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La fiesta por el aniversario de los Union Saver y por los mas de 10 años de paz en la Ciudad Central, se lleva a cabo en la misma, e inunda de felicidad y alegría a todos los habitantes y turistas que llegan a formar parte de esta celebración...pero las fuerzas del caos están dispuestas a arruinar la fiesta y cuentan con un sin fin de quimeras digitales, para llevar a cabo su tarea.
El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
Han pasado ya varias épocas dentro del mundo digital desde que los Royal Knights, los caballeros de Yggdrassil encargados de proteger y vigilar el mundo digital, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Por muchos años, fueron buscados por sus seguidores; pero nadie obtuvo ninguna pista de ellos, ni siquiera alguna señal de que pudieran seguir con vida… simplemente, desaparecieron de un día para el otro en la nada misma. Pero aunque la presencia de estos caballeros desapareció de la faz del mundo; sus espíritus siguen vivos en los corazones de los Digimons que transmitieron las grandes hazañas de los Royal Knights como leyendas con el pasar de los años; y tal es esta vitalidad memorial que al día de hoy, se celebra un gran festival en honor a los caballeros santos.
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Somnium Dominus.

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Somnium Dominus.

Mensaje por Fuji Raikomaru el Dom Ene 08, 2017 1:50 am

Esfera


La esfera cae, es perfecta, no hay nada que la vuelva impura o corrompa su forma. Es oscura, más que la noche, es la ausencia de todo, pero aun así es pura e impoluta. Cae, cae, cae y yo no la veo, pero siento como cae, se sumerge, es profundo. Es un mar, es un cielo, lo es todo, ¿lo es todo? ¿Qué es todo? Es una voz, un susurro, o un grito… ¿Qué es todo?, me pregunta, me miente mientas me dice la verdad, me seduce, me insulta… ¿Quién soy yo?, es la esfera tan perfecta, tan oscura, tan inmaculada, quiero venerarla, rendirle tributo, quiero que me atraviese, yo muero, ella existe, pero, ¿existe?

¿Dónde estoy?, la esfera ya cayó, se detuvo como todo, está allí flotando, está allí sumergida, la oscuridad sobre la oscuridad, entre la oscuridad. No entiendo, no escucho, no veo, no siento, no creo, no sé, no soy, sí.

Sí tan solo yo, ¿Quién soy yo?, yo soy la esfera, ¿lo soy?, yo soy el mar, ¿Por qué? La voz, regresa, me observa. Ahora estoy, soy, es mi cuerpo, es mi mente, es mi alma. Allí estoy, frente a la esfera, es oscura, la veo, tengo miedo, la amo. Mi cabello, es falso, cubre mi torso y mi espalda. ¿Son mi torso y mi espalda? Poco a poco empiezo a sentirlo, ese zumbido en mi cabeza que me hace pensar, lo siento, es frío y calor, me abriga, me maltrata.

La esfera sigue ahí, cruel y justa, me observa o yo la observo. Mi cuerpo no es mío, mi cuerpo tiembla, mis rodillas son débiles, el mar no me permite moverme, yo no puedo nadar, yo no puedo sumergirme. Mis ojos se clavan en la esfera, ¿es más grande que yo? ¿o es más pequeña? ¿Es finita o infinita? Es real, yo no.

Quiero tocarla, quiero que me toque, quiero hablarle, ¿Por qué huyes? Ven a mí, te necesito.

Oscura, oscura, oscura… Mi diestra se extiende, quiero tocarte, no huyas, ven a mí, sé mia, quiero poseerte, eres mi deseo, eres mi voluntad… O… eres…

La luz, ¡La luz!, todo es tan blanco, la luz me baña, me duele, me duele, ¡DESTELLO! Allí yazco, reducido a los harapos de mi cuerpo desnudo, me quemo, la luz me avergüenza, estoy sucio, soy sucio, la pureza, la esfera aun me mira, sigue tan oscura, ya lo tono, existe porque la luz me lo ha confirmado. Me hiere, me daña, se burla, me gusta. UN POCO MÁS, mis gritos son ecos, sin embargo no he gritado, el mar se alborota pero nunca ha estado tranquilo, la esfera, la toco.

