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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
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Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Sigrun Vinter el Sáb Nov 25, 2017 12:28 am

Con el científico dispuesto a seguirles, ambos Royal Knights siguieron con su camino. Debían averiguar más sobre el poder que guardaba aquellas ruinas y decidir sobre lo que hacer, porque habían demasiadas amenazas que desearían usarlo como arma. El único problema ahora era que caminaban sin rumbo y así no llegarían a ninguna parte. Pronto hubo algo que les alertó.

Una tos fuerte se escuchó en ese mismo pasillo, más adelante. Había alguien más allí y parecía bastante enfermo ¿De quién se trataría? ¿Otro científico? Sigrun se adelantó para averiguarlo pero al girar la esquina se llevó una buena sorpresa. No era ningún científico, para empezar, no era humano. Allí, con una zarpa apoyada en la pared y de espaldas a ellos, había un Dorumon. Encontrarse a un digimon de esa especie ya era toda una sorpresa porque ambos sólo conocían la existencia de uno, pero además tenía un pelaje distinto. Blanco como la misma nieve. Dejando de lado la sorpresa, la valquiria atendió a la fuerte tos del digimon y se acercó.

- ¿Te encuentras bien?- le preguntó, agachándose cerca.

Kara no se percató de la presencia de los recién llegados y se sorprendió muchísimo, tanto que casi se cae al suelo, pero reaccionó pronto y empezó a gruñir ante los que consideraba unos completos extraños. Ulforce se puso alerta pero no hizo nada que pudiera asustar a la Dorumon.

- ¿Sois vosotros los invasores?– preguntó sin dejar de gruñir-¿¡Que es lo que queréis de nosotros?!
- Estás asustada ¿verdad? Tranquila, no hemos venido aquí a causar problemas. Mi nombre es Sigrun y mi compañero se llama Ulforce- le habló con voz tranquila para no alertarla- ¿Y tú? ¿Tienes nombre?
- Mi padre me llamó Kara, ese es mi nombre- dijo relajando de nuevo su erizado pelaje- ¿Y que habéis venido hacer aquí? ¿Sois vosotros los responsables de los ataques?

Ulforce escuchó con atención a sus palabras. Habló de un “padre” y hablaba de “nosotros”. Estaba claro que esas ruinas no estaban deshabitadas. Lo que no sabía con seguridad era si habría más dorumons. Podrían haberla adoptado otra clase de digimons. En ambos casos ¿Cómo llegaron ahí y qué relación tienen con el lugar? ¿Y por qué tenía ese extraño pelaje? Al menos tenía algo claro de lo que dijo Kara, y era que Digital Inc. eran los que les habían estado causando problemas.

- Nosotros dos pertenecemos a un grupo que se dedica a proteger el Mundo Digital- comentó Ulforce refiriéndose a Sigrun y a él, luego miró a Leonardo- Él es un amigo nuestro, aunque no pertenezca a nuestro grupo.
- ¿Y él? – preguntó Kara señalando al científico, volviendo a erizar el pelaje- Lleva las mismas ropas que quienes trataron de atacar a mi padre.
- Ahora es nuestro prisionero – dijo Sigrun lanzando una mirada de odio al hombre, una advertencia para que siguiera tranquilo. Después volvió a mirar a Kara, con una mirada más tranquila- No sabemos que ha hecho exactamente por aquí, pero nos hacemos una idea. No te preocupes, no va a volver a hacer daño. Ni a ti, ni a tu padre.
- Reconozco que me intriga mucho tu padre ¿Quién es? ¿También un Dorumon?- preguntó el digimon azul.

Kara trató de relajarse un poco. Quitando al humano con la bata de laboratorio, los demás no parecían malas personas. Quizá podrían ayudar. Ya lo habían hecho capturando a ese tipo, tal vez podrían echar una mano con el resto de intrusos que querían hacer daño. Se alegró de eso, si ellos se llevaban a los humanos vestidos como el que llevaban, su padre ya no tendría que preocuparse más por ello. Estaría más tranquilo y todo volvería a ser como antes.

- No es como yo. Es el digimon más fuerte que conozco, nos protege a mí y a mis hermanos- les contó.
- ¿Podríamos hablar con él?- pidió Sigrun, al darse cuenta de que ese digimon podría ser el líder de esa zona y saber más sobre lo que tanto parecía ansiar Digital Inc.

