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El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
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File #01: Zona de arena [Rol libre]

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File #01: Zona de arena [Rol libre]

Mensaje por Tsurugi Kurone el Mar Dic 15, 2015 8:51 pm

Llevaba caminando días en el basto desierto digital ¿Cuando terminaría este mar de arena? Por fortuna (o desgracia) era de noche en aquel momento y los helados vientos del desierto despojaban al peli azul de calor que su cuerpo aún matenia desde que el sol dejaba mostrarse horas antes, el frio era casi espectral sin embargo no se comparaba al frio de la área helada donde estuvo Tsurugi tiempo atrás, tch, de solo pensarlo la piel se le erizaba al peli azul.

Días atrás habia sucedido el asunto del baile en la Zona Imperial, vaya que aún Tsurugi podía recordar todo el caos y el desastre que se formo en el lugar que supuestamente debió ser solo una celebración, aparentemente siempre se ve envuelto en tontos problemas, por otro lado Liollmon se encontraba caminando a su lado un poco desconcertado por la sensación de la suave arena bajo sus patas, es que... era la primera vez que tenía patas pues Frimon era una pelota con cola según recordaba Tsurugi.
Los recuerdos del evento volaban por su mente, al final si pudo reconocer a ciertas personas ya sea por las facciones de su rostro que dejaban mostrar, labios, nariz, o por el color del cabello o la forma del mismo de los individuos, por lo mismo Tsurugi habia optado por una mascara que cubriese su rostro completo.

Basta de recuerdos, su principal objetivo ahora era salir de ese tonto desierto que ya lo estaba volviendo loco, el oji amarillo dio un largo suspiro y dejo de caminar para tumbarse en la arena, su compañero a sus espaldas se sentó a un lado, Tsurugi sentado sobre la suave arena levantó la cara para observar la hermosa luna digital y millones de estrellas, era un paraje hermoso, la helada brisa ahora soplaba suavemente revoloteando la capa de Tsurugi y ondeandola salvajemente mientras su cabello ondeaba y se estremecía en la misma dirección del viento, por un momento Tsurugi sintió tranquilidad, sensación que no había sentido desde que llego al Digimundo, todo había pasado tan rápido, tantos problemas, tantas personas que no habia tiempo de pensar ¿Por qué estaba en el Digimundo? más allá de la respuesta del señor Roseworth de hace casi semanas Tsurugi necesitaba algo más concreto algo que en verdad respondiera su duda, finalmente el cansancio le venció, sinceramente no había dormido ni una vez desde que llegó al Digimundo pues solo tomaba siestas cortas de 20 minutos o parecido pues... sentia miedo, aún con Liollmon a su lado Tsurugi no dejaba de ser un humano y más aún.

Apenas un adolescente y sentia miedo un sentimiento que habia olvidado que tenia gracias a la cantidad de sucesos por los cuales había pasado, hombre... Tsurugi se dejo caer completamente en la suave arena, poco le importaba que en la mañana estuviese polvoriento o parecido, más allá de la actitud fria que el ojiamarillo presentaba ante todo el mundo y que era una persona de pocas palabras, en realidad era solo un humano más en el Mundo Digital, Liollmon por su parte se recostó de su Tamer tratando de propinarle calor, el Digimon bien no dijo ni una sola palabra pues su Tamer tampoco emitía sonido alguno, Tsurugi se mantuvó observando el cielo estrellado por un largo tiempo.

Pues a pesar del cansancio el sueño no se apoderaba de su cuerpo, nuevamente sentía miedo... No, más allá del miedo, eso no era, al ver ese cielo estrellado Tsurugi sentía algo indescriptible, no era miedo, para nada, era algo más, sumandose a una de las contadas veces que lo hace Tsurugi dibujo una pequeña sonrisa en su rostro y se mantuvo en esa posición junto a su compañero felino que ya se había dormido desde hace rato.
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Tsurugi Kurone
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Digi Puntos : 20
Ficha : Identification File:Tsurugi Kurone

Relaciones : Tsurugi's Relationships

Cronologia : [En proceso]
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Re: File #01: Zona de arena [Rol libre]

Mensaje por Roku Ginshô el Miér Dic 16, 2015 3:13 am

Era de noche. El tacto del frío metal provocó un escalofrío súbito en el joven, que despertó sobresaltado. “Desagradable” era lo único que podía pensar en su soñoliento estado. Corrió el pequeño plástico a su lado, en cuyo interior se encontraba el destilador natural que ya había usado una vez antes, pero a menor escala. El tapón de su cantimplora, dispuesto boca arriba, contenía algo de agua, que usó para lavarse la cara y despejarse. Luego decidió beber un poco, pero recordó que el agua se había acabado hacía días.

