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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
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オレンジ色のオレンジ (De dioses y hombres) [Privado: YatterwaAgain y Elluka ClockWorker]

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オレンジ色のオレンジ (De dioses y hombres) [Privado: YatterwaAgain y Elluka ClockWorker]

Mensaje por Roku Ginshô el Jue Jun 29, 2017 7:48 am

La milenaria ciudad de Atlantis sigue siendo, a día de hoy, un misterio. Nadie conoce sus misteriosas rutas, los enigmas de su existencia, y, ni mucho menos, los secretos de sus entrañas. Y es que aunque se haya buscado adaptar la ciudad a nuestros tiempos, y sea un destino turístico más, su cara oculta alberga historias que ningún espectador querría revivir. El sacrificio de una era pasada, en el presente. Y todo empezó con una simple estrella fugaz. ¿Qué deseo pedirían los inocentes? ¿Y los culpables?

El observatorio de la ciudad se percató de este inusual fenómeno, pues la trayectoría trazada haría que el cuerpo celestial impactara contra la ciudad. Claro que, por la fricción de la atmósfera, solo un fragmento llegaría. Enviaron un grupo a investigar, y lo que encontraron fue, inesperado. Un simple rombo de cristal. Recogiéndolo, intentaron adivinar de qué se trataba o, acaso, de qué material estaba hecho.


-Tus ojos...

Deparó uno de aquellos tipos, contemplando que el iris de su compañero estaba variando su color. La peculiaridad se esparció, quedando todos rápidamente condicionados por este suceso. Una laguna se presentó, y el siguiente recuerdo era como ellos estaban en un extraño edificio, sin saber muy bien cómo llegaron ahí. Solo sabían que el rombo de cristal debía de ser el responsable, y que debían avisar rápidamente de este. Una serie de temblores, y del suelo brotaron pilares de cristal, similares al que sostenían.

-Debemos salir de aquí y llamar a la base -sus ojos se encontraron con los de su reflejo, pero este era distinto-. ¿Ese soy... Yo?

“La Cacería ha empezado” escucharon, y de ellos nunca más se supo.

Los intentos de comunicación fallaban sin remedio, y la desaparición de este grupo, sumado al extraño objeto precipitado aquella noche solo despertaba terribles sospechas y miedos antiguos. Algo debían hacer, pues la anomalía iba ganando terreno. Cada vez las señales de Atlantis iban fallando: televisión, radio, teléfonos... Debían actuar antes de que los digivices se vieran implicados en esta maldición. Y sobre esta clase de males, todas las miradas se dirigían al especialista.

-A ver si lo he entendido. Hay problemas de conexión en una ciudad voladora que ni sabéis su antigüedad, y me queréis mandar a mí -en su celda, ojeando un libro, Roku se encogió de hombros-. No soy el servicio técnico, seguro que tenéis a alguien con esas habilidades.
-¡No te hagas el tonto!-dijo uno de esos digimons medio ave, medio persona, pero este no era el de otras veces- ¡Sabemos que mandaste a tu gato a esa ciudad, y días después pasa esto! ¡¡Confiesa y deja que te matemos!!
-El gato tiene nombre. Y si confieso y me ejecutas, no podré ir, y mucho menos solventar el problema -tranquilamente, pasó la página-. Vaya, así que de tu grupo, eres el pasional, ¿no?
-¡Soy el que va a partirte la cara, sal de ahí!
-Tyr, cálmate -llegó otro de la misma especie, junto a un tercero, siendo, por el tono, con quien había hablado en otras ocasiones-. Ruego que disculpes a mi hermano, no le agradan los corrup... Los human... La vida, en general. Vive para la pelea -este ya solo gruñía a Roku, zarandeando los barrotes-, y falla estrepitosamente en lo social. De hecho, tu tarea será custodiar a quienes repararán las comunicaciones, y si el caso tiene que ver con tu mal, podrás recabar datos de tu enfermedad. Todos ganamos -con un gesto, la celda se abrió-. Te hemos preparado esto a partir de tus datos. No es como la medicina que te inoculaban, pero servirá -un anillo dorado, similar al que portan algunos digimons-. Con data santa y algunos códigos, restituirá tu tejido dañado y lo mantendrá. La energía de la que dispone purificará tu cuerpo durante un tiempo, y cuando se agote, me temo que volverás a tu deplorable estado. No intentes huir, solo nosotros sabemos recargarlo, ya que le hemos colocado un sistema de seguridad. Por si tienes la tentación de escapar, ya sabes.
-Entiendo -colocando el anillo, sentía que su salud regresaba, abandonando la silla-. ¿Iré yo solo aparte de dicho equipo? -colocando la máscara, adoptaba la identidad de Adam, cambiando el color de su pelo, e incluso el estilo de peinado- ¿Van a dotarme de esa responsabilidad? Deben estar muy desesperados.
-No, por favor -haciendo un ademán, interrumpió a Tyr, quien ya estaba a punto de desenvainar su espada-. Aparte de técnicos de la Forge Vulcano, le acompañarán representantes del Metal Empire, por si el problema viene de tecnología de Atlantis, la querrán para sus estudios. Y también sería menester alguien de la división que, se supone, gestiona “Adam”... ¿Algún hombre de confianza?