La Dorumon blanca parecía pensárselo bien y miró al científico con desconfianza, no se fiaba de llevarlo hasta su padre, aunque fuera un prisionero. Él ya estaba bastante alterado con todo lo que pasaba como para llevarle uno de los responsables, no quería verle enfadado. Con una decisión tomada, miró de nuevo a Sigrun.

- Vale, pero ese tipo no verá a mi padre. Sé que es vuestro prisionero pero no quiero llevarlo allí- les explicó.
- Lo entiendo. Llévanos hasta allí, en el punto en el que tu consideres lo dejaremos atrás pero vigilado.

Avanzaron sin mayores problemas, aunque Sigrun empezó a percatarse de que había algo extraño en esa Dorumon. Era una sensación extraña, como si sus llamas inactivas estuviesen alteradas ¿Qué había en esa digimon que la alteraba? Ulforce también parecía notarlo pero no sabía si se debía a eso o al hecho de estar en un lugar que se les podía caer encima. Por su parte, la valquiria empezó a notar como Kara caminaba más cansada. Antes parecía estar bien pero ahora era como si hubiese caminado kilómetros.

- Hasta aquí- dijo deteniéndose, aprovechando para descansar un poco- No puedo llevar a ese tipo más lejos.

Sigrun asintió y se dirigió hacia Leonardo y aquél hombre.

- Leo, sé que no perteneces al clan y que no tienes por qué seguir mis órdenes, pero necesito que te quedes y vigiles a este tipo para evitar que se escape o haga algo raro. Si vamos a hablar con el que parece ser el líder de esta zona, no nos interesa que arme mucho escándalo. – le pidió- Pero al menos te haré el trabajo más fácil.

Un golpe llameante, fugaz y certero. El hombre cayó al suelo inconsciente, quedando inmóvil en el suelo. Así al menos la valquiria se aseguraba de que estaría tranquilo durante un rato, luego al despertar tendría dolor de cabeza seguramente pero poco le importaba eso. Tras despedirse de Leo, Ulforce y ella acompañaron a Kara que parecía más cansada. Pero cuando llevaban unos pocos minutos…

- ¿Qué te ocurre? – le preguntó Ulforce- Pareces cansada.
- No, estoy…. Bien- contestó.

Pero en ese momento le entró un ataque de tos y una debilidad en las patas que le hizo caer. Esa tos solo duró unos segundos pero el mal sólo había empezado. Respiraba por la boca, parecía que le faltaba el aire y se retorcía. Todo el cuerpo le dolía mucho. Sigrun y Ulforce fueron enseguida a ayudarla pero poco podían hacer. Ellos no sabía lo que le estaba ocurriendo pero su digicore había entrado en un punto de no retorno. Estaba empezando a colapsar. Ya no quedaba mucho para que una muerte definitiva se llevara a Kara. El triángulo rojo de su frente estaba empezando a apagarse, a volverse gris…

- ¿¡Que te ocurre?! – preguntó Sigrun preocupada, viendo que no sabía qué hacer y que aquello no parecía acabar.
- Estoy enferma… - dijo con un hilo de voz- Tengo miedo… a morir… Llévame con mi padre… quiero estar con él…

Sin pensárselo dos veces, la valquiria sujetó en brazos a la dorumon blanca y avanzó, juntó con su compañero, a paso rápido siguiendo el camino que les indicaba Kara como podía. Esperaban que el padre de Kara, fuese quien fuese, pudiese ayudarla o al menos contarles lo que le ocurría.

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para lo que amas.

~Gracias por el haiku, Roku~



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Re: Cristales Gemelos [Libre][evento/cap]

Mensaje por Roku Ginshô el Mar Dic 12, 2017 9:28 pm

Como si moviera piezas de ajedrez invisibles, la proyección holográfica mantenía el juego, como si retara al caballero a una última partida, imponiendo, con cada gesto, la derrota definitiva. Había invadido su hogar, había profanado sus tierras, trayendo la enfermedad y la muerte a los suyos. Todo lo que le importaba, todo lo que alguna vez amó, estaba siendo obliterado, sin que pudiera hacer nada por proteger a sus vástagos. Sentía como el cerco de una soga iba afianzando su mortal abrazo en el cuello, lenta pero inexorablemente. Lamentaba haber perdido, no por ridículas ínfulas sobre el honor, sino porque su derrota suponía la muerte de lo único bueno que había hecho con su existencia: el fin de los dorumons.

