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La fiesta por el aniversario de los Union Saver y por los mas de 10 años de paz en la Ciudad Central, se lleva a cabo en la misma, e inunda de felicidad y alegría a todos los habitantes y turistas que llegan a formar parte de esta celebración...pero las fuerzas del caos están dispuestas a arruinar la fiesta y cuentan con un sin fin de quimeras digitales, para llevar a cabo su tarea.
El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
Han pasado ya varias épocas dentro del mundo digital desde que los Royal Knights, los caballeros de Yggdrassil encargados de proteger y vigilar el mundo digital, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Por muchos años, fueron buscados por sus seguidores; pero nadie obtuvo ninguna pista de ellos, ni siquiera alguna señal de que pudieran seguir con vida… simplemente, desaparecieron de un día para el otro en la nada misma. Pero aunque la presencia de estos caballeros desapareció de la faz del mundo; sus espíritus siguen vivos en los corazones de los Digimons que transmitieron las grandes hazañas de los Royal Knights como leyendas con el pasar de los años; y tal es esta vitalidad memorial que al día de hoy, se celebra un gran festival en honor a los caballeros santos.
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Concurso de Escritura: The Four Great Dragon's

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Concurso de Escritura: The Four Great Dragon's

Mensaje por Scott Desaster el Jue Jun 01, 2017 8:22 pm


Bienvenidos a este pequeño concurso, realizado para ampliar un poco más el canon/lore del foro; esta vez enfocado en algo que, según he visto, no está realmente abordado: los 4 Grandes Dragones. Seré sincero, me gustan los dragones como a cualquiera *toce*sobretodoaSigrun*toce* y creo que no les estamos dando la “importancia” que merecen; es por eso que abro este concurso para que cada usuario escriba un fic/historia/leyenda que explique la existencia de estos dragones, o que pueda involucrarlos de algún modo con algún otro canon del foro.

Cabe destacar que no deben limitarse a los canones del foro, pueden ampliar las fuentes de información a toda la franquicia en general; pero eso sí, al final todo debe estar adaptado para su implementación en el foro.

A continuación deberá un pequeño texto que he escrito, con información muy básica sobre lo que es este grupo (a mi entendimiento y mi pequeña revisión por Wikimon) y sus integrantes. Pueden usar esta información para sus historias, pueden no usarla; eso queda a su decisión.

Los 4 Grandes Dragones, habitantes de templos antiguos en espera de aquellos valientes que busquen el poder necesario para convertirse en el legendario Slayerdramon. Poco se sabe más allá de sus identidades: Holydramon, Goddramon, Megidramon y Qinglongmon; y su “obligación” con el mundo digital. Algunos creen que todos los dragones de su misma especie son solo una derivación de su data; descendientes que no poseen ni siquiera una fracción del auténtico poder que poseen estos dragones, pero eso es muy incierto.

Se dice que Holydramon es la máxima representación de la furia divina, cuya aparición se debió a un mal inminente ahora inexistente de la antigüedad. También se cree que en verdad es el resultado de la unión del poder de Seraphimon, la inteligencia de Ophanimon y el instinto animal de Cherubimon; que tomo control sobre dicha unión y termino separando a los 3 ángeles para existir por cuenta propia. Es adorado por los ángeles, se convirtió en el dragón protector de los mares del sur, en los cuales se localiza la Ciudad de Atlantis.

Goddramon es considerado el dragón más poderoso gracias a los brazaletes que porta, donde se encuentran sellados 2 espíritus digitales llamados “Amon” y “Umon”, quienes representan la destrucción y regeneración (En ese orden) de la data corrupta. Existen rumores de que antiguamente hubieron 2 Hisyaryumon hermanos; uno de ellos se transformó en Ouryumon, mientras que el otro en Goddramon; solo para que ambos tomaran caminos separados. Idolatrado por digimons salvajes, se cree que protege el mar del Oeste desde la zona Árida, donde se encuentra la mayor población de dragones.

Cuentan las leyendas que Megidramon es el máximo exponente de la maldad y furia; la manifestación física de las mismas, y que su mera existencia pone en peligro en equilibrio digital. Con un cuerpo tan duro como el Chrome Digizoid, el 90% de su poder real tuvo que ser sellado por el propio Yggdrassil para que no destruyera el mundo entero. Temido incluso por los más valientes, es visto como un ser “divino” solo para no ser blanco de su ira. Se cree que protege los mares del Norte, así como lagos de lava de la Zona Volcánica, porque allí se encuentra la clave para romper el sello de su fuerza.

También existe la creencia de que el Qinglongmon que pertenece a las 4 bestias divinas es el mismo que forma parte de este grupo conformado por dragones; pero eso está muy lejos de la verdad. Mientras que el Qinglongmon de las bestias divinas es una entidad que busca el equilibrio en su territorio con ayuda de los Union Savers; se dice que el Qinglongmon perteneciente a los 4 Grandes Dragones es un ser temible que jamas prestaría su poder a quienes sean débiles si no se tratara de un asunto serio. Al igual que la bestia divina, protege los mares del Este.


Y ahora que tienen algo de información, pasare a dejar las bases del concurso.


Bases


Título: El título de su cuento/leyenda/aportación/fic/comoquieranllamarlo
Tema: Puede ser sobre el grupo en general, o sobre un dragón en específico
Historia: El texto completo. Mínimo debe tener 1000 palabras para ser tomado en cuenta.
Bibliografía/Fuentes: Si han sacado información de alguna página, tanto de Wikimon como de cualquier otra página, por favor coloquen los links aquí para poder hacer consultas (O para ver si podemos ampliar aún más el lore del foro)

Pueden entregar 1 texto individual para cada dragón (Holydramon, Goddramon, Megidramon y Qinglongmon) o uno de todos en conjunto donde hagan algo digno de ser considerados un grupo y tener templos ocultos en el digimundo donde hagan las pruebas para obtener el poder de Slayerdramon. La idea es completar lo mejor posible todo el muy pobre canon que tenemos actualmente de ellos.

Todos los textos deben ser posteados en este mismo tema (Si ven que no cabe todo en un solo post, se permite el doble post), en un spoiler por favor para tenerlo todo organizado; y tienen tiempo hasta el 1 de Julio, es decir: tienen todo un mes para realizar sus textos y entregarlos.


Premios


Como el concurso anterior, los premios variaran dependiendo de la cantidad de participantes; y como hay varios temas a tratar para los textos, nos dividiremos AUN más, solo para hacerlo algo un poco más organizado:

Categoria 1 El Grupo:
3 participantes
Primer lugar: 15 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 10 Digipuntos.
Tercer lugar: 5 Digipuntos.

4 participantes
Primer lugar: 20 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 15 Digipuntos.
Tercer lugar: 10 Digipuntos.
Cuarto lugar: 5 Digipuntos.


5 participantes
Primer lugar: 25 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Draco-Cupo.
Segundo lugar: 20 Digipuntos.
Tercer lugar: 15 Digipuntos.
Cuarto lugar: 10 Digipuntos.
Quinto Lugar: 5 Digipuntos.


7 participantes
Primer lugar: 35 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Draco-Cupo.
Segundo lugar: 30 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 25 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 15 Digipuntos.
Quinto Lugar: 10 Digipuntos.
Participación: 5 Digipuntos.


10 participantes
Primer lugar: 45 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Draco-Cupo.
Segundo lugar: 40 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 35 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 25 Digipuntos.
Quinto Lugar: 20 Digipuntos.
Participación: 10 Digipuntos.

Categoria 2 Holydramon:
3 participantes
Primer lugar: 15 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 10 Digipuntos.
Tercer lugar: 5 Digipuntos.

4 participantes
Primer lugar: 20 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 15 Digipuntos.
Tercer lugar: 10 Digipuntos.
Cuarto lugar: 5 Digipuntos.


5 participantes
Primer lugar: 25 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Holydra-Cupo.
Segundo lugar: 20 Digipuntos.
Tercer lugar: 15 Digipuntos.
Cuarto lugar: 10 Digipuntos.
Quinto Lugar: 5 Digipuntos.


7 participantes
Primer lugar: 35 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Holydra-Cupo.
Segundo lugar: 30 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 25 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 15 Digipuntos.
Quinto Lugar: 10 Digipuntos.
Participación: 5 Digipuntos.


10 participantes
Primer lugar: 45 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Holydra-Cupo.
Segundo lugar: 40 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 35 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 25 Digipuntos.
Quinto Lugar: 20 Digipuntos.
Participación: 10 Digipuntos.

Categoria 3 Goddramon:
3 participantes
Primer lugar: 15 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 10 Digipuntos.
Tercer lugar: 5 Digipuntos.

4 participantes
Primer lugar: 20 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 15 Digipuntos.
Tercer lugar: 10 Digipuntos.
Cuarto lugar: 5 Digipuntos.


5 participantes
Primer lugar: 25 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Goddra-Cupo.
Segundo lugar: 20 Digipuntos.
Tercer lugar: 15 Digipuntos.
Cuarto lugar: 10 Digipuntos.
Quinto Lugar: 5 Digipuntos.


