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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
6 meses despues de la ultima carrera, un BanchoLeomon reune al viejo equipo de organizacion para dar un nuevo espectaculo, pero en esta carrera, el misterioso patrocinador ha enviado a un "Aspirante a Campeon" con un extraño y unico Digivice. ¿Que es lo que sucedera a lo largo del evento y como funciona este nuevo digivice?.
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ficha de Valerie

Mensaje por Valerie Dantuono el Jue Feb 16, 2017 12:04 am

Nombre: Valerie Dantuono

Sexo: Mujer

Edad: 21 años

Digivice: D-Scaner

Apriencia: Es una chica joven de largo pelo rubio y grandes ojos azules de pestañas claras, espesas y largas. Sus rasgos finos y más bien afilados la hacen parecer más adulta de lo que es. Sus gestos son delicados, y su voz clara, suave y animada, contrasta con su aspecto más bien tranquilo. Es bastante alta, mide 1'68 cm, dándole así un aspecto estilizado. Brazos y piernas largas, le dan a su movimiento cierto aire suave que no siempre tiene al hablar. Nunca ha sido de deportes en equipo, pero cuando puede sale a correr, así que tiene una buena capacidad pulmonar. Desde el accidente sus piernas se volvieron algo débiles y sus manos, aun ahora, tiemblan de forma puntual. Aun no se sabe si la causa es que su sistema nervioso se vio afectado o simplemente por el shock que, aun a veces, le dura. Tal vez por ello el digimundo la confunde con una especie de muñeca y, al traspasar las fronteras digitales, sus manos se vuelven mecánicas. Tras el accidente, la niña de trece años renunció a lo que debería haber sido su crecimiento natural, olvidándose de la ropa que le gustaba y vistiendo prendas más bien anchas para ocultar su cuerpo excesivamente delgado y débil. No usa ningún tipo de joya, le molestan, sobretodo los anillos ya que no le permiten mover bien los dedos al tocar la guitarra o el piano. El pelo, que de niña tenía por costumbre llevar recogido, lo ha dejado suelto para ocultar una fea marca que se le quedó en la nuca tras el golpe contra el coche. Durante su tiempo de rehabilitación se vio cada vez más pequeña y delgada pero los años han logrado que recupere parte de lo que era, dejando en sus ojos un brillo nostálgico. Suele vestir, tras muchos años escondiéndose, con ropa bastante moderna y elegante, le gusta llevar faldas cortas, pantalones ajustados o vestidos no excesivamente largos, y aunque le gustan los tacones, prefiere usar deportivas, aun temerosa de que le fallen las piernas. Siempre que su abuela no esté delante, o casi siempre, se la verá acompañada de su guitarra. Tiende a usar maquillaje más bien sencillo, aunque en los ojos a penas lleva nada, solo rímel para oscurecer sus espesas pestañas, los labios le gusta pintárselos de colores fuertes para que destaque su sonrisa, totalmente blanca, de la que está tan orgullosa.

Personalidad: Valerie es una joven decidida, afable, atrevida y alegre que no se corta un pelo en dar su opinión. No tiene un pelo de timidez a pesar de lo que diga de ella ese aire delicado que se gasta, ríe con facilidad, aunque la alegría no siempre le llega a los ojos. Vive por y para la música, se dedica a cantar en el metro o en los parques intentando que su abuela no la descubra. Su recuerdo más preciado es la guitarra que le dejaron sus padres y adora a su abuela más que a nadie, aunque también le tiene cierto miedo y respeto. En cuanto el sol baja ella va a la playa frente a su casa y compone o canta con la guitarra en sus manos, es su momento preferido del día. Tras la desaparición de sus padres pasó mucho tiempo deprimida pero la música le devolvió la vida y poco a poco pudo recuperar, no solo algo de su forma física, por sus largas caminatas por la ciudad para encontrar donde tocar, sino también de su espíritu. Cuando por fin recuperó algo de valor y tras una enorme bronca con su abuela, tan cabezota como ella, logró entrar en musico-terapia, aun ocultando a su nonnina, que el conservatorio hace tiempo que volvió a su vida. Se siente algo culpable porque la anciana, desde entonces a penas le dirige la palabra, y puede ver la nota triste en los ojos de la mujer, aun así, es consciente de que su mejor opción es ocultarlo, porque la música, que a ella tanto la ayuda, rompe el alma de la señora. Le aterra, sobremanera, ese temblor que, de vez en cuando acude a sus manos y la hace deprimirse. Por suerte, en esos momentos tiene la cortante actitud maternal de Morrigan, que la obliga a seguir adelante y mejorar. Es consciente de que su digimon tiene un inmenso peso sobre los hombros y que ella poco más, a parte de prestarle su cuerpo, puede hacer. Se siente cómoda con la transformación, probablemente porque así puede sentir la fuerza que le falta al suyo.