Roku iba a responder, pero antes de poder hacerlo, una patada reventó la escotilla del aire acondicionado, saliendo de él un pequeño león con armadura el cual, clavando sus garras, tomó aire antes de aportar sus ideas a esta discusión.

-¡Hermanita! -decía, abriendo mucho los ojos- ¡Y Sven también va!
-Está bien... Luna, Flora y Leonardo, si están disponibles. Tres vigilantes serán suficientes para hacer de niñera, ¿no? -vistiéndose con su uniforme, extendió la mano para que le entregaran su arma- Por cierto, el pequeño que les entregué, ¿responde ya a algo? -evaluando las miradas sabía que no- Bueno, al menos han podido forjar este anillo y cargarlo con su energía, lo cual es útil, ¿verdad?

Los valkir se sorprendieron ante esta declaración. Era cierto que, de los estudios de aquel ser que poseía todas las datas de las distintas tribus, podían extraer la energía propia de los clanes de ángeles, contraponiendo esta luz las tinieblas de la enfermedad que padecía el Azazel pero, ¿cómo lo había descubierto?

-No soy estúpido, él salíó de mí, ¿recuerdan? De las almas atrapadas en esta cosa. Antes de dároslo en custodia, descubrí que cerca de él, la enfermedad avanzaba más lentamente. Aún no sé cómo hacer el efecto perenne, pero para eso les tengo a ustedes, ¿no? -señaló con el dedo a Tyr- Tú, vamos fuera. Mientras esperamos al equipo, ¿qué tal algo de ejercicio?
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Re: オレンジ色のオレンジ (De dioses y hombres) [Privado: YatterwaAgain y Elluka ClockWorker]

Mensaje por Elluka Clockworker el Sáb Jul 01, 2017 7:59 pm

Elluka

Cuando tengo problemas, o ideas me atormentan, lo mejor que puedo hacer es preparar té y aspirar el aroma de las flores. Y era por ello que llevaba todo el día sentada en el invernadero, buscando escapar de mis culpas. Cada vez me cuestionaba más si merecía la posición que tenía en el mundo digital. "Princesa del Metal Empire", "Alto Mando Union Saver". Mis ideales cambiaban conforme más tiempo pasaba, y mientras más recordaba. Me estaba convirtiendo en una carcasa, una simple imagen qué mantener.

-¡Alteza! -Irrumpió Calico, el intrépido Pawn Chessmon de Shunsuke. Venía corriendo desde la entrada del invernadero, tan apurado cono si alguien lo estuviera persiguiendo. Dejé la taza de té en la mesa, y lo miré. Se le notaba agitado, sus pasos eran inseguros y rápidos, me provocó angustia al instante. -¡Al... Alteza! -Jadeaba al llegar. Se apoyó en sus rodillas, y casi dejaba caer su lanza.
-Respira, te harás daño si sigues así. -Lion trató de tranquilizarlo, aunque casi  no se movió de mi regazo. Usualmente Calico se ponía muy ansioso al dar recados, ya era costumbre que alguien pusiera una mano sobre su cabeza y le dijera oye, tranquilo.