-No importa, no pienso morir aquí.- intentando reafirmar esto levantándose, esfuerzo que no pudo realizar-Vamos, hazme caso... ¿Esas tenemos?-el joven se tumbó en la arena en la arena, y tras suspirar hundió sus dedos en el terreno inestable- Los brazos funcionan... ¡¡Vamos!!-adquiriendo la posición del pino realizó un ligero salto hacia atrás, cayendo sobre sus piernas y permaneciendo en cuclillas- Ahora a esperar...

Por la noche no era raro que la sangre del cuerpo se acumulara en el estómago, prescindiendo de conservar las extremidades para garantizar la supervivencia de los órganos vitales. En esta posición forzaba a la sangre a descender a las piernas, y aunque dolía, era necesario. Respiró pesadamente y miró su equipo. Cantimplora vacía, un fardo, un rollo de plástico que usaba para recoger agua, envoltorios vacíos de comida, el mapa, un rotulador para marcarlo, una brújula, un cuchillo, los trozos de tela del traje que descartó y su máscara. Le traía buenos recuerdos y procuraba que estuviera en las mejores condiciones, por lo las vendas de tela la recubrían para conservarla. También tenía una tienda plegable que ya había descartado cuando llegó a esta zona.

Salió de su improvisado refugio, un armazón metálico de lo que parecía un tren. En aquella zona se aglomeraban en una vasta extensión, como si fuera un basurero dedicado a la maquinaria inútil. Cómo llegaba hasta allí era un misterio para él, pero le importaba bien poco. Cuando partió al desierto iba cargando el doble solo en agua y comida, pero el desgaste del viaje fue mermando sus provisiones. No hubo ningún oasis para repostar, así que aquel vertedero se había convertido en lo más parecido a uno. No podía aventurarse a salir de él, pues sería una muerte segura.

Pero tenía que hacer todo lo posible para cumplir el encargo que se le había encomendado esta vez. Debía encontrar una especie de ciudad abandonada que en sus ruinas guardaba “algo”. Ni se había molestado de leer el informe entero, pues de qué le servía saber qué encontrar si nisiquiera había completado la primera parte.

Sacó de nuevo el mapa y posó su dedo en la gigantesca X que señalizaba la posición de aquellos armazones huecos, y rápidamente fue recorriendo las diferentes x que indicaban los caminos explorados. Quedaban pocas posibilidades a seguir. Puso la brújula para orientarse y decidió avanzar por un camino nuevo, pero que no depararía ninguna sorpresa, pues solo había arena hasta donde alcanzaba la vista.

Avanzando ya resignado se topó con un cactus, el cuál abrió con el cuchillo. Era el único sustento que podía conseguir en mitad de la nada. Aunque le ayudaban a sobrevivir, los principios de inanición ya se manifestaban. Cada día estaba más débil y agobiado, pues la soledad y la ausencia de éxito en su búsqueda no ayudaba a su estado. Ya empezaba a tener alucinaciones, no siendo raro ver por el desierto a sus compañeros de clase, a su familia, o incluso algún recuerdo fugaz del baile... Tal vez la única alegría que había experimentado en el digimundo. Miraba su mano y aún podía recordar el peso de los instrumentos que tocaba con la banda, o el tacto suave de aquella mano... Empezó a llorar en aquella tumba árida.

-Vamos, no pierdas líquido... No seas idiota. Sigue andando... Imbécil.

Reanudó su andar intentando ignorar aquellas imágenes y recuerdos, pero no pudo cuando empezó a imaginar las consecuencias de su fallo. Los gritos de aquellos que torturaba aquel tipo aún resonaban en su cabeza. Pronto las imágenes de sus conocidos se manifestaban inertes en el suelo, sin movimiento alguno. Puede que no tuviera imaginación ya para que se movieran, o puede que fuera su miedo más profundo. Vivir lo suficiente para ver a gente ante él, que por sus fallos habrían perdido lo más importante: la vida.