7 participantes
Primer lugar: 35 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Goddra-Cupo.
Segundo lugar: 30 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 25 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 15 Digipuntos.
Quinto Lugar: 10 Digipuntos.
Participación: 5 Digipuntos.


10 participantes
Primer lugar: 45 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Goddra-Cupo.
Segundo lugar: 40 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 35 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 25 Digipuntos.
Quinto Lugar: 20 Digipuntos.
Participación: 10 Digipuntos.

Categoria 4 Megidramon:
3 participantes
Primer lugar: 15 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 10 Digipuntos.
Tercer lugar: 5 Digipuntos.

4 participantes
Primer lugar: 20 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 15 Digipuntos.
Tercer lugar: 10 Digipuntos.
Cuarto lugar: 5 Digipuntos.


5 participantes
Primer lugar: 25 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Megidra-Cupo.
Segundo lugar: 20 Digipuntos.
Tercer lugar: 15 Digipuntos.
Cuarto lugar: 10 Digipuntos.
Quinto Lugar: 5 Digipuntos.


7 participantes
Primer lugar: 35 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Megidra-Cupo.
Segundo lugar: 30 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 25 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 15 Digipuntos.
Quinto Lugar: 10 Digipuntos.
Participación: 5 Digipuntos.


10 participantes
Primer lugar: 45 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Megidra-Cupo.
Segundo lugar: 40 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 35 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 25 Digipuntos.
Quinto Lugar: 20 Digipuntos.
Participación: 10 Digipuntos.

Categoria 5 Qinglongmon:
3 participantes
Primer lugar: 15 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 10 Digipuntos.
Tercer lugar: 5 Digipuntos.

4 participantes
Primer lugar: 20 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro.
Segundo lugar: 15 Digipuntos.
Tercer lugar: 10 Digipuntos.
Cuarto lugar: 5 Digipuntos.


5 participantes
Primer lugar: 25 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Qinglong-Cupo.
Segundo lugar: 20 Digipuntos.
Tercer lugar: 15 Digipuntos.
Cuarto lugar: 10 Digipuntos.
Quinto Lugar: 5 Digipuntos.


7 participantes
Primer lugar: 35 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Qinglong-Cupo.
Segundo lugar: 30 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 25 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 15 Digipuntos.
Quinto Lugar: 10 Digipuntos.
Participación: 5 Digipuntos.


10 participantes
Primer lugar: 45 Digipuntos + Su historia será añadida al Canon del Foro + Qinglong-Cupo.
Segundo lugar: 40 Digipuntos + Draco-Cupo.
Tercer lugar: 35 Digipuntos + Draco-Cupo.
Cuarto Lugar 25 Digipuntos.
Quinto Lugar: 20 Digipuntos.
Participación: 10 Digipuntos.

AVISO IMPORTANTE: En caso de que participen en todas las “categorías”, por así decirlo; los Cupo especiales no son acumulativos, por lo que si ganan en más de un concurso, deberán elegir un solo cupo. Todos los Cupos que pudieran quedar como acumulativos, pasaran a ser Digipuntos extra, cuyo valor variara dependiendo de los participantes:

5 Participantes: 2 Digipuntos
7 Participantes: 3 Digipuntos
10 Participantes: 5 Digipuntos


Nota:
Draco-Cupo: intercambiable por un Aliado/NPC Activo cuya etapa Mega sea alguno de estos Dragones. Su Rookie debe ser obligatoriamente un dragón o reptil.
Holydra-Cupo: intercambiable por un Aliado/NPC Activo cuya etapa Mega sea Holydramon. Su Rookie debe ser obligatoriamente un dragón o reptil.
Goddra-Cupo: intercambiable por un Aliado/NPC Activo cuya etapa Mega sea Goddramon. Su Rookie debe ser obligatoriamente un dragón o reptil.
Megidra-Cupo: intercambiable por un Aliado/NPC Activo cuya etapa Mega sea Megidramon. Su Rookie debe ser obligatoriamente un dragón o reptil.
Qinglong-Cupo: intercambiable por un Aliado/NPC Activo cuya etapa Mega sea Qinglongmon Su Rookie debe ser obligatoriamente un dragón o reptil.

______________________




/


Regalos


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Scott Desaster
Tamer & Digimon
Tamer & Digimon

Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 756
Cuentas :



Ficha :

Relaciones :

Cronologia : (En Actualizacion)

NPCs :

Nivel On Rol : DNA Evolution (Super Ultimate)
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Nova: Mega

BR: Mega
Icono : Chaos Empire: Organización criminal con ideales indecisos y cuya única meta podría decirse que sembrar el caos, ayudando a cumplir las metas egoístas de sus miembros
Rango y Unidad : Scott Shadowest Musahrahjy
Rango: Hades Knight
División: Hades Titans
Unidad/Sub-division: Titans

Labramon
Rango: Hades Knight
División: Hades Titans
Unidad/Sub-division: Titans
Rango y Unidad Digi Aliado : Nova (BlackWarGreymon)
Rango: Hades Knight
División: Hades Titans
Unidad/Sub-division: Titans

BR (Renamon)
Rango: Soldado
División: D-Brigade
Unidad/Sub-division: Shadow Lizard
Inventario :


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Re: Concurso de Escritura: The Four Great Dragon's

Mensaje por Acubens Altaf el Sáb Jun 17, 2017 5:39 am

Spoiler:
Título: los cuatro grandes dragones y la separación de las tierras
Tema: general
Historia: Cuentan las leyendas que en sus inicios solo existía una sola tierra, los primeros digimon organismos sencillos, creciendo y sufriendo trasformaciones haciendo se más sabios, otros más fuertes o astutos. Habitando en el centro de esta tierra Hubieron Digimon que se asentaban creando sus hogares aprendiendo a tratar sus tierras adquirieron la gratitud y bendición de las plantas adquiriendo cualidades y control de estas, los más feroces buscaban más control, poder y una razón para luchar con la pasión inagotable del fuego, otros se establecieron en cuerpos acuáticos, ríos y lagos aprendiendo a moverse con las corrientes. Se presagiaba paz y armonía en esto sencillos seres... Pero no fue así...

Mientras más avanzaban en su desarrollo comenzó a existir el sentimiento de propiedad, fuerza sobre entendimiento, y el egoísmo contra la armonía. Los digimon de alma de fuego comenzaron a repudiar los aspectos pacíficos de sus hermanos considerándose los más poderosos y por ello con más derechos sobre los demás, al solo haber guerrero en su estirpe manipuladores de las llamas consumieron la vegetación con sus batallas y depredando la que quedaban para satisfacer su hambre se vieron en apuros debían conseguir alimentos. Fue que viendo la abundancia de los otros vieron la solución mas rápida y violenta, tomando el fruto de trabajos de sus vecinos y con ello el resentimiento de los habitantes benditos por las plantas y el agua. No lo perdonaría, el resentimiento, causo roces, los roces disputas y antes que nadie se diera cuanta los digimon comenzaron una encarnecida guerra que amenazaba con la extinción, alianzas se formaban para sublevar a los débiles llevando a su fin a los menos aptos, incluso en sus propios grupos. La vida no se veía prospera y los cultivos morían ante la falta de cuidado y el fuego de la guerra. Las nuevas generaciones ignoraban los motivos de la guerra, solo seguían por una tradición de destrucción aprendida por sus antecesores

En esta guerra, causo tal daño al mundo fue tan grande que la misma tierra grito por años por ayuda 4 Digimon acudieron a su llamado, digimon que supieron de su historia y se encontraron en el en medio de la batalla en el centro exacto de esta tierra cruzando sus mas potentes ataque generales de bandos opuestos escucharon el llanto de este mundo, el dolor y sufrimiento del digimundo que antes las voluntad de este mundo. Un poder que el digimundo daría a los cuatro guerreros cuan llegasen a lugar donde yacía su poder

Hubieron debate sobre los motivos de cuales estos generales dejaron la guerra y sus tierras, algunos apelan a que fuer piedad, conmovidos por el dolor de la tierra que antes entregaba sus generosos regalos ahora solo agonizaba del dolor. Otros actuaba movidos por la cobardía, temiendo a la muerte dejaron sus armas y huyeron. Pero, muchos soldados de distintos bandos corrían los rumores de que serie el deseo de estos grandes generales hacerse el supuesto poder que dicen que existe en las tierras lejanas. Nadie podría decir cuales fueron los reales motivos que hicieron que hermanos separasen sus caminos y que honrados y poderosos generales dejasen el campo de batalla

Cada general partió a direcciones; opuestas entre sí: en línea recta sin importar lo que pase fue el mensaje de la tierra. Al norte tierras devoradas por el fuego de los guerreros, al sur tierras llenas de ríos y lagos de corrientes salvajes y rocas afilada por la erosión, otro partió al oeste antiguas tierras tan verde como esmeraldas suelo tan rico que las plantas crecían como por arte de magia ahora, árida y marchita, de nutrientes casi nulos y de frutos insípidos, el calor sofocante donde la posibilidad de morir deshidratado era alta. Final mente el este, tierras no explorada con profundos misterios tras la cadena de montañas.

