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La fiesta por el aniversario de los Union Saver y por los mas de 10 años de paz en la Ciudad Central, se lleva a cabo en la misma, e inunda de felicidad y alegría a todos los habitantes y turistas que llegan a formar parte de esta celebración...pero las fuerzas del caos están dispuestas a arruinar la fiesta y cuentan con un sin fin de quimeras digitales, para llevar a cabo su tarea.
El descubrimiento de las ruinas del Monasterio Draco, tallado en lo alto de una desolada montaña en el valle de los dragones, ha despertado un gran interés por todo el Digimundo. Principalmente porque según los tallados de la pared exterior dentro de las ruinas se encuentra un obre mágico que contiene en su interior la data y poder del treceavo Royal Kinght, la cual sera dada a quien reclame dicho objeto. Según la historia grabada en los murales, el obre fue dejado allí por el mismo Royal Kinght en caso de que su poder sea necesario para derrotar al mal que se alce en el futuro...por desgracia semejante premio también a llamado la atención de quienes usarían el poder para sus propias metas egoístas. Por lo que esta aventura ahora se a vuelto una carrera por ver quien consigue el gran premio.
Luego de que un grupo de Digital Inc profanara unas ruinas con su tecnología, provocando la desaparición del mismo grupo; la famosa cueva de las profecías de Shakamon, First Cave, sufrió un terremoto y una nueva profecía se escribió en su pared…pero esta poseía un gran dilema puesto estaba incompleta:
“Fue nuestro padre quien alzo los muros. Fue nuestro Señor quien cubrió la cuna con el techo. Fue el todo poderoso quien tallo las inscripciones. Fue Yggdrasil quien puso a dormir al …[parte dañada]…Hijo de…[parte dañada]… en su interior la fuerza pura del caos crece…[parte dañada]… Witchelny…[parte dañada]… Su despertar traerá un gran cambio. Su despertar traerá caos y destrucción. Su despertar traerá la destrucción de los Royal Kinghts.”
Ante esta noticia los clanes se apresuran en actuar y llegar a las ruinas lo antes posible.
Han pasado ya varias épocas dentro del mundo digital desde que los Royal Knights, los caballeros de Yggdrassil encargados de proteger y vigilar el mundo digital, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Por muchos años, fueron buscados por sus seguidores; pero nadie obtuvo ninguna pista de ellos, ni siquiera alguna señal de que pudieran seguir con vida… simplemente, desaparecieron de un día para el otro en la nada misma. Pero aunque la presencia de estos caballeros desapareció de la faz del mundo; sus espíritus siguen vivos en los corazones de los Digimons que transmitieron las grandes hazañas de los Royal Knights como leyendas con el pasar de los años; y tal es esta vitalidad memorial que al día de hoy, se celebra un gran festival en honor a los caballeros santos.
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Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

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Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Dom Sep 20, 2015 3:33 am

Fueron horas largas de trabajo aquel viernes, en el bar que trabajaba hubo más gente de lo habitual por una promoción de 2 x 1 que habían puesto por la finalización del verano, solo faltaban unos pocos días para que terminase esa temporada y la gente por lo general solía desalentarse, así que era un excelente agarrón para atrapar personas un poco antes de que empezase con la jornada laboral más pesada del año. En su caso las cosas pasarían a ser un poco más aflojadas incluso con su trabajo como “Nyanmaru”, lo cual era bueno y malo porque no tendría tanto dinero como en las temporadas altas. Preocuparse por eso solo le causaba dolor de cabeza. Últimamente debía hacer demasiadas cosas a la vez y un plus de que debería empezar con el periodo de estudios solo le hacía más complicadas las cosas, sentía que su cabeza explotaría por culpa de tanta información, había demasiadas cosas para hacer y lo malo de todo era que su celular había desaparecido y en su lugar había aparecido otra cosa que no sabía ni lo que era, pero lucia como como una especie de “Advent card” lo cual lo hacía demasiado genial a su parecer, nunca había tenido uno de pequeño y ahora tenerlo era como una maravilla, de hecho le gustaba esa cosa más que su celular; aunque ese aparato no le servía para recibir llamadas y debía gastar sus últimos ahorros para comprarse un nuevo celular, al menos uno de segunda mano por el momento lo necesitaba bastante.


-Qué vida la mía- suspiro pesado y enfoco su vista al cielo que apenas se veia estrellado, unas pocas nubes estaban manchando apenas el cielo pero el recorrido de estas era rápido, el chico no creía que fuese a llover pero si pensó que haría frio al día siguiente.
No debían ser mas de las 3 a.m por lo general salía a esa hora del trabajo y si bien vivía un poco lejos de su lugar de trabajo podía llegar caminando hasta su casa sin problema alguno. Mientras que hacia eso siempre tenía la mala costumbre de fumarse algún que otro cigarrillo y especialmente en ese momento con todo el stress que llevaba encima de su espalda. Tuvo que optar por sacar la caja de cigarros de su chaqueta y luego sacar un cilindro con su boca de aquella caja; en el tramo que lo encendió y comenzó a pitar pareció eterno, su mechero no quería colaborar en la contaminación de sus pulmones así que estuvo un poco rebelde, con unas pobres y escasas chispas el peli negro pudo ingeniárselas para encender el dichoso cigarrillo.


En ese trecho que estuvo caminando por las oscuras calles de aquel barrio mientras le daba unas caladas a su cigarro se encontró con aquel dichoso animal que tanto le gustaba, era un pequeño gato amarillo que se encontraba sentado sobre un muro. Inevitablemente Hisame se acercó hacia el felino solo para hablarle- Hola pequeño ¿qué haces por aquí? ¿eh?- el joven no fue violento al acercarse ya que sabía que los gatos podían ser muy ariscos y a él por lo general le gustaba acariciarlos porque le parecían las cosas más tiernas del mundo. A pesar de verse como un tipo rudo tenía cierta debilidad por los animales como ese y no podía evitar emocionarse al ver uno o acercarse solo para jugar o darles algún que otra caricia. Cuando tuvo la autorización del animal para poder acariciarlo lo hizo, sintiendo como el animalito ronroneaba ante las mimos que le eran proporcionadas y algo como eso era relajante para el muchacho de cabello negro, lamentablemente no podía tener animales en debido a su falta de tiempo, si no ya tendría al menos un gato en su casa para que lo recibiera cada vez que llegara. Con suerte podía cuidarse así mismo, lo veía como una responsabilidad enorme tener a una criatura como esa a su cuidado.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Dom Sep 20, 2015 9:48 am

Llevaba muchas horas frente al ordenador, desde que había llegado a casa, no se había despegado de la pantalla más que un par de minutos, arrglando las fotos que había hecho ese día, y los anteriores, respondiendo mensajes del correo, que habían llegado para hacerle pedidos, y  escribiendo a su madre. No había hablado con ella desde que se había instalado en Japón. Su relación no podía considerarse buena, pero, al menos, se hablaban.

La situación de su familia era complicada, su madre, Marie Tale, había encontrado a su padre, Vincent, con otra mujer cuando Alanna tenía a penas ocho años, y, sin más, se había divorciado, la chica lo entendía, lo que no acababa de comprender era el pasotismo del hombre, que se había alejado totalmente de la vida de ambas, sin preouparse por su hija pequeña. La niña en su momento no había querido indagar más. Su madre había pasado una temporada horrible, entre pesimismo, lastima por si misma y botellas de licor esparcidas por el suelo.

La chica suspiró y se echó hacia atrás en su asiento en el suelo, apoyando la espalda en el bajo dle sillón que tenía a sus espaldas. Aun recordaba las borracheras de la mujer, la agresividad con la que la había tratado durante ellas. La señora había ido de capa caida durante varios años. Se tocó el hombro izquierdo sin a penas darse cuenta. Allí, durante mucho tiempo, había tenido una cicatriz enorme, causada por una botella, hasta que había ahorrado para quitarse la cicatriz. Esas cosas las guardaba en completo secreto, era algo que ni siquiera Sigrun sabía, aun siendo su mejor amiga. No podía meterla en sus problemas. Tal vez, por no querer preocupar a los demás, había adquirido esa personalidad tan alocada y alegre, para poder sentirse feliz aunque fuera fingida.

Eso había sido en su momento, ahora se había liberado de las cadenas de su madre, de sus enfados, de sus intentos de herirla, tanto fisicas como psicológicas, y, en cierto modo, era capaz de volar por su cuenta. Pero no podía dejar sola a la mujer, le tenía cierto resentimiento, porque  el abandono de uno y el egoismo de la otra la había obligado a salir a flote por si misma, pero era reciproco, ya que, Marie, la culpaba a ella de lo hecho su exmarido.

Mientras recordaba viejos tiempos, se levantó para prepararse un café, lo necesitaba, ya eran al rededor de las 3 de la mañana y seguía trabajando, no podía ser bueno, pero, al menos, no madrugaría a la mañana siguiente. Ni siquiera se había podido cambiar aun, debería haberse quitado los vaqueros ajustados y la camiseta de mangas caidas y haberse puesto su pantalón corto y su camiseta de tirantes, estaría más cómoda, pero, para lo que le quedaba, no valía la pena, esperaría a irse a acostar.

Notó que su pequeña gata rubia se acercaba a ella y restregaba su cabecita por su pantalón mientras el café pitaba. Tomó la taza humeante y volvió a sentarse frente al ordenador, dejó la taza y sintió viento. Frunció el ceño, "que raro" pensó, siempre cerraba todas las puertas y ventanas, al fin y al cabo, era una chica que vivía sola, debía ser precavida. Fue por toda la casa, pero no encontró nada, y, al volver, notó que la que se había abierto era la ventana que daba al pasillo de la finca, corrío a asomarse y vio alejarse a Pierce, su gatita rubia, había salido a la calle.

- Ay, no.- se dijo mientras se ponía los tacones que había dejado a la entrada, se calaba su gabardina negra y, tras cerrar con llave, corría tras la gatita.

La noche estaba oscura, las nuves cubrían parcialmente el cielo, la luna, en todo su esplendor, intentaba iluminar la ciudad, combatiendo con las luces de las farolas, hacía frío, y, aunque no parecía que fuese a llover, seguro que el frío empeoraría. Paseó por las calles en busca de su pequeña gata de ojos verdes, llamandola en susurros, no queriendo llamar la atención, cuando, por fin, la vio. Un chico estaba agachado, acariciandola. Alanna lanzó un suspiro, no había tardado en encotrarla..

- Pierce -
la llamó haciendo que el animar levantase las orejas y se girase a mirarla mientras la chica corría hacia ella intentando no caerse.- menos mal que te encuentro, te habías escapado.- dijo mientras se acercaba, antes de, a causa de los tacones, demasiado finos, perder el equilibrio cuando le quedaban a penas dos pasos para llegar al joven moreno y el gato.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Dom Sep 20, 2015 6:26 pm

Acaricio al pequeño animal por un rato largo, era tan majo que le agradaba por lo general los callejeros solían ser más ariscos aunque una vez que te tomaban confianza y eras bueno con ellos podían ser de lo más sociables y juguetones. Pero esa pequeña a la que estaba acariciando no era de esa forma, incluso parecía muy bien cuidada, seguramente tenía algún dueño por ahí y de hecho parecía tenerlo ya que había un collar fino alrededor del cuello del animal, no llego a distinguir el color pero obviamente se adelantó para regañar al felino- Hey, tu dueño debe estar preocupado. No puedes estar en las calles por estas horas. – luego de decirle aquello y rascarle la barbilla al “pequeñín” observo como giraba la cabeza y a su vez una voz parecía estar llamándole, el peli negro giro su cabeza apenas y observo a la chica que se acercaba a ellos. Antes de poder decir algo le dio una calada al cigarro que tenía olvidado entre sus labios, se había consumido en gran parte mientras jugaba con el felino.