Incluso aquellos que conocía solo superficialmente empezaban a surgir en aquel dantesco espectáculo. Los gritos incrementaron el volumen. Llevó sus manos a los oídos y aminoró el paso. Cuando no pudo ignorarlas más empezó a correr, sin saber de qué estaba huyendo: si de sus miedos, su debilidad, o de un futuro que no podría cambiar. Un golpe seco acabó con la paranoia.

Roku cayó contra la arena jadeando. No podía saber cuánto tiempo llevaba corriendo. Le sangraba la nariz, por lo que sacó de su petate un trozo de tela para limpiarse. Se levantó para ver contra qué había chocado: contra sí mismo. Incredúlo adelantó la mano para ver cómo su otro yo le imitaba. Una chispa de lucidez le hizo entender que era un reflejo. Pasando los dedos por la superficie cristalina entendía por qué nadie la había encontrado: los espejos recubrirían todo el perímetro del lugar, refractando un desierto que parecía infinito. Si alguien llegaba a toparse con este lugar, pensaría que es solo un espejismo y lo ignoraría. Explorando esa rareza sus dedos se toparon con una hendidura, la cual pudo mover haciendo que los espejos se replegaran como en una puerta corredera.

-La he encontrado... Al fin... La he encontrado.

Las rodillas de Roku se toparon con el suelo. Ya no le importaba todo lo que había experimentado en aquel infierno. Aún había esperanza. Sus pulmones exhalaron todo el aire que reservaban, y al llenarse de nuevo con las frías corrientes de aire de aquel Tártaro, no pudo evitarlo. Fue un impulso repentino y ruidoso, impropio de él.

Roku rió.
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Roku Ginshô
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Tamer

Faltas : Una por cada double.
Prueba de Rol : A
Digi Puntos : 911
Ficha : Mi origen
NPCs : Viejas historias
Nivel On Rol : Ancient spirit
Nivel On Rol de los Digi Aliados : Sven-Hyper Spirit
Icono : Union Saver: Organizacion mundial e interdimencional destinada a proteger, mantener el orden y justicia en ambos mundos
Rango y Unidad : Roku Ginshô (Adam Odysseum)
Rango: Holy General
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
Rango y Unidad Digi Aliado : Sven
Rango: Teniente
División: Four Holy Beast
Unidad/Sub-division: North Shield Turtle
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Re: File #01: Zona de arena [Rol libre]

Mensaje por Nishinoya Yuu el Jue Dic 17, 2015 1:05 am

Luego de aquella alocada fiesta en la Zona imperial, a pesar de que las cosas hayan terminado mal Noya se había divertido muchísimo, fue como ver una película en primera fila y encima conoció muchísima gente fabulosa. Llevaba caminando sin rumbo alguno por el desierto, aunque para su suerte llevaba consigo una cantimplora completamente llena de agua, por lo que no era un problema el cruzar el campo de arena enorme por el que debía pasar. Esto se debe a que tras haberse ido de la fiesta encontró un transporte que pudo llevarlo hasta la Digi Central y de ésta forma pudo lograr volver a casa, a pesar de que Yuu quería encontrar su digispirit por lo que se tomó su tiempo para planear el viaje y llevar un equipo de supervivencia, la cantimplora era esencial para esta "misión" ya que habrá situaciones extremas en las que podría llegar a morir por falta de hidratación, así que llevaba herramientas básicas de supervivencia consigo en un pequeño bolso, se había tomado tan solo dos días para planear su viaje, y en cuanto volvió a la Digi Central pidió que lo llevaran hasta la zona del desierto, lo que no se esperaba era que terminaría caminando a ciegas ante un extenso campo de arena. Su optimismo se encontraba inquebrantable en aquel momento, ya que estaba entonando una canción de su banda favorita. Con sus auriculares puestos en sus oídos con la música a tope no oía nada mas que la guitarra sonar junto a la batería, y claramente al cantante que usaba su melódica voz para crear una buena mezcla de música. Apenas estaba atardeciendo y el calor no parecía irse por nada, la temperatura tan alta intentaba derribar a su actitud tan positiva, el aire era seco y limpio que a diferencia de la ciudad era algo realmente agradable para los gustos olfativos de Yuu. No se veía sombra alguna a kilómetros de donde estaba, pero si una extraña silueta, se veía muy grande pero se encontraba recostada sobre la arena como si algo yaciera sin vida. Su caminar era igual de constante así que no le tomó mas de veinte minutos llegar hasta el bulto que había sobre el suelo del desierto, al llegar se tomó su tiempo para ver y estudiar a la criatura que estaba allí, era sin duda alguna un digimon cuadrúpedo por lo que podía ver. Algo que se podía destacar de éste era su enorme cuerno negro, tenía un aspecto parecido al de un dinosaurio, se veía genial.

