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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
6 meses despues de la ultima carrera, un BanchoLeomon reune al viejo equipo de organizacion para dar un nuevo espectaculo, pero en esta carrera, el misterioso patrocinador ha enviado a un "Aspirante a Campeon" con un extraño y unico Digivice. ¿Que es lo que sucedera a lo largo del evento y como funciona este nuevo digivice?.
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-Imagenes realizadas por Runari Wildy
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Diana S. Bennet

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Diana S. Bennet

Mensaje por Diana S. Bennet el Miér Jul 11, 2018 4:28 pm

Diana S. Bennet
Nadie puede decirme que puedo o no hacer. Eso lo incluye a usted.
Clan
Ninguno
Edad
20 años
Digivice
D-Arc
Rango
Ninguno
Genero
Femenino
Digimon
descripcion psicológica
Diana es una chica bastante alegre y educada. Es casi imposible no ver una leve sonrisa en su rostro mientras se presenta o te la encuentres caminando entre las calles; posiblemente se encuentre la duda de si es así porque así fue criada o simplemente es porque se trata de alguien que disfruta de la vida y de todo lo que esto le pueda ofrecer, sea bueno o malo.
Se muestra con una chispa muy positiva y optimista, pero no ralla en el idealismo más allá de lo que se muestra; quiero decir, ella posiblemente es capaz de esperar que todo vaya bien pero estará consciente de que nada ocurrirá si no se hace algo al respecto. Se trata de alguien demasiado ingenua, esto es porque desconoce muchas cosas “cotidianas”, cosas que no frecuenta en su día a día, y de las cuales desea descubrir y a las que suele admirar con mucho entusiasmo. Su ingenuidad e inocencia la puede meter en considerables problemas si no se encuentra su digimon con ella o cualquier otra persona de confianza, ya que rara vez dudará de lo que alguien más le diga; por ejemplo, si le dijeras que regalar sus pertenencias a otros es algo “común” y “bien visto” lo más seguro es que te creerá y lo hará sin rechistar, esto debido a su fuerte interés por adaptarse a aquella vida a la que no está acostumbrada sumado a su desconocimiento.
A ella le agrada la idea de poder sentirse como una chica normal donde su título no tenga nada que ver pero tampoco acepta la descortesía o vulgaridades demasiado directas; y sí, digo directas, porque posiblemente si se encuentra alguien utilizando el sarcasmo ella no le notaría o lo vería como algo “normal” a lo que simplemente ella no está acostumbrada.
Ella nunca se mostrará descortés con nada ni nadie, incluso si éste se lo mereciera; a lo mucho, cuando alguien no le cae del todo bien, tan solo se limitará a hablarle con un tono de voz monótono y seco cuando éste mismo le pregunte algo o se dirija a ella. Obviamente, tampoco es alguien que tenga la facilidad de fingir sus emociones, tan solo se limita a ocultarlas o reprimirlas cuando la situación lo requiere.
A pesar de ser una princesa que, obviamente, no está acostumbrada a lo que pudiese ser una vida en un mundo distinto al suyo como lo es el digital; tampoco es alguien que se muestre para nada asustada o en contra de lo que está viviendo; ella es alguien que cuando toma una decisión está completamente dispuesta a aceptar las consecuencias que lleva consigo y, tras aceptar ser nombrada la Tamer de su compañero, también acepto los problemas que pudiera esto ocasionarle. En pocas palabras, es una chica responsable que no tiene miedo a vivir situaciones extrañas; al contrario, esto podría incluso resultarle interesante y su ímpetu le ayudaría a sobrellevar los casos. Su curiosidad y entusiasmo son en parte la mayor motivación que le ayuda a salir adelante.
A pesar de ser por lo general una chica que no se toma muy en serio las cosas, o al menos no se molesta por ellas; no cabe duda de que es bastante asertiva y que rara vez le veras dudando. Cuando nota que algo está mal, que alguien la está tratando de engañar o parecido, mostrará aquella faceta seria suya en la que incluso exigirá que haya una explicación para todo o, de lo contrario, que se detenga y haga algo para mostrar su arrepentimiento. En esta clase de casos Diana podría llegar a mostrarse severa, pero según su perspectiva, justa.
No se toma muy bien que alguien esté dando órdenes a diestra y siniestra solo porque sí, su definición de liderazgo es muy importante y, cuando ve que algo podría estar mal o que no cuadra, no dudará en meter sus manos para corregir u opinar al respecto. Tampoco es una persona a la que puedan detener fácilmente, ya sea para hacer o creer en algo. Es muy segura de sí misma.
Por último, pero no menos importante, Diana siente un profundo interés por temas un tanto oscuros o polémicos como lo son el ocultismo, tragedias o catástrofes ocurridas alrededor del mundo (o los mundos), asesinos seriales o personas importantes que caben dentro de este ámbito, la magia, entre otros temas similares. Esto es algo que tiene bastante oculto de su familia pues sabe de antemano que no sería bien visto que una futura reina tenga gustos tan poco aceptados como esos, pero esto no la detiene a investigar y en ocasiones intentar practicar sobre estas cosas cuando sabe que no hay nadie mirándola; preferentemente en esas horas donde debería estar soñando.