Mil historias se han contado sobre sus aventuras, pruebas y desafíos, que aquellos valientes guerreros tuvieron que pasar, algunas son reales y otras mitos, realzado por rumores de su antiguos allegados maquillando, mas algo fuera cierto

al regresar ya no eran los mismos generales que conocieron en su momento. Cuatro enormes dragones llegaron. Su presencia imponente acallo los rugidos de la guerra. Presentándose ante los oponentes de bandos distintos y el cielo resonó ante sus nombres Holydramon, La piadosa. Goddramon el sabio. Megidramon el Tirano. Qinglongmon el justo

Que el basto y temible poder de Megidramon quien de un golpe partió la tierra separando los ejércitos y esta enorme tierra en parte trozo de lo que antes fue. Cada regente tomo trozo de esta devastadas tierras separando las arrastrándolos por los mares, formaron palacios y generaron nuevo orden al caos. aislados de su respectivos grupos digimon tuvieron que aprender a convivir nuevamente, educados con sus respectivos monarcas y vigilados los primeros años la armonía volvió a la tierra, nuevas especie nacieron bajo el cuidado y protección de Holydramon seres puros y sagrados gestados de la luz llegaron y prevalecieron en esta tierra, con la fuerza y ferocidad de Megidramon, valientes guerreros y aterradores demonios llegaron a este mundo optando por la oscuridad y el fuego del caos, digimons se entregaron a la ciencia y la invención fortaleciendo su débiles o dañados cuerpo con metal y adaptándose al trueno bajo la supervisión de Goddramon. Plantas y insectos y aves lograron armonía bajo el cuidado de Qinglongmon. No fue hasta que estuvieron listos que los soberanos permitieron la expiación de las especies. Retirándose a dormir 1000 años en sus palacios de cristal, esperando que la paz perdure o deberán usar otras medidas... Las medidas del tirano del norte

Cuentan que al despertar fue con una gran amenaza que amenazaría el balance de este mundo, no solo la inesperada, la presencia de nuevos organismos, organismo de un mundo no conocido para ellos, aliándose con digimons notando en el vínculo, un gran poder, que libero el mundo del caos, con un gran costo, de parte de aquellos seres humanos usando su información como modelo crearon organismos parecidos los DIgihuman, seres que trabajarían en un método para facilitar el vinculo con aquellos seres en caso que vuelvan a ser necesitados nuevamente en este mundo

Bibliografía/Fuentes:http://digimonadventure-rol.superforo.net/t5348-concurso-de-escritura-the-four-great-dragon-s
https://www.youtube.com/watch?v=s_Im7rw8e8s&t=164s
https://cuentosdelmundo.wordpress.com/2013/10/01/los-4-dragones-cuento-de-china/
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Re: Concurso de Escritura: The Four Great Dragon's

Mensaje por Roku Ginshô Hoy a las 11:47 am

Título: "Orígenes: Los cuatro dragones"
Tema: Cap I= Los cuatro, Cap II al V= Sus correspondientes dragones, Cap VI= Los cuatro de nuevo, cierre a las historias planetadas.
Historia:A continuación, ordenados en spoilers
Bibliografía/Fuentes: Demasiadas para irlas enumerando, pero en sí, un listado de las historias madre que han dado lugar al testo:
-Los cuatro dragones de china
-El Yggdrassil nórdico
-Witchelny, el legado de Medieval Dukemon
-La ciudad de Jerichó, los Tres Arcángeles
-El oro de los Nibelungos.
-El mito de Izanagi e Izanami
-Susanoo, nacimiento y lucha contra Orochi
-Las cuatro bestias cardinales
-Las tres grandes bestias bíblicas (Behemoth, Leviatán, y el que vuela que su nombre no me sale ahora)
-Viaje a Occidente.
-La historia de los Drows de D&D
-Excalibur y la historia del pilar del palacio de los mares.
-El multiverso de Marvel
-Internet (no sacar cosas de Internet, el hecho de que sale Internet).


I:
Capítulo I: Yggdrassil

En el principio de todo, solo existía la Nada. Un infinito espacio de oscuridad y vacío sin nada más. Hasta que Él tuvo conciencia de que estaba vivo. Siempre estuvo ahí, solo que sin saber de su propia vida, de su condición de entidad pensante. Y así, la vida inició su ciclo. Siempre estuvo vivo, mas nunca reparó, hasta ese momento, en qué suponía esto. Dedico días, semanas, meses y años, mucho antes de que alguien usara esos términos, en conformar su identidad. Se sabía omnipresente, pues entendía hasta las profundidades de su ser, ese cuerpo eterno. Era omnisciente, pues todo conocimiento empezaba en él. ¿Y omnipotente? Quiso comprobar de qué era capaz. Simplemente, se imaginó otra apariencia, otro cuerpo. Y este existió. Eran dos, y eran el mismo. Interesado en el propósito de su existencia, y queriendo comprobar el alcance de sus habilidades, generó un orbe. Sería su objeto de estudio.

Y este, fue el primer mundo creado por Yggdrassil.

Creo la tierra y los cielos, los mares y las montañas. Predispuso todo lo que estimó necesario, y añadió una chispa de él. Las primeras criaturas vivientes nacieron de este modo. La dicha fue grande, pero duró poco. Siendo parte de él, era imposible intervenir directamente con el orbe, por lo que mandó a su segundo, su Avatar, a este, pero nadie creyó su palabra, alabando a otros dioses. Iracundo, la maldijo, y con un gesto, erradicó su existencia.

Pasaron eras antes de que volviera a intentarlo, intentando explicar el fracaso, sin hallar respuesta alguna. Otros orbes fueron creados, y todos ellos, sin excepción, conocieron el mismo destino. “¡¿Por qué?!” se preguntaba “Soy el Alpha y el Omega, soy quien les da la vida, quien les da muerte, y no me agradecen nada, ¡nada!”. Y carcomido por estos pensamientos, decidió un nuevo camino. Si procurar condiciones ideales para sus creaciones no bastaba, si darles dones afines para asegurar su felicidad tampoco, ¿por qué no dejarlo todo como fruto del azar?

Con su poder, generó dos orbes. En uno, procuró almacenar toda su ira, su frustración, la rabia inherente desde su fracaso, el impulso de destruir que surcó sus pensamientos desde el primer momento que se supo omnipotente. Una esfera de fuego, humo, ácido, incapaz de generar cualquier vida, la cual recibió el nombre de Muspelheim. El segundo, su opuesto, todo elemento vital, una manifestación pura y cristalina de su deseo de traer vida, de crear, de saberse útil. La bautizó como Glastheim.

No hizo nada más en ellas. No confeccionó ninguna vida, no quiso interesarse en su desarrollo. No hizo más que una acción primaria. Las colisionó, y de las chispas nacieron las galaxias, las estrellas y los cuerpos celestes que, a día de hoy, seguimos observando, maravillados, en el cielo. No acabó aquí este despliegue de poder, pues algunos fragmentos, sumándose a la energía del propio Yggdrassil, dieron lugar a siete nuevos orbes, cada uno con sus distintas formas de vida, credos, historias y leyendas.

Esta vez Yggdrassil no dejó que la ira le dominase, quiso observar, quiso aprender. Fruto del azar y de su dualidad, se habían conformado, sin un deseo consciente suyo, nuevas formas de vida. De intervenir, sabría que se repetiría la misma historia, la misma tragedia, pero no quería limitarse a contemplar su obra. Resignado, se vio obligado a esto, pensando en una solución. Esta llegó sola.

La vida se abrió camino, pese a que no estaba planificado. El orbe de Glastheim era recorrido por un ser serpentino, cuya embergadura recorría toda la superficie. El animal, curioso, exploraba, aprendía, comprendía, y amaba los dones dispuestos en aquella tierra, pues él disponía de esas bendiciones. Mientras que su hermano gemelo, Muspelheim, sufrió una herida, un evento completamente opuesto. Varias formas de vida intentaron generarse, pereciendo todas, y es que solo una coronó aquella tierra muerta, un ser de ira y poder crudo, de agonía y destrucción.

Yggdrassil envió a su avatar para conversar con estos seres que, si bien ni se acercaban a lo que él era, trascendían, y por mucho, sus obras anteriores. El habitante de Glastheim recibió, de forma cordial, al visitante, entendiendo su existencia y aceptando el mandato de un poder superior. Muspelheim, sin embargo, intentó masacrar al enviado, sin éxito. Tuvo que someterse a la fuerza, el único idioma que entendía. DIOS les habló, definiéndose como el ser supremo, y les dio el título de “Dones” o, en el “moji” que Él había compuesto, “Dragones”. El dragón de Glastheim dispuso, además, un nombre propio: Ao Qin. El señor de Muspelheim se decantó por el apelativo de Hars Megiddo.

Habiendo aceptado, de un modo u otro, su existencia como el primer creador, un ser superior a ellos, los nombró sus heraldos, otorgándoles la capacidad de viajar entre los distintos mundos. Ao Qin llevaría vida a esos mundos donde el progreso quedara limitado por los vicios de sus gentes, mientras que Megiddo arrasaría los mundos que alcanzaran su máximo desarrollo evolutivo. Ambos, de un modo u otro, reiniciaban el ciclo de la vida y la muerte.

