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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
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過去の傷跡、明日の子供たち (Cicatrices del Pasado, niños del Mañana) [Priv: YatterwaAgain]

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過去の傷跡、明日の子供たち (Cicatrices del Pasado, niños del Mañana) [Priv: YatterwaAgain]

Mensaje por Roku Ginshô el Mar Sep 27, 2016 11:58 am

Spoiler:

“Deja atrás el pasado, y vive tu presente, para tener un futuro”.

Es una bonita frase motivacional. Una de esas que te hace querer levantarte por las mañanas y pensar que vas a hacer algo. “Carpe diem”, como se puso de moda en los jóvenes. Pero eso solo es una patraña. Una mentira más de la estructura conocida como “sociedad”, un burdo intento de que la gente no piense en sus verdaderos problemas.

Piénsalo bien. ¿Quién te explicó la concepción del tiempo? ¿”Nadie, es algo que percibimos de forma innata”? No, amigo mío, y te voy a enseñar que te equivocas. Esto es un espejo, su mecanismo es simple. Los fotones colisionan con la superficie y nos devuelve una imagen de nosotros. Esto es el “presente”.

Ahora el espejo está roto. Mira, mira cada uno de los vidrios. Cada uno de ellos ahora va a recibir mi imagen con unas milésimas de segundo de diferencia. Pero es la misma imagen. ¿Podemos llamarle presente? Pues no. Ya ha pasado. Esa minúscula diferencia abre un abismo frío y cruel en nuestras almas: el presente no existe.

Solo es el tránsito de una realidad a otra: pasado o futuro. Lo demás es una ilusión, un momento que o ha ocurrido o va a ocurrir. Pero a los jefazos les interesa que pienses que haces lo correcto, que trabajando duro y siendo un buen ciudadano serás feliz. Te controlan, te atan con ese “presente”, para que no pienses, pero ahora sabes la “verdad”.

Bienvenido al mundo del libre pensamiento, camarada. ¿Que por qué te cuento esto? Oh, por nada, es que recordaba una historia... Te gustará, lo tiene todo: drama, personajes profundos, ciencia, religión, duelos de espada, explosiones... ¡Incluso un parque de atracciones! ¡Y científicos! Oh, oh, pero me estoy adelantando... Déjame recapitular: mentiras de la humanidad, la metáfora del espejo, la historia... Ah, sí, ya recuerdo.

Muchos han tenido que elegir una vez abren los ojos y usan su materia gris. Y ahora te toca. Unavez desprendido de ese “lastre” llamado “presente”, dime qué prefieres: ¿quedarte con la seguridad de un pasado que no puedes cambiar... O aventurarte a un futuro incierto y desconocido?

Eso, amigo mío, es lo que llamamos “vivir”.


Astaroth.

Pasado

“Es un día soleado. Se acercan las vacaciones de verano. Ya se empieza a oír el rumor de unos infantes que, felices, corretean por las calles, anunciando una libertad que cada día se acerca más y más. Todos están contentos, exponiendo unas maravillosas, cándidas y brillantes sonrisas. Todos, menos una personita. Luna no sonríe. ¿Por qué no sonríes, Luna?

¿Olvidaste los deberes y el profesor te riñó? ¿Quitaron tu serie favorita de televisión? ¿No te ha gustado el final de lo último que leíste? Vaya, ¿nada de eso? Debe ser algo más serio. ¿Tiene que ver con tu papá? Sí, ¿he acertado? Claro, claro, él nunca está. Para ti no hay vacaciones, pero para tus compañeros sí. Oh, oh, oh, no, no quise decir eso. No llores. Contente, vamos. ¡Pero si él te quiere mucho!

Por eso te ha traído al doctor. No te va a dar asquerosas medicinas ni una desagradable inyección. No es “esa clase de doctor”. ¡Pero todo irá bien! ¡Me tienes a mí! Yo soy tu amigo y te cuidaré siempre. ¡Te protegeré! ¡Sabes que lo haré! Pero no debes hablar conmigo en público.

Te llamarán “rara”, “loca”, y entonces vendrá el llanto. Y yo solo puedo secar tus lágrimas. Y me duele no hacer más. Solo soy un muñeco de felpa, ¡pero cuando tu papá me compró y acabé en tus brazos fui feliz! Sabes que soy tu amigo y que quiero lo mejor para ti... Pero no me dices qué ha pasado en clase... Y papá y yo estamos preocupados. Por eso venimos al doctor. Para que te cure. ¡Oh, ya abre la puerta, ya verás! ¡Si somos buenos seguro que nos dan caramelos!


-¿Luna Naitorenju? Vamos, pasa pequeña, es tu turno. Tu padre me ha pedido que hablemos, así que siéntate, ponte cómoda. ¿Quieres dejar el peluche en...? Oh, oh, vale, ya veo que no quieres alejarte de él. Al parecer ye ha pasado algo con tus compañeros de clase, me comentan. ¿Te apetece hablar? ¿No? Bueno, podemos hacer una cosa. Un juego, ¿sí? Te pondré imágenes, y tú me dices qué te parece que ves, ¿de acuerdo? Vale, dime. ¿Qué ves?”

Spoiler:

Futuro

“¿Y quién es ese?”
“El nuevo Azazel, ya sabes, del grupo de Cazadores.”
“¿Ya se ha vuelto a descontrolar? El último se inmoló en un barco, hubo muchos muertos. Tuvieron que disimular con un problema en la infraestructura. ¿Qué ha hecho este?”
“El proyecto Hijos del Mañana. Fue el operativo destinado a, ya sabes...”
“Pero pensé que enviaron a otros operativos”
“Astaroth, ya sabes. Nunca hace caso a nadie...”
“¿Qué debemos arreglar esta vez?
“Al parecer, a él.”

Podía oírles. A esos hombres que conversaban en la sala lateral. El cristal era nítido y, aunque las voces no llegaran, podía divisar los movimientos de sus labios, leyéndolos. La adrenalina corría por su venas, estaba hiperactivo. Con su único ojo sano, captaba cada matiz, cada suspiro, cada contracción, y la interpretaba de un modo tan claro como si él mismo estuviera allí.