-Hmm…mira, ahí está tu dueña. Así que eres Pierce, el nombre francés te queda elegante.- dijo casi en un susurro, tal vez quedaría como un loco al hablar con la gatita, pero tenía esa costumbre extraña de hablarles a los animales. No era de mucha importancia para el que los demás le mirasen raro por eso, prefería una mirada extraña a una mirada temerosa la cual solían poner cada vez que él se ponía de pie, lo cual hizo después de agarrar al animal entre sus brazos para acercarse hasta donde estaba aquella chica. El felino no pareció tener algún inconveniente cuando Hisame le tomo entre sus brazos, de hecho pareció estar de lo más relajada y bueno era lo normal, después de todo el no tenia malas intenciones, su corazón latía con tranquilidad, además se veía extremadamente relajado.- Toma, se ve que se te escapo. Es un gatito muy dulce- el muchacho le paso el gato con cuidado como si fuese algo muy delicado, tenía mucha cautela al agarrar su pequeño cuerpo él era consciente de que podía ser bastante brusco al agarrar cosas así que intentaba ser delicado con los animales porque hacerles daño no era algo que quisiera hacer.

- Y, es muy tarde. Una señorita no debería estar recorriendo las calles sola a esta hora, es peligroso ¿sabes?- regaño a la muchacha, pues cualquier persona lo haría después de todo si bien el barrio era tranquilo no quería decir que no rondaran pervertidos o ladrones por allí. Sabía que los pandilleros de la zona no le harían nada a una muchacha como ella, su grupo no era así de siniestro de hecho eran bastante amables con las mujeres, aunque actuaban mal por otras cosas. A lo sumo podrían tirarle algún piropo a esa muchacha, se veía bonita, femenina y delicada, era del gusto de alguno de los chicos de su grupo, en su caso chicas como ella se veían como pequeños hamsters.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Dom Sep 20, 2015 9:22 pm

Terminó por caerse a suelo, y, cuando el chico se acercó con el gato en brazos, se levantó con calma, sacudiendose los pantalones. Parecía, por lo que era capaz de ver, que Pierce había hecho amistad con el chico, a menos, había permitido que lo acariciara y lo cogiera en brazos, lo cual era extraño, a su gata no solía gustarle la gente, era más bien arisca y unicamente dejaba que ella y, a veces, que no siempre, Sigrun, se acercasen.

Empezó a andar para encontrarse a mitad de camino con el chico, era alto, más que ella, y tenía el pelo negro, podía parecer peligroso, pero Alanna no se daba cuenta de esas cosas, solo se acercó y tomó a su gatita en brazos, con mucho mimo, casi tanto como el que había tenido el chico al coger a la gata, no sabría que hacer si perdía a Pierce, era su única compañía y su mejor amiga, siempre estaba cuando la necesitaba y era la mejor distracción cuando se sentía decaída.

- Muchas gracias.-
murmuró con voz dulce y aliviada abrazando al gato.- no se que haría si la perdiese.- susurró con un deje de consuelo. Dejó de mirar al gato para, con una sonrisa dulce, mirar al chico.- de veras, muchisimas gracias.

Mientras miraba al pequeño gatito de color rubio, y se apartaba un mechó de pelo de la cara, enganchandolo trassu oreja, escuchó la advertencia del chico, que, aun dicha con un tono bastante rudo, daba la impresión de ser bienintencionada, por ello la joven fotógrafa, sin perder la sonrisa, asintió al joven antes de responder a su advertencia.

- Tienes razón, lo siento, no suelo salir a estas horas, pero no podía dejar que esta pequeña se perdiera, ahora mismo, aquí, no tengo más amigos que ella.- tendió la mano para estrechar la del chico, a modo de presentación.- me llamo Alanna, muchas gracias por encontrarla y, bueno, por advertirme de no salir, es raro encontrar a alguien que se preocupe por una desconocida.- explicó sin perder la sonrisa.  Su movil vibro un momento, lo tomó con la mano que había tendido al chico y miró, un mensaje de propaganda, las 3:15 de la madrugada, vaya.- Se que es muy tarde pero... alguna cafetería debe haber abierta, ¿puedo invitarte a un café para darte las gracias? Es lo mínimo que puedo hacer.- propuso escondiendo a Pierce dentro de su chaqueta para que estuviera calentita.

Se ajustó la gabardina nuevamente, ahora, con la gata allí metida, era aun más cálida, pero parecía que la ropa le venía grande, porque la gata tenía sitio en el espacio del estmago de sobras para moverse, tanto trabajo la estaba haciendo adelgazar, tal vez necesitara tomarse un descanso, como mañana no madrugaría, se pasaría el día de descanso, durmiendo comiendo y viendo peliculas o leyendo, lo que le apeteciera, nada de trabajo por un día, no podía ser malo tomarse un respiro. Si no recordaba mal, debia haber una cafetería 24 horas no muy alejada, solía pasar por delante cuando iba a fotografiar las estrellas al parque, "ojala hubiera traido mi cámara, la imagen de este chico acariciando a Pierce era algo para inmortalizar" pensó mientras miraba en que dirección podía estar la cafetería.

Finalmente se situó, a unas dos calles, a penas un par de minutos caminando, había una cafetería pequeña que tenía pasteles, para la hora que era, tal vez valiera la pena desayunar temprano. Sin esperar una respuesta, tomó al chico por la manga de la chaqueta y tiró un poco empezando a andar.

- Vamos, al menos, te debo un café y un pastel.- comentó iniciando la marcha sin perder la alegría en su cara de aspecto dulce.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Lun Sep 21, 2015 5:22 am

Finalmente el animalito volvió a los brazos de su dueña y pareció feliz por eso, incluso el mismo Hisame se contentó de ver que finalmente aquella mascota se había encontrado con su ama, asimismo era bueno que se hubiese encontrado con él y no con otro tipo aquella chica, después de todo las calles  estaban extremadamente peligrosas.  Ùltimamente la gente decía que había ataques extraños y  apariciones “fantasmales” , historias de las cuales aquel joven adulto solo se rio ya que le parecieron de lo más  tontas. Los espíritus no existían, mucho menos los ovnis, era tonto creer en eso aunque respetaba a la gente que creía en ello.

- Es normal.- le contesto a la muchacha ante aquel agradecimiento que le había hecho, cualquiera la hubiese regañado por algo como eso, pero el peli negro en su caso hubiese hecho lo mismo aun siendo chica. Si su mascota se escapaba de la casa sin importar la hora que fuese él la hubiese ido a buscar sin duda alguna, así que comprendía el sentimiento- Pero está bien, si bien es peligroso yo también hubiese hecho lo mismo.- admitió más tranquilo observando a la pequeña gatita removerse adentro de la chaqueta de su dueña, la cual se presentó y estiro su mano en dirección a Hisa . El  no estaba acostumbrado a ese tipo de formalidades  pero de todas formas estiro su mano  para presentarse con la  muchacha de largos cabellos- Yo soy Hisame – se presentó  estirando su mano para poder estrecharla con la de aquella joven. Aun así esa chica no debería estar presentándose cualquiera tan tarde por la madrugada ¿acaso era tonta?, él era un tipo extraño y si bien no era capaz de hacerle nada a esa chica quien decía que no actuaria de modo tan familiar con un pervertido que se podía llegar a cruzar por la calle alguna vez en su vida y para hacer más pesada las cosas la muchacha que se hacía llamar Alanna  le había invitado a tomar un café -“¿Acaso está loca?”- pensó  un poco atónito, aunque la misma era consciente de que el peli negro era un extraño – Pero soy un extrañ…- antes de terminar su frase la chica ya se había adelantado para comenzar a arrastrarlo hasta donde ella quería, el peli negro  termino por dejarse arrastrar por ella dejaría que le invitara a tomar lo que quisiera  y luego la acompañaría hasta su casa para que no corriese ningún tipo de peligro al volver sola, no podía dejar sola a una chica por más que una mujer pudiese valerse por cuenta propia.

- ¿Café y pastel a las 3 a.m?, dudo que vayamos a encontrar algo así a estas horas – comento mientras se dejaba llevar por la chica que se veía muy alegre, aunque el peli negro noto algo extraño en esa expresión ¿de verdad estaba alegre?, había visto ese tipo de cara en más de una ocasión y le recordaba a una persona que el apreciaba mucho, aunque tal vez era su imaginación.- …hey ¿por qué sonríes?. Si no quieres hacerlo sencillamente no lo hagas, ¿y no te parece extraño invitar a un extraño a tomar el café a estas horas?, yo podría violarte o incluso robarte ¿eres idiota?- cuestiono inmutable y tal vez había sonado rudo al decir aquello, pero lo hacía en parte por el bien de la chica, si podía prevenirla antes de que le sucediese algo malo entonces lo haría, además él se destacaba por ese tipo de actitud tan frontal y directa, solo “vomitaba” las palabras y no les daba espacio a un proceso, podía llegar a ser hiriente en cuanto a su tono de voz e incluso un insensible.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Lun Sep 21, 2015 4:55 pm

El chico se llamaba Hisame, y la miraba como si estuviera loca, cosa que, probablemente, fuera cierta. Alanna, a pesar de todo, siempre había ido a su ritmo, marcando sus propias pautas, avanzando a su paso, si pensaba que debía ir más rápido y correr, corría aunque los demás se dedicaran a andar y si los demás aun iban a gatas, ella era posible que ya estuviera saltando. Se movía sin inercia, sin que nadie le pudiera imponer nada, solo hacía lo que quería. Por ello se sorprendió cuando él dijo que porque sonreía si no tenía ganas y porque quería invitarlo si en el fondo no era así.

Sorprendida, paró de andar y soltó al chico, lo miró un instante con ceño fruncido, ¿de dónde habría sacado esa conclusión? Suponía que lo mejor era explicarle, al menos eso, como si hablase con un niño, con respeto y calma, volvió a sonreir de forma ligera.

- Nunca hago cosas que no quiero, incluso las cosas que hago queriendo y no me gustán, acabo haciendolas al modo que prefiero.- dijo mientras una suave brisa le removía el cabello. Se lo puso tras la oreja.- en parte, sonrio por eso, intento adaptar el mundo, en cierto modo, soy fotógrafa, creo momentos, y belleza, incluso en las peores cosas puede haber algo bonito. Sonrio cuando estoy feliz, como ahora, por haber encontrado a Pierce, otras veces, sonrio porque cuando alguien tiene un mal día, si se le dirige una sonrisa, se le puede alegrar un poco, y eso me parece algo bonito.- decidió volver a empezar a andar, y recordó que, no muy lejos, había una pastelería que abría las 24 horas, era algo vieja, o tal vez estuviera así a proposito, inspirada en los años 60, cuando escuchó la otra preguna del chico- Si que es extraño, ¿cierto? Nunca he sido del todo normal, lo confieso, voy a mi ritmo, pero ya que preguntas...- se rió un poco. - primero, si lo fueras a hacer, no me lo dirías, segundo, habrías aprovehado que estabamos cerca de un callejón, tercero, esta pequeña.- comentó rozando su nariz con la de la gatita, que había asomado su cabeza para mirar a la chica- es muy arisca, solo se me acerca a mi, si te ha dejado acariciarla, debe haber visto algo bueno en ti, y, por último- se giró sobre sus talones y miró al chico de frente, directamente a sus ojos con los propios castaños- tus ojos- sentenció- en mi profesión los ojos son importantes, pueden darte a entender las necesidades de la persona a la que fotografías, si están o no cómodos, si tienen ganas de trabajar, si necesitan un descanso, todo eso es algo que el fotografo debe aprender a leer, los ojos son la puerta al alma de las personas, y los tuyos no me dicen que seas alguien malo, más bien al contrario, me da la impresión de que eres una persona bondadosa.