La toco, la toco, la toco. Es suave, es cálida, es mi hogar, ¿mi hogar?; es mi familia, ¿Mamá? ¿Papá?, soy yo… pero yo no soy nada.

Parpadeo, mis ojos se cierran, mi mente se abre. Mi cuerpo se parte en dos, en cuatro, en ocho. Yo era la esfera, la esfera es mi enemigo, ahí estoy yo, me veo pero no me reconozco. Ese no soy yo, ese era yo, ¿Por qué eres tan débil?, ¿Por qué eres tan frágil? Me sonríe, se burla, me odia, me ama. Me reconozco, yo fui niño, yo soy ese niño, me mira, me recorre, me juzga.

- Me das asco.

Me quiero esconder, no puedo, no debo, el me ve, ve a través de mí. El me conoce, yo no me conozco, oscuro, perfecto. El me ama, el amor, debo matar, quiero matar, debo eliminar, amar, amar, amar. Me doy vergüenza, me doy asco, me doy miedo, BASTA, no puedo detenerme, soy menos que una máquina, tengo alma no la quiero, renuncio, yo no lo pedí, no quise nacer, no quiero vivir, nunca lo quise. Se fuerte. Quiero morir, mátame.

Me susurró, LA OSCURIDAD. SU BRAZO, SU ROSTRO, SUELTENLO. NO LO TOQUEN, NO PUEDO GRITAR, NO ME OIGO, SOY DEBIL, NO ME PUEDO MOVER… “ME REPUGNO”. La oscuridad lo envolvía, lo desmembraba, lo ultrajaba, soy yo, no puedo evitarlo, ¿Qué es la nobleza? ¿Noble de qué? Los valores, son lejanos, ecos, los veo, cadáveres, Mamá, Papá, no los pude cuidar, ¿Estas orgullosa de mí, mamá? Quiero jugar en el parque, las camisas me duelen papá, el ojo, la sangre… Es el vidrio, ha vuelto a clavarse como ese día, pero ya no duele, amo, me amo, te amo.

Mi cuerpo es una mentira, mi mente es una mentira, mi orgullo es una mentira, la vida es una mentira, la odio, te odio, te necesito, me gustas, te quiero, te extraño. ¡BASTA!

La luz, devuélvanme, quémame, hiéreme, ¡Soy débil! ¡Por favor, no me sueltes! ¡Yo no lo pedí! Debí haber muerto, la muerte es la esfera, yo soy la esfera, soy muerte, la emoción, no siento es que, ya morí, yo morí, te amo, te amo, te amo.

Dios, Yggdrassil, soy tu hijo. No me abandones, soy tuyo, soy débil, soy repulsivo. El rey de las moscas, las moscas me rondan, podrido, olvidado, abandonado. SOY TU CABALLERO, mi espada es de mentiras, espinas de rosas, pesa, duele, lastima. BASTA, no me quiero soltar, el dolor es real. MENTIRA, el dolor es lo único real, lo merezco.

Me ha cubierto, me ahoga, me la quitó. Me lo quitó todo, yo, yo, ¡yo! ¡BASTA! No merezco nada mas que el dolor, el único sobreviviente, siempre solo, siempre... solo.

Elluka. Ahí está, es la luz, brilla pero me lastima, me mira, siente lastima, siente compasión, me da asco, me doy asco, la amo, me odio, ¿Por qué me ama? ¿Me ama? Yo la amo, y la odio, ¿Por qué es tan perfecta?, me lastima, gracias.

La oscuridad, NO, NO LA DESGARRES. Si, lo sabes, no hay otro resultado. NO ME LA QUITES, NO A ELLA. Ya no tengo nada que sacrificar, vivo por inercia, no existe la paz, soy un pecado, soy el pecado, la redención es su mito. Te amo, me amo. DEVUELVEMELA. No la merezco, no la mereces, no la merezco, no la mereces, no es tuya.

Mi cuerpo, dejame. Mi cuerpo, tu cuerpo, no es mío. Es falso, soy falso, sucio, impostor, traidor, cobarde, debil, miedo, BASTA, no puede parar, ya ha empezado, el fin. ES HORA, no, no por favor no, las suplicas, le imploro, le ruego, lloro, no quiero matarla. Su cadaver, su cadaver me ama, la espada, la quiebra, yo soy la espada, me baño en su sangre, su sangre me da paz. BASTA, todos merecen morir, todos, el unico sobreviviente, siempre solo.