No era el mismo, eso estaba claro. Antes no disponía de esos talentos, pero habían pasado tantas, tantas cosas. Miró sus manos, aún temblaban. Apretó los puños. Inspiró, exhaló. Debía calmarse. Y lo consiguió. Evaluó las manchas negras que se extendían por su piel, constituyendo una visión desagradable. La enfermedad avanzaba, sin poder saber cuánto tiempo le quedaría de vida.

Pero no era eso lo que le atormentaba, no. Aunque tuviera ese miedo innato a la muerte, como cualquier ser sintiente, este quedaba opacado por uno mayor. Ya no era él mismo. Era un monstruo. Aquel mal que le carcomía era secundario, pues al fin y al cabo, solo sentenciaba el fin de una amenaza.

Todos los Azazeles anteriores a él habían cometido faltas, como bien dejaban ver aquellos hombres. Pero su caso era diferente. Fue consciente de lo que estaba haciendo. No fue una voz que le instó a ello, no fue manipulado por nadie. “Azazel” no hizo nada, solo Roku.

En esta vorágine de sentimientos, el supuesto doctor abrió la puerta y, sentándose frente a Roku, comenzó a hablar. Era simple trámite, informándole de las pruebas que le realizarían para ver como aquel mal que le corroía avanzaba. Probablemente para generar un informe, pero poco le importaba al muchacho. Para empezar, se efectuarían varios test para ver el estado de su psique, avanzando luego a las pruebas físicas.

Una lámina monócroma fue colocada ante sus ojos, con la archimanida pregunta de “¿Qué ves?”.


Spoiler:

-Una linda mariposa.

Fue la respuesta, pero mintió, descaradamente. La imagen se retorcía, convirtiéndose en un cuadro de sus más profundas pesadillas. Los colores se extendían, cambiaban, en un desagradable mosaico. No veía una mariposa, sino una figura humana. ¿Un ángel? No, eso no eran alas, era fuego.

Las llamas abrazaban a la víctima, castigando su carne, ahogando sus gritos con el crepitar de aquel elemento, sumándose el olor ocre de la piel carbonizada. Los cuerpos apilándose ante él. Esos ojos ya sin vida, que no podrían parpadear nunca más, mirándole. Juzgaban a su ejecutor. Juzgaban a Roku.


-Sí, una linda mariposa, sin duda.



Presente

“Noticia de última hora. Un presunto ataque terrorista ha tomado por sorpresa el parque de atracciones Mile Smile (“Milla de la risa”). Varias explosiones se han sucedido sepultando las atracciones del lugar en un enorme cráter que se ha convertido en un amasijo de metales.

Las fuerzas de seguridad han desalojado el recinto y asegurado el perímetro, pero aún no han iniciado los operativos de rescate por una densa nube de humo y la problemática de que, al no saber las dimensiones del agujero ni el alcance de los daños no pueden organizarse partidas de salvamento.

Mientras, el Senado discute sobre los responsables. Unos apuestan por los enemigos de la Nación, pero otros, menos alarmistas, abogan un fallo en las instalaciones que, sumado a una réplica baja, ha generado en el derrumbe absoluto del lugar. Mientras se esperan a los equipos especiales se ofrecerá un resumen de la historia del entrañable parque.

Fundado en 1922, fue de los primeros parques temáticos de nuestra ciudad, construyéndose para conmemorar el fin de las hostilidades que en dicha época se mantenía con...”


-Entiendo el encargo. Entrar sin ser visto, analizar la situación, eliminar las pruebas e irme, ¿no?
-Cooorrecto.
-Pues vamos allá.

Con dificultades para levantarse, Roku había preparado unos arneses para fortalecer sus maltrechas piernas, corroídas por aquella enfermedad que había empezado a manifestar. No tenía tiempo para quejarse, ni mucho menos para rendirse. Ya sabía su destino si fracasaba. Y era un lujo que no podía permitirse.

______________________



Méritos:
Avatar: Sigrun Vinter
Firma 1: Elluka Clockworker
Firma 2: Lena Stevens 
Firma 3: Hibiki Sanjo
avatar
Roku Ginshô
Tamer
Tamer

Faltas : Una por cada double.
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 953
Ficha : Mi origen
NPCs : Viejas historias
Nivel On Rol : Ancient spirit
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Sven-Hyper Spirit
Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Rango y Unidad Digi Aliado : Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
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Re: 過去の傷跡、明日の子供たち (Cicatrices del Pasado, niños del Mañana) [Priv: YatterwaAgain]

Mensaje por Luna Kobayashi el Vie Sep 30, 2016 4:45 am

Pasado
Luna había esperado pacientemente su turno en la sala hasta que la hicieron pasar. Era un lugar más agradable que el sitio donde la hicieron esperar aquella vez en el hospital -en la sala de urgencias- cuando una vez se hizo daño. Esta vez era menos escalofriante porque al menos en este "hospital" no había niños más pequeños llorando. A un anciano lo sacaron en una silla de ruedas, con una especie de máscara. Respiraba de forma rara. Luna se asustó mucho de eso y de todo el instrumental médico, como el gotero y las bombonas de oxígeno. Por suerte, Mr.Stephen, su adorado pato de peluche la acompañó, y como esta vez, le decía que todo estaba bien, que todos sus "amigos" estaban esperándola en casa y que le mandaban sus mejores deseos.

Cuando el doctor la llamó, pasó dentro de la consulta. Le indicó que se sentara en una especie de sofá-camilla, aunque éste era más cómodo y bonito porque tenía terciopelo. Aferró a Mr.Stephen ante lo desconocido, y cuando el doctor le sugirió que lo dejara, Luna puso gesto alarmado, incluso si iba a obedeccer. Se le formó un nudo en el estómago y otro en la garganta, y ambos se deshicieron en el momento en el que el doctor se dio cuenta de que no quería alejarse de Mr.Stephen. Luna lo apretó contra sí, acariciando el pico de felpa del pato de peluche sintiéndose algo mejor. Mr.Stephen no iba a dejar que le pasase nada. Si estaba lejos de él, ya no podría protegerla. Sin embargo, incluso con Mr.Stephen las palabras dolían. La mención de sus compañeros, le causaba desagrado, ellos hacían que ya Luna nunca quisiera ir al cole. Al principio, creía que cuando se mudase, terminaría, pero todos eran iguales en todos los colegios. Niños y niñas malos que hacían que el colegio le desagradase, así que ya sólo quería pasar desapercibida.