Volvió a girarse, mirando al cielo, dejando que sus mechones ondulados se apartasen de su cara y callesen por su espalda. No tenía nada más que decir, ya se había explicado, y, pensaba que, a pesar de lo complicado de las preguntas, lo había hecho bastante bien.  Giró por la siguiente calle peatonal y vio un cartel bailar colgando de la pared, con unas letras de neon que lo iluminaban rezando "abierto 24 h"

No era la primera vez que la chica entraba en ese sitio, cuando salía a hacer fotos de madrugada, al cielo, y pasaba cerca, entraba a comprar café y algo para comer más tarde, casi siempre algo dulce, con chocolate, no había localizado el sitio hasta que había sido capaz de situarse. Abrió la puerta, y entró en el local. Las mesas rectangulares, de colores metálicos y azules,  se repartían por el espacio, las de las paredes tenían sillones rojos, blandos, pero incomodos donde sentarse, y, las del centro, tenían sillas de metal blanco con almohadas del mismo tono azul que las mesas.

No estaba la amable anciana de siempre, una chica mascaba chicle sentada tras la barra mientras leía una revista, una pareja parecía discutir en una esquina y un joven de gafas aporreaba las teclas de su portatil mientras se masajeaba las sienes. Alanna se sentó en una de las mesas cercanas al gran ventanal que mostraba la calle, le gustaba contemplar el pasar de cosas, aunque le gustaría más si tuviera allí su cámara, se quitó la gabardina y la colgó en el respaldo de la silla mietras tumbaba el manú que, frente a ella, había estado intentando mantenerse en pie, para poder ver el menú, posiblemente aprovechara para picar algo, había estado tan centrada que ni siquiera había cenado, algún dulce le valdría, total, cuando volviera a casa se iría directa a dormir.

- ¿Qué quieres tomar?- preguntó sonriendo, el frío la había despejado, y se encontraba de mejor humor, las distracciones siempre eran buenas., debía aprender a centrarse menos en el trabajo.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Lun Sep 21, 2015 9:42 pm

-Me atrapaste – dijo el más chico mientras  se rascaba la nuca, la verdad es que él no hubiese sido capaz de hacerle nada en ningún momento aún así, eso no quería decir que la muchacha no se pudiese encontrar con futuros peligros cerca si seguía con ese tipo de actitud tan despreocupada. Algo como eso solo causaba cierta preocupación en aquel chico, las personas torpes y bondadosas causaban ese tipo de emociones en él, aunque en su caso muchas veces era así pero ignoraba ese hecho ya que era muy bobo para notar su propia bondad. Era un justiciero nato y preocuparse por los demás también era cosa que hacía sin notarlo, de hecho creía que todo el mundo tenía esa capacidad cuando en realidad no muchos se preocupaban por gente que ni conocían.

En cuanto esa chica parecía saber lo que decía, estaba decidida cada una de sus palabras sonaban bonitas pero, algo le causaba cierta incomodidad al escucharlas era como si una enorme fortaleza cubriese a esa muchacha o tal vez múltiples mascaras cubriesen aquel pequeño rostro;  sentía que algo en cierta forma estaba un poco preso o más bien se esforzaba demasiado por mostrar  ese tipo de emociones “alegres”, de igual forma estaba bien si ella quería ser de ese modo para él estaba perfecto. No era un tipo que se inmiscuyera en las decisiones ajenas y sobre todo no le gustaba andar forzando entradas a la vida foránea, sabía que no era lo mejor hacer eso además ese tipo de decisiones debía tomarlas la otra persona en cuestión.  Sin más siguió a la muchacha que parecía bastante segura por el camino que caminaba así que la persiguió hasta donde ella quería.  No había que decirle “no” a una mujer cuando te invitaba a beber algo, era una cosa que su madre le había enseñado, después de todo podían enfurecerse y podían ser bestias peligrosas, aunque en el caso de aquella chica podría ser un ¿hamster peligroso?, el peli negro al pensarlo solo soltó una risilla de manera inconsciente imaginarse a un hámster enojado discutiéndole porque no había aceptado su invitación; no hubiese podido rechazar  algo tan adorable y aunque la chica le daba  ese tipo de sensación apenas podía darle una “negativa”, por lo general aceptaba a regañadientes las invitaciones de las mujeres ya que muchas lo hacían con “otra intención” pero esa chica solo le había invitado de un modo inocente para beber de verdad un café.


Una vez llegaron a dicha pastelería el chico se quedó mirando cómo era el lugar, tenía una pinta algo “vintage”  y normal, era un lugar que lucía muy bien. Lamentablemente la chica que estaba  allí para atender no lucia como una persona muy educada. Si él estuviese en esa posición en la barra que trabajaba su jefe seguramente le hubiese gritado unas 20 veces para que no lo hiciese, él siempre era cortés y formal en su trabajo, además  al atender personas que eran mucho más grandes que él debía tener cierta educación. De igual forma él estaba acostumbrado a tratar con adultos y especialmente con gente anciana que era con la que mejor se llevaba, era popular entre ellos por ser tan amable y además tener la paciencia que otros no tenían con ese tipo de personas – Ah, supongo que un café expresso y  no sé, me gusta cualquier tipo de tarta puedes elegirla tu por mí.- le dijo el muchacho mientras se acomodaba en su lugar y observaba por la ventana también. Ahora que lo pensaba si esa pequeña se llegaba a escapar de la chaqueta de la chica ¿no los echarían del lugar?, eso sería divertido de ver aún así no esperaba que los descubriesen. Pierce no merecía pasar por eso aunque en parte sentía que su despistada dueña podía cometer un error con el pequeño allí.


-Descubrirán a Pierce… hazme un lugar- dijo el muchacho levantándose de su asiento actual y sentándose al lado de la chica sin importar lo que esta pudiese decir o pensar, si estaban así el gato estaría más protegido y además sentarse al lado de un hámster no le  resultaba molesto, de hecho le daban muchas ganas de comenzar a picar la mejilla de esta chica, aunque no tanto como le provocaría un hámster de verdad.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Mar Sep 22, 2015 12:28 am

Al final el chico le dio la razón, ganandose una sonrisa, Alanna sabía que solía calar bien a la gente, pero era tan despistada, que al final, nunca se daba cuenta si lo que había dicho era bueno o no lo era. Ella lo soltaba, y que fuera lo que tuviera que ser. En el restaurante el chico se sentó frente a ella, después de lo que había dicho, daba la impresión de estar mucho más tranquilo y relajado.

De ese modo, era más agradable de lo que le había parecido al principio, y eso que no podía decir que su primera impresión hubiera sido mala, pero si relajaba las cejas, y los músculos de la cara, se le veía más tranquilo, más cómodo, más... más joven, Alanna, con un codo apoyado sobre la mesa, y con la palma de su mano sosteniendo su barbilla, sonrió, el chico debía ser de su edad, aunque con lo alto que era, y el ceño fruncido que tenía antes, parecía mayor que ella, no lo sabía.

Miró con paciencia a la camarera, que no parecía especialmente dispuesta a moverse, y que, con sus cascos y su mascar de chicle hacía burbujas que estallaban con un plas. Dio un pequeño suspiro, y mientras acariciaba de forma distraida a Pierce, que ronroneaba en su regazo, casi dormida, volvió a mirar el menú. Que ella decidiera.... bueno, si por ella fuera, tomaría todos los postres de la carta, le perdía el dulce, no sabia si al chico le gustaría tanto el chocolate como a ella, así que decidió que un tipico pastel de manzana con crema batida por encima era una elección segura.  

Estaba por dejar a la gata en el asiento y levantarse a pedir a la barra cuando notó que el chico se levantaba de su silla, ¿Se quería ir? si no hubiera querido el café, se lo podría haber dicho, no se habria molestado, ya que, de todos modos, no sería raro rechazar la invitación de un extraño, era ella la rara por ser tan directa, el chido se lo había dejado bastante claro, pero no podñia evitar quere darle las gracias. Esa gatita era lo más parecido que tenía a una familia, tanto en Japón, como en su lugar de origen, dado que su familia estaba tan hecha polvo, esa gatita que en su momento fue callejera, y su amiga fueron su mayor apoyo, aunque, en realidad, ninguna de las dos sabía nada de lo que le pasaba a la chica por la cabeza, no por ello eran un menor punto de inflexión. Ellas eran la diferencia entre una Alanna alegre, capaz de sonreir, y una chica que se pasaba el día llorando por los rincones, la chica, al final, no tenía puto medio. Al parecer su primera suposición fue equivocada, no se marchaba, al contrario, se acercó a su asiento en el sofá incomodo y, susurrando que podrían ver a Piere, le pidió que le dejase sitio.

La chica se apartó sorprendida, dejandole espacio para sentarse, pegandose al cristal, no había pensado que, al no estar allí la señora de siempre, era más que probable que la tirasen al ver a la pequeña gatita, miró al animal, que daba un pequeño bostezo estirandose y, tras dar un par de vuetas, se quedaba enrollada sobre si misma para dar una cabezada. La fotógrafa sonrió y le acarició tras las orejas, al parecer el chico era más atento de lo que parecía y estaba en todo.

- Gracias.- murmuró para que no la escuchara todo el local, que, a excepción de la pareja del rincón, que parecía bastante alterada, estaba en calma- es la segunda vez que salvas a esta pequeña- dijo mirando al chico- ¿Te apetece pastel de manzana, o chocolate... o.... no se, que prefieres?- preguntó pasandole la carta, seguía sin estar segura de que pedirle.

Lo miró un momento de forma fija, como hacía cuando estudiaba a sus modelos o el paisaje que iba a fotografiar, y soltó un amago de risa, si poder evitarlo, por algún motivo, el chico le recordaba a un gato o a un párillo, y, como solía pasarle, no fue capaz de callarse su opinión.

- ¿No te han dicho nunca que pareces un gato?- preguntó sin rastro alguno de malicia en su voz o su mirada- pareces arisco, pero eres muy bueno, o... tal vez un pájaro, que eres muy dulce, pero si te enfadan, chillas, no se, me da esa impresión, aunque igual me equivoco, me recuerdas mucho a uno de esos animales tan... ¿libres, sería la palabra? no lo se.- sonrió antes de volver a mirar a Pierce, que le daba pataditas en sueños, y que se calmó cuando ella le rascó la tripa un poco.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Mar Sep 22, 2015 9:09 am

El muchacho miro la carta al escuchar la pregunta de Alanna, la verdad era que le daba igual cualquiera de los dos pasteles pero el de chocolate amargo lucia tentador, aunque el de Manzana también aquella resultaba ser una muy difícil decisión, no podía decidirse por ninguno de los dos y si compraba de los dos no podría terminar ninguno, adema son quería malgastar dinero y ni hacer que la muchacha malgastara, así que con un simple juego de elecciones decidió decidirse por un pastel. Se dispuso a buscar una moneda en su billetera mientras la buscaba en uno de los bolsillos de su pantalón, pero mientras hacía esto escucho a la chica decir eso de que “él se parecía a un gato”, eso dejo atónito a Hisame ¿por qué esa chica estaba diciendo algo como eso?, aunque debía admitir que le gustaba que lo comparasen con un gato a pesar de que no se parecía a uno, más bien se parecía a un perro por su manera tan fiel y tonta de ser, pero aquellas comparaciones de animales que estaba recibiendo eran demasiado “encantadoras” o “adorables” para el porqué ¡mira que parecerse a un ave! Eso sí que era muy raro, el no lucia tan delicado como un pajarito.

-Un gato… podría acercarse un poco a lo que soy, pero ¿un pájaro?- pregunto un poco conmocionado por eso mientras observaba fijamente a la muchacha que parecía estar muy convencida de ello, pero el peli negro no creía para nada en algo como eso.- Pero si fuese por ti yo creo que eres demasiado parecida a un hámster- admitió finalmente convencido completamente de esa idea que había estado rondando en su cabeza desde hacía un rato largo. Aquella jovencita lucia como ese adorable animalito por varias razones- O sea mírate, pequeña, adorable y ojos grandes….también tienes esto- el muchacho comenzó a picarle la mejilla con cierta confianza notando que era suave y calentita, algo que provoco que aquel piqueteo constante con su dedo índice se prolongara un poco más. Tocar la mejilla de la joven rubia resultaba ser algo atrapante, tanto que parecía estar quitándole un poco el stress. Seguramente aquel accionar resultase molesto para aquella chica, pero Hisame no era muy consciente de que podía llegar a molestarle a la muchacha, estaba tan sumido en sus pensamientos que se las estaba picando sin parar y hubiese seguido en esa forma si aquella mujer que anteriormente estaba en aquel mostrador mascando chicle y escuchando música no se hubiese acercado a ellos para pedir su orden. Cuando esta tocio el joven boxeador se giró para observar a la mesera dejando de picarle la mejilla a Alanna.