 
descripción física
Diana es una joven chica de esbelta figura. Alcanza a medir 1,74cm de altura pesando tan solo 50kg. Su cabello es largo y sedoso, tan largo que llega a caer por debajo de su cintura, pero esta tan bien cuidado que no se le nota maltratado de ninguna forma. Este mismo es de un color rubio pálido, no muy fuerte, y que hace juego con su piel blanca. Por lo general su cabello está peinado con trenzados en el área por sobre su cabeza de tal forma que ninguno mal visto se halle suelto; pero otro par de mechones sí que caen como estilo cascada, cubriendo parte de su frente pero nunca sus ojos. Un listón con forma de moño es el adorno más característico en esta parte; este mismo decorado suele cambiar dependiendo de la vestimenta, pero enfocándonos en su traje más común, se trata de uno color negro con pocos pero constantes lunares blancos, estos sorprendentemente se tratan de pequeños diamantes incrustados.
Continuando con sus ojos, estos son grandes y destaca en ellos su iris color gris. La mirada de Diana suele mostrar la clase de persona que es, una chica bondadosa y bien portada, pues esta suele estar casi siempre acompañada de una leve y cordial sonrisa. Su nariz es pequeña y respingada.
Su estilo de vestimenta suele mostrar siempre su estatus social. Es decir, tiende a vestir por lo general vestidos y otro tipo de trajes caros, inclusive el uniforme de su escuela muestra que se trata de una de prestigio; pero enfocándonos en el tipo de vestido con el que fue al mundo digital en primer lugar, se trata de uno de un color verde oscuro; este se halla por encima de una blusa blanca cuyas mangas son lo suficientemente largas para cubrir los hombros y mitad del antebrazo, abotonada por el área del pecho y con cuello doblado de manera uniforme. Volviendo al vestido, este posee un corte que acaba con una falda. Asimismo, posee un cinturón blanco con hebilla del mismo color.
En la zona de las piernas no se encuentra completamente descubierta, acostumbra a usar calcetines altos que cubren por encima de sus rodillas, de color negro predominante y acabando con tonalidad gris. También calza unas zapatillas lustradas de color rojo carmesí.
También, por encima del vestido específicamente en el área de su pecho, se encuentra amarrado un gran listón rojo con una joya azul en el centro.