- ¡Detente, detente, detente! ¡Alto! –lagrimas, mis ojos me duelen, me tiemblan las manos. Despierto, es de noche, puedo mover mi cuerpo. Sigo llorando, como un niño, acurrucado en mi cama. Nadie me oye, estoy solo, como siempre. Miro a mi costado, la foto de Elluka, lloré aún más fuerte. Me levanto, caigo al piso, lloro y lloré.





Trajes Negros


Lo recuerdo, yo tenía 6 años de edad cuando sucedió, ese día me convertí en un rey.

Trajes negros adornan la sala de estar, hay comida, hay bebida, hay adultos hablando y riendo. Otros prefieren guardarse a silencio antes de reconocer que algo sucedía, ya habían pasado dos semanas pero por motivos de fuerza mayor no se pudo organizar la reunión previamente. Tres fotos cuelgan sobre tres ataúdes, están allí en la sala de estar donde todos usan esos horribles trajes negros. Quiero llorar, pero no puedo, los doctores no me lo permiten. ¿Por qué no puedo estar yo ahí adentro? Me preguntaba mirando los ataúdes, desde las escaleras que conectaban esa estancia colmada de hipócritas y desconocidos con el segundo piso. Me toqué el parche, me dolía, los doctores dijeron que pronto me acostumbraría. ¿Cuándo me acostumbraría a la soledad?, ellos solo ignoraban mis preguntas, los adultos me miraban con pena, otros con asco, como si hubiese sido mi elección el sobrevivir. No faltaba quien pensase que estaba maldito, o poseído. - -Abracé mis rodillas, quería encerrarme en un castillo donde yo fuese el rey, y nadie podría molestar al rey porque entonces los encerraría en el calabozo.

Mi familia no tenía mucho dinero, más allá de un par de familiares lejanos y los seguros de vida. Hubo discusiones respecto a quien se quedaría con mi custodia, sin embargo sabía que a nadie le importaba siquiera conocer mi nombre, los adultos eran unos cerdos que bailaban como cerdos por un par de billetes de papel sucio y arrugado, vistiendo esos horribles trajes negros. Mi nariz se frunció, iba a llorar. ¿Por qué?, ellos debían llorar, ¡Ellos estaban en falta! ¡Yo estoy bien! ¡Yo soy el rey! Corrí escaleras arriba, pasé por la habitación vacía de mis padres, pasé por la habitación vacía de mi hermano, subí las escaleras al ático y cerré la trampilla tras de mí. ¡Ahora estaba en mi castillo!

Tomé una manta llena de polvo, y la puse sobre ese feo traje negro que me habían puesto. Ahora que era un rey solo tenía que ocultar mis lágrimas en una capa, y nadie podría decirme que no llore. Las órdenes del rey son absolutas, nadie puede decirle que no a un rey. Los niños no pueden molestarme si soy un rey, los adultos tendrán que saber mi nombre, tendrán que quitarse esos horribles trajes negros, se los ordenaré, les ordenaré que se vayan. Suspiré, soplando el polvo sobre la ventana que me dejaba ver al exterior de la casa. Mi jardín estaba repleto de automóviles tan oscuros como los trajes, y la noche. ¿Por qué me invadían? ¡Era la guerra! ¡Necesitaba un soldado!

Bajé corriendo las escaleras, arrastrando mi capa hacia la cocina. Allí estaba Benoit, Benoit era el único adulto que se preocupaba por mí, siempre jugaba conmigo y vino desde Francia a cuidarme cuando se enteró de lo de mis padres. La gente dice que no puede cuidarme por no ser de mi familia, pero desde pequeño ha vivido con mi familia en Francia, y sus padres también lo hicieron, entonces vale mucho más que todos los adultos asquerosos en sus trajes negros. - ¡Joven amo! –Exclamó contento al verme y se agachó para abrazarme, no se lo negaría, el era un buen sirviente y se había ganado ese premio. Por un momento observó mi polvorosa capa, y casi se atreve a cuestionarme el por qué la portaba, pero recapacitó sin decir nada y asintió realizando una reverencia. Era un hombre sabio que reconocía a un rey cuando lo veía. Me preguntó el motivo de mi hastío.