-¡Ah!, yo pediré un café esspreso y un pastel de chocolate- no había alcanzado a tirar la moneda pero pidió lo primero que se le había pasado por la cabeza para no tener que andar perdiendo tiempo en su elección, mientras tanto espero que la otra chica dijese lo que quería ordenar – ¿También puedes traer crema?, sin azúcar- le pidió a la muchacha que tomaba las ordenes mientras observaba como esta anotaba rápidamente todo en una pequeña libreta.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Mar Sep 22, 2015 7:01 pm

El chico, que parecía no haberla estado escuchando, se giró al escuchar la palabra gato, y pareció comprender lo que la chica había estado diciendo. Alanna escuchó tranquila como él refutaba sus suposiciones, ¿no se parecía a un gato? Ella juraría que si, al menos esa impresión le daba con sus ojos rasgados que miraban atentos, aunque, tal vez, estaba influenciada por la forma en la que lo había conocido, parecía que el chico había estado vagando sin rumbo por la calle de madrugada, como en todas las historias que ella leía en las que aparecían gatos callejeros, aunque los usaban como imagen romantica, de libertad y misterio, a ella le inspiraba bastante ternura esa figura del gato calejero, vagando solo, buscando, tal vez, un hogar en el que lo aceptasen.

Divagando a penas logró escuchar al chico, que, llamandola hamster, empezó a picarle la mejilla. ¿Pequeña y adorable? mucha gente la había llamado pesada, loca, rara, pero nunca adorable, pequeña si, pero era lógico, no podía evitar ser pequeña, a pesar de que, allí en el blanco norte, todos solían ser altos, ella había sido siempre la diferente, la más baja de la clase, y la más delgada y escuchimizada, al contrario que la mayoría de las chicas, ella agradeció sobremanera la llegada de la pubertad, fue lo único que hizo que dejase de ser un bicho palo para volverse una chica.

No se inmutó mientras Hisame le picaba la mejilla, aunque sentía unas ganas tremendas de reirse, no solo porque le estuviera haciendo cosquillas, si no por la carita ensimismada del chico, le sorprendía que se tomara esas confianzas cuando, momentos antes, era él quien la advertía a ella, debía haberse topado con la única persona del mundo igual de ida que ella.  Sonrió mordiendose el labio inferior intentando no reirse, para no molestar a la pareja que seguía discutiendo en voz baja y al chico que intentaba escribir, cuando quiso darse cuenta, la chica de pelo teído de rubio se había acercado y les tomaba el pedido.

Alanna se juntó un poco más con el chico moreno, intentando tapar a la gatita y pidió tras el chico.

- Yo quiero un café con nata y un pastel de chocolate, el....- miró el menú- selva negra.- pidió y sumando mentalmente, sacó su cartera y le dio el dinero a la camarera, la cafetería no era cara, al contrario, tenía unos precios tremendamente reducidos, sobretodo si se tenía en cuenta lo riquisimo que allí estaba todo.- había dicho que invitaba yo.- explicó mientras la mujer se alejaba sin cesar su manía de masticar el chicle de forma ruidosa.

El pedido no se hizo esperar, pero, cuando llegó a su mesa, la discusión entre la pareja pareció comenzar a acalorarse, la chica se levantó de golpe, a voz en grito, y el chico la imitó, Alanna frunció el ceño, ¿era necesario hacer esas cosas? Y más en público, podían molestar a la gente, ¿y si sus gritos llegaban a los pisos de arriba, donde vivía gente? ¿Es que les daba igual molestar? Y, para colmo, la camarera volvía a estar con sus cascos, enfrascada en su revista, y en ese chicle que ya debía haber perdido el sabor, sin prestar un minimo de atención a lo que sucedía en el local.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Miér Sep 23, 2015 11:02 pm

Una vez que la orden fue pedida el chico atino a sacar su billetera como para pagar aquellos gastos, invitación o no al menos debía colaborar con algo sentía que lo que había pedido fue demasiado, si bien el espresso era relativamente barato acompañado de aquel pastel, aún sentía la necesidad de ayudar a pagar y no lo hacía por “caballerosidad” sino amabilidad, podía hacerlo por cualquier persona y era habitual en el hacer ese tipo de cosas pero antes de que pudiese efectuar algún tipo de acción la muchacha se anticipó a los movimientos de Hisame pagando antes que el aquella cuenta. Aquello solo provoco que el peli negro se sintiese un poco mal, no importaba que la rubia le hubiese invitado no podía evitar sentirse un poco culpable por no haber pagado algo. No estaba acostumbrado a que lo invitasen a beber algo y por lo general siempre se anticipaba a las acciones ajenas y pagaba por cuenta propia -uh…si- contesto el chico sin sentirse muy cómodo con aquello, no sabía cómo ponerse en ese tipo de situación le era difícil incluso recibir regalos porque le costaba demasiado expresar ese tipo de sentimientos como felicidad , aunque también pasaba lo mismo en ese tipo de situaciones, pero en ese momento “más que felicidad” se sentía un poco frustrado y avergonzado, era un tipo orgulloso esa era la única palabra que podía marcarlo en ese instante.


Como siempre se valía por sí mismo, el que alguien invadiese un poco ese territorio de “ solo dependo de mí mismo y nadie más ” era como molesto para él, algo inconsciente pero no era como si estuviese molesto con la muchacha, sino consigo mismo por no poder hacer eso por su cuenta. No le gustaba la dependencia hacia otras personas por más leve que esta pudiese ser, aunque en ese momento alguien podía decir que era solo “un café barato y un pastel” para él era mucho más que eso, tenía una visión más amplia de aquellas cosas, al mismo tiempo tenía un orgullo que podía identificarse como arraigado. Todo el período en el que estuvieron esperando por el pedido pasaron en completo silencio, al menos por parte del joven estudiante de enfermería que con la gente desconocida era igual que una pared, difícilmente se le podía sacar alguna palabra y bueno si bien hablar de “gatos” podía ser algo conveniente para conversar entre aquellos dos. De igual forma ninguna conversación natural salió, al menos por parte del más alto nada salió de su boca y si hablo sobre algo fueron comentarios secos de los cuales mucha conversación no se podía sacar. El chico dudaba que pudiese tener algo en común con aquella joven mujer, lo último animado que habían tenido era esa conversación de animales, después de eso la brecha pareció abrirse bastante era como si pertenecieran a dos polos completamente opuestos.


El pedido que habían hecho no tardó mucho en llegar y cuando el chico vio los pasteles noto la buena pinta que tenían; se veían demasiado bien, perfectamente decorados, incluso la crema que había pedido estaba muy bien servida . Aunque ahora que lo pensaba no sabía si el pequeño gato podía comer crema tal vez la había pedido de manera innecesaria- Hey, ¿Pierce puede comer crema?- le pregunto a la rubia una vez que la camarera se retiró mientras les dejaba el pedido sobre la mesa. No estaba seguro de que el pequeño felino pudiese comer aquello, el solo lo había pedido por si llegaba tener hambre o tal vez quería acompañarlos con algo, nunca había tenido un gato así que no sabía cómo tratarlos- Ah, la crema correrá por mi cuenta- en ese momento saco su billetera y pago la cantidad de la crema, como era su responsabilidad pensó que sería lo mejor, además él estaba invitándole algo al pequeño gato, no quería que Alanna pagase por algo que él quería dar, no lo veía como algo coherente.


-Por cierto ¿Cómo se pronuncia tú nombre? – pregunto curioso Hisame mientras probaba un poco de aquel expreso sin ponerle nada de azúcar, pero luego de probarlo decidió ponerle al menos medio sobre porque estaba demasiado amargo para su gusto, pero debía admitir que era bastante fuerte ese café- Es que, ¿sabes? La mayoría de los japoneses tienen un inglés horrible y me incluyo en eso, mi inglés es malo. Pero no me cuesta pronunciar en italiano, mi maestro era Italiano y la mayoría del tiempo me regañaba en su idioma- recordó sonriente a esa persona, casi no sabía nada de él. Pero la última vez que se escribieron estaba entrenando a un galés para un encuentro profesional de boxeo, así que parecía que estaba por el buen camino y ahora no bebía tanto como antes aquel hombre que había sido su maestro.


-Aunque… tu nombre no suena a inglés, tampoco es latino reconocería enseguida un nombre latino ¿de dónde deriva? – Cuestiono un poco más curioso-
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Sáb Sep 26, 2015 8:19 am

La chica sonrió a lo que dijo el joven asintiendo, si que podía tomarla, lo cierto es que a la gata le íencantaba la crema, la leche y, bueno, lo cierto es que comía de todo, más de una vez, en su despiste, Alanna se había olvidado de comprar comida para gatos y había acabado dandole comida normal, la gata no podía ser más feliz que comiendo lo mismo que ella.

Había escuchado que no era bueno que los gatos bebieran leche al crecer, que podían tener problemas en los huesos, también que era una de las razones que hacían que las personas tuvieran osteoporosis, era problable que fuera cierto, pero Pierce era aun muy pequeña, a duras penas llegaba a tener un año, y en cuanto a ella, le gustaba demasiado tomar leche como para dejarlo por unos rumores que no se había molestado en confirmar siquiera.

Accedió a que el chico pagase la crema, no quería que se sintiera incómodo. La pareja seguía gritando, incomodando al resto del local, ella incluida, pero intentaba no mostrarlo, no quería meterse en algo que no era de su incumbencia. Centro su atención en el chico que tenía al lado, que seguía hablando con ella, esta vez, curioso por su nombre. La chica sonrió de nuevo, era verdad, pocos japoneses había conocido que supieran como hablar bien inglés y que se les entendiera de forma clara. Pero era lógico, eran acentos dificiles para los occidentales, cuyas lenguas se basaban más en el tono que en la pronunciación.

- Se pronuncia con el kanji a.- dijo dibujando en el aire.- el segundo Kanji parece que a muchos les cuesta de pronunciar, la.- explicó intentando con una sonrisilla al tiempo que lo dibujaba como el anterior, había acabado acostumbrandose a que la llamasen Aranna, aunque no le acababa de gustar, tal vez acabara cambiandose el nombre- y luego na- terminó de dibujar.- Y es cierto, no es inglés, es Irlandés, tiene varios significados, armonía, belleza, valor, y la reina de todos.- dijo- no me pega, ¿verdad? Soy demasiado torpe para tener un nombre así- rió un poco.

Iba a preguntar algo cuando la pelea de la pareja llegó a mayores, la chica tiró la silla al suelo al levantarse y empearon a alzar aun más la voz, Alanna abrió mucho los ojos, sorprendida,  la camarera se alzó a mirar, y sonrió al ver como los dos jovenes discutían, de pronto, voló un plato. La chica lanzó un plato hacia el chico, que, al esquivarlo, permitió que este llegase cerca de la cabeza de Alanna y Hisame, estallando en pedazos al dar contra el ventanal. Sorprendida, y queriendo evitar los golpes, imitó a chico de la maquina de escribir, que se había escondido bajo su mesa tecleando como loco. La chica tomó a Pierce y se metió allí bajo, mientras un nuevo plato volaba hacia la pared una vez más.
nombre:


Perdón por tardar tanto, es que he estado liadisima con las clases y algo pocha T^T
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Vie Oct 02, 2015 10:12 pm

Al saber sobre el origen del significado de ese nombre, el peli negro se quedó pensativo e internamente intentaba pronunciar el nombre al menos en su cabeza. Él tenía esa costumbre de intentar pronunciar bien los nombres de los extranjeros,  ser en parte criado por  una persona que no era Japonesa le había hecho respetar ese tipo de cosas, además  cuando un nombre era bien pronunciado se sentía bien, además la otra persona debía sentirse cómoda cuando su nombre  se pronunciaba del modo correcto- Entonces “Alanna” – pronuncio el chico sin dificultad, si bien parecía un idiota para muchas cosas siempre resultaba ser muy atento para determinado tipo de cosas que para el resto tal vez no tenían importancia. Para el los nombres eran sagrados y  el significado de los mismos siempre tenían algún tipo de poder por eso ignoro un poco el pesimismo de la chica al oírla decir aquello, pues el no creía que no fuese de esa forma y no era nadie para opinar lo contrario que creía aquella chica, ella debía darse cuenta por cuenta propia lo mucho que valía su nombre y debía estar orgullosa de él, creerse que era así o más bien que lo que decía su nombre era ella.