El peón se dio la oportunidad de inhalar y exhalar por un momento, y volvió a erguirse de inmediato.
-Se solicita su urgente presencia en la sala de la corte, Princesa. -Soltó con aires un poco más relajados, e hizo una profunda reverencia posteriormente.
-Ah, vaya. -Lion bajó de mi regazo, y me puse de pie entonces para suspirar. Si habían enviado a Calico de emergencia, quería decir que era importante. El felino acomodó mi falda cuidadosamente, y Calico comenzó a guiar el camino de regreso al palacio.

Era algo más que importante, empecé a razonar. El asunto era parte de los planes de Queen Chessmon, de esos que aún eran complejos de entender para mi, su doncella. Esos que eran secretos, y a ello sí le comprendía la razón. No debía ser del agrado de todos el deseo de la emperatriz de incorporar tamers, seres orgánicos, nuevamente como fuerza de la familia. Evitar una revolución por este cambio debería ser una prioridad. Posé una mano sobre la cicatriz de mi hombro al pensar en esto.

Entré en la sala de la corte junto con Calico, mientras Lion se quedaría esperando afuera. Esperaba un alboroto por lo repentino del asunto, pero solo me encontraba acompañada por el eco de mis zapatos contra el suelo, y el silencio de Julio y Shunsuke.
-Qué caras. -Me burlé de ellos, y tomé asiento en la mesa. -¿Ahora cuál es el problema? -Se miraron por un segundo, y me ignoraron al desconectar ojos. No debía preguntar, yo sabía qué era lo que les molestaba. Estaban molestos conmigo, y entre ellos también. Yo estaría por igual si Queen Chessmon me hubiera regañado de tal manera. A final de cuentas, no me habían podido proteger durante el atentado de los dos Kidmon, ni siquiera estaban presentes.

La ausencia de ruido era incómoda, pero no tuvimos que soportarla demasiado tiempo, Queen Chessmon se había hecho presente a los pocos minutos. Nos pusimos de pie para recibirla, y procedimos a sentarnos en cuanto ella lo hizo.
-Recibimos un informe por parte de los Union Savers. -Dijo, y las miradas se centraron en mi cual si mi rostro fuera un imán. -Tienen agentes desaparecidos en Atlantis, y las comunicaciones tienen interferencias muy fuertes. Enviarán a su equipo de técnicos, pero nosotros brindaremos apoyo también.

La reunión fue corta, pero concisa. Algo sabía del asunto de las interferencias en Atlantis, pero no estaba involucrada en ello. Creía que, al enviar a Ginshô, mi intervención en esa misión era innecesaria. La emperatriz había aclarado que, a pesar de que el informe fue enviado por nuestro posible interés en la tecnología, nuestra participación buscaba afianzar lazos con dicho clan. El tener en posesión lo que fuera que causa tanto revuelo era un extra.

Los asignados como representantes terminamos siendo Shunsuke y yo, mientras que Julio permanecería en palacio. Durante la reunión, abogué porque me fuera permitido llevar a Aleron conmigo como segundo refuerzo, y el resto del encuentro sobre los planes de emergencia fue rápido y fluido. En un par de horas, ya estábamos en camino a la base central de los Union Savers.
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Re: オレンジ色のオレンジ (De dioses y hombres) [Privado: YatterwaAgain y Elluka ClockWorker]

Mensaje por Luna Kobayashi el Sáb Jul 29, 2017 6:32 pm

—Puedes mirarlo todo el tiempo que necesites, pero probablemente no te vaya a responder—dijo Travis desde su escritorio.

Luna giró la cabeza, aún sosteniendo entre sus manos el D-Arc. Inexplicablemente -bueno, no, ella estaba convencida de que inicialmente dentro de sí misma no había ningún tipo de superioridad moral que le hiciera meritoria aquella recompensa que era el D-Arc- se le había denegado. Le había sido devuelto, pero la cosa era que, como siempre, tan sólo había actuado por inercia, obligada por la situación de no poder decepcionar y dejar caer a los demás. Pero dentro de sí nada había cambiado.