- ¡Quiero que se vayan! –Ordené molesto, señalando a las personas en la sala de estar. Benoit era un hombre educado, siempre estaba de buen humor y difícilmente se ponía nervioso, siempre tenía alguna solución para los problemas. Pero esta vez me falló, me dijo que él no podía hacer nada al respecto. Fruncí el ceño, y él me acarició los cabellos. Mis ojos, no, mi ojo se llenó de lágrimas y comencé a llorar. Extrañaba a mi papa, extrañaba a mi mama y hasta a mi hermano, no quería conocer a nadie, no quería que mi vida cambie, no quería los trajes negros, no quería los autos en mi jardín, ¡No lo pedí! ¡No lo deseo! ¡No lo acepto!

Usé mi capa para borrar mis lágrimas, y me decidí a darles guerra con todo mi arsenal, corrí hasta esa sala de estar. Salté sobre la mesa donde estaba la comida con la que llenaban sus sucias bocas y las bebidas que saciaban su sed. - ¡Basta! –Grité con fuerza, interrumpiendo las charlas de todos. Un hombre se acercó a calmarme pensando que estaba jugando, apenas extendió su brazo, pateé  uno de los platos sobre la mesa que golpeó su rostro. - ¡No me toques, plebeyo! –Ordené, molesto, la situación se había complicado para los invasores, que solo me miraban atónitos. - ¡Vienen a mi reino, como víboras, comen, planean, beben, ríen! ¡No me respetan, no respetan a mis padres! ¡Y adivinen qué! … ¡Los odio, los odio a todos, no les he permitido entrar a MI reino! –Comencé a patear la comida, lanzándola sobre todos los invitados, inclusive las bebidas volaban empapándolos.

- Son sucios sirvientes, y yo soy su rey, yo soy fuerte, yo soy grande, yo no necesito a nadie, ¡A nadie! –Me bajé de la mesa y me retiré corriendo al ático. Mi táctica había funcionado, los automóviles comenzaron a retirarse derrotados de uno en uno, yo siempre gano después de todo. Sonreí orgulloso, me senté contra la pared abrazando mis rodillas. Al fin estaba solo, completamente solo pero victorioso. Benoit subió, tomando asiento a mi lado, el me cubrió con sus brazos, yo hice lo mismo, y lloré lágrimas de emperador.




Mansa

Allí yace en su lecho, ¿Por qué una cama tan grande para una persona tan insignificante?, hay un creciente descontento en mi interior, quiero entender los motivos detrás de sus acciones y de sus no-acciones. La luz de las lunas artificiales bañan su habitación en un tenue platino que acompaña al minimalismo de su escaso amoblado pese al gran tamaño de sus aposentos, pero su cama es inmensa y circular. Camino observándolo, doy vueltas a su alrededor como si en los diferentes ángulos encontrase una respuesta. ¿Quién eres, caballero de las rosas? ¿Por qué renuncias a todo para aferrarte a algo tan débil como el orgullo, y el honor?, mi zurda acaricia mi garganta cuando lo recuerdo.
En él veo el metal presionando mi cuello con violencia, inexpresivo  y reluciente cuando dejaba salir a la bestia de su ser en defensa del honor de su reina, ¿Quién era acaso su reina para volverlo pasional? ¿Acaso este humano respondería a las mismas razones que ese guerrero de la justicia absoluta? La seda rojiza de las sabanas vio presionada por mi cuerpo reptante hacia ese mar de quietud, telas y confort.

No hubo más que un movimiento sigiloso acechando, podía ser la víbora que portase el veneno de su final. Posé mi cabeza a su lado, observando ese rostro dormido en calma, como si no lo hubiese hecho hace siglos. Era casi poética la imagen que me devolvía la luz plateada de los ventanales junto a su perfil. ¿Qué tan orgulloso eres para creerte invulnerable? La oscuridad de la última mazmorra junto al sello que me ataba aun hacía arder mis ojos ante la el resplandor más tenue, ¿Cuánto odio crees acaso que se puede acumular con el correr de los siglos?