"No puedo decir que ya no quiero ir al cole. Porque las niñas buenas quieren ir al cole. Si digo lo contrario, se lo dirá a papá. Tengo que ser una niña buena; así papá me querrá más" pensaba Luna, quedándose completamente en silencio ante las preguntas del doctor.

El doctor le propuso un juego al ver su actitud. A Luna le gustaban los juegos, pero nunca la dejaban jugar en el recreo. "Pero ahora el doctor dice que podemos jugar. ¿No es genial? ¡Te dije que no tenías que tener miedo a venir!"

-¿Puedo?-preguntó por acto reflejo, cuando el doctor le mostó la imagen. Quizás sería un bonito dibujo de algún cuento. A Luna le gustaba que los libros estuvieran ilustrados y tuvieran la tapa fuerte, pero esos eran más caros. Sin embargo, lo que vio en la imagen le desagradó. No ocultó el gesto que lo decía, porque en lugar de ser alguna imagen coloreada o un cuadro, era una mancha que tenía una forma clara.

-Un lobo feroz que da miedo; se está riendo y me mira. Su cara se parece...-respondió, omitiendo el resto de la frase. "Su cara se parece a la de otra gente desagradable que conocemos". Trató de quitarse eso de la cabeza. Se dijo que a lo mejor era el lobo feroz del cuento de caperucita o de los tres cerditos, y estaba feliz; se le ocurrió que podía ser porque al final pudo comerse a Caperucita y derribar la casa de ladrillo de los tres cerditos. ¿Los habría matado y devorado, finalmente y por eso estaba feliz? ¿Estaba feliz porque los cerditos y Caperucita sangraban? La pequeña sintió una oleada de miedo al preguntarse eso. Estaba mal reírse de otros que sufrían.  

-Tengo miedo, Mr.Stephen, ¿puedes cantarme una nana? Como cuando tengo miedo en casa...

"No puedo hablarte si estamos en público. ¡Pero estoy aquí! ¡Así que no temas, Luna! Nos hemos enfrentado a cosas que dan mas miedo, ¿verdad?". Sí, en sus juegos imaginarios Mr.Stephen y ella habían salvado la ciudad de los peluches de enemigos malvados. ¡Era una gran maga, de hecho! ¡Una maga de la naturaleza y de las estrellas, junto a su fiel caballero, que pasaba de ser Mr. Stephen a Sir Stephen! Habían enfrentado a todo tipo de peligros, y nunca tenían miedo. "¡Eres muy valiente y puedes hacerlo! ¡Puedes ser genial dentro y fuera de esta habitación!", la animaba, después de hacer alguna gran heroicidad. Pero pesar de eso, Luna no se sentía para nada valiente. Y menos ahora, quería irse. "Sé paciente. Aguanta. ¡Seguro que luego te dará caramelos y los compartiremos con los demás!". Tampoco es que se sintiera enferma -por supuesto, los niños creen que la mente no enferma-, así que no comprendía muy bien qué debían curarle. "No es mi problema. ¡Son los otros! ¡Los otros son los malos!"

Pero todos los adultos decían que estaba enferma, así que debía ser verdad. Para los niños, los adultos no dicen mentiras. Y mucho más su padre, que también era una especie de doctor según había leído. Si decidía que necesitaba un doctor, seguro que estaba enferma aunque no se sintiera como tal.

-No nos gusta este juego...-interpuso de nuevo su defensa de trapo con una mano mientras que con otra lo hacía asentir, como recalcando que no era la única a la que no le agradaba. Se había guardado la pregunta porque para ella los mayores hablaban primero, pero finalmente, cuando el doctor le dio el turno de palabra, ella también preguntó con un toque de angustia-¿Usted conoce a mi papá? ¿Él vendrá aquí? ¿De qué estoy enferma?


Presente
-¡...pero si sólo es café!-Luna se echó hacia atrás, entornando los ojos hacia arriba mientras apoyaba el brazo en el reposabrazos del sofá de la oficina, y con la otra mano echaba el libro hacia atrás. Ella había llegado a la base algo más tarde, y en vista de que Floramon y Leonardo seguían de patrulla por la ciudad, decidió esperarlos en el despacho de Travis.

Aunque a Luna le costó la primera vez, esto se había convertido en un hábito. Su habitación en el clan era fría e inhóspita. En los pasillos y zonas comunes de la base, sentía un molesto sentimiento que le decía que estaba fuera de lugar, como si no perteneciera ni al clan ni a la base porque aún no era capaz de resolver su problema con el D-Arc. No podía soportarlo. Sólo había un lugar dentro de la base en el que se sentía cómoda, y era el despacho de Travis. Incluso si él no estaba, sentía que allí nadie podría decirle que sobraba y que iba a ser bienvenida siempre. La primera vez que se atrevió a entrar, lo encontró abierto y Travis no estaba.

Tibuteando entró, y se sentó en el pequeño sofá de diseño, con un libro de relatos de terror en la mano. Sin darse cuenta, pasó una hora, enfrascada en la lectura. Travis llegó poco después, llevando consigo un maletín con papeles. Ninguno de los dos se percató de la presencia del otro durante unos minutos. Travis se sobresaltó al darse cuenta repentina mente de ello, y la miró completamente sorprendido por esa visita inesperada. Algo así nunca le había ocurrido, y nunca imaginaba que ocurriría, de hecho pensaba que era un delirio. Aquel lugar era suyo, por completo, así que no lo compartía con nadie. Luna sólo pudo decir: "¡L-Lo siento! ¡Estaba abierto! N-no es lo que parece..." mientras agitaba las manos y dejaba caer el libro, excusándose como si estuviera haciendo algo malo. Pero era consciente de que parecía un poco raro, así que después de sonrojarse inicialmente no pudo evitar poner una expresión algo triste antes de recoger el libro del suelo. Él por su parte se llevó la mano al pecho, y se sobresaltó tanto que musitó en su idioma natal; Che colpo!(¡Qué susto!). Ninguno de los dos dijo nada más, y Travis, más serio y callado que de costumbre por la extrañeza, y por no saber si sentirse bien o mal. Se acomodó frente al escritorio para trabajar, lo cual hizo que el amago de Luna de levantarse para irse se disipara. El ambiente era algo pesado, por lo que ambos hacían su respectiva tarea más desconcentrados que otra cosa y mirando al otro de vez en cuando.