 
historia
Aunque la historia pueda remontarse a un inicio mucho más lejano en donde podría hablar de ancestros o descendientes de otras épocas, me limitaré a comenzar en el reinado más actual. Porque sí, esta historia habla de un reino, pero el concepto es muy lejano a lo que nos pinta la fantasía, eso debemos tenerlo todos muy claro.
En Noruega actualmente rige un rey que, aunque posiblemente su poderío en época actual no sea tan importante como en otros tiempos, sigue siendo una figura de autoridad dentro del país y en el inicio de esta historia seguía siendo una de los mayores poderes. Este Rey, cuando su esposa aún yacía con vida, engendró a tres preciosas jovencitas. Él y la reina intentaron hacer un cuarto descendiente, uno específicamente varón, pero las cosas se complicaron y culminó con la vida de quien en ese entonces era la reina.
Adelantando un poco el tiempo las tres hijas crecieron y fueron educadas de forma igual pero constantemente evaluadas para comprobar quien de ellas era la más apta para ocupar el puesto de futura reina; siendo la madre de la protagonista de esta historia la que se quedaría con esa herencia.
Una vez alcanzada la edad necesaria para tener hijos, el rey tuvo que ocupar su tiempo en busca de un príncipe que pudiese casarse con su hija pero por motivos políticos se le dificultó mucho. La urgencia era demasiada, en esos momentos cualquiera valdría, pero al menos se esforzarían por que el padre del futuro príncipe o princesa no fuese un simple plebeyo, pero tampoco que fuera demasiado conocido entre la sociedad de Noruega.
Tras varios meses investigando sobre posibles candidatos hallaron a una buena opción, un hombre que a juicio del rey podría aportar buenos genes para el linaje de la familia real y que a su vez no tendría por qué ser reconocido por nadie del lugar, ya que se trataba de un extranjero y que, al parecer, trabajaba también en una de las corporaciones más grandes del mundo como una cabecilla… Pero eso es otra historia.
Meses más tarde la heredera al trono nacería. Eddeana Sif la hicieron llamar, quien además portaría el apellido de la familia real. La joven chica servía como buen augurio, el rey depositó sus esperanzas en ella para ser quien levantase una vez más a la familia cuando cumpliera la edad requerida para casarse.
Eddeana fue educada con igual o incluso mayor atención que la que habían puesto a su madre cuando aún era joven, y es porque esta vez ella era la única opción. Por fortuna para sus ascendientes e interesados, Eddeana se desarrollaba aparentemente muy bien a la hora de aprender sobre sus estudios o cualquier otro tipo de políticas o reglas que debiese conocer; se trataba de una chica que aceptaba y entendía todo lo que sus maestros o tutores le decían, tenía un don del habla excelente y en donde su elocuencia destacaba.
A ella nunca le faltó nada en la vida, no había mucho por lo que pudiera quejarse ya que mientras ella pusiera su esfuerzo máximo en sus enseñanzas y prácticas diarias siempre tendría lo que quisiese; claro, mientras esto se hallara dentro de lo que una princesa tiene permitido hacer.
Hasta cumplir alrededor de los 13 años, Eddeana se limitaba a hacer todo lo que sus tutores le pedían hacer, practicar o aprender; no tenía algo que se pudiese dominar precisamente como voluntad propia porque todo lo que le habían enseñado era su vida, había adoptado eso como si fuese su verdadera personalidad y nunca se cuestionaba si aquello que creía gustarle o no era verdadero.
Por esas fechas no tardaría en descubrir algo que le haría abrir sus ojos a un nuevo mundo; hasta ahora la nación normalmente tenía la costumbre de que cuando se trataban temas polémicos simplemente se omitía la distribución publica y era tratado por las cabezas que gobernaban la nación, eso pudiese incluir al Rey, o a la reina, pero obviamente no a sus descendientes cuando aún eran demasiado jóvenes para afrontar eso. No obstante hubo algo que no se pudo esconder a ningún civil, y es que en esas fechas hubo un atentado que acabaría con la vida de muchos ciudadanos. Había sido un incidente provocado por un terrorista o “algún otro loco” cuya identidad no había sido revelada, ni mucho menos sus intenciones; todo lo que envolvía al caso era un misterio pero sobretodo lo repentino que había sido era lo que causaba conmoción. Hubo muchas quejas, por supuesto, la mayoría de la ciudadanía estaba furiosa de que ni el gobierno ni el reino hiciera nada. Todo esto llegaría a los oídos de Eddeana quien, que quizá por primera vez en su vida, sentiría algo distinto para variar.