Mi dedo acarició el contorno de ese rostro, rozando con la punta de éstos los labios del inmaculado caballero. Sentirlo tan vulnerable hacía recorrer en mí una sensación desconcertante, era una mezcla de odio con adrenalina tal vez, como cada vez que oía los suspiros de la doncella domada ante los caprichos del humano, ese odio que me recordaba la inferioridad de los invasores de éste mundo, y el ego sin límites de aquellos que me esclavizaron.

Duermes como un bebe teniendo encima el odio de nueve siglos, ¿No te das cuenta acaso de cuan grave es tu ofensa?, en mi diestra portaba una navaja que sería más que suficiente para poner fin al odio sin límites. Tal vez porque se me había menospreciado, tal vez para castigar su ingenuidad, o el legado que le heredó aquel tirano déspota que encontró su perdición por luchar contra la realidad del mundo ingrato.

Mi vida pendía de un hilo por supuesto, bien sabido era que nada más que un objeto represento para ellos. Pero no lo acepto contenta, ni doblego mi mirar ante ningún amo, porque mansa no soy, soy una zorra salvaje y herida, que atacará con garras, y dientes.

Aun así, pese a todo, he sido insultada. He sido humillada, ¿Y por quién?, ¿Quién es este hombre que a mi lado yace? ¿Por qué este hombre confía ciegamente en su suerte y sus reflejos arriesgando su cuello al tenerme andando libre por los pasillos de su intimidad? Yo soy una bestia tal vez, pero las bestias heridas, enfermas y asustadas son las más peligrosas sin duda, ¿Acaso me menospreciaba? Tomé asiento aun sobre esa cama, tan inmensa como el mar del cual he oído más nunca visto. Y lo observé, buscando en su tez respuestas o tal vez el impulso necesario para cortar su garganta, poniendo fin a mi encierro y siendo libre nuevamente.

Pero me negaba a matarlo de una forma tan serena, él no lo merecía. Durante las cuatro semanas conviviendo bajo su techo lo he estudiado, analizado, medido; he visto su serenidad, su ansiedad, su alegría, su pasión, su nostalgia. He podido oír de su furia, y sentir esa cicatriz que en su pecho yacía. He observado, sin detenerme, y sin embargo nada he podido aprender, nada puedo asegurar.

Repele a las personas para que no interrumpan su propia definición de lo correcto e incorrecto, para en un intento de desinterés mantener sus propios problemas enclaustrados de forma que puedan ser resueltos sin afectar a terceros. Pero es desagradable dialogar con él como iguales, porque cuando sonríe, sonríe de verdad. ¿Qué le da la entereza suficiente para no regirse por aquello que se considera correcto? Dice lo que piensa, actúa como lo desea, es capaz de cuestionar su propia fe e ir en contra de lo que el día anterior consideraba correcto, y aun así la gente decide acercarse a él.

¿Qué maldición portas, trágico caballero, que te permite sentirte genuinamente desafiante de tus demonios? La impotencia de los que te rodean al no poder hallar una debilidad en tu semblante, la envidia, el egoísmo y la ira; son emociones que deberían haberte inundado, ahogado y delatado hace tiempo. Sin embargo, la honestidad de los demás carece de sentido, ¿es acaso una especie de camaradería?

La demon lord que tan a gusto vive a tu sombra da fe de ello, como reconociéndote como un ser manipulador, egoísta y ambicioso puedes sacar a relucir los puntos más nobles de las personas, sin intentarlo siquiera. ¿Es acaso el anhelo de no ser eclipsados por ti?, pensarte tan magnánimo antes de ser asesinado solamente enerva más la furia de mi interior.

Me levanté de su lecho, puñal en mano, para acercarme al ventanal que resplandecía tan relajante y calma. Posé la navaja contra el cristal, tiñendo la luminosidad del cuarto de un carmín sanguíneo, porque era lo que te merecías. Quiero que recuerdes que descansas sobre la sangre que has derramado de tus enemigos, y que cada día que has prolongado tu vida ha sido a costar de arruinárselas a los demás.

No obstante, hay un motivo, que trasciende tu orgullo, no es confianza en ti, ni es parte de ese complejo de superioridad que uno puede notar como genuino, pero no lo es. Eres humilde, y por eso te odio más que a nadie. Escondes tus virtudes creando falsos defectos para forzar una evolución constante en tu humanidad, aferrándote a ella, queriendo creer en ti mismo y en el mundo cambiante que te envuelve.