Su fin era el mismo, aunque no podían ser más distintos. Megiddo asesinaba todo atisbo de vida presente en su propio mundo, mientras que Ao Qin enseñaba a los dragones que nacían en su orbe, dejando que le acompañaran en su tarea. Con el paso del tiempo, surgieron civilizaciones que merecían un mayor estudio, naciendo en Yggdrassil una curiosidad divertida, pues, aunque podía saber cómo evolucionaría, quería asistir a ese proceso.

Para ello, y atendiendo a los extremos de sus dos heraldos, decidió buscar dos aspectos nuevos, dos emisarios más que, atendiendo a sus mundos de origen, pudieran efectuar su tarea, pero de un modo más mesurado y preciso que sus superiores. La destrucción, y la creación, de un modo concreto, explícito, según lo que pretendía el Dios. No prescindió de sus Dragones, pues seguía requiriendo de sus talentos, pero estos nuevos ganaron, en poco tiempo, un respeto cercano al de sus antecesores.

En Muspelheim, donde toda existencia perecía, nacieron unos seres que recibieron ayuda de Yggdrassil, y es que para que Megiddo no les cazara, dispusieron de unos sentidos más agudizador, y de una forma física que favorecía la huída. Si Megiddo no lograba cazarlos en un día, no podría tomar represalias, y el dragón aceptó el juego. Solo uno sobrevivió, y, teniendo el privilegio, se nombró como Tannim. Su función era destruir objetivos concretos, existencias definidas que, por una causa u otra, retrasaban la evolución en su mundo.

La creación jugó otro papel. Y es que, si bien a veces se necesitaba de una inyección de vida pura, otras tantas era más gestionar esta energía. Y por ello, muchos dragones menores se sometieron a a una prueba para incrementar o disminuir la vida, para transferirla, redirigirla, administrarla. Muchos se acercaron a esta meta, ganando una coloración dorada, pero solo uno alcanzó esta Iluminación. Se le conoció como el verdadero dragón dorado, y le bautizaron como Huan Long.

Cuatro mensajeros de Yggdrassil, cuatro voluntades siguiendo a Dios. Esta es la historia de su gloria y decadencia, de su pasado y futuro. Su leyenda, que puedes creer cierta o falsa, pues pocos la conocen. Algunas escrituras, en cuatro hajados templos, es todo lo que queda de su legado, un legado que explica la existencia de nuestro actual mundo.


II:
Capítulo II: Holydramon

El asesino de Dios, Tannim, el más salvaje de los cuatro dragones. Su deber, misión encomendada por el propio Yggdrassil, es dar caza a quienes desafían la voluntad de Dios. Aquellos que reniegan del sacro plan divino, quienes amenazan el orden predipuesto e, incluso, quienes suponen una perturbación, presente o futura, en el correcto camino evolutivo, en el progreso, en ese camino hacia la Verdad absoluta. Fue creado para este propósito y, por ello, sus oídos oyen las dudas de tu corazón, sus ojos te ven en la más profunda sombra, y su olfato es tan agudo que siempre encontrará tu rastro. Una vez Dios te designa como un riesgo, Tannim te perseguirá, te encontrará y, por supuesto, te asesinará. Para que tu muerte suponga un futuro mejor, la promesa de la salvación de un mundo, una felicidad que verán los demás. Sí, es un plan perfecto, sin falla alguna. ¿Verdad?

Como Dragón, su deber era visitar diferentes lugares e imponer la voluntad de su soberano. Y entre todos los reinos, había uno que recibía especialmente su visita: Alfheim, el mundo que actualmente se conoce como Witchelny. En él habitaban los elfos, seres capaces de manipular el maná, la energía nacida de la propia vida, para controlar los elementos. Pero sus estudios e investigaciones los acercaban a los secretos reservados a los propios dragones, e incluso, aquellos únicamente accesibles para Yggdrassil. De piel pálida, ojos claros y orejas puntiagudas, los hechiceros y brujas intentaron frenarle el paso, pues sabían quién era su objetivo.

Tannim, explotando una mínima parcela de su poder, provocó una lluvia de relámpagos que, indomables para los talentos de la magia, impactaron en aquellos guardianes. No perecieron, pues para él no eran la presa. Y así, llegó hasta el monarca de aquella tierra. Un caballero armado de una blanca y pura armadura, que disponía de dragones varios como abalorios, ya que de la actuación de estos se inspiraron para la magia. Ondeó su capa roja, y, alzando una mano, hizo aparecer un sinfín de armas. Cada una una obra de artesanía, disponiendo de un hechizo dispuesto a ser disparado.

La niebla las deshizo, cualquier ataque quedó imposibilitado. Las fauces de la bestia, a ojos del caballero, un demonio, empezaron a despedir intensas llamas. Antes de perecer, el monarca sentenció una profecía: aunque él muriera, su hijo ocuparía el trono y, algún día, la cabeza de un Dragón decoraría aquella sala. Y su vida se apagó. Pero en algo tenía razón, y es que su hijo intentaría tomar venganza. El grimorio del rey, fuente de su magia, pasaría a su prole, aunque Tannim lo destruyera con sus poderes. Un encantamiento transmitía el conocimiento a la siguiente generación, lo que generaba un ciclo infinito: a cierta edad, el Dragón ejecutaria al rey, y así, hasta el final de los tiempos.

No era tarea de Megiddo, pues Yggdrassil quería ver cuánto tardarían en descurbrir la verdadera naturaleza del maná, pero la familia real cometió un pecado irreparable. De todos los habitantes de aquella tierra, eran los únicos cuyo nivel de maná los distanciaba abismalmente del resto de elfos, pero en lugar de ahondar en la naturaleza de los cuatro elementos, iniciaron la emprea, quimérica sin duda, de querer dominar las cuatro fuerzas. Imperdonable. Cada era, Tannim visitaba el reino, y aunque los reyes disponían de la magia más poderosa en aquel mundo, de nada servía.

Aunque hubo otras presas, el propio Dragón acabó determinando, que esta batalla, cada año más dura, era su único deber, hasta que Dios apuntó a otra alma descarriada. Habitante de Asgard, la tierra celestial, una ciudadela enorme hospedada entre las nubes. Sus gentes habían desarrollado alas, el don del vuelo, y centraban sus estudios en la purificación y la iluminación. El hecho de que habitaran los cielos se debía a que en aquellos lares, las plagas y enfermedades carcomían el cuerpo, y el espíritu, de sus habitantes. Intentaban alcanzar el aire puro, y aunque esto ayudaba, seguían sufriendo diversos males.

Sanación, restitución, protección, bendición, purgación y, en el peor de los casos, eliminación. Todas estas disciplinas se estudiaban en las esferas eclesiásticas, aplicando y controlando diferentes energías para aplacar los males, ya fuera luz para tranquilizar o fuego para purificar. Funcionaba, habiendo un incremento en la población sin precedentes, gentes que alababan a los salvadores, los llamados Arcángeles. Yggdrassil no menospreciaba este talento, en cambio, alababa los avances de esta era, mas no consentía la existencia de un superior a este Triunvirato. El líder que encabezaba esta Orden de Sanadores recibía el apelativo de Dios, siendo reverenciado como tal, incluso por encima de los Dragones. Incluso por encima de Yggdrassil.

No tardó en alcanzar la urbe flotante, y aunque el ejército apenas le costó un suspiro, los Arcángeles sí llegaron a suponer un desafío. Uno de ellos, coronado con pequeñas estrellas, intentaba purificar su mal con fuego; le acompañaba una doncella, que anulaba sus poderes, abogando por un entendimiento mutuo; por último, una bestia, que imitaba sus ataques con ferocidad. Finalmente fueron abatidos, teniendo que hacer uso de todo su poder. No los mató, como de costumbre, pero los reconoció como oponentes dignos.

Llegó a la cámara del rey, esperando una escena similar a la vivida en el otro reino, una historia que siempre se repetiría, un ciclo de rencor, pero no. La apariencia de aquel Dios lo dejó sin palabras. Marchito, enfermo, su carcomido cuerpo, sentado en el trono, se conectaba a diversas máquinas, las cuales lo mantenían vivo. Él mismo asimilaba la miasma impura que enfermaba a los suyos, y él acumulaba todo aquel mal. ¿Debía matar a aquel santo? ¿A quien se sacrificaba por el bien de la mayoría?

No estaba en sus dependencias pensar en estas cuestiones, solo asesinar a su objetivo. La batalla se extendió durante horas hasta que, finalmente, este falso dios se genuflexionó. Malherido, pero sin lamentarse, explicó a Tannim la situación de su reino: sin él, la enfermedad cascomería a los suyos. Pocos sobrevivirían, y estos serían el objeto de estudia de Yggdrassil, a costa de miles de muertos. Sabía que su fin estaba próximo, pero antes de cerrar los ojos, efectuó una petición. Como Dragón, su vida era incorruptible, estando en él la cura de los males existentes en aquella tierra. No podía obligarle, y era solo una petición, una súplica.

Pensando, tal vez por primera vez en su vida, captaba la diferencia entre él y Megiddo. ¿No era más piadoso un exterminio rápido, que dejarles viviendo en una sempiterna dolencia que minaría su número poco a poco? Si lo importante era que estudiaran cómo purificar su hogar originario, el reino inerte existente en el suelo, ¿por qué castigarles con esa salud tan deleznable? No lo entendía y, por ello, actuó sin respetar la voluntad de Dios.