-¿Te encuentras bien?- Preguntó mientras posaba su mano sobre el hocico del digimon, se veía muy cansado y cuando el muchacho se tomó el atrevimiento de tocar su lengua ésta estaba áspera y seca. Así que tomó su cantimplora para volcarla dentro de la boca de la bestia, ésta parecía despertar lentamente y en cuanto vio al humano volvió a cerrar el ojo, parecía saborear el agua. El digimon comenzó a levantarse y en cuanto se puso en pié observó de cerca al Tamer, quien tenía una sonrisa ladina sintiéndose útil tras haber ayudado al cuadrúpedo, entonces fue cuando una voz robusta salió de aquella bestia. "No sé como podría agradecer tu ayuda... Soy Monochromon, dime ¿quién eres tú?" de a poco se podía notar como las fuerzas del animal parecían recargarse.

-Puedes llamarme Noya. Vaya... ¡Eres enorme! ¡Eso es genial!- Exclamaba el muchacho asombrado por el tamaño de Monochromon, en sus ojos parecía haberse despertado una cierta admiración, pero entonces se acercó un poco a su nuevo amigo quien parecía estar endeudado con él. "Gracias pero pese a mi tamaño el cansancio es mas grande... Fue un milagro de Yggdrassil que hayas aparecido porque tal vez ahora mismo podría estar muerto y mis datos simplemente serian absorbidos por este enorme desierto. " aclaró la criatura de piel pálida con algunas cubiertas de metal oscuro que tenía por encima del lomo.

Nishinoya se paró junto a su contrario y con esa sonrisa tan firme como un muro le mostró más confianza, era extraño pero era una agradable compañía para el humano quien había estado solo desde que decidió conservar el D-Scanner, así que no le molestaba el hecho de que el digimon le agradeciera y entonces a Yuu se le ocurrió una buena idea podría cruzar el desierto con ayuda de Monochromon para que éste también no solo llegue a salvo a la siguiente zona si no que también ya no le debería ninguna deuda. - Oye Monochromon ¿Qué te parece si cruzamos el desierto juntos? No tienes que preocuparte si vamos lento por si te cansas, de hecho no es muy buena idea cansarte desde el principio. ¿Qué dices me ayudarás? Además no tendrás que preocuparte por agradecerme y no me deberás nada para cuando lleguemos a la siguiente zona.- Fue claro y honesto, la bestia se le quedó mirando unos segundos y entonces asintió con la cabeza aceptando la propuesta del tamer.

"Andando, súbete que será un largo camino y aprovecharemos la noche para apresurar el viaje..." exclamó el digimon esperando a que el muchacho se subiese a su lomo cerca del abanico óseo que poseía el digimon, a un paso moderado comenzaban el recorrido y el joven tamer trataba de darle charla a su compañero para que éste no se aburriese y para hacerlo sentir mas acompañado. Le contaba sobre su historia al digimon que parecía sentirse intrigado por las experiencias en el mundo real de Noya.
La noche cayó rápidamente sobre ellos y ambos seres vivos se encontraban recorriendo el desierto, el aire ahora era realmente frío pero el espectáculo de estrellas en el cielo digital era realmente hermoso, el andar de monochromon era cómodo ya que parecía ser que la arena se encontraba mas fresca y acolchonada, esto facilitaba mucho más el viaje. Hasta que los ojos cafés claros del tamer desviaron su atención hacia un bulto que había sobre la arena, era claro ya que no era para nada parecido a los tonos de colores de la arena.