Mi pregunta es,  ¿Cómo te atreves a dormir como un bebe cargando con mi odio?, y ahora lo entiendo. Precisamente porque sabes que cada noche puede ser la última te dispones a descansar, porque confías en mi juramento, porque cada vez que yo me creía estudiosa, atenta y observante en realidad era observada, atendida y estudiada por ti. Es mi propio orgullo el que me mantiene prisionera de este mal, de esta maldición que me aqueja.

Obtendré tus espíritus, y en tu cadáver podré bailar contenta; pero, ¿Qué será de este mundo sin ti?, quiero ver como usas esas manos que tanto odio para forjar el mundo de ideales vacíos, vánales, carnales y mundanos. Quiero estar ahí cuando caigas, o triunfes. ¿Por qué?, porque es parte de mi naturaleza, porque somos dos monstruos cortados con la misma tijera y aceptaré el engaño de creer en ti, suponiendo tal vez, que eres la primer persona que cree en mi honestidad. Solté el arma, y a tus pies me recosté como un felino leal a su amo, buscando tal vez un sentimiento, una reacción, o una respuesta.

Porque te odio tanto que eres mi persona favorita.




Marionetas.

La administración del mundo humano, cultura y sociedades sigue figuras que funcionan como líderes de facto desde tiempos inmemoriales. Con el progreso de la población mundial, la industrialización, la globalización, el auge de las democracias, el crecimiento de las metrópolis y mega metrópolis, junto con la híper-conectividad uno puede pensar que es el dueño de su vida. Solamente debes hacerle caso a las leyes, pagar tus impuestos, contribuir con el estado, hacer caso a tus jefes, llegar a fin de mes y repetir el ciclo. Encabezando al estado seguramente estará un presidente, un primer ministro o un emperador, o emperatriz; encontrándose tal vez el máximo pontífice de alguna creencia como una autoridad de igual nivel en las estructuras de las religiones y junto a ese selecto grupo de la sociedad, los dirigentes económicos de grandes grupos financieros y conglomerados que dominan posiblemente los medios de producción, de comunicación, y la industria de las naciones.

Sin embargo, detrás de cada hombre y mujer del mundo, detrás de aquellos magnates que poseen tanto, y tan fuerte, cuyos nombres son anónimos; ¿Acaso hay algo más?

Doce cuerpos de diversos tamaños, cubiertos de túnicas negras con máscaras que cubren sus rostros se hacen presentes en una sala iluminada solamente por las luces de las velas. Nadie sabe la ubicación, porque no es necesario saberlo, solamente están allí reunidos en esa mesa de madera con una apariencia femenina en la cabecera.

Juramentos en idiomas ya olvidados se pronuncian, cuando aquella logia ancestral entra en sesión. Detrás de ellos se pueden vislumbrar cuatro paredes de piedra caliza, sin ventanas o formas de iluminación o ventilación aparente. No hay puertas que puedan hacerse notar a simple vista, pero por algún lado han ingresado y por algún lado se retirarán. El olor del aire, es inexistente, porque no hay nada que pueda delatar el donde están o precisamente, quienes son aquellos que, ¿Están?

En la mesa de madera siete sigilos están grabados, no todos pueden reconocerlos, pero no se caracterizan por su pureza y humanidad a quienes pertenecen, y representan. Hay siete cálices dorados repletos de vino tinto, pero nadie toma, porque las máscaras que cubren sus rostros no lo permitirían. El simbolismo y las costumbres era para esa logia algo tan sagrado, como retorcido, e inviolable en todos los aspectos.

Las palabras guturales de esas lenguas desconocidas se detienen, y las copas se alzan en un brindis con las vistas en alto. Pero nadie bebe.

El hombre a la derecha de la figura femenina que preside la cabecera esclareció su garganta, sin moverse ni un milímetro de su asiento o cambiando su postura. Su máscara era blanca como la nieve, sin dibujo alguno más que el sigilo del demonio Belcebú. – Bien sabida es la situación que hermanos míos nos ha convocado hoy –Comenzó con su voz gruesa, y un marcado acento ruso. – Espero una explicación respecto a este juego de vanidades que tan lejos ha ido por parte de tu sujeto…-De poder ver su rostro se presumiría que observaba a la mujer a su izquierda. – Primero esa austriaca hace doscientos años, y ahora éste mocoso que juega a gobernar… Se nos prometió acceso al parlamento, al mercado japonés y al emperador cuando adquiriese el puesto –Finalizó, cediendo la palabra a un hombre más robusto a su lado.