A partir de ahí ella no podía dormir cómoda por las noches, se sentía confundida, ¿Por qué sentía eso? ¿Y qué era eso? ¿”Intriga”? No había recibido el permiso para sentir algo como eso, mucho menos para un asunto que trae problemas, pero… era algo que no podía evitar. Llegaría un momento en que la princesa se las ingeniaría para aprovechar sus escasos tiempos libres para entrar a la biblioteca que disponían. Ahí pasaba la mayoría del tiempo leyendo acerca de noticias que afectaban a su nación e incluso a otras alrededor del mundo; los temas que buscaban iban evolucionando con el tiempo, comenzando desde ataques terroristas hasta atentados más grandes que podrían incluso llamarse tragedias, o coincidencias naturales, inclusive asesinos y asesinos seriales. Todos aquellos temas que ella sabía estaban prohibidos para alguien de su rango le llamaban mucho la atención y, a la vez, le causaba mucha emoción investigar sobre ello por lo mismo.
Los siguientes años serían más o menos lo mismo, Eddeana seguía siendo la favorita para tomar la corona en cuanto tuviera la edad correspondiente. Las fechas se acercaban pero, a diferencia de antes, ella estaba comenzando a ver un poco más por sí misma. ¿De verdad esto de ser criada para un propósito en específico, solo porque el destino lo había tintado de esa manera, era correcto? ¿Le gustaba? ¿Estaba conforme con eso? Eddeana amaba a su nación, pero ¿Era capaz de regalar su vida sencillamente por ella? Eran preguntas muy complicadas para sobrellevarlas para una joven de tan poca edad.
La noche después de que le anunciaran que habían encontrado un buen candidato a prometido se encerraría en su habitación a meditar las cosas, ¿Por qué había pasado el tiempo tan deprisa? ¿Por qué no la dejaban decidir un momento? ¿No era ella una princesa? ¿Entonces porque no podía decidir? Circunstancias que la hacían sentirse entre la espada y la pared, solo que se veía tan acorralada que ni siquiera veía una opción alterna viable… ¿O si la había?
Hace bastante poco había comenzado a interesarse en otra “temática prohibida” como les llamaba ella. Era un viejo libro que encontró lleno de telarañas y muy lejos de los otros libros que solía leer ella; se trataba de un recopilado sobre viejas costumbres en donde algunas personas solían practicar “magia”, o algo similar. El libro estaba escrito en un idioma apenas descifrable, posiblemente muy antiguo, pero lo que lo hacía más ilegible era que la tinta no era demasiado fuerte, acompañada del poco cuidado en sus hojas; por fortuna los dibujos que habían ahí sí que se sabían reconocer.
Por supuesto que todo lo que venía ahí era cuestionable, incluso para alguien como ella, pero… ¿Podría valer la pena intentarlo? ¿Qué podría salir mal? Recordaba que uno de los requisitos naturales para la mayoría de los hechizos era que el símbolo dibujado se encontrara a la luz de la luna llena y que se sacrificara una porción de la sangre de una virgen.
Con algo de miedo pero sobretodo impulsada por la intriga y el desconocimiento, la ingenua princesa prepararía todo esa noche.
Y ahí estaría ella, después de haber hecho espacio en la biblioteca que debería estar cerrada a esas horas de la noche, con las cortinas de la ventana echas a un lado permitiendo a la luz de la luna pasar y que pudiese cubrir el círculo que había pintado en una sábana vieja; en ningún lugar especificaba que debía ser exclusivamente en el suelo. Después de decir la oración que pintaba en el libro, ella con una aguja para el cabello se pincharía el dedo y derramaría un poco de sangre en el centro.
Ella lo sabía, lo que estaba haciendo era sobretodo demencial y temía haber pedido la cabeza, pero también sabía que de alguna forma lo estaba disfrutando ¿Qué pasaría si la descubrieran? ¿Se metería en graves problemas, no es así? ¿Pero que podría pasar después de eso? La incertidumbre y el peligro le divertía de sobremanera, no recordaba la última vez que había sentido que su corazón latía con tanta rapidez como en ese momento.
Sin embargo pasó el tiempo, los minutos, pero nada sucedía. Era obvio que todo era una farsa, o posiblemente las alteraciones que Eddeana había hecho si habían afectado y provocaron que todo eso fallara. Estaba decepcionada pero no llegó a desesperarse, suponía que ahora lo que debía hacer era limpiar todo eso y dejarlo como si nada había pasado. Cuando estuvo a punto de volver a colocar las cortinas en su lugar algo… pasó. En la sabana donde estaba dibujado el círculo se comenzó a mover por sí sola; las luces de la biblioteca parpadeaban y se pudo sentir como si hubiera un terremoto ¿Aunque posiblemente todo haya sido una ilusión? No era tiempo para pensar en eso, Eddeana solo se sostenía de la pared intentando no perder el equilibrio.