—Es muy frustrante. Casi parece que no tengo elección y que ni siquiera a esta cosa le importa cómo me sienta—comentó Luna, apretando con fuerza el dispositivo.

—Es verdad que te dejas llevar. Pero la mayoría del tiempo es para hacer algún bien, a costa de sentir que no tienes elección y siempre manteniendo un perfil bajo. ¿Crees que no me enteré de que entraste en Digital I.N.C y terminaste salvando a un digimon con el que experimentaban? ¿Que en la K.P no luchaste? ¿Que siempre intentas hacer que el menor número de personas salgan heridas, aunque eso te haga todo más doloroso? ¡Diablos, has perdido el digi-vice por la responsabilidad que te has echado encima de querer salvar a todos, tender la mano a todos, excepto a ti misma!—Luna se sorprendió de notar en la voz de Travis el enfado que ella sentía incapaz de expresar. "Sí, yo también pienso así algunos días. Pero por cómo se comportan todos, parece que estamos equivocados, Travis..." respondió mentalmente. Pero no quería discutirle si tan sólo intentaba ayudarla—Son el tipo de cosas que yo no tengo la amabilidad de hacer, ¿sabes?

Travis rió levemente, notando él también cómo si voz había expresado un poco de rabia por la situación. Aún con la vista fija en la pantalla.

—Te guste o no, te lo reconozca el resto de personas o no... algo debes estar haciendo bien, Luna. Quizás no todo. Pero algo.

—O quizás es que mala hierba nunca muere—Luna echó la cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo del sofá. Travis esta vez sí se paró a mirarla. Tenía los ojos cerrados como si estuviera enfadada y el pelo le caía hacia abajo. Entendía ese sentimiento, y ciertamente, siempre se había preguntado cómo Luna no había caído en ello antes: la frustración. Probablemente estaba frustrada con el mundo, y con cómo salía todo por mucho que se esforzase.

—O quizás es que el fénix siempre renace de sus cenizas—le contrargumentó Travis, sonriendo.

Luna se quedó callada, pero ciertamente querría habérselo agradecido. Sabía distinguir cuándo Travis simplemente soltaba frases manidas de conquistador de cuándo Travis decía algo en serio. Y se sentía reconfortada si alguien decía con sinceridad que sus esfuerzos, independientemente de sus resultados, eran algo.

—Siempre me tienes un rato aquí antes de decirme qué tengo que hacer. ¿No se supone que es el chico el que espera?—preguntó Luna moviendo los hombros levemente mientras hacía una risita burlona.

—Oh, perdona. Estoy un poco disperso—comentó Travis, pasándose la mano por el cabello de punta, a la par que con la otra señalaba una carpeta sobre su escritorio. Luna se fijó en que la gomina, aquella mañana no le duraba: o estaba sudando a chorros, o llevaba varios días con la gomina, lo cual era indicador que no había estado durmiendo bien. Mientras se acercaba a recoger la carpeta, le dirigió una mirada preocupada. Inevitablemente, Travis rehuyó la mirada, lo cual era muy raro. Normalmente era al revés—Ahí tienes el informe.

Luna recogió la carpeta y comenzó a leer por encima el informe, dándole la espalda a Travis, que se quedó unos segundo mirándola, como meditando para sí algo.

—El tal Adam pidió expresamente que vosotros tres lo vigiláseis—Luna reconoció cómo su interlocutor fingía volver a mirar la pantalla y arrastró las siguientes palabras, tratando de hacerlas parecer casuales—No sabía que os conocíais.

—Te ahorraré saliva, Travis. Aunque lo conozca, no sé nada del digimon que dejó al ciudado del sublíder Valkiriamon.  Tampoco tengo manera de saber qué es lo que Ginsh...—Luna se interrumpió a sí misma, por un momento confundida como si le costase pronunciar su nombre. Travis dejó de fingir que no tenía especial interés en la conversación en ese preciso momento, como si le hubieran pinchado con una aguja en cuanto hubo algo de titubeo—...Adam... es difícil saber lo que Adam está pensando. Lo único que sé es que hasta ahora, me ha salvado la vida varias veces, y a otras personas también. Así que hasta que no haga nada que demuestre lo contrario, creo que lo que dijo aquel día delante de todos no era ninguna mentira... al menos en cuanto a pretensiones; otra cosa es que lo consiga o no.