-¿Conoces el shogi? Es el ajedrez japonés -el humano proseguía tecleando el aire-. Además de diferentes piezas y movimientos, existe la regla de que un jugador puede poner en juego las piezas que arrebató a su oponente -diferentes símbolos punteaban sus dedos-. Y saber cuándo utilizar esta ventaja es muy importante. Porque mientras borrabas mis piezas, yo preparaba bien mi siguiente jugada.

Tecleando, efectuó su amenaza. El virus, liberado, se afianzaba en el preciado código de los Dorumons, nacidos de un ser ya de por sí incompleto. No gozaban de la divina protección de los digivices, y por ello, eran fáciles de corromper. Múltiples ventanas surgieron, rodeando a Alphamon, y le mostraron grabaciones de sus hijos, sucumbiendo a ese mal. Todos pensaban que al derrocar a los gigantes, digimons alterados para obedecer a sus macabros tiranos, pero esto solo era un señuelo de la verdadera amenaza.

No solo esto, aún había más. Las trampas alojadas en el complejo, los guardianes de roca o metal que protegían las ruinas de los invasores, ahora le servían a él. Solo era cuestión de tiempo que llegaran al secreto allí guardado, uno que ni los Dorumons conocían. Este extraño ya había deparado en ello, y de ahí su interés en ser parte activa del hallazgo. ¿Qué inhibía la evolución allí? No solo a esta especie casi desconocida, sino a todos los que se adentraban allí. ¿Qué pretendía ocultar a los suyos?

-Lo encontré -con el índice extendido, señaló el pilar-, y me temo que esto es Jaque...

Antes de anunciar el Mate, irrumpió en esa misma sala su pequeña, acompañada con otras presencias. Para él, carecían de importancia, pues era Kara quien adolecía, convirtiéndose en lo único que importaba en esos segundos. Incluso ignoraba la proyección, molesta de que alguien interrumpiera el clímax de su victoria.

-No -fue lo único que pudo decir, al ver el sufrimiento de su pueblo a solo unos metros-. Ellos no deberían sufrir esto... -extendió su mano al retoño, recogiéndola entre sus brazos- ¡¿Por qué haces esto?! ¡¿Qué quieres de ellos?!
-Muy simple -sonrió, volviendo a recuperar el rol protagónico-. Más que la verdad sobre tus orígenes, quiero el poder del que fuiste dotado: el All-delete que albergas en tu núcleo. Dámelo, y quizás detengas esta masacre.

Dudó. Sabía que usaría ese don para sus metas personales, del mismo modo que había engañado a los suyos, transformado a digis indefensos en armas y propagado una enfermedad, solo para obligarle a cumplir su capricho. Por otra parte, sus pequeños estaban en peligro. Él fue creado como arma, un poder divino reflejo del verdadero Alphamon, pero careciendo de la gracia de Yggdrassil. Del mismo modo que el caballero santo nació para proteger su mundo, él fue concebido para el mismo fin, pero no por Dios, sino por el propio Alphamon, por el primero, y único en existir.

Acabada la guerra, la crisis que motivó su presencia, su padre supo que debía deshacerse de él, pero no pudo. Sintió ese vínculo que solo quienes han disfrutado de la paternidad conocen, e incapaz de darle fin a la existencia creada, la resguardó, como un arma para tiempos más necesarios, una capaz de erradicar el mal. Por desgracia, Alphamon, como el resto de los caballeros santos, caería en la última Gran Guerra, y sin nadie que conociera este secreto, cayó en el olvido. La profecía de Shakamon, una de tantas, hablaba de un arma RK, creada por estos, capaz de salvar el mundo, o destruirlo. Independientemente de quién la poseyera, pudiendo entender el bien y el mal de distinto modo, una cosa era cierta: el All-Delete podría acabar con todo, incluso con el propio clan.

-Tú mismo has dicho, que usas mis piezas en mi contra -abrió su mano, refulgiendo la gema de la palma con renovadas fuerzas-, pero si no hay piezas que usar, no ganarás esta partida.
No pronunció las palabras del mortal ataque, encontrándose en la misma tesitura que años atrás sufrió el verdadero Alphamon. No podía permitir que sus hijos, creaciones con una chispa de su poder, se vieran pervertidas de ese modo. Debía de hacer algo, la decisión estaba clara. Y entonces, ¿por qué le dolía tanto?