Acudió al rey de los elfos, quien vio como mató a su padre, y al padre de su padre. Por supuesto, este le enfrentó, pero el Dragón no quiso dar guerra. Recitó, de forma ejemplar, todas las palabras de quienes había matado dentro de aquella solemne dinastía, sin olvidar frase o matiz. Había amenazas al propio cazador, sí, y también ánimos y deseos para las futuras generaciones, recuerdos del padre, al hijo. Tannim no quería darles muerte, pero era su santo deber, e intentó transmitir este pensamiento al rey, quien atendió a su petición. Alzó su espada, y acumulando todo su poder mágico, dio un poderoso tajo, dando la bestia un sincero agradecimiento.

Ella no podía herirse, ya que su piel era tan resistente como duras sus garras y colmillos, pero necesitaba su sangre. Con esta, regresó a la tierra celestial, ofreciendo como presente el líquido carmesí. Con este, podrían tener una cura para la mayoría de sus males, y es que ellos no eran la presa de Tannim, no habiendo ordenado Dios sus muertes. Y no enviaría a Megiddo, pues sería reiniciar las investigaciones de una raza que suscitaba su interés, permitiendo la traición de su perro de caza.

El demonio fue visto como un ser divino, su salvador, y por ello, le dieron el sobrenombre de Santo, partícula que se unió a su condición de Dragón. Y por ello, algunos le conocieron como Holydra.


II:
Capítulo III: Azulongmon

Con su cuerpo serpentino, dibujaba en el cielo el camino que debían seguir las nubes, y estas, siguiendo su mandato, danzaban, añadiendo diferentes tonos en la cúpula celeste. Cantando con su bífida lengua, susurraba a los vientos qué rutas tomar, portando semillas y polen al mundo, ayudándolo a florecer. Por último, la luz de las estrellas participaba en esta ceremonia, siguiendo al Dragón en su camino, y determinando este donde debían residir. Con esta particular danza, Ao Qin controlaba la vida en el orbe, alternando las estaciones en un ciclo de regeneración y renovación.

Y es que cada tierra tenía sus necesidades. Las había que requerían más las aguas del invierno, los cultivos del otoño, el florecer de la primavera o la pesca y caza del verano. Pero todas gozaban de los dones de la vida traídos por el gran Dragón y sus seguidores, pues todos se nutrían de los manjares que brotaban a su paso. A excepción de un único reino, Hellheim, una zona donde la muerte y la pobreza era lo único imperante, y es que por más que lo intentara, por más que dedicara todas sus fuerzas, la vegetación apenas duraba unas horas antes de verse árida y desgastada.

El pesar y la impotencia inundaban el corazón del Dragón, sumiéndose en una terrible depresión que, si bien no enturbiaba sus responsabilidades, hizo que el resplandor de su existencia, y la alegría de su danza, se apagaran. Por condenar el ánimo de Ao Qin, Helheim recibió otro nombre, y como la sombra supone el fin de toda luz, la llamaban la zona Oscura. Una zona que fue abandonada, paulatinamente, por los dragones de Nilfheim.

Nadie quería ir allí, pues sabiéndose menos poderosos que su señor, ninguno de sus discípulos quería visitar esa dura y cruel tierra. Un terreno tan fangoso que cualquier intento de enraizamiento se desmoronaba, o tan duro que ningún brote se afianzaba en su superficie. El aire, irrespirable, movía una densa niebla, producto del agua que no ascendía. Estancada, generaba una atmósfera irrespirable, del mismo modo que ríos y lagos, llenos de sedimentos, eran imbebibles. Sin nada de lo que alimentarse, las diferentes especies se dieron al canibalismo. Los restos, carroña, solo eran una fuente más de residuos presentes en este orbe.

Una tierra abandonada por los dioses, cuyo día a día era una batalla por algo de comida, o por la propia supervivencia. La decadencia, sin más, era el elemento imperante en este lugar, y en él convivían seres destinados al mal, pues al no poder vivir de las tierras, debían vivir de otros, sacando provecho los unos de los otros, cobrándose distintas vidas para que otras prevalecieran.

Esta situación no hacía más que incrementar la pena de Ao Qin, cuyo pesar aumentaba más y más. De todos sus discípulos hubo uno que se preocupó especialmente por su estado, siendo esta su consorte. La dragona que había decidido pasar el resto de su vida con el Dragón, y madre de sus hijos, no podía seguir viendo como la luz de su esposo decrecía cada vez más y, por ello, se adentró en esa zona yerma.

Definitivamente, en aquel lugar no podía crecer nada, y pese a todo, decidió intentarlo. Imitando la ceremonia de su marido, danzó con la niebla, separándola en pequeñas nubes. Cantó al viento, domando los remolinos de miasma. E incluso, guió a las estrellas para encontrar ese terreno muerto. Bailó y bailó, buscando generar, aunque fuera, un brote. Uno bastaría para que su esposo volviera a ser el de siempre. No detuvo el rito, no disminuyó su ímpetu, desgastando cada fibra de su ser en que la Vida perdurara allí.

Al enterarse, Ao Qin, y muchos de los suyos, viajaron hasta allí. Ellos, fascinados por este intento, y él, para detenerla. Sabia qué pasaría de no llegar a tiempo, y era algo que no podía consentir. Todos observaron en el horizonte una hermosa figura azul, danzando con los elementos, y Ao Qin aceleró su marcha, queriendo llegar hasta donde estaba ella. Viéndola, su corazón brillo de nuevo, emanando una luz como en muchas eras no se había visto. Pero en el momento en el que compartieron una mirada, cuando sus garras iban a encontrarse, ella se deshizo en pequeños pétalos luminiscentes, y allí donde cayeron, surgió la vida. Vegetación, agua potable, y una atmósfera limpia. Aunque no abarcara toda la zona, lo había conseguido, un oasis en aquel infierno.

Ao Qin, destrozado, lloró y gritó, reclamándola de vuelta. La propia vida, no solo de ese lugar, sino de tantos otros, se desbordó: las lluvias no cesaban, la marea solo crecía, y las cosechas se extendían destruyendo las ciudades. El corazón del Dragón, roto, ignoró esto, buscando restos de su esposa. Doce lúmenes, lo único que quedaba de esta, pasaron a rodear su figura, como un recordatorio constante de que no llegó a tiempo, de que fracasó.

Irónicamente, los mundos, más llenos de vida que nunca, se morían. Y Ao Qin, lejos de interesarse en esto, hungió un gigantesco bastón, que clavó en Nilfheim. La vara, que penetró en el propio núcleo de aquel mundo, impidió al resto de dragones acceder al don de la Vida, prohibiendo así que cualquiera aplacara la ira de los elementos. Todo parecía estar perdido, e Yggdrassil, observador de todo esto, no hizo nada, pues sabía que no todo estaba perdido.

Uno de los hijos del Dragón Azul, Qi Long, decidió buscar una solución a este problema. Sabñia que Huang Long, el otro aspecto de la vida y a quien debía su nombre, no necesitaba de su conexión con Nilfheim para proceder con sus tareas. Él manipulaba la vida sin necesidad de crearla, incrementando o decreciendo la ya existente. Creyendo que en esta técnica se encontraría la solución a sus problemas, acudió a él. Este, lejos de aportar una solución le hizo observar los otros mundos, ofreciéndole una cura de humildad.

Y es que así fue como él aprendió a conectarse con la vida del propio plano, sin depender de un poder externo. Qi Long siguió el consejo, visitando los mundos y aprendiendo de él, pero en estos solo veía crisis, miedo y duda, enfermedades nacidas del caos causado por una naturaleza desbordante e incontrolable. Solo uno ignoraba estas amenazas: Jotunheim, el hogar de las bestias gigantes. Un mundo salvaje, en el que primaba la ley del más fuerte, y en el cual sus habitantes, lejos de rendirse, se adaptaron al nuevo y hostil entorno. Crecieron, ganaron fuerza y resistencia para que, henchidos de orgullo, pudieran gritar que nadie más que ellos dominaban en aquel lugar.

Incapaz de conectar con la propia vida, Qi Long intentó hablar con los soberanos de Jotunheim, gobernando cada uno su territorio: Genbu, la tortuga, quien mandaba sobre los mares, ríos y arroyos; Suzaku, el halcón, que imperaba en los cielos, coronando las cumbres y los valles; y Byakko, el tigre, señor de bosques, forestas y montañas. Lejos de querer cooperar con él, le desafieron, obligándole a mostrar su fuerza.

Sin más remedio que aceptar, se enfrentó a estos en duelo singular. Y aunque sus adversarios luchaban a matar, él se limitó a imitar la danza de su padre y madre. Con esta, si bien no alcanzaba una armonía plena con la vida, lo hacía con sus oponentes y estos, siendo conscientes de ello, no podían dañarle. La batalla terminó en empate, mientras el orbe amenazaba con autodestruirse.