Finalmente un extraño portal se abriría desde la sabana y de ahí saldría lentamente una criatura desconocida, parecía una persona pero… era demasiado grande; su piel, o lo que se alcanzaba a ver de ella, era un color azul apagado y poseía tres ojos de iris rojos.
El “demonio”, sí así se le pudiese llamar, miró a la chica frente a ella. Todo se había calmado de repente y, por alguna razón, no había nadie alarmado por el terremoto… ¿Habrá de verdad sido solo una ilusión?
- ¿Quién eres? –Preguntó él, con una voz grave y seca. Sus tres pupilas miraban fijo a la joven.
- Yo soy… -ella se detuvo un momento para recobrar la compostura. Se puso firme, como debería estarlo una princesa- …Yo soy Eddeana Sophia Bennet. ¿Usted… acudió a mi llamado?
- ¿Tú… me llamaste? ¿Es por eso que aparecí aquí?
El “demonio” no parecía tener ningún conocimiento al inicio sobre porque se hallaba ahí frente a ella en primer lugar, y por más que Eddeana le hablaba de todo el procedimiento que hizo, tampoco le entendió bien. Antes de que terminara la conversación de forma fatal, el espeluznante ser colocó su mano sobre la frente de la chica y usó una técnica especial que le permitiría entender mejor la situación, sin palabras ni miradas, solo… lo supo.
- Usted me invocó porque necesita ayuda ¿No es así? –la presente asintió con su cabeza, respondiendo afirmativamente.
Antes de finalizar la noche el demonio desapareció de ahí sin decir nada, mimetizándose en la sombra. ¿Se habría ido para siempre? ¿Le habría interesado ayudarla, o solo estaba ahí perdido? ¿Siquiera el ritual había funcionado de algo? Varias preguntas tendría que plantearse Eddeana antes de dormir, obviamente después de haber limpiado todo para que nadie se diese cuenta de su “travesura de medianoche”.
Al día siguiente todo había pasado tan desapercibido que inclusive ella pensó que había sido todo un mal sueño. Quiso pensar que fue eso, pero… recordar ese momento en el que el demonio de los tres ojos tocó su frente y leyó sus pensamientos… ¿De verdad había sido falso? ¿Entonces porque aún recordaba el tacto de su mano?
… Lo mejor era olvidar.
Después de aquel suceso la vida de Eddeana parecería igual en sobre medida, exceptuándose por algo, y es que cada vez que había anuncio de un nuevo pretendiente a los pocos días todos ellos enfermaban o simplemente declinaban por razones que nunca llegarían a los oídos de la princesa. Por supuesto era extraño pero no se quejaría de eso, no por ahora, al menos eso le daba más tiempo para pensar mejor las cosas; ignorando que todo esto en realidad causaba desesperación a los dueños actuales de la corona.
Tras cumplir los 20 años, Eddeana se hallaba en una situación muy difícil; noticias indeseadas llegarían a sus oídos y la obligarían a tener que subir al trono dentro de poco aún si no encontraban un pretendiente que se casara con ella, volviendo a cumplirse el ciclo que tuvo que ocurrir con su madre. Eddeana había cambiado tan solo un poco desde aquella vez que hizo todo el asunto del ritual con el paso de los años, pero no por eso sus dudas se habían disipado, y es que no se había dado el tiempo de pensarlo bien, de alguna forma sentía que gracias a lo que había pasado tendría parte de su vida resuelta, cuando la realidad era muy diferente.
Esa noche el “demonio” aparecería una vez más, esta vez en su habitación.
Ah, cuanto tiempo llevaban sin verse; Eddeana estaba feliz de verlo de nuevo pues tenía muchas cosas que agradecerle y, tal vez, preguntarle acerca de lo que estaba a punto de ocurrir y si tenía alguna solución en mente. Pero eso no iba a poder ser.
El “demonio” había llegado para revelarle la verdad a la princesa, le confesó sobre lo que él en realidad era y la verdadera razón por la que había llegado a aquel mundo en primer lugar. La revelación llenó de cierta desesperanza a la princesa quien no tendría palabras ni forma de reaccionar a todo eso. “¿Un Digimon?... ¿Eso es real, de verdad?” era lo que pensaba. Aquella criatura se presentó como Baalmon y le indicó que se le estaba agotando el tiempo, al parecer la fuerza misteriosa que lo mantenía en el mundo real se estaba debilitando y, si no se iba pronto, lo más seguro era que moriría ahí sin oportunidades de renacer.
Eddeana estaba dispuesta a dejarlo ir, no iba a permitir que aquel que le había ayudado tanto muriera solo por capricho suyo, pero… la realidad era un poco más sombría que eso.
- Tampoco puedo volver. No tengo permitido hacerlo.
¿Eso era real? ¿De verdad “Baalmon” había ido a su habitación solo para despedirse de ella porque sabía que tenía el tiempo contado y no tenía forma de salvarse?
Forma de salvarse… ¿De verdad no habría ninguna? No podía ser. Debía haber una, aunque sea una. Eddeana no quería aceptar que eso ocurriese. Ella cambió de dirección y se dirigió hacia la salida de su cuarto como si tratara de buscar ayuda, algún médico o algo pensaba ella, pero Baalmon se lo impediría ¿Qué podría hacer? Esa precipitada decisión solo le traería problemas.
Después de una fuerte discusión en donde la única que se hallaba alterada era la chica humana, Baalmon interrumpiría esto con una pregunta.
“¿De verdad estarías dispuesta a hacer algo por ayudarme? ¿Aún si eso significara abandonar tu vida como la conoces?”
Aquella pregunta por supuesto era algo que se debía pensar con tiempo, no se podía responder solo porque sí, y fuera de los caprichos… Eddeana cargaba mucha responsabilidad sobre sus hombros. ¿Estaba dispuesta a deshacerse de ella así sin importarle las consecuencias, solo por salvar a uno? Eddeana miraría a aquel frente a ella, vio cómo su cuerpo comenzaba a distorsionarse en datos poco a poco. Ver eso… No, no podía vero eso y aceptarlo como si nada.
Eddeana tomo la mano del Baalmon y le respondió- Estoy dispuesta.
Tras esas palabras, una luz se formaría frente a ellos y tomaría la forma de un artefacto electrónico, o al menos eso era lo que parecía, era pequeño pero lo suficientemente grande como para llenar la mano de Eddeana por completo. Baalmon terminaría por desintegrarse en datos que serían absorbidos por el artefacto, el cual marcaría en su pantalla la figura de un huevo.
Ella no sabía que acababa de suceder, y no le darían tiempo para pensarlo, ya que debajo de ella se formaría aquel mismo portal por el que había accedido Baalmon la primera vez. No pudo reaccionar temprano, sus pies no se sostenían a nada y fue absorbida por el portal que le llevaría… ¿A un nuevo mundo?



