuerdos del fantasma que hacía de guía y mentor, explicando así el manejo de las garras y sus talentos. Por respeto, solo buscó sus recuerdos de lucha, y no momentos personales. La excepción era el epicentro de aquel universo, de quien nacía todo aquello. El demonio, cuyas palabras carecían de significado para Roku, solo hizo un gesto. Y el cuerpo de aquella nueva forma, transformando una de sus extensiones en la cabeza de la bestia, expelió una llamarada contra el cristal. No solo destruyó la prohibición evolutiva, sino que el fuego mismo calcinó los datos de cada uno de los dorumons que imponía la misma línea evolutiva.

Cada uno de ellos sería dueño de su propio destino.

Finalizando esto, el propio fantasma, nombrado Bakemono, se reunía con aquellos que, como él, podían sobrevivir en la vorágine, conservando autonomía e identidad. Hablaron sobre el estado del “portador”, y de cómo la reescritura constante de las normas del digivice, sumado a su fuerza de voluntad, hacía peligrar todo el sistema. Su empeño en conocer las vidas de los condenados, y el sumarlos a su propia fuerza, habría la opción de que no solo se transformara en un nuevo monstruo, sino que de él nacieran todos aquellos que murieron en el proceso. Y por esto, los tres impusieron una clave para denegar este poder. Los recuerdos sustituirían al cúmulo de fuerzas y voluntades, Apocalymon, con la forma básica del segundo espíritu, Gaiomon. No podían utilizar su rookie, Goblimon, ya que este tendría la misma fuerza que Dracumon, y la experiencia debía justificar el aumento súbito de poder. Musyamon fue el nuevo aspecto que dispuso.

Alphamon notó esta fluctuación, un pulso que desafiaba sus imposiciones. Interpretó el alcance de este fenómeno, pero lo aceptó. De igual modo, estaba asistiendo a otro capítulo de igual calibre: la energía de la humana conectaba a Kara con Yggdrassil, y por tanto, con el mundo que él les había negado.Horas más tarde, cuando los RK accedieron a las ruinas, pudieron informar de lo insólito de este acontecimiento, y es que en el corazón de la propia base, en las Tablas Evolutivas, donde se inscribieron hace años el orden de cada estadío evolutivo, se incorporaron los Dorumons, apareciendo su figura entre los distintos rookies, así como sus distintas evoluciones en cada una de las santas piedras correspondientes.

-Ambos hemos perdido -sentenciaba a su enemigo-, pero por mi parte, no hay rencor alguno. Has querido mi fuerza, y no la has obtenido pese a los sacrificios. Me temo, que saldrás de aquí con las manos vacías -su mano apuntó a la Dorumon, iluminándose su palma-, porque mi poder no seguirá siendo un arma, y al igual que yo, es momento de que esa reliquia del pasado adopte una nueva forma -suspiró, e inspiró, para exhalar lo que sería su último aliento-. Dejo en este mundo a mis herederos, a mis hijos, que con mis últimas fuerzas pasarán a ser parte de esta realidad, y gozarán del libre albedrío que nos fue negado.

Su fuerza vital se sumó al fuego de la valquiria, alimentando las nuevas vidas, trayéndolas de nuevo como a los einherjar del mito nórdico. Pasaban a ser digimons mundanos, a costa de una vida, que eran varias, para transformarse en legado de aquellas realidades que no fueron. Cada uno existiría para sí mismo, como individuo, y vivirían distintas aventuras que serían solo suyas. Una parte de Él siempre estaría en ellos, y como cualquier padre orgulloso, sonrió.

-¿Sabes? -dijo, a modo de despedida- El mundo no necesita punto final.

La sombra de Digital INC se desvaneció, sabiendo que de ahí no iba a obtener nada, y el cuerpo de Alphamon comenzó a disgregarse, en varios contornos, como si de uno emergieran varios, antes de disgregarse en diversos lúmenes que recorrieron toda la sala. No era aquel su lugar, no podría reencarnar, pero seguiría vivo en cada uno de sus hijos. Por ello, en sus últimos momentos, Él, Ellos, solo pudieron sonreír. Al final, en aquellos últimos momentos, sintiendo que sus hijos gozarían de la libertad que le fue negada.

Esta historia había acabado.

Las ruinas tardaron minutos en manifestarse. Ahora se vincularían a la red de Yggdrassil, permaneciendo como una parte más de aquel mundo. Los distintos clanes pudieron adentrarse por el lugar, examinando los mensajes crípticos y localizando a los supervivientes. Algunos Dorumons decidieron adscribirse a la protección ofrecida por los clanes, otros decidieron recorrer mundo, y unos cuantos conformaron una comunidad, haciendo de aquel lugar su territorio.

Más nefasto fue el destino de los trabajadores de Digital INC, abandonados a su suerte. Cierto personaje intentó huir, sin éxito, por aquel laberinto. Sabía que el equipo fallaba, pues no contactaba con la base, y de este modo, no llegaría rescate alguno, pero los ejecutores de la compañía, los encargados de “limpiar” esos fallos, tampoco podrían localizarle. O eso pensaba él, que recorriendo uno de aquellos pasillos, lo vio.

-¿Un gato blanco? -pronto, se percató de su error- No...

Cuando lo encontraron, ya no podría decir nada. “Le comió la lengua el gato”, podrían bromear, pero no fue solo eso. El miedo constituía un seguro más fiable que cualquier otro correctivo. Muchos fueron hallados, en estado similar, y es que la compañía no cometía errores en este sentido. En su mundo de origen, sus identidades serían borradas, como si no hubieran existido nunca.

En cuanto al resto de aventureros, quienes asistieron a este capítulo, tuvieron otros tantos cierres, afectándoles lo vivido de un modo diferente. Finalmente, Alphamon tenía razón, y es que el mundo no necesita ninguna clase de final.

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