Historia:

La noche olía a lluvia, las gotas golpeando en el cristal del coche creaban una cadencia melancólica que contrastaba con esa balada de Laura Pausini que sonaba, junto a las risas, en el interior del coche. Valerie dormitaba mientras las voces, algo discordantes de sus padres, se mezclaban con el dulce acento de la cantante y las carcajadas se elevaban a cada palabra fallida. El viento que entraba, fresco y con olor a agua por la ventanilla entreabierta azotaba el pelo de la chiquilla, recogido con fuerza en una cola alta.

Viajaban a Roma, el coliseo los esperaba, la pequeña había pasado la noche anterior despierta, entusiasmada por su primer concierto alejado de Florencia, y es que, a sus trece años, la vida de Valerie había estado rodeada de música. Ya al nacer su madre le había puesto el nombre de una canción de Mark Ronson, a los tres años, el Signore Dantuono le había regalado su primer piano, de madera oscura, diminuto, pero un piano con todas las de la ley; a los seis había cogido su primera guitarra, a los siete el piano en miniatura había sido sustituido por el enorme instrumento de cola negro que ocupaba más de medio salón, a los ocho ya podía tocar las nocturnas de Chopen, a los once la guitarra era su tercer brazo, y a los trece, ya en el conservatorio, podía ser el acompañamiento de la orquesta. Con un padre director de orquesta y una madre profesora de música, Valerie no podía sino amar la música sobre todas las cosas.

Valerie se había convertido en la banda sonora de su vida, y deseaban que ese ritmo de jazz nunca se apagase, por eso, cuando los rayos comenzaron a saludar la ciudad que comenzaba a entreverse entre las nubes y las gotas, y la luz de dos faros los cegó, la música del automóvil dio un chirrido. La niña llegó a escuchar un crash, y notó la lluvia mojándole la cara mientras poco a poco el golpeteo se escuchaba más y más débil, hasta que desapareció por completo, fundiéndola en la oscuridad. Abrió los ojos viendo el cielo encapotado, las luces titilantes y el vaivén de personas que corrían, con aparatos, de un lado a otro, ¿pero porqué no podía oír? Se conformaría con el estruendo de las sirenas, con la caída de las gotas, ¿y sus padres? ¿Dónde estaban? ¿Y sus risas y melodías asonantes?

— Mamma, Papá. — Murmuró recuperando, por fin, su voz, mientras lo que sus oídos habían bloqueado parecían recibir, de golpe, los estímulos. Una mujer de amarillo asomó su cara frente a ella, su voz era dulce, y nerviosa, le pedía que respondiera algo, pero la pequeña tenía tanto sueño, tanto tanto sueño, que sus ojos, pesados, se cerraron, escuchando el murmullo cansado de unas lágrimas doloridas.

Despertó tres meses después, el pitido continuo de una máquina retumbaba en las paredes de un cuarto de color blanco níveo. A su lado se escuchó, de pronto, un sollozo, y una voz cascada y desesperada llamó a los doctores. Tres meses, tres meses llevaba en coma mientras sus padres se encontraban en paradero desconocido, no habían encontrado sus cuerpos, ¿dónde estarían? No lo sabían, pero había cosas que, en ese momento, eran más importantes para los médicos. Sus huesos se habían entumecido por el tiempo tumbada, y sus manos temblaban cada vez que intentaba coger un cubierto y, entre lágrimas, nervios, y temor, inició la rehabilitación.

Pasadas ya sus catorce primaveras, tras más de cinco meses intentando recuperar la movilidad, logró caminar, nuevamente, con normalidad y su abuela decidió llevársela con ella a España, Barcelona pasó a ser, entonces, su hogar. Un año entero estuvo, desconsolada, sin escuchar más que el sonido del mar romper contra las rocas que rodeaban la cala que hacía de jardín trasero de la casa de la anciana. Su nonna, su nonnina, como ella la llamaba de niña, adoraba el mar y esperaba que le transmitiera a la chiquilla la misma paz que a ella, pero el sol cálido y el rumor del agua no lograron deshacerse de la actitud taciturna y apagada de la chiquilla a la que se le había borrado la sonrisa. Hasta que un día, paseando por la Rambla, el sonido de un piano hizo que por fin el gesto le cambiara. Una sonrisa apareció en los ojos de la chiquilla que se aceró al escaparate con curiosidad, aunque el gesto de la anciana se volvía doloroso cada vez que una sola nota llegaba a sus oídos.