 
Baal, el DemiDevimon
Baal es un digimon cuya personalidad no varía mucho de una etapa a otra, y es que en todas comparte su misma forma de ser, esto no excluye a sus formas más inmaduras o jóvenes.
Él es un DemiDevimon un tanto diferente a los usuales, no tiene una naturaleza traviesa ni problemática en lo más mínimo; es de hecho alguien que elude todo eso. Por lo general se muestra como alguien que rara vez sonríe a menos que se trate de una sonrisa sarcástica y es que, eso sí, su humor suele representarse más que nada en su sarcasmo.
Su forma de pensar es un tanto egoísta, importándole poco los demás, siempre y cuando el objetivo que tenga en mente pueda ser cumplido. Es un completo inadaptado social, no le gustan las conversaciones largas a menos que estas tengan un propósito constructivo en donde se intercambie información importante. No es nadie agresivo ni tampoco disfruta de las batallas pero tiene un sentido de la justicia un tanto particular, él opina que las personas o digimon que solo hacen cosas afectando a otros sin ningún propósito estructurado son unos salvajes, y él detesta a los salvajes.
No le gusta ser afectivo ni que otros se muestren así con él pero no por eso le impide crear ese tipo de lazos, mostrando preocupación en otros actuando protector con ellos. A él le disgustan las mentiras en sobre medida, él nunca las diría aunque eso signifique hacer daño a otros; a lo mucho, si ve que no es necesario, tan solo lo omitirá.
Suele tomarse su tiempo para analizar la situación antes de ir directo a la acción; está acostumbrado a valerse de sus propias decisiones pero muy en el fondo desea poder crear un lazo de confianza con su Tamer. También suele molestarle las actitudes de ella y el hecho de que pareciera querer siempre meterse en problemas, pero aun así él siempre permanecerá a su lado ayudando a sacarla de esos apuros. Para él, las promesas y compromisos son muy importantes.