-Espera un momento Monochromon... Hay algo allí... Acerquémonos a ver pero ten cuidado...- Dijo el muchacho de diecisiete años que desde el lomo del digimon observaba con atención aquel tumulto en la arena, pero se sorprendió al ver a uno de las personas que conoció en aquel baile de gala, así que se bajó de la bestia y se acercó para asistir al tamer y a su Liollmon. Se veían deshidratados y cansados, no solo por el hecho de que no despertaban sino que no parecían estar consientes. Se optó por sacar su cantimplora y le obligó a beber un poco de agua para que pueda despertar, y guardando un poco para Liollmon, estaba preocupado porque no tenía idea de cuanto tiempo llevaban allí tirados solo esperaba que los dos estén bien. -Por favor los dos... Abran los ojos.- Murmuró mientras esperaba que ambos den alguna señal de que se encuentran bien.
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Re: File #01: Zona de arena [Rol libre]

Mensaje por Alanna Tale el Dom Dic 20, 2015 11:20 am

No tenía idea alguna de como había acabado en ese desierto enorme e inmenso, el sol picaba y quemaba como si le hubieran aumentado la temperatura de repente, a penas unas cuantas dunas daban sombra en esa inmensidad de color marronaceo y amarillo que, ante sus ojos, comenzaba a parecer blanco. El sudor resvalaba por su frente, mientras sus mejillas se volvían más y más rojas por el calor. Ya ni su cámara la animaba. Tenía a buen recaudo dos botellas de agua que no quería malgastar a pesar de tener sed, prefería guardarlas para un momento peor, tal vez encontrase algún ordenador de esos que había tirados y pudiera volver a casa.

La chica avanzaba caminando de forma herratica cubierta por el sombrero vaquero que siempre aparecía al entrar en el digimundo, no podía decir que le entusiasmara, pero lo cierto es que en ese momento era realmente útil. Se sentó a la sombra de una duna y se quitó el sombrero, aventandose, mientras sentía vibrar su digivice. Con un suspiro, lo sacó de su bolsillo y vio a Cat en la pantalla.

- Alanna, vamos, no te quedes quieta, si paras, es peor, ánimo y al toro.-
decía la digimon con fuerza.
- Que facil es hablar cuando estás ahí cómoda y descansada.- protestó con un suspiro levantandose del suelo arenoso.

Se limpió la arena que se había quedado enganchada a sus piernas y a su falda para, en cuanto pudo, seguir avanzando. El sol del atardecer comenzaba a brillar en colores rojizos, mientras la temperatura iba descendiendo poco a poco, el frío comenzaba a hacer mella en sus piernas y sus brazos descubiertos. Sus pasos se volvieron lentos, su piel quemaba, a causa del sol que, hasta ese momento, le había estado dando en la piel, en cierto modo, agradecía el frío, pero era doloroso, tenía la piel fina, y notaba los cambios con facilidad.

No muy lejos de donde se encontraba, comenzaron a distinguirse varias figuras. Parecian dos digimons y sus tamers, uno, alterado intentaba que los otros dos abriesen los ojos, o, al menos, eso le parecía oir desde lejos, ¿Sería un espejismo? no lo creía, ya no se sentía tan afectada por el sol. Frunció el ceño y empezó a correr haciendo oidos sordos de las advertencias que Cat, colgada ahora en su cuello, le gritaba.

- Hay que ayudarlos.- insistió la chica a su gatomón acercandose con rapidez.- Ey, ¿Va todo bien?- Preguntó arrodillandose en cuanto llegó al lado de los dos jovenes y los dos digimons. Puso una mano en la frente del chico que estaba tendido en el suelo, intentando tomarle, así la temperatura, y suspiro aliviada.- Parece que no tiene fiebre, debe haber sido un desmallo.- Supuso sacando una de sus botellas de agua.- Vamos a ver si le despertamos.- Dijo tomando al joven, levantandolo un poco y vertiendo algo de liquido en sus labios entreabiertos y secos.- ¿llevaba así mucho tiempo?- Le preguntó al otro joven de pelo negro y rubio, cuando, a lo lejos, se escuchó el resonar de una risa. La joven alzó la cabeza, ¿Qué habría sido eso?
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