—¿Admites que no eres capaz de saber en qué piensa, y de veras tienes las narices de decir que es confiable, Luna? Desde luego, lo tuyo es grave y crónico—Travis emitió una risita claramente burlona, a la par que negaba con la cabeza. Luego añadió en tono sarcástico—Disculpa que no crea en tu “caballero andante”, pero no puedo asumir así como así que un tipo salido de las filas del enemigo viene a traernos las soluciones de su chistera mágica. No sabemos nada de él.

—Me has pedido una opinión personal, ¿no? Es lo que te he dado—musitó Luna, suspirando resignada y cruzándose de brazos, mientras miraba a Travis de reojo. Comenzaba a conocerlo, y aquel tecleo rápido y fuerte indicaba que se sentía crispado, así que Luna terminó por preguntar—No te agrada, ¿verdad? Más allá de “asuntos de clan”, incluso.

—Pues no, no me agrada ese tipo en lo personal tampoco—reconoció Travis. Se levantó de la silla, haciéndola arrastrar hacia atrás. Su rostro usualmente risueño estaba bastante serio—No puedo olvidar que dio a entender delante de todos los que acudimos a la reunión que lo de Digital I.N.C es comprensible. Y eso está demasiado cerca de pensar que es justificable. ¿Miedo, dijo? Si lo hicieran sólo por miedo y fuera así de simple, se habría llegado a un entendimiento hace tiempo. El miedo no te hace encerrar a niños de tu propia especie en jaulas para intentar crear abominaciones. ¡Es como si dijeran que...!

Luna le dirigió una mirada atenta, para que prosiguiera. Aún recordaba que en lugar de agitarse la mayoría de gente, Travis se había limitado a tirar de una servilleta, pero por lo blancos que estaban sus nudillos, Luna sabía que era un gesto de profunda consternación, y que algo lo preocupaba y enfadaba a la vez.

—¡...que el sufrimiento de esos niños es una consecuencia anodina del miedo! ¡No es así: hay que estar más que asustado para hacer esa clase de experimentos!

Hubo un silencio largo interrumpido por Travis intentando recuperar el aliento, poco a poco Travis había terminado gritando.

—Entiendo tu opinión. Es comprensible, Travis, pero las cosas... son complicadas. No es como su pudiéramos lanzar a tres digimon contra su base. Aunque entiendo que eso no pueda quitar que te enfade—Travis musitó que tenía razón. Se quitó las gafas y se frotó los ojos. Ahora que el tema había salido a flote Luna se atrevió a preguntarlo. Últimamente lo veía cansado, o al menos, de vez en cuando le veía frotarse los ojos... incluso había rastros de incipientes ojeras. Desde la reunión, más o menos. Aquello traía recuerdos amargos: las fotos sobre la KP, por ejemplo... aunque Luna tenía la sensación de que lo que más podía afectar a Travis era algo de lo que había dicho—Oye, Travis. ¿Te... afectó lo que... lo que Adam dijo o enseñó? ¿Estás... pasándolo mal últimamente?

—Sí y no. Es cierto que llevo unos días sin pegar ojo, aunque lo que ese tipo dijera no tiene que ver con ello. Tampoco es que sea plato de buen gusto acordarse de la Kimera Party—Luna se dijo que probablemente había hecho mal en plantear la pregunta así: Travis era lo suficiente orgulloso para no querer admitir que otra persona, y más una non-grata para él, le hubiera perjudicado el sueño—Pesadillas: no puedo dormir bien. Vivo a peso de café, más de lo usual, así que quizás esté así de irritable por la cafeína que llevo en el cuerpo y me alteré antes. Lo siento.

Travis preguntó de manera repentina:

—Oye, ¿te quedas hasta que me termine el café? Por fav...—Luna hizo un gesto para que no se preocupase, interrumpiéndolo.

Ella se sentó en el reposa-brazos del moderno sofá de diseño apostado en la esquina de la oficina, frente a una mesa de cristal y cerca de un mueble donde había una cafetera y varias tazas. Travis se acercó y levantó una taza a modo de preguntarle si a ella también le apetecía algo antes de irse. Luna asintió.