Finalmente fue Travis quien alivió la tensión, ya que a pesar de su gesto pensativo, usó un tono de voz cordial.

-...puedes venir siempre que quieras si te sientes bien aquí, Luna-Luna asintió, refugiándose en el libro. Se sentía alegre de oírlo. Hubiera querido decir algo para que Travis no creyera que le daba igual el gesto, pero era incapaz de articular palabra.

La tensión se disipó, como aquello hubieran sido palabras mágicas. Travis por su parte,aunque al principio se sentía extraño -su oficina venía a ser su santuario personal e intrasferible, y le sorprendía pensar que alguien quisiera estar allí con él-, finalmente había aceptado y se había acostumbrado a la presencia de Luna mientras que él trabajaba, hasta que Floramon y Leonardo volvieran de su rutinaria patrulla. Estaba firmemente convencido de que nadie más en el mundo podía sentirse bien dentro de la oficina, pero, de todos los lugares de la base en los que Luna podía querer estar, quería estar allí. Siempre había pensado que eran diametralmente opuestos.

Es más, si el trabajo no era algo que le requiriera mucho esfuerzo, a Travis le gustaba hablar. Ponía la radio en una emisora musical cualquiera, a un volumen bajo que no entorpeciera la conversación. Poco a poco, Luna hablaba más. Ése era uno de esos días, así que la hora de lectura de Luna hacía bastante que había acabado, incluso si tenía el libro en la mano.

-El que más rico está. Un día, si vienes a Italia, nos vamos a una terraza de Palermo y te invito a una taza del natural, que está hasta más aromático y sabroso. que no te gusta el café, pero cambiarás de opinión-comentó Travis, que amontonaba bien los papeles del escritorio en una ordenada pila mientras sujetaba como podía el clip que los mantendría juntos-Así tiene que saber la ambrosía.

-¿Cuánto hace que no vas a Italia, a todo esto?

-Uf, muchísimo. Pero como en el piso de Tokyo, tengo gente que se encarga de mantenerlo reluciente. A veces me iba con mis...¿"novias"?... bueno, el caso es que lo usaba para...

-Ya, ya, Casanova-lo cortó Luna-mi punto aquí es que eres un exagerado. ¿En qué mente cabe pedir por correo café de esa marca en particular para que lo traigan desde tan lejos? Eres mayorcito para caprichos. A veces no me entra en la cabeza que tú seas mayor que yo.

-Ragazza, para bien o para mal cuando quiero algo, me limito a hacer todo para conseguirlo. Soy así-sonrió de aquella forma tan característica. Como si pudiera parar un avión él solo si pudiera. En el fondo Luna envidiaba esa confianza. Luego Travis rió mientras añadía-Además, no me regañes, que si fuera un libro o un juego harías lo mismo. Y no es malo, realmente, ¿no estamos en este mundo para ser felices, aunque sea un poco y de vez en cuando?

-Mpf-Luna volvió la vista al libro, claramente la acababa de tumbar dialécticamente hablando y aunque se sentía un poco molesta por que Travis tuviera siempre la última palabra, terminó murmurando con una semisonrisa-En cierto modo, quisiera ser como tú.

Alguien tocó la puerta, a lo que Travis exclamó;"¡Adelante!". Leonardo y Floramon entraron y saludaron cordialmente al ver la atmósfera, mientras Travis les indicaba que se sentasen. Luna cerró el libro, a la par que adoptaba una posición menos relajada, pues técnicamente ahora tocaba la formalidad del trabajo.

-¿Todo bien?-preguntó Travis relajadamente.

-Sin incidencias, Travis-kun. Gracias por el interés.

El hilo musical se interrumpió, y aunque probablemente fuera publicidad, Luna prestó atención al oír "noticia de última hora". Ella puso gesto de urgencia y les hizo un gesto al oír dos palabras. "Mile Smile". Travis no entendió bien el gesto, pero aún así subió el volumen. Las noticias reportaban una serie de explosiones que supuestamente habían derribado un parque de atracciones. Se barajaban varios responsables por ello. Luna se acercó al escritorio, reclinándose en él, murmurando para sí misma: "No ha sido nada de eso." Golpeó la mesa con el puño, pero le temblaba:

-Maldita sea... está ocurriendo de nuevo...

-¿Qué pasa, Luna?-preguntó Leonardo.

-Ha pasado algo con algún digimon. ¡Esas explosiones...! ¡Ha sido un digimon!

-Eh, no estás segura de ello-comentó Travis, agarrando a Luna de los hombros mientras Flora se levantaba y sujetaba a Luna a la altura de la cintura-¿Quieres agua? Te hará bien.

-¡No hay tiempo!-respondió bruscamente-¡Incluso si han desalojado la zona y hay policía nada impide que el digimon se mueva!

-Apartaos, necesita aire. Luna.-ella miró al digimon cánido, que estaba sentado, y aunque alarmado, poco a poco aprendía que para Luna en esa situación ser atosigada era más angustioso. Tanto Travis como Flora hicieron caso y se apartaron un poco. Él sacó una botella de agua de los cajones del escritorio y se la tendió a Luna-Tranquila. Bebe y tranquilízate. Luego, nos cuentas qué ocurre. Te vamos a escuchar, pero si no te explicas, no podemos ayudarte.

Luna se sentó en el sofá, mientras tomaba un trago de agua, con Floramon a su lado. Travis por su parte estaba apoyado en el escritorio, observando y preparado para oír una explicación a por qué Luna estaba tan alterada. Incluso si era un ataque digimon, ella nunca había reaccionado así.

-He estado dos veces en un parque de atracciones.Por supuesto, mi padre no me llevó a ninguna de las dos; la primera vez, fui completamente sola, pero él fue quien me dio el dinero. Este parque al que fui la primera vez se llamaba Sunset Hole, y como podéis imaginar, me sentí fatal al ver... bueno, todos iban con sus padres, o con alguien más-Leonardo y Floramon asintieron; recordaban el lugar. Allí habían tenido que enfrentar a un Digimon, que se había hecho con el digivice experimental que Leonardo cargaba cuando aún trabajaba con Digital I.N.C y de paso quería hacer destrozos en el mundo humano convocando a otros digimon demonios. Aún ni siquiera eran U.S. cuando ocurrió.