La mujer arrastró a la chiquilla, no quería música en su vida, la música era la culpable de que hubiera perdido a su hija. La niña recuperó la guitarra que había guardado al llegar de Italia, la había metido al fondo del armario y hasta ese día no había notado como añoraba la música. Su abuela no estaba en casa cuando empezó a rasgar las cuerdas con suavidad, temerosa a que se rompieran, mientras La mia storia tra le dita retumbaba en su pecho. Llegaba ya el final cuando las manos comenzaron a temblarle justo en el momento en que la puerta se abría y su abuela entraba, como alma que lleva al demonio, en su cuarto, y le arrancaba la guitarra de las manos temblorosas y débiles.

Pasaron tres meses sin que volviera a tocar, asustada del temblor y de la reacción de la anciana. Pero cuando se atrevió, las manos volvieron a temblarle, se miró las palmas, ¿no podría tocar? Asustada, habló con su abuela, y tras varias pruebas decidieron que, lo más sensato, sería no volver a poner las manos en un instrumento. Valerie llegó a los quince años con gesto triste y apagado, había perdido a sus padres, su hogar, y su música.

Se acercaba ya el verano y ella paseaba por la playa, cabizbaja, cuando algo tocó su pie desnudo, mojado por la espuma del mar. Miró al sueño y cogió esa especie de teléfono antes de que se lo volviera a llevar la marea. Lo miró de lado a lado y suspiró, debería dejarlo en la arena, tal vez alguien que le pudiera dar más uso o arreglarlo lo encontrase. Con un suspiro se sentó en el sueño, con el dispositivo a su lado y miró el mar. Tal vez si cruzase el océano encontrase a quien le devolviera, ni que fuera, parte de su vida, quería operarse, que su pulso dejase de temblar, quería de vuelta sus manos, su música, a sus padres, por desgracia, hacía ya tiempo que los había dado por perdidos.

"Si esperas sentada no conseguirás nada" Retumbó en su cabeza una voz fuerte y aterciopelada que no había oído nunca. Sacudió la cabeza, debía estar imaginando cosas, tal vez finalmente se había acabado por volver loca. "Si quieres tocar, toca, si tienes miedo, lo superas, no puedes quedarte quieta y esperar que todo cambie" La voz parecía enfadada, tal vez era que su subconsciente intentaba animarla a hacer lo que le daba la gana, pero seguro que habría consecuencias. "Deja de mirar al infinito y baja la mirada, niña, que estoy aquí" Valerie hizo caso sorprendida, y miró el aparato, iluminado, donde la imagen de una guerrera con alas se asomaba con gesto de hastío. Esa fue la primera vez que Morrigan y Valerie hablaron, y, tras un año de convivencia y enormes disputas, finalmente Valerie se decidió a volver a la música.

Sin que su abuela supiera nada, guitarra a cuestas, paseaba por Barcelona con su digivice en el bolsillo y las manos sudorosas, tarde tras tarde, para tocar, la rambla, el metro, el parque Güell, se convirtieron en su sala de conciertos, y cuando recuperó algo de su viejo nivel, cuando la sonrisa volvió a sus labios, se presentó al examen de conservatorio. Volvía a la música, su corazón volvía a latir, y aunque sus piernas aun flojeasen, en raras ocasiones, y las manos le temblaran, aunque el miedo le atenazaba la garganta cada vez que sus manos comenzaban a agitarse, seguía adelante.

Se encontraba en el metro, tocando la guitarra y moviéndose de lado a lado mientras su voz llenaba, con fuertes y dulces ecos, los pasillos, cuando sonó su teléfono. Acabó la canción recibiendo un aplauso y devolvió la llamada del teléfono, desconocido, que había estado llamando, para empezar a hablar mientras los aplausos aun resonaban. La voz gruesa y profunda del director de su conservatorio sonó, con una alegría inusitada en él.

— Dígame. —  pidió con su delicado acento italiano intentando entender lo que le decían por encima del ruido de la estación, mientras recogía su guitarra.
— ¡Que la tienes!¡La beca!— se notaba la sonrisa en la voz del señor, que salía amortiguada por su bigote.