—Creo que batiré mi récord de tazas de café esta semana, si la cosa sigue así—bromeó, tratando de quitarle importancia. Espero una risa de Luna que no llegó: estaba lo suficiente preocupada para tomarse aquello en serio, y Travis correspondió volviendo a hablar con franqueza—No es... que sean pesadillas. Son recuerdos. Es volver a esos momentos que no quiero ni siquiera mencionar, volver a vivirlos con la misma intensidad y sin poder escapar de ello, porque resulta que estoy durmiendo. Despierto y... bueno, la sensación de estar aquí, y complemente solo me...—¿asusta? Sería lo más comprensible—...me pongo muy histérico, Luna. Y creo que más que las pesadillas es esa sensación la que me está desgastando, llevo... bueno, mucho tiempo sin despertarme y sentir que estoy en un hogar.

—Me cuesta imaginarte así, pero tranquilo. Es bastante normal, y lindo, dicho sea de paso. Me alegra que me lo hayas dicho—Luna arqueó las cejas entre preocupada y conmovida.

—Bueno, de los dos, soy el seguro y optimista, así que es normal que te cueste imaginarme así. No te preocupes, Luna, saldré adelante. Será que se me ha adelantado un par de años la crisis de los treinta...—tras bromear tratando de quitarle hierro al asunto, Travis le acercó a Luna una taza de chocolate caliente, haciendo una reverencia a modo de broma—Il tuo cioccolato, mia cara ragazza.

Luna no pudo evitar sonreír y contestar con un torpe italiano: “Grazie mille, signore”. Travis se sentó también en el reposa-brazos del sofá, justo al lado de Luna y la empujó levemente para que le hiciera sitio. Ambos se quedaron en silencio mientras se bebían sus tazas, y podían oír de fondo el sonido del jazz a bajo volumen tapando sutilmente el ruido de la base exterior al despacho. Era un silencio suave como la seda, y cómodo. Quizás era lo único que le quedaba, después de todo. O al menos, era como se sentía. Había recuperado el D-Arc, pero Luna no sabía por qué tenía el D-Arc de nuevo. Se sentía igual, quizás no tan devastada como en principio pero si miraba en sí misma nada había cambiado. No entendía qué se suponía que hacía la diferencia.

No le gustaba romper una de las poquísimas gemas de paz que sentía, pero no tenía elección. No quería ver a Travis tan roto como ella porque simplemente nadie le iba a ofrecer apoyo sin que tuviera que demandarlo. Él había sido el primero en tenderle la mano y confiar en que podía hacer algo bien.

—Oye, Travis—él se sobresaltó un poco porque había una especie de urgencia en la voz de Luna, y al ver que lo miraba a los ojos, cosas poco usual en Luna cuando hablaba con alguien—Si realmente la situación mejorarías si no te despertases solo, puedes venir a mi casa. Ya sabes que mi familia es lo más raro que hay: a efectos prácticos mis digimon son mis padres, así que puedo soportar a un hermano fastidioso. Si realmente te haría bien vivir en una casa con otras personas, eres bienvenido a la mía, siempre hay movimiento y quizás te sientas... mejor—a Travis se le atragantó el café que estaba bebiendo de imaginarse la situación, y Luna se sonrojó hasta arriba, con un gesto que oscilaba entre la vergüenza y el enfado: ¿tan mala era la idea de tener que soportarse bajo el mismo techo?  No sabía muy bien qué más hacer o decir. En el despacho lo hacían y no había problemas. Luna le dio un par de palmadas en la espalda a Travis para que dejase de toser.

—No te enfades, es sólo que... no me lo esperaba, siendo tan cerrada. En serio. Me sorprendes para bien—Travis intentó bromear para relajarse él y aplacar el enfado de Luna—Oh, yo quería un papel más interesante. El del amante que escondes debajo de la cama, o el de maridito...