Valorando el poder de aquellos reyes, Qi Long decidió iniciar el ritual para que toda la fuerza individual pasara a una fuerza colectiva, esperando con ella detener la ira de su padre. Todos estuvieron de acuerdo, e imitaron la danza. Todos se conectaron, se sintieron uno y, a la vez, conservaron su yo. Los cuatro veían como una estrella se conformaba entre ellos, y todos pasaron a notar que su esencia, su vida, ellos, se repartían entre los cuatro.
Cada uno con el poder de todos, y el propio. Cuatro veces cuatro. Doce astros se conformaban en torno a ellos. Y no se detuvieron. Un nuevo rey nació, que lideraba los mares, los cielos, la tierra y la propia vida. Un dragón de escamas doradas y doce estrellas. No nació por deseo de Yggdrassil, sino por la voluntad de cuatro grandes bestias queriendo salvar no solo su mundo, sino todos. Tenía la mente de los cuatro, y una propia. La iluminación, el conocimiento absoluto. El nuevo Dragón visitó la tierra natal de uno de los cuatro, y encaró a Ao Qin, exigiéndole que restituyera el orden que debia proteger.

Los cielos se abrieron, pues el verdadero soberano de la vida se oponía a dicho mandato. Nadie merecía la vida apacible que Él ofrecía, y menos cuando se le arrebató lo más querido. La tierra tembló, la naturaleza debía obedecer, y es que el dragón dorado , con su rugido, gobernaba sobre los elementos. El nacimiento de la existencia contra el presente de esta. Una guerra entre dos aspectos de la misma realidad.

Una herida que nunca cerraría, ni en el pasado, ni en el presente, y que sin duda, perduraría hasta nuestro tiempo, su futuro.


IV:
Capítulo IV: Goddramon

La ironía de la vida, es que da muerte. Esta paradoja puede sonar absurda, pero él lo vio con sus propios ojos. La ausencia de comida y agua, la hambruna, manifiesta enfermedades y dolencias. Al mismo tiempo, cuando la salud es mermada por algún mal, el responsable suele ser un virus o bacteria, un microorganismo que porta esa dolencia, y su propio nombre aluda a que, pese sus dimensiones microscópicas, están vivos. Las guerras nacen de los conflictos nacidos de diferencias, de pensamiento, riqueza, intereses... Pero quienes las efectúan son, sin duda, seres pensantes y, por tanto, vivos. ¿No es un regalo estar vivo? ¿No es maravilloso tener la oportunidad de pensar un sueño y luchar por cumplirlo? ¿Por qué entonces existe tanto mal? ¿Tanto dolor?

No solo Yggdrassil indagó en estas cuestiones. Dos hermanos, nacidos de una misma estrella, se preocupaban por este problema. Cuándo la muerte dejaba de ser muerte, y cuándo la vida dejaba de ser vida. De hecho, la defunción de un organismo vivo ayudaba a los carroñeros y otras fuentes de vida, por lo que no rompía el ciclo. ¿Se podía hablar entonces, de un verdadero concepto de “muerte”? ¿Sería este un universal, o cada civilización e individuo tendría la suya? Demasiadas preguntas, y ninguna respuesta.

Los dos hermanos, con una curiosidad sin satisfacer, iniciaron un viaje de aprendizaje a los diferentes mundos, valorando qué entendía cada por Vida y por Muerte. Uno de ellos atendía a cómo luchaban por prevalecer, por sobreponerse a la Muerte, mientras que su hermano prefería la filosofía, la forma en que apreciaban la Vida al tiempo que valoraban a la propia Muerte. Ambos mantenían fuertes diálogos sobre las diferentes perspectivas, sin llegar nunca a un entendimiento. Los dos tenían parte de razón, sí, pero nunca llegaban a una verdad absoluta.

Por ello, decidieron implicarse, y de meros observadores, quisieron conocer de primera mano cómo las gentes vivían esta dualidad.  De esta manera fueron aprendiendo la forma en que cada civilización interpretaba su existencia. Descubrieron así nuevos enfoques, mas no era suficiente. Seguía estando la duda, la carencia de una verdad absoluta que permitiera explicar y abracar todas las perspectivas, e incluso algo más. Esta vez, los dragones exploraron, buscando quienes pudieran enseñarles cómo se vive, y cómo se muere.

En el primer mundo que visitaron, Asgard, estaba viviendo una mala época. Sus habitantes intentaban ascender más allá de las nubes, liberándose de una polución que traía la enfermedad y la muerte. Quien les sirvió de guía era una doncella que atendía a los enfermos, de nombre Sanzo. Se sorprendieron del positivismo de esta frente a las penurias que afrontaba. El sacrificio de unos pocos en beneficio de muchos, y con ese mantra inspeccionaba los cuerpos enfermos, vivos o muertos, buscando formas de sanar a quienes padecían ese mal en el presente.

Por Jotunheim, la zona de las bestias gigantes, fueron asaltados por alguien de tamaño ridículo en contraste con sus congéneres, pero rico en espíritu. Este mono, rey de los suyos, no se centraba en el lema de su patria, “la ley del más fuerte”, sino en la comunidad, protegiendo a los suyos de la enfermedad, el hambre, la guerra. Robar los manjares a los otros clanes hacía que tuvieran que estar siempre alerta, teniendo un curioso estilo nómada de vida.

Al visitar Hellheim se toparon con un ser de pensamiento justamente contrario al del rey Mono. Intentando sobreponerse a sus necesidades vitales sin depender de otros ni mucho menos recurriendo al hurto o la violencia, este asceta dominaba la meditación al punto de limitar sus apetitos a un mínimo. La autosuficiencia era su fuente de felicidad, y la soledad y el sacrificio los precios a pagar.

Para acabar, en Elfheim conocieron a una muchacha que, inmersa en investigaciones prohibidas, fue maldita y confinada en un traje de cerdo para escarnio y mofa de todos. Lejos de rendirse, prosiguió con sus estudios, con los cuales buscaba acceder a un poder superior que le permitiera equipararse a los dragones y, por qué no, a Dios mismo.

Estos cuatros, por diferentes motivos, siguieron a los dragones gemelos en un viaje por todos los orbes, buscando una respuesta a las interrogantes que siempre atormentó a los hermanos. Y si bien no hallaron una respuesta clara, sí que aprendieron mucho de sus compañeros. Los diferentes enfoques de los distintos mundos, a través de las perspectivas individuales, daba lugar a un crisol del que todos adquirían parte del conocimiento del otro. No acabó aquí su aventura, ya que en cada mundo atendieron a un distinto propósito.

Los dos dragones tenían metas diferentes. El primero buscaba al ser más poderoso, y con este libraba una batalla, buscando así los motivos que le impulsaban a vivir. Estos duelos no eran a muerte, ya que buscaba aprender, y tras la batalla, independientemente del resultado, solicitaba la tutela de este. Su hermano, por otra parte, investigaba la vida en el mundo, sus costumbres, sus pensamientos, hasta que acabó encontrándose con algo que alteró su espíritu.

La huella de los Dragones, pero no como ellos, sino de quienes habían asentado el liderazgo por encima de toda su raza, los primeros en recibir el don de Dios para visitar otros mundos y determinar qué vivía y qué moriría. Los vestigios de supoder le permitían examinar sus decisiones, su implicación en el mundo, y ahondar en qué entendían estos por lo que de verdad estaban haciendo. De este modo, profundizó en la Existencia misma, aprendiendo sin palabras de Ao Qin y de Megiddo.

El propio Yggdrassil, interesado por el periplo de estos, estimó oportuno que un nuevo dragón mediara entre la Vida y la Muerte, y por ello, entre ellos declaró una competencia para que alguien ganara este poder, y la responsabilidad que conllevaba. Mediante duelos, haría que los defensores de la Vida la valoraran, tanto por defender la suya como por sobreponerse a la del rival. A propósito, esperó a la final, y los dos hermanos tuvieron un encuentro para nada inesperado.

Al principio, quien se había instruido en todas las artes del guerrero parecía tener la ventaja, blandiendo diferentes armas, hasta que su gemelo decidió poner fin a la contienda. Con un gesto, un dragón de luz rojiza surgió de su garra y, rodeando la espada con la que se disponía a ensartarle, esta simplemente desapareció. Por más que quiso usar otra de sus armas, estas eran destruidas con simples movimientos. Finalmente, tuvo que rendirse, resentido por el hecho de que su hermano hubiera recurrido solo a la destrucción.

Del mismo modo que se fueron, regresaron, trayéndolas de regreso con la misma pasmosa facilidad. Su hermano había controlado el ciclo de creación y destrucción, pudiendo degenerar y regenerar lo que se le antojase. Por ello, se ganó la posición como nuevo Don, y sus escamas ganaron un color dorado. Estaba orgulloso de él, pero el celo y el rencor ya anidaban en su alma.

No obstante, lejos de mostrar júbilo, el dragón amarillo estaba preocupado. Ahora comprendía mejor que nunca qué era la omnipotencia, y estaba atemorizado. Él solo mediaba entre dos fuerzas opuestas, pero, ¿y si sus superiores se descarriaban? ¿Supondría la destrucción de todo, o solo un nuevo nacimiento?