-No lo sé, mi nombre es lo contrario a mí, pero  es porque aún no aprendí a controlar mi nombre. Yo cuando me enojo, puedo ser una bestia que arrasa con todo- comento sintiéndose un poco culpable y escuchando como  la discusión de la pareja que estaba sentada en una mesa aparte comenzaba a ponerse más acalorada.  Intento que aquello no afectase al ambiente de aquellos dos pero parecía imposible  porque habían comenzado a discutir cada vez más fuerte- Solo debes controlar tu nombre, no seas tan insegura. Tu misma debes creer que encaja contigo, yo también soy inseguro de muchas cosas pero sé que soy capaz si lo intento, tú también eres capaz- finalizo el chico sintiendo como algo se rompía contra el suelo y aquellos dos comenzaban a discutir de manera más intensa al punto de que un plato fue lanzado con mucha fuerza cerca de ellos, el plato había dado con fuerza  contra la ventana cerca de donde estaba Alanna eso hizo que el peli negro se alertara. Rápidamente se puso bajo la mesa y  se acercó hacia Alanna para ver su rostro, la chica no se había inmutado pero al parecer un trozo de la loza de plato había rozado contra la piel de la muchacha-….Esos dos, la van a pagar. Quédate aquí- dijo bastante molesto el muchacho mientras se levantaba de su lugar e iba hacia donde estaban aquellos dos, las cosas se pondrían más feas.

-Hey  zorra, aprende a apuntar bien o te golpeare la cara- se dirigió hacia la mujer que había lanzado el plato. Si, Hisame era rudo con cualquiera y no le importaba si era hombre o mujer cuando de esas situaciones se trataba. Esa estúpida mujer le había lastimado el rostro a Alanna así que se  lo devolvería a esa mujer por el doble y  la hubiese agarrado pero el hombre que estaba con ella se interpuso de manera repentina para que no le hiciera daño a su novia.- Oh, ¿qué piensas hacer contra mi enano?-   Hisame sonrió ladino al observar los movimientos de aquel hombre. La pareja había terminado con su discusión a causa de la repentina aparición de aquel joven que solo parecía querer incluirse en aquella disputa.  Tenía toda la pinta de ser un maldito gangster así que  era normal que le temiesen aquellas personas. Aunque ese tipo había sido muy valiente para meterse en el medio y proteger a la chica, incluso se había puesto en posición ofensiva solo para atacar al peli negro.

“Wow…tiene agallas, es un hombre de honor”, pensó un poco admirado el menor mientras observaba con sorpresa aquello, aunque su sorpresa fue aún mayor cuando recibió un golpe de aquel tipo en pleno rostro, eso causo que el joven estudiante de enfermería retrocediera. Si bien el golpe no había sido fuerte, lo había dejado un poco aturdido- Tú….- la mirada de aquel chico se vio ensombrecida, pero antes de que pudiese proseguir con  su frase, aquel hombre que había golpeado a Hisame tomo a su novia del brazo y  salieron corriendo del lugar aterrados, dejando ese lugar finalmente tranquilo.- Buen golpe…- la verdad es que no pensaba decir otra cosa, no había sentido que aquel tipo quisiera pelear además, admiraba a los hombres que protegían a sus mujeres aun sabiendo que no tenían la posibilidad de ganar.


El pelinegro nuevamente se acercó hasta la mesa en donde estaba sentado con Alanna y la observo detenidamente- ¿Estas bien Alanna?-  pregunto mientras la seguía observando detenidamente.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Sáb Oct 03, 2015 1:17 pm

La chica, bajo la mesa, se tocó la mejilla, notando correr un liquido, ¿se habría manchado con algo? al tocar la mejilla le dolió y al mirarse la mano vio rojo, se había hecho una herida en la mejilla, seguramente por el estallido del plato, alguna esquirla debía haberla herido, fue a comprobar si la gatita estaba bien, pero notó que le alzaban la barbilla,

Hisame se había acercado a ver la herida, y, al parecer, no le había hecho demasiada gracia, pues se levanto murmurando que iban a pagarlo.

- Espera, no es nada, no... te preocupes.-
finalizo sin que nadie pudiera oirla.

El chico ya había salido corriendo para plantarse frente a la chica, parecía dispuesto a golpearla, y la había llamado zorra, estaba claro que no le gustaba que hiriesen a los demás, miró un momento a la gatita, que no tenía herida alguna y, con un suspiro, salió de bajo de la mesa dejando ahí a la pequeña, el novio de la chica se había plantado entre Hisame y su enamorada y, al final, había golpeado al moreno. Sin que a la chica le diera tiempo a alejarse de la mesa, pareció relajarse el ambiente.

La pareja decidió salir del local y Hisame volvió a la mesa, con un fuerte golpe cerca de un ojo, Alanna se acercó a él un poco cuando este le preguntó si estaba bien, sorprendida.

- ¿Que si estoy bien?- preguntó poniendose de puntillas sosteniendose de uno de los hombros del alto chico- eres tu quien se ha llevado un buen golpe...- murmuró- lo siento, si huiera sabido que iba a pasar esto habríamos ido a otro sitio.- se disculpó mirando fijamente el golpe, si no le ponían algo, se volvería morado.- Espera un momento.- le pidió obligandolo a sentarse.

Se dirigió a la barra mientras el escritor salía de la cafetería alterado pero sonriente, parecía que le había llegado la inspiración, y, al llegar a la barra, la chica del chicle había desaparecido. Con un suspiro, Alanna saltó la barra por encima y se dirigió al congelador a coger hielo, lo metió dentro de una bolsa de plastio y la envolvió con una servilleta. con ello, salió con rapidez para llegar a Hisame.

Se agachó poniendo una rodilla sobre el sillón y retirando con cuidado el pelo del chico, puso el hielo en el lugar del golpe. Debía doler. No sabía que decir sobre lo que acababa de suceder, nadie solía enfadarse tanto por ella cuando se hería, o similar, incluso los golpes que llevaba de casa muchas veces se acusaban a su torpeza, y no a la realidad de lo que sucedía en su casa.

- Gracias.- le dijo al chico tras un largo silencio.- creo que es la primera vez que se enfadan tanto por mi.- confesó con una pequeña sonrisa, intentando no rememorar el pasado.- aunque habría preferido que no te golpeasen.- rió un poco por lo bajo, retirando el hielo un momento para ver de cerca como iba el moretón.- en serio, muchas gracias.- volvió a decir, seriamente, con una sonrisa pequeña, mientras volvía a dejar el hielo en la marca, era lo mínimo que podía hacer, al fin y al cabo, él solo había querido defenderla y por ello se había llevado un golpetazo.

La gatita subió al regazo del chico, y se quedó allí enrollada, al parecer había pasado casi todo el alboroto dormida, y seguía algo atontada, lo que estaba claro es que, con el chico, parecía cómoda.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Miér Oct 07, 2015 5:37 am

A el no parecía importarle el golpe que le habían dado, no era como si le doliera demasiado de hecho estaba tan acostumbrado a esas cosas que alterarse por algo tan tonto para el seria innecesario, pero la chica que lo acompañaba parecía sentirse de un modo distinto, ella se había preocupado por él y obviamente el peli negro no se esperaba algún tipo de reacción por parte de aquella muchacha. Se quedó prácticamente inmóvil en su lugar observando los movimientos precipitados de aquella chica. Saltar la barra del mostrador lo había visto como un acto bastante audaz, él no sabía si hubiese hecho lo mismo era muy inconsciente de sus propias acciones como para notar que podía hacer por los demás- Estas loca.- dijo nuevamente al observar como esta chica venía con la bolsa de hielo hasta donde él se encontraba y la apoyaba libremente sobre la zona en donde le habían golpeado. Alanna era realmente rara, pero agradable y no solía encontrarse con gente así por todos lados, mucho menos chicas tan dulces, en cierto modo las chicas como Alanna eran de su tipo era bonitas, olían bien y además eran pequeñas como ratoncitos. Sentía debilidad por las chicas que eran así, tal vez por eso había seguido a la rubia en un principio, aunque seguía pensando firmemente que aquella chica no estaba muy bien de la cabeza al entablar una conversación con un extraño a esas horas de la noche.


-Eres demasiado atenta, tu eres mi tipo al %100- endureció su mirada al decir algo como aquello y se ensombreció un poco su mirada, su ceño se frunció ligeramente y todo su rostro se tensó; seguramente para la vista de la mayoría tenía una expresión de “enojo” pero no se encontraba de esa forma, solo era que no sabía que rostro poner ante ese tipo de situación, le era difícil sonreír o relajarse. ¿Cómo debía reaccionar ante una persona cuando le cuidaba?, era muy difícil y más difícil era cuando una persona le agradecía. Inconscientemente desvió la mirada hacia otro lado al escuchar ese “gracias” se sintió ligeramente avergonzado por eso y la verdad era que no había sido la gran cosa, además cualquier caballero hubiese hecho lo que el- ¿qué dices?...idiota, c-ualquier hombre lo hubiese hecho. La persona que admiro seguramente hubiese movido 3 pueblos por eso. La cara de una chica es muy importante al igual que todo su cuerpo- el peli negro la observo nuevamente y esta vez con una mirada bastante segura además de firme. Mientras tanto sus manos se deslizaron por el suave pelaje de aquel gatito que se había recostado en su regazo, no le molestaba que estuviese allí, se sentía relajado ante los ronroneos del felino era “anti stress” y la verdad le agradaba muchísimo.


- Yo creo que no hay que perdonar a ninguna persona que dañe el rostro de una chica inocente, ni mucho menos su cuerpo. Eso me enfurece, lamento no poder haberlo evitado- el peli negro tomo una servilleta de la mesa y la puso sobre la herida de la muchacha. Parecían dos tontos curándose las heridas, era cursi pero agradable y a él sinceramente no le importaban esas cosas- Yo, me haré cargo de tu herida. ¡Si nadie se casa contigo por eso entonces yo lo haré!- dijo de manera demasiado firme, era el deber de un hombre cuidar en todo momento de una mujer o al menos eso le había enseñado su madre. Y golpear las mujeres estaba completamente prohibido, pero Hisame muchas veces las veía a su misma altura, si ellas golpeaban, el golpearía también aunque dependía mucho de las circunstancias. Por ejemplo si era una mujer histérica como la de antes que había dañado a Alanna obviamente se merecía un golpe, pero en otros casos seguramente no hubiese tomado carrera contra otra mujer como para querer darle una tunda.

-Debo tomar mi responsabilidad, es lo que hace un hombre con honor y eso me recuerda, te acompañare hasta tu casa cuando terminemos el café. Un hámster no puede andar solo por las calles a esta hora, hay pervertidos sueltos y ¡eres una mujer!- la apunto fijamente al decirle aquello, las chicas si bien podían ser audaces e inteligentes eran las que más riesgos corrían en una calle gracias a esa sociedad machista.