Este en particular portaba la máscara amarillosa con el sigilo de Mammon. – Cuando se requirió la presencia de guerras internas, y posicionamiento de dictaduras en el continente africano para aumentar la visión positiva de las masas por parte de la falacia de las naciones unidas, fue todo como lo acordado, les hemos dado enemigos al mundo, terroristas contra los que luchar, villanos… Pero ha representado una perdida para nosotros si no todos cumplen con sus partes del convenio –Había declarado el obeso caballero, casi recostado contra su respaldo.

- Hemos visto como se respalda económicamente a ese ganso de los huevos de oro, pero las colonias están descontentas con los gobiernos pasivos que hemos colocado a lo largo de los últimos veinte años… El exceso de la comunicación, y la información, es cada vez más difícil de monitorear, controlar y ahogar –Un tembloroso hombre de roja mascara, con el símbolo que representaba a Satán. – No ha habido noticia, acontecimiento o decisión en este mundo que no haya sido controlada, regulada y plantada por esta hermandad… Sin embargo, la unión tiembla cuando la serpiente de la duda repta ante nosotros –Finalizó cruzándose de brazos, para ceder la palabra a la más baja de las figuras de la mesa, a su derecha.

El hombre que representaba a Belfegór, de poco más de metro cincuenta, respondió colocando sus manos cubiertas por guantes negros, sobre la mesa. – Se nos ha prometido recursos, ganancias, influencias… De una tierra prometida donde seremos intocables –Dejó escapar una risa en su tono arrogante. – Aun más –El fantasma de la opinión pública, y la peligrosidad del libre albedrio eran una realidad para ese selecto grupo que día a día se escondía de las navajas de sus colaboradores y subordinados, manteniéndose en un anonimato pese a su creciente opulencia.

Un rey, un presidente de cierta organización internacional, dos presidentes, dos dictadores y ella estaban reunidos en esa mesa. Y se reunían religiosamente hace trescientos años, ¿trescientos años?, esa dama poseía secretos que le producían, pese a los desplantes de sus iguales, una calma sin igual. – Hermanos míos, mi marioneta cree que ha roto sus hilos, pero no puede siquiera vislumbrar la realidad… ¿No habla bien acaso de su potencial como útil el intentar plantarle cara a un destino inevitable, y prolongar su “libre albedrio”? … Respóndanme, hermanos míos, ¿Los he defraudado en estos tres siglos? –El silencio se hizo reinante, el miedo y el respeto podían olerse en esos hombres. Hasta aquellos que aún no habían hablado bajaron la mirada en penitencia por dudar de aquella mujer cubierta de negro, quien se levantó de la mesa rompiendo la homogeneidad de los presentes.

- La revolución francesa, la caída de los zares rusos, la guerra de Vietnam, la hambruna Irlandesa, la unión de los aliados en la Segunda Guerra mundial, el “descubrimiento” del petróleo en el ártico… ¿Acaso no los he beneficiado, cuidado, y protegido a lo largo de estas épocas?, éste instrumento que baila en el escenario no es sino la pieza que nos entregará la ganancia máxima de ese mundo espejo, para nosotros, para los maestros… Seremos dioses cuando vuelva a ponerlo sobre mi palma, y lo haré, porque me ha pertenecido desde antes de nacer –Susurró antes de desvanecerse en el aire, como si nunca hubiese estado allí.





Última edición por Fuji Raikomaru el Vie Mar 24, 2017 11:27 pm, editado 3 veces

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Insolente espíritu que fuiste corrupto por el mal... El emperador ha decidido tu destino ¡Digicode, captura!


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Este es el impostor.
Ficha : La espada, la pluma y la palabra
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Icono : Royal Knight: Guardianes del universo digital. Con fe ciega obedecen las ordenes de Yggdrasil y realizan cualquier acto para proteger su mundo.
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Re: Somnium Dominus.

Mensaje por Fuji Raikomaru el Sáb Mar 18, 2017 8:46 am

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