Luna se quedó callada unos segundos.

-Fui una segunda vez. Con mis compañeros de clase-ella iba a seguir hablando, pero al mirar a Travis, decidió evitar comentar la relación que tenía con sus compañeros de clase, en preparatoria. ¿Qué pensaría si se enteraba de que por años simplemente había aguantado insultos? La consideraría débil y probablemente se reiría. No quería volver a parecer débil. Era algo que pocos sabían. Algo de tristeza llegó al recordar que en su cabeza se había dicho que quizás, por ser un viaje extraescolar, habría una tregua. Que podría acercarse a ellos, y que conociéndola fuera de clase sabrían que era tan humana como ellos. Si se esforzaba, podría caer bien a alguien. Sin embargo todo se le fue de las manos-Por supuesto, en ese momento no supe qué era. Pero ahora, sé lo que vi. Fue un digimon el que atacó ese día. Y ese parque era, como estáis imaginando, Mile Smile. ¿Y si ha ocurrido de nuevo, después de tanto?

-No se sabe exactamente qué pueda ser-trató de tranquilizarla Travis-No es como si el mundo humano, quitando a los digimon de la ecuación, no tenga conflictos per se. Terrorismo, crímenes... siguen sucediendo en el mundo humano, y no todos son perpetrados por digimon. ¿Crees que no tenemos contacto ni agentes en la policía de las distintas ciudades? Claro que lo tenemos. La policía de Tokyo ni nuestros agentes allí han dado señal alguna de que haya digimons metidos en el asunto. Cuando eso sucede, nos piden ayuda. No puedo dar la alarma por una corazonada... incluso si viene de ti.

Luna se levantó, agitando a Travis cogiéndole de los hombros mientras exclamaba: "¡Haz algo!" El italiano abrió mucho los ojos por la sorpresa. Ni en sueños se había imaginado ese escenario: Luna exigiéndole algo a alguien. La Luna que él conocía o creía conocer, habría querido evitar el lugar a toda costa por miedo a no saber qué amenaza les aguardaba. Se dijo que o bien ella estaba cambiando, que no la conocía tan bien como creía o que por alguna razón aquello le importaba demasiado como para quedarse impasible y asustada.

-¡No te quedes de brazos cruzados! ¡Dame un voto de confianza, estoy segura de lo que digo!

Travis se repitió a sí mismo que Luna estaba asustada. Sólo estaba muy asustada.

-Además, ella me lo dijo cuando vino de aquella misión; no puede usar el D-Arc, y no pienso enviarla contra una amenaza desconocida cuando ni siquiera puede defenderse-pensó. Dulce y amarga ironía del destino. Al principio, saber que Luna había muerto en una misión le habría dado un respiro y una venganza indirecta contra Abraham. Luego comenzó a pensar que viva le era más útil; ¿quién pondría más empeño que ella en encontrar a su propio padre?. Finalmente, a veces a día de hoy, se preguntaba si su tío, allí donde estuviera, tomaba como una ofensa que estuviera confraternizando tanto con la hija de su asesino, y sobre todo, si estaba aún más ofendido por que Travis lo disfrutase.

A pesar de que todo le indicaba que no debía pensar que los digimon tenían que ver, se encontró meditando que, si Luna estaba así de segura, debía ser por algo que iba más allá del miedo fundado por aquel ataque en el pasado. ¿Podían existir las corazonadas?

-No crees en esas cosas. Crees en las probabilidades, los argumentos y en los hechos-se recordó.

-Travis-kun, si en este momento hubiera asuntos más apremiantes, tus recelos serían completamente razonables por la pérdida de tiempo que supondría el desplazamiento. Pero si ciertamente, las tareas de las que debíamos encargarnos no son apremiantes, creo que personarnos en el lugar, aunque sea sólo para que Luna-san quede tranquila, no es una decisión mala. Si las sospechas de Luna son fundadas, volveremos inmediatamente, e incluso nos comprometeremos a hacer horas extra, sin ningún tipo de compensación monetaria por parte del clan-argumentó Floramon con tono atiplado y una reverencia como petición.

-No perdemos nada por mirar y si a Luna le importa, a mí también. Si decides negarte, a la menor oportunidad Luna y yo iremos por nuestra cuenta. Es un asunto personal. Y sabes que Luna nunca pediría nada de esta manera si no fuera de vital importancia-apoyó Leonardo, cruzándose de brazos.

-De hecho, iba a daros el resto del día libre. Hoy es un día tranquilo. Y me parece razonable lo que decís, pero...-apretó los puños y se dirigió a Luna-sabiendo que lo pasaste mal, no querría que fueras. Mia ragazza, ¿de veras es lo que quieres?

-...sé que probablemente me sentiré mal. Pero... pero tengo que hacerlo... incluso si no quiero; a veces es necesario hacer cosas así...-respondió con expresión resignada. Se percató de que aún agarraba los hombros de Travis así que los soltó, algo más tranquila-Perdona y gracias, Travis. Si no es nada... bueno, entonces tendré que disculparme contigo de nuevo. Sé que te estoy poniendo en un compromiso por mi egoismo, y sabiendo que el clan te importa tanto que hayas accedido me hace sentir bien.

-A ti sólo te aceptaré las disculpas si vienen con una cena, ¿va bene? Pero le tomaré la palabra a Flora, andamos cortos de personal.-bromeó él, sonriendo, aunque luego miró con seriedad a Leonardo-Espero que sepas lo que haces. Luna y Flora no pueden evolucionar, así que tienes el peso de la misión en caso de que realmente ocurra algo malo. Si Luna o Flora intentan hacer una locura o no podeis manejar las cosas, volved. Tomáis el siguiente trailmon, por la línea privada.

"Eh, no hables de nosotras como si no estuviéramos aquí" se quejó Luna, aunque Leonardo asintió, eso sí, frunciendo el ceño porque le parecía un insulto que Travis no diera eso por hecho. Aún así se adelantó. Luna se quedó perdida en sus pensamientos por un momento, y la mano de Flora tirando de ella la sacó de su ensimiasmiento.