- Por cierto ¿Dónde se fueron todos?- cuestiono el peli negro al notar la ausencia de las pocas personas que habían quedado en el local.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Miér Oct 07, 2015 3:01 pm

La chica escuchó murmurar al joven a quien estaba atendiendo, al principio le costó entender, pero cuando lo hizo no pudo evitar sonrojarse, ¿su tipo? no sabía que quería decir eso exactamente, ¿le gustaban las chicas como ella? Pero... ¿cómo era ella? Estaba bastante loca, estaba claro que eso había quedado claro y patente, pero quién no lo estaba, todo el mundo guarda un punto de locura escondido, para bien o para mal. Finalmente, aun con un ligero sonrojo, sonrió y rió un poco de forma muy suave, dando toquecitos suaves con el hielo.

Escuchó con atención como, azorado, el chico intentaba decir, no hay de que, a su propio modo, era una forma curiosa, y, si ella estaba loca, él no se quedaba atrás, no todos llaman idiota a una persona la misma noche que la conocen, y, posiblemente, si hubiera sido otra persona, lo habría malinterpretado, pero Alanna no, ella distinguía lo que escondían las palabras, el ceño fruncido y los ojos oscuros del chico, su profesión la había cualificado para ello, para bien o para mal. Hisame no pretendía, ni mucho menos, insultarla, tampoco parecía incomodo por que ella intentara tratar su golpe, pero si daba la impresión de no estar acostumbrado.

Era como un gato callejero, parecía tener miedo de acercarse a alguien, daba la impresión de arañar, y, había visto por si misma, que podía llegar a hacerlo, sin embargo, cuando alguien le tendía una mano cálida, poco a poco se acercaba a ella. Sus teorías, podía comprobar al escuchar en silencio, eran algo raras, protegía a las chicas, pero no parecía tener problemas en enfrentarse a ellas si era necesario. No obstante, parecía tan serio y seguro de lo que decía que la chica solo era capaz de asentir con una sonrisa, dando a entender que entendía lo que quería decir.

Notó una servilleta en su mejilla, y vio la seriedad del chico al decir que, si nadie a quería por una pequeña heridita en la mejilla, sería él quien se casara con ella. Los colores subieron a la cara de la chica, ¿y ella era la loca? ¿Acababan de proponerle matrimonio? No podía creerlo, y, al final, decidió tomarlo como una broma. Rió con suavidad durante unos momentos, lo cierto es que era todo tan raro que resultaba gracioso, no tenía que sentirse responsable por una heridita de nada de la que, en unos días ya a penas habría marca y que, tras un par de semanas, ya no se vería ni la sombra, sobre todo porque la idea de ir a esa cafetería había sido suya, él solo se había visto totalmente arrastrado. Con suavidad le dio con un dedo en la frente, mientras sonreía.

- No has de tomarte esto tan en serio, solo es una heridita de nada-
intentó calmarlo.- y no puedes proponerle matrimonio a la primera chica a la que defiendas- rió un poco-, ¿qué pasa si alguna dice que si y por eso te pierdes la oportunidad de conocer a la persona perfecta?- Preguntó con una sonrisa suave mirandolo a los ojos, no sabía si existían las almas gemelas, hacía mucho que había dejado de creer en esas cosas, su familia no era precisamente el mejor ejemplo de amor y cariño, pero que para ella no hubiera ese tipo de cosas, no quería decir que para los demás tampoco, incluso, a veces, se sorprendía a si misma buscando entre sus recuerdos algún amor de infancia, inexistente, pero quien sabía, cualquiera puede enamorarse.- No se dónde se han metido los demás, el del portatil parecía entusiasmado, como si acabasen de bajar las musas, la camarera... ni idea, debe haberse ido al baño cuando la pareja ha abandonado el local.- supuso ella respondiendo a la pregunta que había ignorado antes intentando evitar sus propios pensamientos.

Asintió a la propuesta de acompañarla a casa, al fin y al cabo, solo era una pequeña hamster acompañada por una gata dormilona y un gato callejero. En su casa había pomada contra los moretones, tal vez podría darle un poco al chico, así igual, entre el hielo y la crema, no llegaría a salirle el moretón.

- ¿Vamos?-
preguntó cediendole el hielo y tomando a su mascota en brazos, mientras esta protestaba por haber sido alejada de las caricias, haciendo reir a su dueña.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Jue Oct 08, 2015 1:23 am

Se vio un poco sorprendido ante lo dicho por aquella chica, no entendía de lo que estaba hablando y si lo había propuesto había sido por algo ¿no? , aunque Alanna era su tipo eso no quería decir que estuviese enamorado de ella, de hecho era lento para esas cosas y debía conocer mucho a una persona para sentir ese tipo de cosas, aunque en toda su vida recordaba haberse enamorado de alguna mujer o persona en general. Aunque si había tenido amores platónicos, alguna que otra vez alguna vez una mujer lo había hecho ruborizarse porque el con las palabras indicadas podía caer a los pies de cualquiera que lo conociese lo suficientemente bien- ¿Y qué?, puedo como no… no creo en el amor a primera vista. Si en el amor platónico, por ejemplo platónicamente me gusta Dave Howell, el tranquiliza mi corazón- admitió bastante calmado refiriéndose a un hombre, no era como si le importase admitir que un tipo le gustaba, él no era el tipo de persona que se enamorara específicamente del sexo de una persona si no por otras cosas. Aunque era tan cabeza dura que ese cascaron para él no era fácil de resquebrajar- ¿quién dice?, tal vez tu podrías ser una persona con la que podría compartir toda mi vida, aunque no te conozco aún así si pienso que eras una chica muy buena y dulce. Y las mujeres de ahora se espantan con los vestidos blancos y comprometerse con un hombre- pensó seriamente, aunque él no se creía ese tipo de persona. Aun así debía hacerse cargo de aquella herida que estaba en el rostro de aquella chica, no estaba bien que una muchacha fuese por ahí con la cara lastimada.


Cuando la chica acepto la propuesta del peli negro y el pequeño gatito dejo de estar en su regazo el solo accedió a levantarse para marcharse, aunque antes tomo el pastel que estaba en su plato lo tomo con una servilleta, no se lo había terminado y pensaba en terminarlo así que ¿qué mejor manera de hacerlo mientras iba caminando? ; salió con la chica del negocio y comenzó a seguirla, ya que no sabía por dónde vivía aunque debía ser cerca de donde se habían encontrado así que no debía ser demasiado lejos de aquella pastelería de eso seguro- Este pastel estaba bueno- se relamió un poco los labios y busco un cesto de basura cercano para arrojar la servilleta, no le gustaba tirar papeles en la vía publica le generaba cierto sentimiento de culpa además veía esa actitud como algo “sucio”. Así que luego de haber hecho dicha acción apresuro un poco el paso para alcanzar a la joven chica que estaba más adelante. Después de haber comido aquel trozo de pastel, quería fumarse otro cigarro no recordaba que había hecho con el otro pero seguramente lo había apagado antes de entrar al local, desperdiciar un filtro le molestaba un poco era como deshacerse de un deseo insatisfecho así que nuevamente terco con la idea de fumar nuevamente saco de uno de sus bolsillos la dichosa caja de cigarros y tomo uno nuevamente pero esta vez se detuvo en el camino para poder encenderlo con aquel pobre mechero que parecía tener poco combustible, sus débiles chispas no resultaban ser de mucha ayuda para que aquel triste cigarro se encendiera. Logro algo después de unos segundos y de mucho insistir, cuando logro encender aquella cosa se sintió más tranquilo y menos irritado por toda la pelea que le había dado el maldito encendedor.


- Dime… ¿qué hace una niña a estas horas de la noche?, ¿no deberías ir a la escuela mañana?- cuestiono el más alto recordando que él también debía asistir a clases, le quedaban pocas horas de sueño, así que seguro que para cuando llegase a su hogar solo lograría tomarse una ducha e irse directamente al hospital, ese día tenían una visita para ver distintos tipos de pacientes así que no sería una clase normal.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Vie Oct 09, 2015 8:47 am

- Sería bonito si todos pensaran así.- comentó en un susurro mirando al cielo.

Andó en silencio mientras el chico se comía el pastel, ella habría cogido el suyo, pero temía que hubieran saltado al dulce restos del plato roto, dentro de su gabardina, Pierce parecía volver a adormilarse, esa gatita era un caso, se escapaba, la hacía pasar frío y luego se dormía tranquilamente sin sentirse siquiera culpable. Sin embargo, Alanna no podía enfadarse con ella, era la única compañía que tenía allí ya que Sigrun pasaba la mayor parte del tiempo en el digimundo y era, también, su única compañera de piso, tenía claro que la gatita era importante, y por eso, por muchas trastadas que hiciera, por mucho que la llegara a preocupar, nunca la regañaría.

Sonrió ante el comentario del chico, que parecía satisfecho con el dulce, lógico, la señora que normalmente llevaba la tienda, una anciana realmente amable, no esa chiquilla que mascaba chicle. era quien hacía toda la repostería, y valía la pena caminar un poco por esos pasteles tan sabrosos. El frío se volvía más fuerte, y la noche más oscura, las nubes comenzaban a cubrir el cielo, parecía que pronto empezaría a llover.

Le gustaba la lluvia, era agradable escuchar el tac tac de las gotas contra la ventana, y el aroma a tierra húmeda por la mañana, también le gustaba mojarse con el agua clara, aunque siempre acababa acayendose al suelo, resvalando con el agua y embarrandose la ropa, no le importaba, le gutaba la lluvia, lo que no le hacía tanta gracia era esa oscuridad que la anticipaba, sin luna o estrellas, sin sol, no importaba que, ninguna luz traspasaba las gruesas nubes de agua.  Mientras se encontraba ensimismada, notó como Hisame se situaba a su lado y, diría ella, en tono de broma, le preguntaba que hacía una niña a tan intempestuosas horas. ¿Niña? rió un poco, con suavidad, ante esa palabra. Hacia mucho que nadie pdría considerarla una niña, al fin y al cabo, estaba a medio curso de terminar su carrera, por no hablar de sus 21 años y de todo el tiempo que hacía que se cuidaba sola, el tiempo que hacía que nadia se preocupaba por ella, el tiempo que hacía que había dejado de ser pequeña.  

- Esta niña mañana tiene el día libre, y estaba trabajando en su ordenador sobre unas fotografías cuando cierta gata se ha escapado.-
siguió la broma.- A la escuela hace tiempo que no voy, solo me queda el proyecto para acabar la carrera, así que no he de ir más que a entregarlo y presentarlo el día que me avisen.- explicó mientras seguía avanzando y se escuchaban los primeros truenos.- ¿Y que hace un chico por la calle a estas horas de la noche? ¿No estudias?- preguntó mientras las primeras gotas de lluvia caían de forma pausada, tímida.

Ya había empezado a llover. Por la calle, el silencio se volvió más profundo al poder oirse el golpeteo del agua al chocar contra el pavimento, y, por el fondo, entre la ligera capa de agua, que parecía volverse fuerte poco a poco, se podían ver acercarse a un grupo de chicos, más o menos de su edad, que, a pesar de la lluvia, andaban de forma calmada. Esos, al contrario de lo que había sucedido con Hisame, no le daban muy buena espina.

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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Dom Oct 25, 2015 7:52 pm

-Ah… ¿Universidad?, hubiese jurado que eras unos años más pequeña que yo- pero al parecer debían tener la misma edad o eso creyó el peli negro, prefirió no darle tanta importancia a la edad de la chica. Y si ya estaba terminando la universidad, eso quería decir que era un “sénior”, tal vez era un poco más grande- Así que eres un “senior”. Genial yo recién estoy en segundo año de enfermería – comento mientras miraba hacia adelante y observaba unas figuras a la lejanía que se acercaban hacia ellos. No le dio mucho tiempo a inmutarse por aquella pequeña que comenzó a caer sobre ellos, pues estaba más concentrado en saber que haría si aquellas personas eran tipos problema, lo cual parecían serlo completamente ya que pudo reconocer completamente quienes eran a la distancia, darse la vuelta seria problemático porque seguramente comenzarían a seguir a los dos. Solo les quedaba hacerles frente, además el peli negro no era el tipo de persona que retrocediera o juzgara fácilmente a otros solo por su apariencia, pero podía percibir los problemas cerca.