V:
Capítulo V: Meggidramon

Nunca debió existir. En un mundo desprovisto de toda vida, donde se reúnen todas las condiciones que privan la existencia, él nació. Lo imposible se hizo realidad, y su primer rugido, el anuncio de su nacimiento, fue una oda al Caos mismo. Todo ser consciente se extremeció ante su nacimiento, porque la tierra misma se abrió, y de la herida manó la sangre que le alimentaba, usando garras y fauces para luchar. Desde el primer momento, él luchó, contra la probabilidad, contra el fin, contra todos. Sus ojos, aún acostumbrándose a la luz de las estrellas, se fijaron en aquella figura que, curiosa, examinaba este suceso, y mostrando sus colmillos, intentó asesinar a este observador silencioso. No pudo ni acercarse a Dios, que con un gesto lo sometió, pero la brasa del odio prendió ese mismo día.

Cada día, su cuerpo se adaptaba a las infernales condiciones de su hogar, el cual parecía querer enmendar su error y, como si estuviera dotado de conciencia propia, poner fin a su existencia. Otros como él intentaban nacer también, y solo consiguieron saciar su hambre. Devorando su carne y su fuerza, creció, proclamándose señor indiscutible de dicho reino. No le bastaba, necesitaba más. Quería más. Buscó nuevas presas, explorando nuevos horizontes, y antes de darse cuenta, ya recorría otros mundos, dado que su condición de dragón permitía esta proeza. Muchos orbes quedaron reducidos a cenizas para alimentar su poder.

Finalmente, sucedió lo que todos temían. Acabó llegando a la tierra de los dragones azules, quienes representaban la fuerza contraria a él. Quisieron enfrentarle, sin éxito, ya que su mera proximidad ponía fin a sus vidas, y esta muerte incrementaba las llamas de aquel infierno viviente. Ao Qin le plantó cara, a lo que esta bestia solo rió, pero el desenlace fue amargo. Empate. No pudo haber mayor humillación. Herido y ultrajado, tuvo que retirarse a su lugar de origen, y Dios, aprovechando la turbación en su espíritu para ofrecerle lo único que deseaba: poder.

Se convertiría en el erradicador, el que pondría fin a las tierras que estancaran su evolución, que ya no aportaran nada a su creador. En ese momento, la perdición escarlata sobrevolaría ese mundo, y sus llamas acabarían con todo atisbo de vida, carbonizando a sus gentes y arrasando la civilización hasta dejar solo un amasijo de muerte y desolación. Con el tiempo, ese mundo renacería de las cenizas, la vida se abriría paso, y el estudio se reanudaría.

Aunque respetaba el acuerdo de su supuesto creador, el rencor de su derrota seguía carcomiendo su espíritu. Quería acabar con él, y por eso, urgió un plan. Su fuerza aumentaba cada vez que extinguía una vida, pero solo con poder crudo no podría enfrentarlo. Debía planificar bien su siguiente ataque, y sabía que no podía obrar solo. Por ello, prestó atención a los habitantes de un lugar muy concreto: Svartálfaheim, el hogar de los llamados “gnomos”. Estos seres desarrollaron de forma temprana un talento muy especial.

En un principio, los gnomos solo “imaginaban”, ideando en sus mentes diferentes pensamientos que luego traían a la realidad. Al principio, esto se limitaba a rudimentarias casas y herramientas, tanto para la caza como para trabajar los cultivos. Evolucionaron, logrando imprimir en sus creaciones parte de su ser, y estas respondían a sus deseos, dando lugar a ingenios inexistentes en el resto de lugares. El que pudieran doblegar así las limitaciones de su mundo, habiéndose establecido como la raza dominante, no contentó a Yggdrassil, que ordenó su destrucción. Se supone que los depredadores naturales haría que desarrollaran un talento marcial, y que aprovecharían su don para forjar armas con las que estuvieran vinculados, como si fueran uno y, de este modo, trascender su pensamiento mismo a materia independiente.

Lejos de cumplir este vaticinio, edificaron defensas con las que vivir en paz alejando a las otras especies, o cazándolas para alimentarse. La falta absoluta de esfuerzo físico dio lugar a que su físico quedara mermado a una rechoncha y pequeña figura, y esta desagradaba de sobremanera a su Dios, quien decepcionado, envió a Meggido para que reiniciara el ciclo de aquel reino. Mas el dragón tenía otros planes en mente.

Sin mostrar su verdadera fuerza, como una sombra sigilosa, llegó amparado con el manto de la noche, y susurró a los líderes de los clanes que se resguardaran bajo tierra, que sobrevivieran al armagedón que llegaría pronto, un ataque ante el que no estarían preparados, y pese al aviso, muchos ignoraron sus palabras. Por supuesto, ardieron hasta la muerte, ya que solo les advertiría una vez. Con su fuego, hizo inhabitable aquel lugar, pues el mismo aire, cargado de humo y ceniza, quemaba los pulmones, y el azufre imperante cegaba a quienes intentaran buscar a alguna alma en pena con la desgracia de no haber perecido al primer ataque.

Guarecidos de las flamas tras muros naturales de fría piedra, ahora candente, algunos sobrevivieron. Pero el precio fue demasiado alto. Ya que el dragón, mostrando sus colmillos en una macabra sonrisa, les exigió la forja de un arma, una que cumpliría su deseo y que, para desgracia de todos, seguiría el plan original de Yggdrassil para aquella raza. Aprovechando los materiales del submundo, y su talento único, fueron dando forma a aquellos guanteletes, cuyos dedos estaban afilados como espadas, y también crearon esas cadenas, indispensables para su venganza. Solo quedaba preparar la trampa.

Una tierra seca, yerma, el escenario perfecto para atraer a cualquier dragón azul. Pero eso no bastaba, y con una chispa de su infinita rabia, castigó más aquella zona, donde se privó cualquier brote. Esto hizo que la supervivencia se hiciera inviable, teniendo los habitantes que matarse por un simple bocado, situación que atormentaba a los dragones azules, guardianes de la vida, pero que divertía de sobremanera al dragón rojo.

Oculto en las sombras del lugar muerto, esperaba que su rival se viera atraído por la desdicha y la hambruna. Quien acudió no fue este, sino su consorte. Inesperado, pero igualmente fortuito, ya que herirla a ella sería como clavar sus garras en el cuello del mortal enemigo. Y así lo hizo, ella ni se defendió. Parecía huir de él, pero no se alejaba, y lejos de buscar comprender qué estaba haciendo, solo procuró dejarla mortalmente herida. Con sus últimas fuerzas, y viendo cómo la vida manaba de sus cicatrices, la dragona bañó la enferma tierra para, con todo su poder restante, dotarla de un último suspiro de vida.

Megiddo se retiró, esperando la llegada de su verdadera presa. Y así lo hizo. Quería atacarle en el momento justo, no cuando sus seguidores estuvieran a su vera, llorando la pérdida del ser amado. El soberano azul llevó los restos de su mujer por los mundos, buscando una solución, una esperanza a la que seguir. De todos los mundos, había uno que sí poseía lo que buscaba, una forma de regresar a la vida: en el reino de Vanaheim, cuyos habitantes se habían conectado con las fuerzas mismas de la naturaleza, estos habían creado una fuente capaz de restituir cualquier daño. Desesperado, el dragón pidió a los diez soberanos de aquel lugar, liderando cada uno un elemento, que usaran su poder y la místicas aguas para traer de vuelta a su mujer, de la que solo quedaban los restos.

Los reyes atendieron a su pedido, y prepararon la fuente.Ungieron con su sangre las aguas, e iniciaron el rito mas, y como él había preparado, algo salió mal. En el momento en que los fragmentos de ella comenzaron a avivarse, y el corazón del dragón empezaba a recuperar su resplandor, Megiddo atacó. Fue una batalla fiera, mortal, y los destinados a enfrentarse lo dieron todo. Los reyes, debilitados por aportar su vitalidad al manantial, vinculándola con la naturaleza misma, no pudieron tomar parte.

Con las cadenas, Megiddo rápidamente tomó ventaja, inmovilizando al dragón azul. Preparando sus garras, ya estaba todo dispuesto para cercenarle el cuello, pero algo interrumpió su acción. Y es que en aquella batalla ambos sufrieron de diversas heridas, y por alguna serie de calamidades, ambos se conectaron no solo con la Vida del orbe, sino con las propias Fuerzas divinas que cada uno representaba. Azulongmon, su mortal némesis, apreció la necesidad de la muerte, y cansado de haber dado para luego perder lo único que amaba, quiso enmendar su error: privar de su energía al resto de zonas, y que estas aprendieran a sobrevivir por ellas mismas.

¿Y Megiddo? Vio como de su Muerte resurgía la vida, como en el mítico ciclo del fénix. ¿Para qué existía entonces él? Solo era, como su oponente, un juguete en manos de dios. Iracundo, más que nunca, recordó su meta original, y sobrevoló aquel mundo hasta llegar a sus secretos aliados, exigiéndoles una nueva arma. ¿No se encargaba de dar muerte a quienes ignoraban el plan divino? Pues se aseguraría de que estos no regresaran. Cumpliendo el encargo, le entregaron una espada de grandes dimensiones la cual, de un poderoso golpe, hundió en su mundo natal, dañando el corazón de este.