Mal movimiento. Luna apuró el chocolate caliente como pudo, incluso si sintió que quemaba un poco y masculló: “Está visto que no se puede hablar contigo en serio incluso si intento ayudarte. Al diablo con esto”. Cuando se levantó, notó que Travis había estirado el brazo y le había puesto la palma de la mano en el hombro, para detenerla mientras decía que esperase. Travis suspiró antes de decir:

—Luna, es... tentador. Es bastante tentador. Pero hay cosas que aunque quiera, no puedo hacer, y estar allí es una de ellas. No quiero... complicarlo todo.

Luna encarnó una ceja, sin saber qué galimatías mental tenía que hacer para entender aquellos balbuceos. Travis. El carismático italiano que sonreía como si fuera a comerse el mundo, incluso en situaciones difíciles, el hombre más risueño de los U.S, el colega que siempre va de sobrado... ¿estaba titubeando?  Si le hubieran dicho que el cielo acababa convertirse en el suelo lo habría creído. Luna pensó inmediatamente que la cafeína debió haberle vuelto majareta, no había otra explicación para que ESA persona titubease.

—¡Ah, no, no te preocupes!—se apresuró a decir, moviendo las manos con rapidez bastante nerviosa, aún con la taza ya vacía en la mano y si la hubiera soltado habría salido volando. ¿Qué se suponía que había hecho o dicho para ponerlos así de molesto? Bueno, molesto no era la palabra. Pero estaba claro que había creado sin querer muchísima tensión. A su propio juicio, venía de la nada—¡E...era una tontería! ¡Sólo dije una tontería!

Antes de que Travis pudiera abrir la boca para explicarse dejó la taza en la mesa, con tanto nerviosismo que empezó a rodar por esta y Travis tuvo que recogerla para evitar que se estrellase contra el suelo. Luna aprovechó ese momento para irse.

—¡Te-tengo que irme, seguro que les estoy haciendo esperar!—Travis no pudo evitar maravillarse por la rapidez que Luna tenía cuando se trataba de salir corriendo. “¡E-Espera, que ni te he dicho nada sobre la misión u lo que debes hacer! ¡Luna!”, le intentó decir. Pero hacía rato que Luna se había escabullido. Travis se tuvo que limitar a encogerse de hombros.

Luna, aún sin entender del todo qué había pasado, decidió que sería mejor reunirse con Leonardo y Floramon. Probablemente la esperaban en el hall de la base. Había agentes allí y allá, aunque Luna caminaba con rapidez, esquivándolos como podía y limpiándose el sudor de la frente. Floramon levantó la mano y la agitó en el aire, y Luna iba tan concentrada que pasó por el lado de la digimon flor sin darse cuenta de que estaba allí, así que Floramon se quedó con gesto confuso saludando al aire. Segundos después, Luna se giró, dándose cuenta de que estaba a punto de pasarlos de largo.

—Oh, Luna, ¡me alegra ver tu concentración!—exclamó Floramon—Además, tengo una noticia que te llenará de regocijo: Adam nos ha llamado expresamente para esto. Me alegrará revisar cómo está, también el pequeño Sven.  

Luna sonrió, aunque de manera un poco tirante. Era verdad, tenía que ver cómo estaba su “hermanito”. Y Roku también. No había tenido ocasión de darle la enhorabuena ni hablar con él desde que accedió a su puesto. Extrañamente, no era algo que la “llenase de regocijo” tal y como decía Floramon, o mejor dicho, le llenaba de sentimientos encontrados bastantes agridulces. Aunque tampoco le deseaba ningún mal, tener que ver a Ginshô era, en cierta manera, tener que enfrentarse al hecho de que había fracasado, aún si había querido ayudar.

—¿Ha ocurrido algo?—preguntó Leonardo, arqueando una ceja. Leonardo notaba y había expresado su preocupación a Floramon de que no sólo la pérdida del D-Arc, sino que parecía que Luna estaba a casa segundo pensando en algo distinto, algo que también era preocupante. Dispersa entre preocupaciones. Eso no era para nada bueno, y querría poder hacer algo.

Luna negó enérgicamente con la cabeza y movió los brazos para que Leonardo y Floramon no se preocupasen.