-Afrontemos esto todos juntos, Luna-san-la humana siguió el paso a Floramon, que corrió para alcanzar al Leonardo, a la par que empujaba con suavidad a Luna. Travis se apoyó en la puerta, observándolos partir y pensativo, sobre todo mirando a Luna. Estaba seguro que le ocultaba parte de la historia.

Tras prepararse mínimamente y ponerse el uniforme -el ya acostumbrado mono con botas altas y chaqueta de aviador con el síbolo U.S bordado en el hombro y el pecho, junto con el gorro y el broche- subieron al trailmon. A pesar de quedar callados durante todo el camino, Floramon no soltó la mano de su tamer, y se apoyó en su hombro. Leonardo miraba a Luna, que tenía el cuerpo laxo y se movía con el traqueteo del Trailmon.

-Estás haciendo lo correcto-le aseguró Leonardo. Aunque asintió, no parecía para nada convencida.

Tuvieron que caminar un poco, como solía ocurrir, pues se dividían los territorios en sectores a la hora de organizar la construcción de paradas para los trailmon. La red reservada a agentes era notablemente más extensa y tenía más paradas, las cuales solían ser bajo tierra y estaban ocultas y vigiladas por algún agente, aunque a veces no había los suficientes para ello. "El año que viene querría proponer reforzar la seguridad en cada una. Si alguien decidiera organizar un asalto usándolas, la base de la estación podría caer fácilmente..." había escuchado mascullar a Travis mientras hacía presupuestos, y Luna se sorprendía de cómo siempre pensaba en mejorar y pulir lo que en teoría ya estaba medianamente apañado.

A pesar de que en esta ocasión no había que andar demasiado, se hizo largo por el hecho de que debían ser cuidadosos; aunque en teoría el perímetro estaba asegurado y habían evacuado las zonas cercanas, si había algún civil que se hubiera quedado atrás no debía ver a los digimon. Dieron con la amplia zona de apacamiento del parque, muy cerca de la entrada principal. El despliegue policial era grande y organizado, pero ciertamente no eran capaces de internarse en el parque. Había muchos coches patrullas y en el aire reinaba el sonido de las sirenas y de las voces ásperas y distorsionadas por los walkies-talkies. Utilizaron uno de los coches patrullas como muro y escondite para observar antes de actuar, pero Luna ya se estaba haciendo la idea de que tenían que encontrar una zona del perímetro vulnerable y entrar. Se dijo que ojalá pudiera simplemente explicarles y entrar.

Los policías parecían muy nerviosos, como esperando a que alguien saliera del parque y tener una explicación de lo ocurrido. La visión al interior del parque estaba opacada por una intensa humareda, y las atracciones altas eran una silueta difusa que bien podía ser engañosa dado a lo sifícil que era distinguir algo en todo aquel gris.

-Por Yggdrassiel...-fue lo único que pudo decir la digimon flor-¿Qué ha podido provocar tal concentración de humo?

Luna, semiagachada tras el coche, notaba que las piernas le temblaban al ver el familiar lugar, pero se dijo que nada era igual que aquella ocasión. El resultado sería diferente.

-Andando. Tenemos que entrar de manera discreta. Si pudiera alcanzar la siguiente etapa todo sería más fácil... pero nos la vamos a tener que apañar-dijo Luna con cierta amargura. Ciertamente, no poder volar les complicaba la tare, y tampoco recordaba tener ninguna carta para lidiar con ello. No era como si las vallas fueran lo suficientemente altas como para que Leonardo en su forma champion no pudiera pasarlas de un salto con ellas cargafas a la espalda. Sin embargo, un lobo de tal tamaño haría que los policías disparasen, y no podría hacer nada por evitarlo; si bien por ser un digimon tan robusto podría soportar una andanada de balas de bajo calibre, no estaba dispuesto a correr el riesgo de que alguna bala perdida se desviase hacia Flora, o peor, hacia Luna. Así que tendrían que urdir un plan para entrar, o encontrar la manera de que les dejaran pasar.

Pero tenía que tener cuidado. No quería terminar el día dejando que a Leonardo y Floramon los llevasen a cualquier lugar extraños. A fin de cuentas, a ojos de humanos "normales" y ajenos al mundo digital ellos eran monstruos.


Futuro
Abraham disfrutaba de observar la nocturnidad en Tokyo. Si conociera un poco más a su hija, sabría que ella heredó dicho gusto. Era de las pocas cosas que le hacían sentir nostálgico y curioso. ¿Cómo sería si todos aquellos destellos desaparecieran? Lo único que echaba de menos en su ya tremendamente lejano pasado en aquella granja de Illinois con sus padres era que de noche no había ninguna luz a kilómetros a la redonda.

-Si estás pensando escupir a los peatones, no funciona. El ventanal está fijo-dijo una voz a sus espalda.

Él no se giró, reconocía esos pasos que se colocaron a su lado, así que no le hacía falta comprobarlo con la vista. Pasaron unos segundos, y Abraham, siguiendo con la mirada la luz de los coches circulando por una de las calles principales, preguntó:

-He oído sobre el suceso en Mile Smile. ¿Cómo ha terminado todo?

-Mi Azazel y tu niña han coincidido en un parque de atracciones... crecen tan deprisa...

Abraham se sorprendió de oírlo, y de manera poco perceptible, esbozó una especie de sorpresa. Su débil hija había sobrevivido a la K.P y al mundo digital; era algo que nunca hubiera esperado. Un parque de atracciones... recordó que una vez le pidió ir a uno, no era Mile Smile. ¿Podría ser por su cumpleaños? No lo recordaba si se lo pidió por cumpleaños. "Aquí tienes, tu dinero. Es para el parque que querías. Diviértete.". Nunca había comprendido por qué le había mirado con tristeza. Abraham fue incapaz de preguntarle o de entender que el mejor regalo habría sido su compañía. Fue incapaz de comprender que a Luna le entristecía pasar sola el día de su cumpleaños.

-Ya veo. ¿Este Azazel podrá vivir una larga y pacífica vida? -quien conocía a Abraham podía captar que si bien en su tono no había ironía, sí que la había en la elección de sus palabras-¿O le sucederá como a los otros?

-No...o sí... ya veré.

Hubo un silencio corto.