Salió corriendo del metro y llegó a casa una hora después, aun sin perder la sonrisa. Sacó el digivice, había aprendido el nombre años antes, sacó sus libros de la facultad, y encendió el ordenador, en la pantalla no tardó en aparecer Morrigan, que le devolvió una sonrisa inmensa mientras veía rodar a la chica, que, en lugar de estar mirando sus apuntes, daba vueltas por el cuarto riendo a carcajadas.

— Muy bien, pero ¿cómo le vas a decir a tu abuela que te vas a Japón? —  preguntó en tono de burla.
— Ahí está la cosa, — se sentó bajando de la nube. — No tengo ni idea, ya bastante se enfadó cuando le dije que me había matriculado en musico-terapia.
— Y ni siquiera sabe lo del conservatorio ni tu afición por cantar en el metro, ¿verdad?
— Verdad, y eso que he acabado por todo youtube. —  Suspiró, había tenido la esperanza de que todo estallase cuando alguien le contase a la sua nonna que su nieta seguía cantando y que, para colmo, había acabado en internet.
— Me parece que vas a tener que decírselo pronto.
— Sí, definitivamente.— confirmó cuando la puerta de la entrada sonaba cerrándose de golpe. — y creo que va a tener que ser ya. — suspiró pesadamente, que pronto se le acababan las alegrías.

Tipo de Digimon: D'arcmon, aunque antiguamente la que más usaba solía ser Angewomon
Personalidad:Una digimon madura, seria y cálida, aunque puede ser muy cortante. Siempre parece saber como actuar frente a todo tipo de situaciones, cabezota como pocos, cuando toma una decisión nadie logra que la cambie, se mueve en base a sus convicciones y es implacable frente a lo que considera injusto. Puede ser sumamente amable con la gente de buen corazón que no deja pasar de largo las situaciones malas y decide combatirlas, así como con quienes tienen una gran fuerza de voluntad, no pierde los estribos con facilidad, pero si alguien quiere verla enfadada y lo logra, más valdrá que corra.

Ganó su nombre en los campos de batalla, por sus plumas blancas y negras, que la hacían parecer los cuervos de la diosa celta acudiendo a por las almas de los caídos y; a pesar de que esa época pasó y ella calló en la guerra, dejando volar su data hasta dar con alguien que la necesitase y pudiera serle de ayuda; mantiene su nombre con la esperanza de que la gente junto a la que combatió y sus ideales, puedan volver a brillar en algún momento.

Apariencia:
Morrigan:

[/i]





Linea evolutiva: Plotmon - Darcmon - Gatomon -  Angewomon - Mastemon


Última edición por Valerie Dantuono el Sáb Mayo 19, 2018 12:47 pm, editado 12 veces
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Re: ficha de Valerie

Mensaje por cadejo el Jue Feb 16, 2017 3:16 am

ok, ficha aceptada.
Coloca los link a tu ficha y a tu linea, en los campos correspondientes del perfil.
Coloca un link a la linea de tu otra cuenta en el campo de perfil.
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cadejo
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Chaos Emperors

Relaciones : Relaciones de Cadejo Shiroi
Cronologia : Chaos Chronicle
NPCs : Chaos NPC/PC
Nivel On Rol : Super Ultimate
Icono : Chaos Empire: Organización criminal con ideales indecisos y cuya única meta podría decirse que sembrar el caos, ayudando a cumplir las metas egoístas de sus miembros
Rango y Unidad : Cadejo Shiroi
Rango: Chaos Lord
División: Todo el clan
Unidad/Sub-division: Todo el clan

Commandramon
Rango: Chaos Lord y Líder de la D-Brigade
División: Todo el clan
Unidad/Sub-division: Todo el clan
Inventario :


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Re: ficha de Valerie

Mensaje por Roku Ginshô el Sáb Mayo 19, 2018 12:48 pm

Ficha aprobada


Registros, eres segunda cuenta, ya sabes cómo va.

______________________



Méritos:
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Firma 1: Elluka Clockworker
Firma 2: Lena Stevens 
Firma 3: Hibiki Sanjo
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Roku Ginshô
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Faltas : Una por cada double.
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 1037
Ficha : Mi origen
NPCs : Viejas historias
Nivel On Rol : Ancient spirit
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Sven-Hyper Spirit
Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Rango y Unidad Digi Aliado : Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Inventario :


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Re: ficha de Valerie

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