-Veamos, según sé... hay cierta interferencia en las comunicaciones, y tenemos a personal perdido en Atlantis, ¿no?-dijo Luna, tratando de ubicarse. Con todo lo que había ocurrido, su mente no recordaba ni una letra del informe-Pues vamos a hacerlo.

Floramon miró esperanzada hacia el nuevo D-Arc. Luna, por su parte, estaba bastante preocupada. Iba a ir otro U.S de alto rango, más útil,  a poco que pudiera hacer, así que no entendía por qué se la requería a ella.

______________________
* * *
La verdad nos hará libres,
una mentira cruel,
no dejan de caer lágrimas,
ah, mi pequeña Remiel.
* * *
Fuiste importante, mi flor,
los recuerdos se marchitan,
¿o prefieres olvidar?
reina sin castillo, niña
¿a qué juegas? ¿a quién añoras?
* * *
Los débiles perecen,
es una triste realidad,
oblitera este cáncer.
* * *
-Muchas gracias, 6.

Through many dangers, toils and snares, i have already come...//´Tis grace that brought me safe thus far, and grace will lead me home.


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Re: オレンジ色のオレンジ (De dioses y hombres) [Privado: YatterwaAgain y Elluka ClockWorker]

Mensaje por Roku Ginshô el Vie Ago 18, 2017 8:36 am

-¡Eso ha sido trampa! -era el quejido del Valkyrimon- ¡No es justo, joder! -derribado, con la respiración entrecortada, se levantó con dificultad, negándose a que le ayudaran- ¡¡Quitaos de en medio, que os quiteis!!  ¡¡¡Moved el culo!!! -zarandeando su muñón, instó a estos rookies a alejarse de él- ¡¡No necesito ni vuestra ayuda, ni vuestra piedad, iros a otro con esas, vamos!! -sacudió el polvo con violencia, apuntando el ariete hacia su hermano- ¡Y si tú lo sabías, deberías haberme avisado, hijo de!
-¿Acaso no le has visto pelear? Ha sido tu error, y solo tuyo -se encogía de hombros, invitándole a acompañarle-. Te ha provocado usando su forma de Musyamon, “¿un nivel champion?”, pensarías, y te tiraste sin pensar. Él solo tuvo que cambiar a SkullBaluchimon y te hundiste en sus tinieblas. Aparte de eso, inundar ese espacio con la toxina devolutiva fue ingenioso -calló unos segundos-. Te felicito por no haber revertido, pero ahora mismo tu fuerza debe ser cercana a la de un champion, ¿no?
-¡¡Bah!! -fue su queja- ¡Cambiar de formas es trampa!
-Bueno, mientras aprendas de tus errores... -se percató de algo- Igual sí deberíamos centrarnos en qué miedos ha visto de ti. Cualquiera que discierna nuestro pasado se convierte en una amenaza potencial... Aunque él ya lo es, por supuesto.

Explorando lo que él consideraba un trofeo de guerra, Roku, con su disfraz ya dispuesto, reposaba en el vagón destinado a contenerle. Una prisión separada del resto de vagones, donde irían los dispositivos y maquinaria a emplear en el desarrollo de la misión. Ya que estaría privado de ventanas para apreciar el paisaje (siendo estas hendiduras que dejaban pasar una ínfima luz), y carecía de entretenimientos como un libro o alguna película, ocupaba este receso explorando los miedos y dudas sustraídos de Tyr. Interpretar los motivos, y separar lo personal de lo objetivo, suponía un buen ejercicio mental, además del reto de sobreponerse a lo que a este guerrero aterraba. Mas una pequeña distracción lo separó de la exploración de este mundo onírico.

-¿Sí? ¿Qué quieres, Sven?
-Pis -indicaba el pequeño-, tengo pis.
-Pues hazlo ah...-examinando rápidamente cómo se encontraba el aseo, recordó que eso no dejaba de ser una celda, y obligarle a hacer uso de este sería un cruel castigo- La verdad, entiendo que me tengan aquí encerrado, pero tú puedes salir. Y procura ayudar en lo que...

No escuchó el final. Ya corría por los pasillos, buscando dónde poder satisfacer su necesidad.
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Re: オレンジ色のオレンジ (De dioses y hombres) [Privado: YatterwaAgain y Elluka ClockWorker]

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