-...Me gustaría que me lo mostraras alguna vez. Parece que éste es diferente.

______________________
* * *
La verdad nos hará libres,
una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

Through many dangers, toils and snares, i have already come...//´Tis grace that brought me safe thus far, and grace will lead me home.


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Luna Kobayashi
Tamer & Digimon
Tamer & Digimon

Faltas : 1
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 409
Ficha : Luna
Nivel On Rol : Rookie
Nivel On Rol de los Digi Aliados :
Leonardo

Champion


Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Luna Naitoenjeru
Rango: Soldado
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Tortule

Flora
Rango: Soldado
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Tortule

Rango y Unidad Digi Aliado : Leonardo
Rango: Soldado
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Tortule
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Re: 過去の傷跡、明日の子供たち (Cicatrices del Pasado, niños del Mañana) [Priv: YatterwaAgain]

Mensaje por Roku Ginshô el Sáb Nov 26, 2016 7:14 am

Pasado

-Entiendo, un lobo...-miraba a Luna raro, como la mira el resto de la gente, ¡¡pero ella no es rara!!- Bueno, tienes que hacer un esfuerzo -anota cosas en un folio, ¿crees que te dejará uno para dibujar?- Tu padre no puede venir ahora, pero te recogerá cuando acabemos.  ¿Eh? Nonono, no estás enferma, es solo que queremos saber qué te ha pasado.

Pero recordarlo es desagradable. Si solo debemos esperar a que venga papá, no tienes por qué decir nada. ¡¡No nos gusta recordar cosas feas!! A mí siempre puedes contármelo, pues soy un patito confiable, no como este doctor sin bata. Menudo médico más chapucero.

¡¡Oh, oh!! Se ha fijado en que miramos sus folios. ¡¡Rápido haz algo!! ¿Que qué? ¡¡No lo sé, solo soy un patito!! Igual se enfada porque no queremos jugar con sus imágenes... ¿Y si se lo dice a papá? ¡¡Debemos hacer algo!! Piensa Luna, tú puedes encontrar la solución. ¡¡Pero deja de usarme de escudo!! ¡¡¿Y si me arranca de tus brazos y me mete en un cajón?!!

-No le quitas ojo a mis papeles. ¿Quieres que te dé un folio y lápices para que dibujes? -nos sonríe, entonces no está enfadado- ¿Ese juego te gustaría?



Presente


¿Por dónde empezar? Es aquí cuando se complica la historia, pues se interpusieron... ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuatro? Partes. No fue algo muy ordenado, pero ocurrió así, y así debe ser contado. ¿Qué inicio podríamos coger? Quizás el más feliz. Sí, ese estaría bien. Esta es la historia de dos hermanos y ehm... Un amigo muy especial. Siendo un día libre en su apretada agenda, querían disfrutarlo al máximo, así que decidieron ir al parque de atracciones. Bueno, esto solo es en parte verdad...

-¿Te lo estás pasando bien, Taria? -preguntaba el gigante conocido como Ostrava- ¿A qué atracción quieres subirte?
-A ninguna -respondía la chica, protegida del sol con una sombrilla-. Hace calor, me duelen los pies, tengo hambre y quería quedarme en casa...
-Vamos, vamos, “si no sangra, no hay ofensa” -decía el tercero en la disputa- Disfrutemos de aqueste lugar lo que podamos.

Ciertamente, estaba feliz de poder caminar entre los mortales. Lejos de ser un dios que pudiera hablar así, este personaje era justo lo contrario. Una cucaracha de dimensiones gargantuescas que, aprovechando un disfraz de peluche gigante, caminaba por el lugar fingiendo ser un animador más. Agloval disfrutaba de esto, aunque no pudiera subir a las atracciones o comer, el pasear por la multitud sin que le juzgaran o insultaran le hacía estar en paz.

-Quiero irme a casa...-protestaba la chica mientras su hermano le ofrecía un dulce adquirido en un puesto- Meh...
-¡Vamos, vamos! ¡¡Es una ocasión especial, hay que celebrar tu ascenso!!

El grandullón reía con sonoras carcajadas que hacían que la gente se alejara, lo cual era una ventaja, pues sumado a su tamaño evitaba hacer molestas colas en la mayoría de los casos. Siendo todos de la división del Guiverno Blanco, dentro del grupo de los Caballeros Reales, era su santa y digital tarea preservar las normas y códigos del mundo gobernado por la voluntad de Yggdrassil.

Y aunque Boletaria no disponía de una fuerza que avalara su recién adquirido cargo, su conocimiento de las diferentes leyes y su brillantez en apicarlas con un fuerte sentido de justicia permitieron su papel en el cargo. Y aunque su hermano, justo lo opuesto, demasiado benévolo y permisivo lo que le costaba ascensos, no podía estar más orgulloso de Boletaria, sabía que el trabajo haría que se vieran menos, y por ello había planificado este día tan especial. Pero se torció rápidamente.

El supuesto ataque terrorista inició con ellos dentro. Ostrava, sin perder tiempo, dió órdenes al Roachmon para que protegiera a Boletaria mientras él intentaba dirigir a los civiles a las salidas, usando su tamaño para que pudieran usarlo de referencia. Funciono, pues condicionadas por el miedo las mentes humanos son muy similares a las de los borregos. Una vez acabaron con esto, procuraron reunirse en una zona segura dentro del parque.

-¿Tiene esto origen natural o...?
-No -decía Taria consultando la info que podía obtener de una tablet, la cual usaba para acceder a los códices de justicia-. No hay registros de que en el lugar hubiera actividad sísmica en el pasado. Vamos, sería estúpido levantar un parque sobre una placa tectónica...
-Noto algo en el aire...-debía controlarse para no dejar que su parte animal tomara el control- Lo huelo, pardiez, aquí hay otros maeses de mi mundo... Y eso nunca es una alegre nueva.
-Pues lo más sensato es retirarnos y venir con refuerzos. No sabemos cuántos son ni su nivel, pero si han podido hacer... Esto... No es seguro quedarnos aquí.

El joven le dijo a su superiora que pidiera un portal, el mecanismo de desplazamiento usado por los Caballeros para poder aprovechar fisuras espaciales por las que desplazarse, pero una vez abierto, la empujó a ella únicamente, dejándola en la base de su división mientras él y Agloval permanecían en el sitio.