-Alanna, no te adelantes demasiado- comento en voz baja el muchacho mientras se quitaba la chaqueta roja que llevaba puesta y se la ponía a la rubia por encima cubriéndole un poco la cara con la capucha de la misma.- Tranquila, no creo que sean tan estúpidos de meterse en una pelea- dijo un poco divertido por aquello, tenía años de boxeo así que si había pelea cuerpo a cuerpo lo más seguro es que pudiese bajar a uno de un golpe, al ser peso crucero tenía mucha ventajas en el ataque especialmente con tipos que lucían tan delgados como esos y que con suerte superaban el 1,75. No iban a querer meterse con él para una pelea y como él tampoco la quería seguramente pasarían de largo así que prefirió quedarse tranquilo caminando junto a la rubia mientras intentaba fumar el cigarro que se había comenzado a mojar con la lluvia y húmedo obviamente no lo podía fumar pues fácilmente se apagaba.

Ya eran 2 veces que desperdiciaba un cigarrillo y la verdad era que no estaba para nada de humor, si aquellos tipos decían algo el no dudaría para nada en comenzar una pelea su humor estaba en el punto que comenzaba a ser negro y obviamente no soportaría que un imbécil dijese algo. El camino por el que pasaban era estrecho y no iban a poder pasar todos juntos, pero por cómo era Hisame ellos dos serían los que pasarían primero no tenía por qué andar apartándose ellos no eran de la realeza ni tenía que actuar como si fuese su sirviente abriéndoles las puertas. Gracias a esa actitud tuvo una mala respuesta por parte de la contra parte que se iba acercando, porque si bien eran 4 tipos ellos querían ser los que pasaran primero por aquel estrecho camino.

“¡Apártate imbécil!”, le dijo uno de los tipos con muy mala leche a lo cual el peli negro solo contesto- Huh ¿quieres pelea infeliz?- la cara de ambos se tornó sombría y casi aterradora, aquello seguramente terminaría mal y hubiese sido de esa forma si uno de los que estaba allí no hubiese visto a la chica que lo acompañaba. “¡Deténganse!” dijo el tipo que parecía mandarles y se acercó un poco hasta donde la rubia, eso hizo que el peli negro le gruñera un poco por aquella cercanía, pero aquel tipo lo único que hizo fue sacar su celular.

“¡Soy tu fan amo tus fotografías! ¿podría sacarse una fotografía conmigo?. “, dijo aquel hombre un gamabarrero que la verdad sorprendió bastante al peli negro. No se esperaba ese tipo de petición ¿Alanna era tan conocida?, parecía ser popular.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Lun Oct 26, 2015 3:20 pm

Alanna asintió al chico, sabía que su aspecto daba a entender que era bastante más pequeña de lo que era en realidad, en muchos lugares incluso necesitaba mostrar el carnet de identidad para poder entrar o comprar según que cosas, al fin y al cabo, los materiales para revelar fotos no los podía comprar cualquiera, eran tóxicos en muchos casos, y no vedían esas cosas a los niños. Cuando la llamó Senior, comprendió que, a pesar de lo que parecía, él era más joven que ella. Eso podía explicar el ímpetu que mostraba en sus acciones.

Se sentía relajada hasta que vió aparecer a esos tipos en la lejanía, que parecían fantasmas entre las gotas de lluvia y que cruzaban por esa calle estrecha como si fuera suya. La chica tragó saliva y no se lo pensó dos veces ante la advertencia del chico. Se situó al lado de este con cuidado. Notó la chqueta del joven caer sobre ella, tapandole un poco la cara con la capucha de esta. Miró desde su baja estatura, medio escondida por la tela a Hisame, y se enganchó con un par de dedos de la camiseta de este, no queriendo molestarle, pero algo austada por la presencia desagradable que se acercaba a ellos.

Efectivamente, eran buscaproblemas, al cruzarse, no quisieron apartarse, e incluso insultaron a su acompañante llamandolo imbecil. Hisame, ya había comprobado, no era de los que reniegan de una pelea, y su respuesta no se hizo esperar, aunque, como él había dicho, dudaba que fuera una buena idea para esos chiquillos escuchimizados meterse con el joven de pelo oscuro que parecía sacado de un ring de boxeo. Al mirar hacia arriba, la capucha se calló hacia atrás y, de pronto, se pudo escuchar una voz algo más profunda desde uno de los chicos maleducados, que detuvo al resto. Debía ser quien mandaba.

Alanna, asustada, retrocedió hasta la pared al verlo acercarse con tanta decisión, no era capaz de verle los ojos, pues el chico los tenía ocultos entre su pelo, y su aura era ciertamente amenazadora, por ello, cuando ya estuvo pegada a la fría piedra no sabía ya donde esconderse y tragó saliva antes de que el chico, sacando su propio móvil, la mirase con inocencia y le pidiera una foto con ella.

La cara de Alanna fue un cuadro, no esperaba eso, ¿su fan? ¿Tenía fans? tartamudeó un instante, dudosa, no acababa de cree lo que sucedía. Solo había sacado un único book, y solo había participado en una exposición con la foto de un campo de flores en un amanecer, no es que tuviera especial renombre, por eso le resultaba tan increible que alguien la conociera.

- ¿De... De verdad sabes quien soy?-
Preguntó aun sin creerselo.
- Claro, vi la foto de la exposición, fue la que más me gustó de todas, transmitía tanta... alegría, no había filtros era muy... pura, muy veraz, no sabría decirlo pero desde entonces sigo tu carrera.- Cuando escuchó decir eso, la chica casi llora de alegría, pero se contuvo.
- Muchas gracias, es la primera vez que alguien me dice que es mi fan.- No estaba acostumbrada a hacerse fotos, no se encontraba cómoda frente al objetivo, prefería estar tras él, pero siendo su primer fan, no podía negarse. Por ello, en silencio, pidió permiso para tomar el teléfono, alzó el brazo, sintiendose, nuevamente, pequeña y, tras posar, hizo la foto, salió muy sería, claramente nerviosa, pero sus ojos se veían emocionados.- Por favor, continua siguiendo mi trabajo.- pidió devolviéndole el telefono antes de que los dejasen pasar.

Dejándolos ya atrás, Alanna se despidió con una mano mientras la gatita mauyaba, quejandose por todo el movimiento que su ama hacía. Se acercaban ya a su casa, y, al final, la noche, gracias a las travesuras de Pierce, había sido interesante.

- No me creo que me hayan reconocido.- dijo ilusionada sin darse cuenta de que aun llevaba sobre los hombros la chaqueta del chico, que debía estar empapandose. Cuando, tras un par de pasos más lo notó, ya era algo tarde.- ay, lo siento, no te la he devuelto, encima que te preocupas por mi, perdona perdona, ya casi hemos llegado a mi piso, pasa, al menos, a secarte, por favor, que todo lo que ha pasado esta noche es culpa mía.- se disculpó, y pidió con ojos medio llorosos, tal vez por el sueño, tal vez por la culpabilidad, pensando que, definitivamente, el chico debería entrar a secarse, al menos, el edificio de apartamentos estaba ya frente a ellos, en cuanto pusiera un pie en la finca, se lo diría, sobretodo porque era culpa suya que el pobre tuvier a un ojo morado y, para colmo, estuviese empapado.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Sáb Nov 07, 2015 1:50 am

Aquella rubia era increíble, un matón seguía sus trabajos y eso hizo sorprender hasta el mismo Hisame, ¿Alanna era así de increíble? Pues debía ser una chica muy talentosa o ese tipo un otaku de la fotografía; no comprendía bien esas cosas y dudaba algún día que el supiese demasiado sobre el trabajo que hacia Alanna pero debía admitir que era increíble por el simple hecho de ser popular entre chicos así. De hecho parecía haber enamorado a todos esos matones con esa carita bonita e inocente que tenía, incluso era de su tipo así que no le extrañaba algo como eso. A los hombres como el siempre terminaban gustándole las chicas que lucían más delicadas y tímidas, porque si bien se llevaba muy bien con las mujeres que tenían mucha actitud siempre terminaba a las malas con ellas. Tenía una conocida que era una sukeban, con la que de vez en cuando se juntaba fuera de los supermercados para consumir alguna bebida o fumar un cigarro, podían pasar hablando horas y además tenían muchos temas en común, pero siempre terminaban a los golpes, en su último encuentro de la furia le había arrancado un piercing de la ceja y ella le había pegado un palo que le dejo con 5 puntos en la cabeza, tenía muchas diferencias con ellas y siempre solía tratarlas demasiado como un igual por lo que no media su fuerza, aunque con mujeres tan monstruosas como esas era normal ser de esa forma.


Saliendo de aquellos pensamientos y escuchando a la pequeña Alanna solo soltó un suspiro, gracias a ella aquello no había terminado mal así que al más alto no le importó. De hecho le pareció un poco adorable que se pusiera así y se echara la culpa, daban ganas de molestarla- Obviamente no te perdonare, chica problemática- luego de decir aquello se rio suave y llevo su mano hasta la cabeza de la chica para desordenarle un poco los cabellos mojados. Lucia algo atemorizada luego de esa escena- Tranquila, eres popular entre chicos problemáticos. Deberías tener cuidado, mira si empiezas a tener un novio yakuza. No vayas a meterte con tipos así ¿entendido?- esta vez le acomodo bien su chaqueta sobre el cuerpo a la chica y cubrió nuevamente la cabeza de esta con su capucha; el abrigo le quedaba gigantesco si bien ella media lo normal como para una mujer estándar, el resultaba ser más alto que un hombre estándar así que sus cosas obviamente le quedarían gigantescas a esa chica, además era muy delgada- Está bien…creo que Alanna es increíble, quiero saber que trabajo te hace tan popular ¿podrías mostrármelo?- cuestiono tranquilamente el peli negro volviendo a su posición para seguir caminando cerca de esa chica. Según ella no estaban muy lejos de su hogar así que, podría llegar y dejarla allí tranquila, además él se sentiría relajado de saber que la muchachita había llegado bien a su hogar sin tener ningún tipo de problema; si había un problemático en ese lugar era el, además el que más debería pedir disculpas seria el por ser tan directo y busca pleitos.


-Por cierto, ¿me pasarías tu celular?. O si quieres yo te paso el mío y piensas si llamarme o no. A veces tengo entradas gratis para el parque y tal vez a ti te interesen- pues esa era la verdad, como él trabajaba en un parque de diversiones era normal que a veces tuviese de esas entradas pero por lo general nunca tenia a quien darle entradas, porque por lo general la gente que conocía no era del tipo “normal” y la última vez que le regalo entradas a sus conocidos brabucones estos ocasionaron más de una pelea, fue realmente un desastre ese día.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Sáb Nov 07, 2015 7:02 pm

Notó el tono jocoso del chico ante su disculpa, y sonrió aliviada, se alegraba de que el joven no se hubiera enfadado, le caía bien, tenía la impresión de que era un buen chico, y no le gustaría llevarse mal con un chico que le daba la impresión de ser tan amable y tener tan buen fondo, era el tipo de gente que valía la pena conocer y mantener cerca.  

Sin saber si su siguiente afirmación era sincera o simple broma, asintió con una sonrisa, intentaría no meterse en líos, aunque, ciertamente, era rara la vez que se complicaba la vida. Ella podría considerarse, desde fuera, un espíritu libre, alguien que va y viene sin un lugar fijo y que, si un día se encontraba en un sitio, era probable que, al poco, se la encontrase en otro, muchos la comparaban con el viento, o con la luz, no son algo que pueda controlarse, el viento baila a su antojo, la luz se esparce por doquier, y ella, al igual que esos elementos, se movía a su propio ritmo y modo.