La caída les dolió. A saber cuánto llevarían hundiéndose en esa tiniebla que parecía no tener fin. Las garras pudieron amortiguar el golpe, la tierra estaba blanda, húmeda. Lo primero que hizo fue comprobar el estado del digimon, y luego deparó en su propia condición. Seguía siendo un monstruo, y le dolía el cuerpo a horrores, pero por lo demás, estaba bien. Era extraño experimentar dolor en aquella forma, se supone que ya era un zombie, aunque lo interpretaba como una esperanza a la que aferrarse: seguía vivo.

-Bueno, tú eres el nativo -observó la gruta-. ¿Sabrías decirnos dónde estamos?
-Solo esperemos que lo blandito sea tierra y que esto no sea su fosa séptica.
-Por el terreno, estamos en el espacio que se intercala entre los diferentes caminos -acariciaba con las uñas el barro-. Al ser maleable, permite desplazar las salas, trampas y demás a nuestro gusto. La humedad facilita esto, ¿entiendes? -claro, no era de conocimiento tan retardado para no fijarse en lo obvio- Pero la herramienta que permite manipular el terreno es, bueno... Lo que inhibe la evolución. Y por eso, estáis en la forma rookie.
-Ah, no, esta es mi forma, no es como si pudiera pasar a otro. En mi caso, no hay evolución.
-Sí que la hay, yo podía evolucionar en mis tiempos mozos -esto suponía una oportunidad de ser útil-, claro que no voy a dejarte acceder a mis etapas. Para algo son mías. Y no me gusta la evolución -pudo notar el enfado de Roku en aumento-. P-pero en el spirit hay otras presencias que podrían dejarte acceder a sus formas -de nuevo, calma, aunque lo que decía el fantasma era, en parte, una mentira-. Pero lo que viene siendo ahora mismo, de AHORA, no les veo por la labor. Cosas de demostrar tu valía y... ¡Déjate de pensamientos negativos, jo!

Caminaron un rato, bajo la guía del Dorumon, que en silencio les conducía a lo que él pensaba sería el punto de interés. Tardaron un rato en poder verlo, pero allí estaba. Un obelisco, resaltando el tenebroso paisaje con un contraste brutal de luces, como si cada cara fuera una vidriera gótica tallada meticulosamente para que le rindiesen devoción. No pudieron evitar ensimismarse unos segundos, perdiendo la noción del tiempo, hasta que el Dorumon pudo articular palabra.

-Siempre impresiona, ¿verdad? Eso es lo que impide la evolución, un fragmento bruto de nuestro padre, cuya energía recorre todo el lugar, conectándole con todo y con todos -no pudo evitar sonreír-. Es omnipresente y omnipotente, podríamos decir que es el verdadero corazón.
-¿Y el resto de bixos? ¿Las plaquetas? ¿Los glóbulos blancos? No me dejes con la intriga, ¡responde!

Bakemono se refería al macabro espectáculo que podía divisarse a los pies del cristal: Dorumons enfermos, corrompidos, atacando a los sanos, en una guerra de desgaste que, sin duda, inclinaría la balanza a una horrible derrota. Unos dudaban de herir a sus hermanos, por el riesgo de una muerte definitiva, y los otros, lejos de pensar, solo obedecían órdenes programadas por el tirititero. Debían hacer algo, pero, ¿qué?