-Entiéndelo, Taria -explicaba por el digivice, sirviendo de comunicador-. No podemos dejar esto sin vigilancia, nada asegure que no ataque a los civiles, y serviremos de primera avanzadilla. Al menos algo podremos hacer.
-Cuando vuelvas te voy a matar... Bueno, os daré apoyo logístico desde la base. ¿Necesitáis algo más?
-Ehm, sí, volver a la calidez del hogar. No me gusta desfacer un entuerto contra una amenaza incierta...
-No vas a dejar a mi hermano solo. Y tranquilo, voy a desbloquear el baneo de su spirit para que pueda luchar. No queremos volver a verle pegarse contra un champion prácticamente desnudo...
-...¡¡¿Tenía el spirit apresado?!!
-Bueno, sí, un poco... Uno de mis superiores quiso acusar a unos niños de reventar un cristal de su finca y... Bueno, le partí la cara.
-¡¡Estáis loco!!
-Mejor un suspenso temporal a que encarcelen a unos niños. El castigo podría corromper sus datas y condicionar una evolución oscura. Así que en ciertos aspectos, ¡soy un héroe!
-Un don Quijote, me temo...
-Ostrava, ya estoy en un chat con algunos de los Jueces. Les estoy convenciendo por ser un caso de emergencia, y solo por hoy, ¿entendido?
-¡¡Gracias hermanita!!

Activando un código en su mano, el cual refulgía como un sol en miniatura, el chico pasó este por su digivice, liberando la transformación en un deslumbrante arcángel de varias alas que portaba una mitra. Estirando y crujiendo su espalda, esperó a que su compañero se desnudara, mirando a los lados víctima de su sempiterno miedo a miradas indiscretas. Una vez listos, HolyAngemon y Roachmon iniciaron su pesquisa.

Pero esto no es una historia solo de héroes. También de monstruos. Y siendo enviado por unos seres aún peores, Roku debía infiltrarse en el parque. Buscó una zona deshabitada y perdida para convertirse en SkullBaluchimon, el cual alzó el vuelo hasta alcanzar una altura que haría que nadie se percatara de él, lo suficientemente baja para no entrar en el espacio aéreo controlado por los aviones.

Una vez sobre el parque, pasó a Musyamon, e inició una caída libre de varios kilómetros. El parque se iba haciendo cada vez más y más grande, y el suelo iba pasando de ser un horizonte a una trampa mortal. Contaba, tranquilo, mientras pensaba en contar aquello como halo (o lo que es lo mismo, salto en paracaidas).

Bueno, carecía de uno, pero no podía importar menos. Cuando solo le separaban unos metros, pasó a su forma bestial, clavando las poderosas patas en el suelo. Deberían quebrarse, sí, de no ser porque en lugar de tendones las extremidades se conectaban por un vacio infinito, sin contar también el hecho de que más que volar, aquel ser flotaba, anulando la fuerza acumulada con una sacudida que, careciendo de piel y músculos, solo le dejó un zumbido desagradable en los oídos.

Revirtió a su forma de Musyamon, evaluando el lugar con la mirada. Estaba devastado. Mejor, así podría investigar sin molestia alguna. Silbando para comprobar si sus oídos funcionaban, empezó su marcha.

Y aunque ellos no sabían de su encuentro, uno, como narrador, solo podía preguntarse cuándo fluctuarían las fuerzas y, aún más importante: ¿quién sería el primero en toparse con los US?




Futuro


Más láminas y respuestas dadas por encima. No prestaba atención, sabía qué pretendían saber con ese examen, y no podía importarle menos. Lo que había pasado, en cambio, sí le estaba trastornando, y de solo recordarlo la náusea le asaltaba, pero debía controlarse. Cualquier señal de debilidad, de duda, le haría inútil y prescindible. Y era la única garantía de que los civiles estuvieran a salvo.

Jeh, “civiles”. ¿Cuánto tiempo había pasado ya? Llamarlos “compañeros” era exagerado, pues ni recordaba sus caras, ni mucho menos todos sus nombres. Eso no hacía que descendiera su empeño de querer salvarlos, solo que era triste, muy triste, haber cambiado tanto. ¿Se estaba deshumanizando? Puede, al fin y al cabo, ¿cuál era su excusa? “No tengo tiempo para recordarlos, tengo cosas que hacer”. Pues menudo “héroe”. Tras lo de hoy, estaba claro que el término le quedaba grande. Más bien era justo lo opuesto.

En el cuento de la Caperucita, él sería el Lobo, el monstruo a matar. No se habla de la versión edulcorada que los franceses se empeñaron en imponer, donde el leñador salva a la niña abriendo a la bestia y castigando a la fiera con una tripa llena de piedras, no. Al final el Lobo asesinaba a la niña, sin más, finalizando el cuento...

¿En qué estaba pensando?

¿Quería que la niña siguiera viva? ¿O que alguien le detuviera?


-¿Hemos terminado? ¿O va a haber más pruebas?

Pasaron de las láminas a dibujos. Eran macabros, horribles. En todos había masacres, cuerpos desmembrados, gente llorando y demás connotaciones que le harían ganarse un “+18” en los foros de internet. Un monstruo aparecía en todos ellos, como si fueran compuestos por la misma persona, como un autor enloquecido que plasma sus pesadillas más profundas en el lienzo.

-¿Y esto qué es?
-¿No te suena de nada? Es extraño...
-¿Por qué?
-¿No te suenan familiares? Como pesadilas o visiones, ¿nada de nada? Pues es raro... Son los dibujos de los anteriores Azazeles antes de enloquecer.

______________________



Méritos:
Avatar: Sigrun Vinter
Firma 1: Elluka Clockworker
Firma 2: Lena Stevens 
Firma 3: Hibiki Sanjo
avatar
Roku Ginshô
Tamer
Tamer

Faltas : Una por cada double.
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 953
Ficha : Mi origen
NPCs : Viejas historias
Nivel On Rol : Ancient spirit
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Sven-Hyper Spirit
Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Rango y Unidad Digi Aliado : Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Inventario :


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Re: 過去の傷跡、明日の子供たち (Cicatrices del Pasado, niños del Mañana) [Priv: YatterwaAgain]

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