La muerte de este se extendería al resto de mundos, haciéndolos inhabitables y permitiéndole alimentarse de todos ellos, consiguiendo el poder que anhelaba. Uno que le permitiera atacar a Dios, alimentarse de él, y ocupar su puesto como soberano absoluto de la Vida y de la Muerte. Sí, estaba claro que ese era su destino.


VI:
Capítulo VI: Digimundo

El Fin estaba cerca. Los dos mundos originales colapsaban, quebrándose como el cristal y proyectando sus restos, como una desgraciada lluvia, con violencia. Vida y Muerte se entrecruzaban de una macabra forma, y es la propia Existencia no sabía ya cómo reaccionar. Todo estaba perdido, para todos. E Yggdrassil no actuó, ni mostró preocupación alguna, pues Él ya sabía cómo se sucederían los acontecimientos, y aún no era el momento. Debía esperar a que las piezas ocuparan su respectivo y adecuado lugar antes de tomar parte de aquel juego.

Sus Dragones habían fallado en sus tareas. Megiddo y Ao Qin renegaron de sus quehaceres, buscando acabar con sus orbes natales para liberarse de unas cadenas que antaño habían aceptado. Por su parte, Hualong y Tannim compartieron sus conocimientos y deberes con habitantes mundanos, repartiendo su responsabilidad y don con ellos. Todos eran responsables, en mayor o menor medida, de la decadencia y ruina que ahora tocaba sufrir. Y es que pese a ser enviados divinos, seguían siendo un objeto de estudio más para Dios. Quería ver cómo superaban este inminente Apocalípsis, o si su fracaso suponía el fin de Todo, lo que para él solo sería empezar de cero, sin mayor preocupación.

Tannim, asistiendo al momento en el que Megiddo hería Muspelheim, decidió salvar ese mundo, y todos. Para ello, regresó a quien estimaba como único amigo: el rey de los elfos, pidiendo auxilio una vez más. Con este y los arcángeles, regresaron al mundo primigenio, observando la poderosa arma atravesando la tierra. Empleando toda su magia, el rey intentó asirla, sin éxito. Necesitaba tiempo, uno que no tenían, pues el dragón rojo se alzó, percibiendo el intento de sublevación. No entendían que, para ser libres de los caprichos de Dios, todo debía arder.

Los dos dragones entablaron una feroz batalla, siendo el más pequeño socorrido por los tres arcángeles. Así ganarían valiosos minutos para el rey, que seguía en su empeño de dominar la espada. La batalla se extendió por el resto de mundos, pudiendo ver todos la ira de quien pretendía erradicarlos a todos, el cual no dudaba en lanzar mortales ataques sin preocuparse en las vidas segadas de forma colateral.

Teniendo un poder innimaginable, no eran rival para él, hasta que en un lugar concreto, de una tierra muy concreta, se unió un participante inesperado. Nacido de su ira, pero también de su calma, había esperado ese momento, su reencuentro y a la vez primera ocasión en la que se veían. Megiddo no daba crédito, pero era cierto. En aquella ocasión, su última batalla contra el dragón azul, la sangre de ambos se ungió en un pozo vital, al tiempo que diez sangres nobles se mezclaban. Esto dio lugar a una existencia superior, que no era dragón, ni rey. De las dudas y preocupaciones, de ambos, una ira más justa, que buscaba matar a quien daba muerte, salió de las aguas, golpeando con fuerza al feroz genocida, que solo pudo preguntar su identidad.

“Susanoo” fue lo único que dijo, antes que los cielos rugieran, escupiendo brillantes espadas contra su presa; la tierra bramaba, expulsando lava ardiente que castigaba su piel; los vientos, cual millares de garras, buscaban desgarrar a Megiddo. La naturaleza misma buscaba acabar con su existencia, mas no lo lograría. Emplendo sus armas, sometió al campeón de aquel mundo, hiriéndole de un modo fatal con una maquiavélica sonrisa.

Los tres arcángeles, frente a esto, se sumaron a la contienda, atacando con todas sus fuerzas, mientras los diez señores admiraban a su hijo y soberano. Le brindaron un arma con el poder de los diez, y Susanoo preparó el último golpe. Tannim, sabiendo que no sería suficiente, regresó junto al rey, quien con todas sus fuerzas liberó la espada de la roca y, sin tiempo que perder, lo guió hasta la batalla final. Dos espadas, dos estocadas fatales, pero Megiddo seguía teniendo sus garras encantadas para defenderse. Tannim las deshizo, negando su poder, y el dragón recibió dos heridas mortales, profiriendo un rugido que, sin duda, se oyó en todos los mundos.

No impedía esto que el fuego y la Muerte siguiera carcomiendo los mundos, y la Vida, del mismo modo, excedía todo lo innimaginable. La naturaleza misma se extendía de un modo que su abundancia acabaría con los supervivientes. Y para evitar esto, padre e hijo se enfrentaron, buscando poner freno a este intento autodestructivo. La Vida no sabía a quien apoyar en esta batalla, replegándose de forma atormentada, muriendo y naciendo a un ritmo atroz. Ao Qin, como Don original, se impuso a su hijo, aún novato en el combate, y se disponía a sentenciar la contienda.

Aprovechando un momento de duda, su vástago conectó su propia vida con la tierra, tal como hizo su madre en el pasado y, ayudado por sus compañeros, con los cuales alumbraba su nueva forma, propagó su mensaje a todos los mundos y, conectando el excedente de Vida, la canalizó hacia su padre, para que este sintiera todo el dolor que había traído no ya a los suyos, sino a todos. Entre todas las penurias y lamentos, uno logró acabar con su espíritu combativo, y eran los recuerdos de su esposa, la memoria de su propio hijo, y ver en estos pensamientos el monarca que Qi Long admiraba, y no el genocida en el que se había convertido.

Quedaba aún el problema del planeta madre colapsando. Sin saber el paradero de Huanlong, su hermano buscó con quienes habían compartido las experiencias de sus viajes, y con estos asistió a la gigantesca lanza que hería la Vida, atormentándola. Todos los dragones intentaban retirarla, sin éxito. El Rey Mono quiso ayudar, usando toda su fuerza para moverla, gritando a todos que se coordinaran. El resto del equipo se centró en la base, empleando sus más poderosas técnicas para aumentar la hendidura donde reposaba. Y de un fortísimo tirón, lograron hacerse con esta arma, quedándose la bestia con ella de inmediato, alegando su participación en el procedimiento.

La derrota de los dos Dragones enloquecidos, y la liberación de las armas usadas para intentar arrasar toda creación de Yggdrassil, no bastó para detener el declive. Huanlong, el Dragón restante, observaba estos acontecimientos, en un estado de meditación absoluta con el que contactar con Dios, y debatir con este una posible solución antes de que todo se perdiera. Yggdrassil esperaba ver el plan del Dragón, y cuando este se lo explicó, estuvo de acuerdo.

Del mismo modo que todo surgió, Hualong colisionó los dos mundos primigenios, creando una poderosa explosión que cortó los lazos de los dragones con los diferentes reinos. Ya nadie podría viajar libremente entre estos, pues todos quedaron reducidos a pedazos. Como si armara un rompecabezas, el Dragón fue rencomponiendo un único mundo, sin fronteras tajantes ni leyes únicas. Todos habitaban este nuevo lugar, asistiendo a un nuevo comienzo de todo.

Los cuatro Dones, incluyéndole, eran demasiado poderosos para convivir en esta nueva utopía, y por tanto debían relegarse a un plano superior, uno que vinculara a Dios con este nuevo orbe. Todos estuvieron de acuerdo, salvo un malherido Megiddo, que espetó amenazas. Por su actitud, los tres restantes estuvieron conforme en crear un paladín, un ser con la fuerza suficiente para asesinarlos en caso de abandonar su reposo. Así, nació el Mata Dragones, el guardián eterno de estos dioses durmientes. El descanso de estos constituye los pilares que ligan los mundos, antaño separados, y ahora uno solo.

Sus seguidores, los dragones, coronan los cielos, añorando cuando surcaban el cosmos en libertad. Intentaron recordar sus orígenes edificando templos a sus divinos antepasados, pero los más jóvenes fueron olvidando este glorioso pasado, como todos. El recuerdo de las batallas, el paso de estos dioses, perduró, pero otras historias sustituyeron su existencia.

Y la broma final de Yggdrassil, es que quedó un mundo sin conectar: Midgard. A él ni los dragones podían acudir, únicamente como imágenes oníricas, sueños y miedos. Sus habitantes, los humanos, nacieron del Big Bang de dos mundos colisionando, y no tuvieron nunca más relación con estas historias. Dejó una ventana abierta, la posibilidad de que, si de verdad quisieran acudir a esta realidad, abrieran sus propios caminos. Les dio el don denegado a los dragones, el de cruzar las fronteras de los mundos.

Con este último presente, Yggdrassil dio pie a lo que hoy día, muchos siguen llamando “Digimundo”.
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Roku Ginshô
Tamer
Tamer

Faltas : Una por cada double.
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 671
Ficha : Mi origen
NPCs : Viejas historias
Nivel On Rol : Ancient spirit
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Sven-Hyper Spirit
Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Rango y Unidad Digi Aliado : Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
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