Dejó que el chico le recolocase su chaqueta, sintiendose, de nuevo, pequeña y delicada, más de lo que se había sentido nunca debido a lo gigantesca que le quedaba esa chaqueta, en ese intante si que se sentía como un hamster, un hamster que porteaba a un gatito remolón y que era cuidada por un gato callejero, sin embargo, tal vez no fuera nada malo ser un hamster. Se rió de su propio pensamiento, y, nuevamente, asintió a la petición del chico.

- Estaré más que encantada de enseñarte mis trabajos, aun no soy muy buena, ni tan increible como dices que soy.-
comentó sonrojada-, pero... me gusta, y creo que eso se nota en las fotos. - sonrió algo colorada, ya ante su apartamento.

Allí, el joven le pidio su número de móvil, por supuesto que se lo daría, pero no podía dejar que se fuera con un ojo a la virulé y totalmente empapado, por ello, asintió pero puso una condición.

- Claro, pero sube a secarte y a que te de una pomada, al menos, luego te prestaré un paraguas para que puedas volver a casa sin mojarte más, es lo mínimo que puedo hacer después de todo lo que has hecho por mi esta noche.-
dijo antes de comenzar a subir las escaleras hasta su rellano.

Abrió la puerta y dejó que Pierce se adentrase en la casa, que, al haber tenido la calefacción encendida todo el tiempo, estaba agradablemente cálida. Se quitó los zapatos y las chaquetas, dejando la puerta abierta para que el chico pudiera seguirla al interior y, adentrandose en la casa, metió la chaqueta del joven en la secadora, no tardaría más de una media hora en secarse. Luego se dirigió al baño y tomó dos toallas y una pomada y un par de tiritas para, después, salir de nuevo al salón.

- Pasa, no te quedes ahí, cuando acabe de curarte ya estará seca tu chaqueta, no quiero que pilles un catarro por culpa mía.-
sonrió pasandole una de las toallas mientras secaba su pelo húmedo con la otra, ella después podría ponerse el pijama y acostarse en su cama entre sábanas cálidas, pero el chico volvería a salir a la lluvia para poder llegar a su apartamento, no era justo que, después de todo, tuviera que irse herido y mojado.
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Lun Dic 14, 2015 7:50 pm

El más alto solo se limitó a observarla, de verdad era mucho más pequeña que él y obviamente con esa chaqueta se veía súper linda no podía evitar pensar que se veía como un pequeño animal protegiéndose de la lluvia, soltó una suave risa por eso y luego apoyo su mano sobre la cabeza de la chica para darle un par de palmadas- Oh, el pequeño hámster no acepta mis halagos - el peli negro se le dio por molestar un poco a la chica por eso, porque bueno le daban ganas de bromear un poco con ella, solo para que no se tirara tan abajo ese tipo de cosas no le gustaban demasiado después de todo. A él le costaba mucho la carrera que hacía y era torpe, también era un idiota pero lo hacía porque le gustaba y obviamente porque creía que podía hacerlo podía conseguirlo. – Deberías ver a Shia LaBeouf, tal vez te motive un poco con esa autoestima tan baja que tienes “Just do it”- dijo mientras apuntaba con su dedo índice hacia el horizonte, siempre tenía esas manías extrañas de alentar a la gente o llorar como un imbécil cada vez que una persona daba todo de sí, tenía una manera muy especial de ser, pensar y sobre todo expresarse.


Finalmente cuando llegaron al lugar en donde vivía aquella chica y escucho la invitación de esta solo pensó que ese tonto y pequeño hámster dejaba pasar a un chico extraño como el a su casa y que de verdad era extraña, era una mujer después de todo no podía descuidarse de esa forma, ya se lo había advertido pero aquella muchacha parecía ser tan cabeza dura que no le haría caso y seguramente lo obligaría a entrar al lugar si él se negaba a pasar a su casa. Así que sin vacilar entro al apartamento de la joven, obviamente siguiendo el protocolo antes de pasar por completo a ese lugar- Ah, con permiso- observo el apartamento de reojo y luego escucho a la chica, también tomo la toalla que le presto para secarse, incluso pensaba curar su herida a pesar de que ella no tenía la culpa de haber causado la misma, de verdad resultaba ser una chica muy inocente- Ah, para ser una “senior” pareces mucho más pequeña que yo- Hisame se comenzó a secar con la toalla que le había prestado la muchacha y luego la observo a la chica con detenimiento- Hey, tu… no permitas que otro hombre pase a tu casa ¿entendido?. Eres una señorita y hay lobos feroces allí afuera que solo piensan en comer a damiselas en apuros como tú- intento advertirle como si se tratase de una pequeña niña, después de todo siempre estaba lleno de pervertidos y bueno, no estaba de más advertirle a una muchachita tan despistada como aquella.

-Incluso yo, podría querer comerte. – confeso algo divertido aunque obviamente bromista en cuanto a eso, después de todo el sería incapaz de hacer algo tan deshonesto como eso- Por cierto, aplícame la pomada. Veremos qué tan buena eres con eso- el muchacho se sentó en el suelo y espero a que la chica hiciera lo suyo.


omh:
{Off: Perdón babu, ¡acá estoy!...ngh fuck te voy a dar un regalo por la espera ;3;. Perdón, perdón...seguro te olvidaste de mi por tanta espera. Mucho love para tu (?)}
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Alanna Tale el Dom Dic 20, 2015 12:04 am

Se sonrojó un poco ante la pequeña burla del chico, ciertamente, no le gustaba ensalzar demasiado su trabajo, aun no se consideraba lo bastante buena como para poder presumir, simplemente le gustaba lo que hacía, disfrutaba de ello. Aun así apuntó mentalmente el nombre francés que el chico le había dicho, asintiendo aun algo roja, entendía lo que quería decir, tal vez debiera apreciar más su esfuerzo y los resultados de este, ser muy dura no siempre era bueno.

Cuando el joven finalmente accedió, la chica sonrió aliviada, al menos podría curarle la herida y, con algo de suerte, no se le notase la inchazón al día siguiente. Mientras el chico se secaba el pelo con la toalla blanca que ella misma le había prestado, la chica, arrodillada en el suelo del salón, con la puerta del piso ya cerrada, apagó su portatil y abrió el botiquín de primeros auxilios. Dentro había varias gasas, esparadrapo, pomadas anti-inflamatorias, pastillas, algunos inhaladores, un par de sueros, colirio, tiritas y vendas, estaba bien equipado para cualquier contratiempo de la vida diaria.

La chica alzó la cabeza cuando escuchó la voz reflexiva del joven, si, ciertamente tenía un aspecto muy juvenil, muchas veces incluso le pedían el carnet de identidad porque no pensaban que dijese la verdad sobre su edad, pero si algo tenía su familia era que se conservaban bien, al menos, si, como ella, no tomaban nada raro. El siguiente comentario del chico, no pudo si no, incitarla a bromear, ella era una chica joven, si, pero lejos estaba de ser un corderito, o, al menos, eso le gustaba pensar a ella, de otro modo no sería capaz de vivir sola en un apartamento, tan lejos de todo, aunque no es que echase nada en falta de su hogar en el norte de Europa.

-Es una amenaza, o una provocación?- preguntó bromeando, con una suave risa, mirandolo de reojo.- tranquilo, no es la primera vez que hago esto, las modelos se golpean continuamente con los decorados.- explicó con una sonrisa mientras se giraba a mirar al chico con pomada, gasas y esparadrapo en las manos.- intentaré que no duela.- dijo en un murmullo acercandose a él.

Cuando estuvo a unos pocos centímetros, comenzó a aplicar la pomada con cuidado, cubriendo el golpe sin acercarse al ojo, cuidando de que no le entrase nada de pomada. la extendió con suavidad, con la llema de los dedos, dejando el típico color blanco de la pomada sobre el golpe, para que se absorviera. Puso la venda con delizadeza, y la sostuvo son presión alguna, para que el chico no se resintiera, si no le dolía ya, pronto empezaría a dorlerle, y le puso dos trozos de esparadrapo para que la gasa se sostuviera a la piel.

- Ya está, siento si te ha dolido.-
se disculpó limpiandose las manos con unas toallitas humedas que había sobre la mesa, para quitarse el olor y el pringue de la pomada usada, se giró a guardar los objetos usados mientras seguía hablando.- Calculo que mañana ya podrás quitarte la venda, y con algo de suerte, entre el hielo y la pomada, todo irá bien.- explicó con una sonrisa amable, aliviada por haber sido de ayuda, aun arrodillada e la moqueta.[/color]
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Re: Vuelta en la madrugada [Priv.Alanna]

Mensaje por Hisame Hyōnosen el Dom Dic 20, 2015 4:54 pm

-¿Modelos?, haha…vaya que sorprendente. ¿Para quién trabajas?- Hisame solo cuestiono de curioso, aunque la verdad no le interesaba demasiado saber para quien trabajaba la chica, no era algo de su incumbencia, pero bueno no estaba de más preguntar después de todo la muchacha podía decidirse por no contestar la pregunta y decirle que no le interesaba darle una respuesta, el peli negro tomaría bien algo como eso. Espero con paciencia que la mayor le aplicara la pomada y cuando comenzó a hacerlo, sintió que aquella zona caliente debajo de su ojos comenzó a sentirse más fresca y Alanna era tan delicada al aplicar la pomada que prácticamente ni lo sentía; su tacto era demasiado suave y además ella olía bien, era extraño ser atendido por una chica de aquella forma y solo por molestarla fingió un poco de dolor cuando comenzó a tocar una zona, pero luego el más alto comenzó a reírse por eso, al parecer le gustaba molestar a la muchacha y de por mas, debía haberle agarrado confianza en poco tiempo, no debió ver malas intenciones en ella por ninguna parte de hecho desconfiaba más de sí mismo, era el que estaba en la casa de una chica que parecía confiar en el mundo las muchachas así de verdad eran arriesgadas o más bien inconscientes de los que el mundo podría darles si no tenía más cuidado.


Pasado un rato aquella chica termino de aplicar la medicina sobre la herida de aquel chico y se sintió un poco mejor, seguramente se curaría en seguida y no se hincharía tanto si en el lugar que estudiaba lo veían así podrían intentar suspenderlo por el simple hecho de que había estado entrometido en una pelea aún si sospechaban que lo había estado, si bien sus notas estaban dentro del promedio de “bien” porque era un alumno que se esforzaba mucho en esa carrera, era demasiado conflictivo y no era alguien muy sobresaliente como para que tuviesen el cuidado de conservarlo, así que debía ser extremadamente cuidadoso en parte había dejado de lado las peleas por eso mismo, incluyendo al boxeo- Gracias, me ha salvado. Si esa vieja llegase a descubrir el golpe me regañaría de nuevo, no tengo la culpa de que busquen pelea conmigo- se excusó Hisame mientras hacia un puchero por eso, ni siquiera había podido devolver el golpe así que en parte se sentía frustrado.

- Serias una excelente enfermera, atiendes de manera muy dulce a tus pacientes. A mí no me molestaría ser golpeado si sé que después unas manos así van a pasar por mi cara- confeso sonriente y obviamente pasándose como persona sincera, siempre decía lo que pensaba sin mucho cuidado. – Por cierto, hueles bien. ¿Usas algún perfume de Givenchi?, por lo general los aromas dulces no me agradan pero debo decir que algunas chicas le quedan muy bien y se adaptan de manera perfecta a su piel- no era un experto en perfumes, pero sabía de ellos por diferentes cosas de su vida, que obviamente no venían al caso. No se podía entretener por mucho rato haciéndole preguntas a la chica y a este punto que ya estaba curado lo mejor que podía hacer era retirarse del hogar de aquella muchacha, pero no podía sin su chaqueta, era la única que tenía disponible como para ir al día siguiente a clases o más bien para ir dentro de un par de horas a la misma, ese día debía empezar temprano las clases y de tan solo pensarlo le daba algo de sueño, seguramente no alcanzaría dormir ni 3 horas, pero ya a esa altura del partido sus costumbres por una buena siesta ya no existían casi.
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