-¿Esto es cosa tuya? -se notaba desesperación y angustia en el timbre de su voz- ¡¡Antes hiciste eso con la mirada, inmovilizarnos!! ¡¿Los estás controlando?!
-¡Di mi palabra! -gritó, sin atisbo de duda- Lo único que tenía que hacer era sacar a un grupo de humanos de aquí, ¡por supuesto que no os deseo ningún mal! Y antes de acusarme, pensemos un modo de solventar esto, ¿alguna idea?
-No, no lo sé. Generalmente, nuestro padre sana nuestros males, pero si a estas alturas no lo ha hecho -su histeria iba a más-, algo debe haberle ocurrido.
-Pero pensemos, ¿por qué querrían atacar el pilar? -a medida que formulaba la pregunta, él mismo dio con la respuesta- Será hijo de... Vosotros fuísteis creados por un Caballero, ehmmm -intentaba repasar la lista de Caballeros Reales que conoció en el baile del clan-, cómo se llamaba...
-Alphamon, el grandote omnipotente y que se lleva a todas las tías es Alphamon.
-Alphamon, ¿no? -el dorumon asintió- De acuerdo, ya sé su plan. No sé por qué, pero ESE PILAR inhibe vuestra evolución también, y lo que pretende al romperlo, es crear un ejército de Alphamons bajo su mando.
-¿El mando de quién? No entiendo...
-Los humanos a los que debía salvar -se negó a aceptar el encargo, le daban igual las consecuencias, NO PODÍA condenar una civilización solo para obtener un arma biológica-, pero ahora me toca salvaros a vosotros. Creo que tengo una idea... Si esa reliquia os conecta a todos, del mismo modo que conecta todas las salas y artilugios, podemos crear un nuevo “canal” e introducir órdenes nuevas en esos zombies. Es decir, si el control mental es una reescritura de su código, reescribir la reescritura. Solo deberías conectarte a ellos y luego yo usaría mi hipnosis para forzarlo.
-Eh, un momento, tú no sabes de informática, chaval, cómo has dado con un plan tan elaborado en tan poco tiempo.
-Es como la leyenda china de las venas del dragón, la energía que lo conecta todo. Se dice que los artistas marciales, al conectarse a estas, pueden efectuar proezas inimaginables... Y eso es lo que pretendo hacer, prácticamente un milagro.
-Más o menos entiendo, pero para lograr eso, necesitaría estar cerca del pilar, y dudo que nos dejen acercarnos.
-Bueno, Dracumon técnicamente es ya un zombie, no creo que los mordiscos te afecten, Roku.

Y con una sonrisa, el que antaño fue humano comenzó a placar a la turba, dejando vía libre al Dorumon que, con todas sus fuerzas, se conectó al cristal y a todos. Su gema refulgió con fuerza, cobrando las mismas tonalidades que aquella gigantesca construcción. Grito por el puro dolor que sentía, experimentando la agonía de todos, sus miedos y frustraciones. Comenzó a sangrar, pues los capilares no podían soportar la potencia de sus latidos, gritando que ya estaba listo. Roku rezó a un poder superior, renegando de Yggdrassil, pero confiando en que algo les ayudara a que todo saliera bien. No pudo evitar evocar en su mente la figura de un dragón plateado, como el emblema de su familia.

-Pero, qué, cojo... -musitaba Bakemono, observando la figura de una sierpe gigante de escamas brillantes irrumpiendo en el mundo alma- ¿Y esto lo hace SOLO concentrándose? ¡Venga ya!

La criatura rugió. Roku rugió. El Dorumon rugió. La orden atravesó, como una espada candente, la mente de todos, grabando a fuego una nueva orden: “Libertad”. En unos segundos, quienes estaban corruptos recuperarían su libre albedrío. Con sus últimas energías, estos digimons manipulados comenzaron a disparar contra la gema. Algunas grietas aparecieron, pero nada que pudiera preocuparles.

A excepción de esa espada que Roku ya había visto. La hoja surcaba el aire, expelida por ese mismo Dorumon que minutos atrás le atacó. Parte de la horda corrupta, no era dueño de sus actos, pero el arma buscaba herir su última esperanza. Roku, con las palmas abiertas, manteniendo su técnica, quiso agarrarla, extendió la mano, y por unos centímetros, solo por unos centímetros, no pudo asir el mango. El cristal estallaría por el impacto, y las consecuencias serían fatales.

-Salva a mi familia.

Fue lo último que dijo el Dorumon, antes de saltar e interponerse en la trayectoria. Sabía que su ataque no desviaría la espada, que solo podía frenarla, y el agotamiento sumo impedía apartarla de un placaje. Usó su propio cuerpo para detener el filo, que atravesó la carne, limpiamente. Pese al sonido de la guerra que estaban viviendo, Roku solo atendió a estas últimas palabras.

La impotencia, la rabia, la duda. Todo eso ardía en él con más intensidad que nunca, pero de igual modo, su determinación oralló en su espíritu con mayor fulgor que nunca. Con un último esfuerzo, impuso la nueva orden en los dorumons. Pero el precio fue, sin duda, demasiado alto.

______________________



Méritos:
Avatar: Sigrun Vinter
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Firma 2: Lena Stevens 
Firma 3: Hibiki Sanjo
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Roku Ginshô
Tamer
Tamer

Faltas : Una por cada double.
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 953
Ficha : Mi origen
NPCs : Viejas historias
Nivel On Rol : Ancient spirit
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Sven-Hyper Spirit
Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Rango y Unidad Digi Aliado : Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
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