 
Datos Extra


- Eddeana, tras llegar al Mundo digital y enterarse de que hay humanos ahí, llegó a un acuerdo con su compañero de presentarse a otros como Diana Sophia Bennet con el propósito de no llamar demasiado la atención, ella no quería arriesgarse a que hubiesen personas que la reconocieran con más facilidad si oían su verdadero nombre.
- Bennet es el apellido de su padre. Ella lo descubrió leyendo una de las cartas que se solían intercambiar él con el rey.
- Ha estudiado varios idiomas hasta el punto de dominarlos a la perfección, tales como por ejemplo: Alemán, Ruso, Japonés, Inglés, Francés, Italiano, Chino, Coreano y Español.
- Sus animales favoritos son los reptiles, especialmente las serpientes, pues dice que le encantan los patrones en sus escamas.
- Acostumbra a referirse a todos de "Usted", a menos que por ocasiones circunstanciales no pueda meditar sobre lo que dice; sobretodo en casos donde se siente muy presionada.
- Conoce muchos platillos de distintas regiones, pero no sabe preparar ninguno.
- Le entusiasma mucho reconocer referencias históricas o culturales, al igual que escuchar juegos de palabras.
- No es tan débil como aparenta. Practicaba distintas clases de deportes por las tardes, no todos sus cursos eran sobre estudio.

 
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Tamer & Digimon
Tamer & Digimon

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Champion

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Re: Diana S. Bennet

Mensaje por Roku Ginshô el Jue Jul 12, 2018 11:02 pm

Ficha aprobada

Registra la apariencia, cumplimenta tu perfil con los enlaces correspondientes al digi, esta ficha y demás, y a rolear.

______________________



Méritos:
Avatar: Sigrun Vinter
Firma 1: Elluka Clockworker
Firma 2: Lena Stevens 
Firma 3: Hibiki Sanjo
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Tamer
Tamer

Faltas :
Una por cada double.

Prueba de Rol :
A

Digi Puntos :
1060

Ficha :

NPCs :

Nivel On Rol :
Ancient spirit

Nivel On Rol de los Digi Aliados :
Sven-Hyper Spirit

Icono :
Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos

Rango y Unidad :
Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle

Rango y Unidad Digi Aliado :
Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle

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